domingo, 29 de marzo de 2026

HABLANDO DE "SOLO BIEN SE EXPLOTA", EL NUEVO DISCO DE ZELMAR GARÍN...

 


Cada disco de Zelmar Garín es una nueva aventura sónica y experimental. Tras ser protagonista del documental internacional Dissecting Zelmar, Garín presenta su nuevo disco Zelmar Solo Bien Se Explota con una gira que combina música e imágenes de una trayectoria artística que ya lleva más de 25 años. Zelmar es una de las figuras más inquietas del under argentino. Músico, productor, coleccionista y curador de discos, su labor es prácticamente inabarcable, con decenas de álbumes editados (solo y con bandas) en los que recorre un amplio espectro que va del rock a la canción, pasando por el blues, el folk, la psicodelia y la murga. En esta nota charlamos sobre este último lanzamiento y todos sus proyectos actuales. 

ENTREVISTA> Contame como pensaste el concepto del álbum y cómo lo grabaste… 

Yo estaba viviendo en La Boca y tenía una micro sala de grabación, pero hacía rato que no craneaba ningún disco. Pero también veía que la ola libertaria empezaba a ganar demasiado espacio. Te estoy hablando de finales de 2023, principios de 2024. Cuando ganan las elecciones, empecé una carpetita en la compu a la que le puse “Tibios” y ahí empecé a grabar ideas. Sin esa cosa política que al final después tuvo. En esa época le metía mucho a la batería, le adosaba elementos de chatarra, chapas, diferentes objetos y así empecé a armar ritmos, bases, y en un momento empecé a grabar. 

Casi un brainstorming personal… 

Y sí. Me armaba todo cada tarde y ahí empezaba a grabar en crudo ideas. Después comenzaba a editar, componer y a sumar capas. Una manera compositiva de grabar, cortar, pegar, producir, y post producir sonidos. Yo hace rato que vengo desarrollando esta forma de grabar en casa, porque si estás en un estudio eso son horas que hay que pagar. Así que con mi consolita de dos, tres, cuatro canales empecé a hacer tomas. Así también empecé a incursionar mucho en los teclados. Obviamente, guitarras, bajos, voces y después cosas que van surgiendo: flautas, también usé sampleos. Cada tema tiene su propia impronta. 

El título del disco menciona a Eduardo Mateo, ¿no? 

Claro. Siempre fui fana de Mateo, desde que apareció tempranamente en mi vida. O sea, es uno de mis músicos predilectos. Siempre lo he sentido una influencia. Es curioso, porque muchos cuando escuchan mi música me nombran a King Crimson y a mí, en realidad, lo que me ha influenciado es Mateo, obviamente Spinetta también, pero no King Crimson, o sea eso viene medio de rebote. 

Por eso, tapa y título hacen referencia a Mateo… 

Claro. La tapa es una parodia. El disco de él se llamaba Mateo solo bien se lame, y como justamente ahora todos los músicos estamos en esta era donde hacemos todo -grabarnos, auto producirnos, ser nuestros plomos, nuestros route managers, nuestro todo- es como una auto explotación. Aparte lo que te requieren ahora es que también estés en las redes. Por eso esta cosa de la auto explotación que vivimos los músicos, porque ya no alcanza con tocar, componer, ensayar y tratar de ir a tocar; sino también viene todo lo otro que te acabo de contar aparejado, lo cual a veces es una limadura que te hace olvidar de la música, ¿no? Por eso la alegoría con Mateo, un disco en donde él toca todo, que se llama Mateo solo bien se lame. Entonces, a este en chiste le puse: Zelmar solo bien se explota. 

Lo vamos a recorrer tema por tema. El disco empieza con una intro, ¿no? 

Sí, ahí utilicé un audio real de una entrevista que me hicieron en la radio en el programa Oro Negro. 

También aparece la voz de un señor que habla… 

Bueno, ese señor que habla salió de una grabación que encontré. Hay muchas grabaciones como esas, ya que yo laburo con archivos y donaciones y me he encontrado un archivo muy antiguo de casetes de un señor que hacía pruebas en su casa, porque también estoy en contacto con material hogareño de gente que obviamente ya se murió. Entonces, a veces me guardo esas cosas para después usarlas como elemento compositivo en mis propios discos. Por eso está este loco diciendo “Hola, hola”, en casi todo el disco, porque es un tipo que está probando un equipo de audio. Ahí estaba él solo haciendo eso, hasta hay una especie de saludo de Navidad, en joda. Bueno, todo eso. Incluso, a veces hay cosas que no se escuchan muy patentes, pero están ahí. 

La intro se llama “Oro Negro” por el programa… 

Sí, pero además es una especie de introducción de la incertidumbre de algo que empieza y no se sabe a dónde va, que es un poco también lo que sentimos con este gobierno. El oro negro obviamente es por los vinilos, y era el título del programa de Maximiliano Romero y Lucía Rojano. Ellos me habían invitado cuando tenían el programa en Radio Nacional, pero los echaron cuando cambió el gobierno. Ahí había ido a presentar una cosa y usé un pedazo de ese fragmento de la grabación de ese día y así armé toda la intro. Después lo procesé y por eso se escucha esa especie de sintetizadores al principio. Eso sumado al tipo que habla cosas, que prueba el sistema de audio. Obviamente todo está superprocesado. Le bajé el pitch, qué sé yo, y así empieza a crecer otro feedback que va hacia la introducción del tema que sigue. Que, a la vez, funciona como una especie de crítica social. Muy murguero, si lo pensás. 

¿Y la letra de “Saca el odio (Delivery)”? 

Tiene que ver con la escalada que tuvo lugar en el último gobierno kirchnerista, con los tipos más desprotegidos a nivel laboral. Porque ellos eran los que más estaban a favor de la supuesta libertad pero son tipos a los que no les queda otra que ir a laburar con la bici o con la moto. 

Son personas bastante resentidas… 

Bueno, es un poco eso, ¿no? Es un poco la visión del tipo que está ahí enojado con el mundo, anda en bicicleta y todo eso que le va pasando por su cabeza. En el medio hay un rap, medio afrobeat. Todo ahí se desarrolla con los sintes porque tiene unas guitarras sintetizadas interesantes. Ese solo que es un juguete que después destruí con cosas. Un poco es eso. También es el tema de difusión, por lo menos el que naturalmente la gente elige, porque al tener batería a tierra y esa cosa super pop, hace que sea fácil de escuchar. 

¿De qué habla “Desguace estatal”? 

Fue lo primero que hice. Casi es un tema instrumental. En realidad, lo había armado previamente a que esto fuera un disco. Justo había armado una banda ficticia que se llamó Marrano y sus Financistas, pero que era Marra - no y sus financistas, en donde va la S tenía el símbolo de pesos. Es más, el señor Marra aparece en el audio. Yo había visto un video del chabón cambiando dólares por pesos en una manifestación en La Matanza y dice: "Transacción hecha". No sé si viste ese video. Pero a raíz de eso, y todo lo que venían proponiendo estos tipos, básicamente lo que yo sentí es que venían a desguazar el estado, que finalmente es lo que está ocurriendo. Así lo hice a modo de crítica y a la vez no perdiendo el humor de esa bizarreada que me parecía todo. Bizarreada porque el loco estaba cagándose de risa y valentonándose, siendo él un tipo que es cambista. El tema musicalmente tiene momentos interesantes, medio que le hace un chiste al heavy metal. Otra vez aparece el viejo del comienzo hablando. 

Otra vez, como puente conductor… 

Claro. Como te conté, me había hecho un intérprete falso, que era Marrano y sus Financistas. Hicimos una tapa con IA que es un dibujo de un chancho lleno de guita en un mundo explotado. Después de eso cada simple que fui sacando tuvo una tapa realizada por algún pintor, algún ilustrador. Hice esto e incluso llegó a salir una nota en un blog que se llama Tiro al Blanco, donde contaba la historia de la banda. Una banda en donde eran todos personajes inventados. Yo no daba mi nombre, hicimos un Instagram de Marrano, que también usé como conejillo de indias para seguir a toda la gente con la que yo no estaba de acuerdo, también para engañar un poco el logarismo y entender un poco lo que estaba pasando con todo lo que se vino después. Así empecé a seguir a la vicepresidenta, al presidente y a esos influencers libertarios. O sea, a todos esos que jamás me iban a aparecer, por eso hice ese usuario ficticio y ahí empecé a hacer como una especie de inteligencia. 

Una SIDE paralela… 

Sí, así saqué ese tema, primero como Marrano y sus financistas, y después lo quise incluir en el disco y le puse “Desguace Estatal”. 

Uno que tiene mucha presencia de la bata. 

Aparece una pieza de milonga y la bata tiene un desarrollo que va coincidiendo con los riffs que entran y salen. Dice: “Ese es el ritmo del deshuesado y en La matanza lo bailan bien descontrolado”. Si vos ves el video y no entendés nada de la vida, te cagás de risa. Y un poco es eso. El tema es bastante complejo, pero le di como una especie de onda Residents, en la que vos no sabés quién toca, no conocés la identidad de los músicos y es una música bastante freaky. Después, cuando empecé a armar el disco, empecé a hacer esta serie de temitas que funcionan como separadores. Iba sacando temas y los saqué primero como simples. Cada uno tiene una ilustración diferente. El primero que saqué fue “No soy un león”, que hizo Pancho Pepe, que funciona sobre la idea del cazador y el animal. Viste que es un león, pero que en realidad es una cebra. Ese fue un concepto que encontró él que me parece genial. Igual, el título lo dice todo. 

Contame la idea musical de “No soy un león”… 

Fue el segundo tema que saqué. La voz que se escucha, por ejemplo, es un disco de pasta de Tarzán, de la década del 50, que digitalicé y puse ahí. Obviamente parece que está en Marte. También tiene un desarrollo que va guiando la batería, ahí están las chapas y el bombo va a contratiempo. Me gusta esta cosa de la música africana en la que aparece un tono, aparece un motivo, se va, entra otro motivo, cambia el ritmo, coincide con otra cosa, es una especie de cosa monocorde, pero a la vez con patterns rítmicos y eso da una especie de armonía que va entrando y saliendo. Si lo escuchás de lejos, parece estático, pero en realidad se está desarrollando. El armado del tema me costó bastante. En un principio duraba como siete minutos. Luego lo fui achicando hasta que quedó en tres minutos. Todo el proceso del disco tiene que ver con la idea de meterle horas y horas, grabar cosas, probar, cortar, después producir más sonidos. Esa es la forma que tiene de composición en sí, lo cual me hace medio imposible poder tocarlo en vivo. 

Después sigue “Volviendo en barco”, ¿no? 

Este es uno de los temas más lindos. Por lo menos la gente se copa de inmediato cada vez que lo muestro. Los audios incidentales que utilicé los había encontrado en un disco de pasta que era uno de esos audios que mandaban para Estados Unidos de un programa de radio. Cuando hablo de discos de pasta son esos materiales del año 50 para atrás. Por eso suena con tanto ruido a pesar que lo digitalicé lindo y todo. Pero bueno, es interesante lo que dice, lo que cuenta. Y como la canción tiene ese tinte de alguien que viene en un barco, lo usé. Y acá usé como sampler, digamos, pedazos de discos para armar la base. Ahí se suma una batería de plástico, hecha a partir de una caja de herramientas. Saqué eso, puse unos micrófonos y toqué con unas baquetas. No sé si te das cuenta que primero entra el disco que está sampleado y retocado, con el pitch bajado. Después se suma una batería basurienta, como la llamo yo. Ahí se va armando un mar, hay otras grabaciones también súper procesadas. Ahí desaparece el sampler. Queda una nota pedal, entra la guitarra, vuelve. Hay una nota pedal ahí que está hecha con unos pincullos. Bueno, ahí entra la viola. Son varias violas haciendo lo mismo. Después se abren, una eléctrica y una criolla. Y la canción es sencilla, ronda siempre ahí con dos tonos y en la parte B tiene tres tonos. Tiene una cosa media hipnótica. 

¿El título “Volviendo en barco” tiene algo que ver con lo que dijo Alberto Fernández, de eso que los argentinos venimos de los barcos? 

No. Definitivamente no. Pero podría ser. Acá la tapa la hizo mi hermana. La idea es esto, ¿no? Este es mi delirio, cada uno puede interpretar lo que se le cante el ojete: Es alguien que viene como arrepentido. Porque, un poco, yo también sentía esa especie de desazón de que el gobierno que habíamos militado nos había… No traicionado, pero que estábamos en una etapa de cambio de paradigma que es un bajón. Pero también lo pongo como alguien que se mandó una cagada y viene pensando en cómo seguir adelante, ¿no? La letra dice: "Vino buscando perdón, cruzó los mares, pensó si hoy tal vez sienta el fuego. Cansado bebe el vapor, el cielo escucha el rezo, pensó que si es el día, meditando sobre lo ocurrido no encuentra reparo a lo que pasó. La duda lo consume en el barco, espera una imagen, una vibración…” Esa cuestión del barco sería uno mismo pensando. La cuestión del agua se relaciona con lo que dice Jung, al respecto de los sueños, acerca de que si vos soñás con agua quiere decir que es el inconsciente que se está manifestando. Por lo menos yo lo asocio así. Y después está la cosa del dragón, una especie de espíritu superior, que en realidad lo viene cuidando, pero a la vez poniéndole los puntos. Porque cuando empieza a fantasear el tipo, “la fantasía el dragón quemó”, ¿viste? Entonces hay un viaje místico ahí. Cuando salga el vinilo con este tema va a terminar el Lado A. 

Después viene “Cabecita negra”, que sería el primero del Lado B. ¿“Cabecita negra” tiene que ver con la gente humilde que vota a este gobierno? 

Un poco sí, un poco el concepto de cabecita negra viene de un famoso cuento de Germán Rozenmacher. El concepto que viene de cabecita negra, que no deja de ser un pájaro nacional también. Y un poco sería eso. También hay misticismo en la letra. Porque cuando estoy haciendo las letras no tengo un concepto muy definido. Creo que viene apareciendo con cómo suenan las músicas. Pensá que todo lo fui construyendo en forma aleatoria, las letras también. En casi todos los temas primero vino la música, las diferentes partes, y después empezaba con la melodía a ver si me gustaba. Hay temas que tenían varias melodías que corté y quedaron más simples de lo que eran en un principio. Acá son todos sintetizadores y una base media como drum and bass, milonguera por momentos. También tiene esta cosa medio espacial. Yo me lo imagino como alitas. La base tiene un concepto mateísta. Mateo laburaba algo que se llama toco. Él jodía con otro percusionista que se llamaba Chichito Cabral, e inventaron eso que se llama el toco, que lo escuchás como un grave y un agudo, pero se puede correr el acento. Puede ser un ritmo en dos, como el de una batería, pero que puede cambiar el acento. Entonces, cuando estás escuchando, y eso está arriba de una canción, se van corriendo los acentos. Ese es un poco el concepto de la batería que se escucha acá. Pero aparte de eso, hay pequeños sonidos que están tocados. En un momento aparece una cámara, luego se achica. 

Un entramado rítmico y sonoro… 

Sí. Acá casi todo lo que suena son teclados. Y eso que yo no toco el teclado. Y en un momento aparece un banjo. Pero bueno, la historia es como una fábula, como que la persona que está cantando deposita su confianza en un pájaro negro. Él sabe que ese pájaro tiene un poder pero lo tiene que cuidar. Entonces viene un perro, se pone celoso y trata de matar al pájaro. Entonces él lo reprende y después hay una especie de resumen del cuento: “Toda la ironía que el pájaro contó, cuánto tiempo falta pa´que renazca la voz, cabecita negra no te olvides quién sos...” 

Tal cual, es así… 

Sí, por más que te vendan estas pseudolibertas financieras, no te olvidés tu clase social, de dónde sos, de dónde venís. Pero bueno, puede tener otras libres interpretaciones. 

“Choriplaner Versus las Fuerzas del Cielo” es un link al siguiente tema… 

Sí, que en realidad es una especie de “piazzollada” totalmente deformada. La voz y todo lo que se escucha era una propaganda del gobierno de la ciudad de la década del 80. Que siempre tiene esa cosa de vanagloriarse de que el país se saca adelante trabajando, que ahora ya quedó como una frase caduca pero que sigue tomando la derecha para adoctrinar. Por supuesto, yo acá la tomo en sorna.

Luego arranca “Los Pescadores”. Esta es medio psicodélica, ¿no? 

Es el tema pop del disco. La tapa del single la hizo Iván Riskin. Iván hace muchos cómics, es noisero en su forma de dibujar y de pintar. “Pescadores” habla de lo que veía en la calle yendo a laburar todos los días de La Boca a San Telmo. Es que en esos cuatro años que yo viví en La Boca, la gente que viene de las provincias a revolver en los tachos de basura capitalinos creció enormemente. Son personas cada vez más detonadas que se ponen a gritar en medio de la calle. En fin, lo que vemos todos los días. Eso se fue acrecentando y quedó el personaje que vemos ahora, alguien con un palo viendo que puede escarbar y vender. Por supuesto, hay mucha gente viviendo al lado de los tachos de basura. Acá a la vuelta hay personas que duermen ahí en medio de un olor insoportable. Es una degradación que yo nunca vi y que es de esta época. El tema es una canción medio sacra por momentos. Tiene una armonía tradicional con un desarrollo y un sonido medio indie. La voz está doblada, una que es muy aguda y una que está abajo. Habla de un personaje que habita en la ciudad y que antes era el ciruja. Un tipo que va a pescar en los “mares negros”, que son los contenedores y las bolsas de basura. Hay muchas personas en la calle con desordenes psíquicos también. Eso es correlativo de un montón de políticas que se fueron perdiendo. Todas las personas que tienen problemas psiquiátricos con tratamientos ambulatorios, mucha gente sin contención y que está afuera del sistema. Eso es un poco de lo que habla la canción. 

Después de un link, llega el último tema del disco: “El Helicóptero”. ¿A qué se refiere? 

Una canción que tiene bastante desarrollo, dura siete minutos. Arranca con una intro de menos de un minuto. Que es electrónica, con baterías electrónicas que están tocadas por mí. También hay un tecladito primitivo, un Casio de los 80, que tengo en mi casa, que mete unas baterías que parecen un chiste. Después entran unas violas, suenan medio folk. El último disco de Mateo, que justamente estuve escuchando ayer, se llama La Mosca, y tiene una canción llamada “Ficción Solar”. O “Carolinas”, que es otra de mis canciones preferidas de Mateo. Ambas tienen esa cosa espacial de guitarras acústicas con mucha reverb y sonido muy envolvente. Acá hay una acústica mezclada con una eléctrica sin amplificación, unos sintes y una especie de batería media folclórica. La canción es medio premonitoria, la hice cuando presentaron la Ley Bases. Y también habla del colapso terrestre, los incendios y demás, la ecología es una pavada para esta gente que nos gobierna. Gente que parece estar todo el tiempo inflando un globo de la crueldad. Algo que en algún momento va a explotar, se les va a volver en contra. Por lo menos es lo que pienso yo: Ellos verduguean todo el tiempo a mucha gente, en algún momento esas personas se tienen que levantar. Después, el helicóptero obviamente es una imagen que a los argentinos nos remite al 2001. Este tema lo dice a principios del 2024. Musicalmente, está hecho con una afinación típica del blues, que es un Mi Mayor. La guitarra te da otras posibilidades cuando la afinás así. Suena diferente, tiene más armónicos. Este tema en el vivo me da para improvisar. Es de los pocos temas que toco en vivo por ahora, por lo menos. Estamos tocando a full con Nahuel Creche. Cuando lo empecé a armar pensé que iba a ser un embole porque es una canción larga. Pero tiene un desarrollo armónico que te va llevando. Yo creo que se hace bastante escuchable a pesar de ser la más larga del disco. 

Es un disco corto… 

Sí, 31 minutos. Creo que es el disco más corto que he hecho. También pensando en los tiempos de ahora y pensando que lo iba a editar en vinilo. 

El disco termina con otro link: “La venganza de Conan y su Ejército de Papas Fritas” … 

Termina con unas frecuencias super graves, es un sub low. Y ahí aparece un tango. El que habla es un médico, o algo así, que le mandaba un saludo en joda a algún amigo. Lo usé como de final diciendo vaffanculo, andá a cagar, y por eso tiene ese título también gracioso. Es un médico que era tanguero y que le mandó un saludo a otro tanguero. Un final medio oculto. 

Ahora la idea es sacarlo en vinilo. ¿Cómo continúa este proyecto? 

Ya hicimos la presentación en diciembre en Roseti, en la que armamos un video porque el disco es bastante intocable. O sea, yo podría armar una banda de cinco o seis músicos para tocar el disco en vivo. Pero también mi realidad es que ya hice eso una vez o dos y es mucho laburo. Para tocar una, dos, tres veces al año parece un despropósito y tampoco me da decirle a cinco o seis amigos hacer todo ese laburo, que vengan a ensayar y yo no poder pagarles. Porque aparte cada vez que tocamos por ahí como máximo pueden venir cincuenta personas. Así que desistí de esa idea. Estuve pensando un año cómo mierda iba a presentar este álbum. Pero el disco tiene un poco lo que ya te conté, mucho trabajo, cabeza y laburo de sonido. Después en vivo un poco se pierde eso. Así que para la presentación armamos un video con la escucha del disco, un video que armó la productora Circo Bohemio usando diferentes fuentes. Y al final en la parte del helicóptero sí aparecía yo con la guitarra, Nahuel se sumaba en un octapad y ahí cerraba el disco. También toqué un montón de repertorio mío. Yo saco discos desde el año 98 y tengo un montón de repertorio. Así que lo reformulo. Agarro los temas que más me pueden garpar hacerlos con la guitarra y una batería y los hacemos. Sí, armé especialmente para la fecha de diciembre, aparte del video, unos arreglos de cuerda para “No Soy Un León” y “Volviendo en Barco”, junto a mi hermano Waldemar, que tocó junto a su cuarteto de cuerdas El Piola Quartet. Y eso estuvo re bueno. O sea, el arreglo que terminó de armar mi hermano quedó re groso, es más, eso me gustaría grabarlo en algún momento. Tiene una sonoridad diferente y ahí también ves la potencialidad que puede tener el tema llevándolo a otro contexto. Quedé muy conforme con eso. De ahí nos fuimos a tocar a Uruguay, hicimos cinco fechas, tocamos en la tele uruguaya también, en Programa Central. Estuvo bueno. 

¿Y cómo sigue esto? 

Mi idea ahora es tratar de presentar el disco. Porque además este lanzamiento coincide con la salida del documental Dissecting Zelmar (https://www.youtube.com/watch?v=xkkcbUnL5Jk), que produce el canal norteamericano Wastoids en YouTube. Una producción que me honra, hecha por Salvador Cresta. Y bueno, es el recorrido de todos estos años en la música y un poco capitalizar mi carrera. El año pasado di de baja a Gualicho Turbio y Ácido Canario, mis proyectos de banda, para poder viajar o para tratar de hacer otras cosas en donde por ahí tengo que estar solo. Si me va bien, joya, y si me va mal, me jodo yo solo. Pero estar dependiendo de otras personas hace que a veces no puedas activar. También depende mucho del humor, de la economía, de la amistad, ¿viste? Mi idea ahora es salir a tocar, ya sea presentando este disco, más algunos de Ácido Canario, temas de otros discos míos o lo que fuera. Lo que tenga ganas de tocar. Ya que tengo un montón de discos sacados, un montón de canciones, de facetas y cosas. 

¿Cómo va a ser la edición del vinilo de Zelmar Solo Bien Se Explota? 

Es una tirada súper corta, son 100 discos nomás. Me ayuda Finca Records y la gente de Música En El Ático, que es un programa de radio y podcast de Emilio Riesta. Lo voy a vender por mi cuenta en mi tienda de vinilos nuevos y usados. También voy a las ferias de vinilo y después mandaré algunos a Europa para que me hagan distribución. Pero pocos, no sé cuántos. O sea, si no voy a tocar afuera es difícil vender discos. Pero bueno, mi idea es ir a tocar afuera este año. Vamos a ver cómo me va. Mi idea es viajar, llevar discos y también tengo la posibilidad de que me los distribuyan allá. Todo es un trabajo de hormiga, por supuesto. 

Emiliano Acevedo


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