Mostrando entradas con la etiqueta Ringo Starr. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ringo Starr. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de marzo de 2020

CADA VEZ QUE ESCUCHO EL ÁLBUM BLANCO



Si nos proponemos definir al Álbum Blanco se encendería el piloto automático y brotarían frases como: “fenómeno cultural de inmensa importancia”, “el disco doble emblemático del grupo más prodigioso de la historia del rock”, “caleidoscopio caótico y genial de la música popular”.

Aún hoy, a medio siglo de su edición, las dimensiones musicales de esta obra ensombrecen las carreras de más de un grupo musical y son la inspiración de otros varios. La razón es que es un disco incomparable tanto en amplitud como en variedad. Resulta imposible, entonces, congelar este manojo de canciones en solo un par de sensaciones. La mirada que cada uno tenga del Álbum Blanco dependerá de la conexión sensorial que estableció con este material.

Esta nota no es más que la descripción de una de esas tantas conexiones posibles: una particular, la mía. La prioridad no será lo técnico sino mi experiencia personal. Algo que queda un poco de lado en la mayoría de las notas que hablan de este álbum. Por eso podrás coincidir más o menos con mis líneas. Eso lo veremos más adelante cuando te cuente lo que siento cada vez que escucho estas entrañables canciones.

En el Álbum Blanco hay canciones de todo tipo. Algunas risueñas e ingenuas, otras profundas y serias; algunas baladas, otras, rocanroles violentos que metían miedo; hay country y folk; music hall; vanguardia y música contemporánea. Es una obra que rompió todos los esquemas, difícil de abarcar pero ensoñadora, adictiva y legendaria. En este disco las personalidades de los cuatro Beatles está bien marcada: la rudeza melancólica del John Lennon más descarnado sirve como contrapeso a la melosidad rockera de Paul McCartney mientras que George Harrison hace esfuerzos ímprobos para afirmarse al lado de esos dos titanes y la naturalidad de Ringo Starr frena algunos excesos de los otros tres. Alquimistas intuitivos lograron escribir la biblia musical del Siglo XX.

A lo largo de su carrera, los Beatles fueron un grupo inquieto que se renovó constantemente tomando la iniciativa y arriesgándose siempre. Muestra cabal de esta actitud (y aptitudes) es este material.

El Doble Blanco ya desde su tapa minimalista pero que planteaba un viaje incomparable del sonido y la multiplicidad de las canciones. Todo un caos en ebullición controlada. Desprolijo, disperso y fascinante, uno de sus trabajos más intrépidos y delicados. Ying y Yang y todo lo que hay en el medio.

El contexto. En febrero de 1968 los Beatles fueron a la India a buscar un poco de paz y orientación espiritual. Efectivamente, meditaron y estudiaron con el Maharishi, en la aldea de Rishikesh, sin tener alrededor el círculo mediático que los había rodeado en sus últimos cinco años. En ese ambiente de calma y tiempo libre terminaron componiendo tantas canciones que el material resultante terminó llenando dos discos. Un álbum doble de 30 canciones que fue grabado entre mayo y octubre de 1968.

DISCO 1 LADO A:

. “Back to the URSS”: Así empieza este viaje por mi copia mono, número 48.993, edición nacional de EMI. Un disco fusilado, rayadísimo, pero que no cambio por ninguno. ¿Y qué decir de esta canción? En mi consideración, es una de las mayores genialidades que haya hecho el grupo en toda su historia. Un rocanrol que suena como la mixtura entre Chuck Berry y los Beach Boys cantado con acento norteamericano pero que habla de la Unión Soviética ¡en plena Guerra Fría! Un pastiche de música y palabras que hace reír y pensar.

. “Dear Prudence”: Prudence era Prudence Farrow, hermana de Mia, la famosa actriz norteamericana. Ambas estaban, también, en la comuna en Rishikesh. Según parece la chica meditaba encerrada largas horas, algo  que inspiró a John a escribir esta hermosa canción de invitación a la vida. Allí, John hace una interpretación muy profunda y sentida en la que, al margen de la jovencita, pareciera invitarnos a todos a salir de nuestro propio encierro personal.

. “Glass Onion”: Una cadena de significados. John haciendo referencia a muchas de las canciones del grupo –incluyendo “Strawberry Fields”, “I´m the Walrus”, “Lady Madonna”, “Fixing a Hole”, “Fool on the Hill”-. Las estrofas aleatorias sin narrativa coherente aparente parecen estar metidas a presión para confundir a los fans que insistían en analizar cada una de las canciones que el grupo hacía. Un cuento imposible de resolver pero delicioso.

. “Ob La Di Ob La Da”: “La vida continua”. Un tema que me volvía loco de chico y con el correr del tiempo descubrí que era muy tonta. ¿Qué pensó McCartney cuando lo compuso? Sin embargo, no podemos negar que es un ska acaramelado que tiene cierto encanto innato… a pesar de ser una de las tres peores canciones del canon beatlesco…

. “Wild Honey Pie”: Una broma en forma de canción elaborada por Paul en soledad y que Charles Manson concretó en su literalidad más absoluta. La canción no está mal…como tema de relleno.

. “The Continuing Story of Bungalow Bill”: Cuenta la leyenda que mientras los muchachos estaban en la India, un joven norteamericano acaudalado llamado Richard Cooke III fue a visitar a su madre que también formaba parte del contingente que estaba estudiando con el Maharishi. Cooke y su madre fueron a cazar tigres y mataron a uno. Luego, volvieron a meditar. Esta canción se basó en ese suceso que resultó indignante para los Beatles. El despliegue vocal de Lennon es inmejorable en este tema y nos cuenta una historia infantil como las de Buffalo Bill que pasaban los sábados a la tarde en la televisión cuando éramos chicos.

. ”While My Guitar Gently Weeps”: Sin dudas, llegamos a una de las mejores canciones compuestas por George que, para aquel momento, ya comenzaba a dar muestra de su maestría. Los solos de guitarra de Eric Clapton, como músico invitado, te revuelven las tripas. La música y los arreglos son excelentes pero además el piano tartamudeante de la intro ya te anticipa que lo que vas a escuchar es una canción de otro planeta.

. “Happiness is a Warm Gun”: Otro gran tema de Lennon, y quizás su canción más llena de significantes sin significado. Ideas aparentemente conectadas entre sí pero tan poderosas en sí mismas que no necesitan conexión para que el sentido emerja. Temazo en mayúscula. No apto para corazones sensibles, o sí, bueno, depende…

LADO B

. “Martha My Dear”: Una amorosa canción de McCartney dedicada a su perra, la ovejera inglesa Martha (1965-1981), compañera inseparable del músico. La canción comienza como si fuera un ejercicio de piano, al que luego se une la voz del compositor y una mini orquesta. Un tema con armonías gentiles y apacibles, cambios de ritmos y en el que Paul toca todos los instrumentos. Me identifica profundamente como mascotero que soy.

. “I´m so Tired”: Una de las grandes temáticas lennonianas es el sueño, las ganas de tirarse a dormir. John la escribió después de estar tres semanas en la India. Él amaba dormir pero en ese momento le costaba mucho hacerlo. Después de pasarse tanto tiempo meditando, no podía relajarse al acostarse. Una canción letárgica pero con furiosos crescendos que dan cuenta del sentimiento de su autor. Un tema de cabecera para los que somos noctámbulos…

. “Blackbird”: Acá tenemos a un Macca íntimo cantando con un coro de pajaritos de fondo. Hermosa canción, casi de fogón, a cuya letra resultó muy en línea con un tema contemporáneo a ella, la lucha por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos. La letra es una alegoría excelente. Entiendo, que no está hablando acerca de un ave literalmente sino acerca de las personas que buscan la libertad, que buscan escapar de las persecuciones que sufren.  

. “Piggies”: Una deliciosa melodía barroca made in Harrison. A pesar de (o debido a) su tono, aquí George se burla de los horribles hombres de negocio (los cerdos) capitalistas. Harrison la canta muy bien, casi dulcemente, mientras lo acompaña el delicado sonido del clavicordio. Como ustedes sabrán, esta es otra de las canciones que Charles Manson tomó en forma literal ordenando a sus seguidores a masacrar a sus víctimas con cuchillos y luego, dejar escribir con su sangre el mensaje “pigs” en la pared.

. “Rocky Raccoon”: Comenzó como una improvisada canción de Paul, en broma, sobre el lejano Oeste. Y eso es lo que es: la simple historia de un vaquero que cree que se la sabe todas hasta que “le sale el tiro por la culata” y pierde un duelo, y casi herido mortalmente espera que una pequeña biblia de los Gedeones lo redima en su hora final. Delicioso ese piano de saloon que repiquetea de fondo…

. “Don´t Pass Me By”: El primer tema propio grabado por Ringo, un country tocado a lo bestia. El baterista lo había empezado a componer en 1964 pero tardó cuatro años en terminarlo. Simplemente, una canción country y western con un atractivo violín añadido. Una linda canción con letra tonta.

. “Why Don´t We Do it in the Road?”: Macca solo, solito y solo, rockeándola. No se puede decir demasiado de este tema más allá de que la pregunta retórica del título fue inspirada tras haber sido testigo del acto de apareamiento de dos monos en plena calle. Pienso que si nos propusiéramos responder esa pregunta deberías recorrer caminos filosóficos, políticos y sociológicos interminables…pero valdría la pena.

. “I Will”: Dulce como un caramelo, un tema redondo de Macca. Una gran canción con lindas armonías y letra. No hay mucho más que decir al respecto. La grabación fue muy desestructurada, con Ringo y John tocando percusión como quien respira.

. “Julia”: El último tema en grabarse para el Álbum Blanco es el que cierra el primer disco. Una hermosa letanía de John dedicada en partes iguales a la memoria de fallecida madre (de ahí el nombre de la canción) y a Yoko Ono. John creía que Yoko había tomado el lugar de su madre, en lo que respecta a influencia, inspiración y objeto amoroso. No por nada, luego denominaría a Ono como “Madre”. Todo eso está descripto en la hermosa letra de esta dulce canción, que John canta como los dioses, ejecutando la guitarra con el estilo finger-picking que le había enseñado el cantautor Donovan, cuando estuvieron en la India. Edipo rules!

DISCO 2, LADO A:

. “Birthday”: No es una gran canción pero cumple con todos los requisitos para ser recordada por más que su letra sea simple y obvia. Caracterizada por su buen ritmo basto tan solo una grabación rápida y espontánea para registrar este número de Paul, conocido por casi todos. Sin embargo, para John no era más que “basura”…En mi caso, era el tema obligado en el día de mi cumpleaños. Debo decir, de fecha incierta durante mucho tiempo por lo que ha sonado varias veces en la misma semana.

. “Yer Blues”: Temazo que se burla de todos los estereotipos del blues británico. Grabado por los cuatro tocando al mismo tiempo (algo poco habitual en los temas de este álbum doble) en un estudio chiquito. La letra es depresiva y contiene guitarras cortantes de fondo y esa voz corrosiva de Lennon, singularmente, “muteada” en la vuelta final de la canción. Ostias, tío, ¡qué tema antológico!

. “Mother Nature´s Son”: Otra vez, un Macca íntimo, cantando al lado del fogón en medio de la noche. Supuestamente inspirado por una lectura que le había dado el Maharishi acerca de la unidad del hombre con la naturaleza. Para los que amamos el campo este es un himno.

. “Everybody´s Got Something to Hide Except Me and My Monkey”: Un tema proto punk en el que brillan esos cencerros que Macca y Ringo tocan delirantemente. Otro gran producto lennoniano (y van…) que además es la canción con el título más largo de todo el repertorio beatle. Dicen que el “mono” era Yoko, otros que era tan solo un monito que tenía el Maharishi y también que el mono en cuestión no era más que una referencia a la heroína. Hay teorías para todos y todas, lo único que importa es que es otro rockazo.

. “Sexy Sadie”: Dedicada al Maharishi por un desilusionado John ante los supuestos manejos del gurú. Luego, la letra fue transformada en la historia de una chica (Sadie) que había tomado por tontos a todos. Hermosa canción. Punto.

. “Helter Skelter”: Una canción que nos daba miedo de chicos. ¡Cuánta fuerza! ¡Qué locura! ¿De dónde había salido semejante rock? ¡¿El primer heavy metal de la historia?! Nunca nada había sonado tan fuerte como este tour de force y la verdad es que aún hoy impresiona. Nos gustaría haber oído la versión entera pero nos conformaremos con esta editada que se va y vuelve en fade y termina con Ringo gritando: “¡¡¡Tengo ampollas en mis dedos!!!”

. “Long Long Long”: Otro buen tema de Harrison. Una canción de amor envuelta en sopor que suena como si fuera un tren que se va yendo mientras George la canta casi susurrando.

LADO B

. “Revolution 1”: Segunda versión de “Revolution” (la primera, rockera, había sido el lado B del single “Hey Jude”). Suena relajada y divertida y no es para menos: Lennon la grabó tirado en el suelo. Los coros finales son imperdibles porque el “shooo bee doo” lo hicieron a la manera de los Beach Boys.

. “Honey Pie”: Otra parodia de Paul. En este caso, un ragtime de los años 20 acerca de una chica del norte de Inglaterra que hace carrera en Hollywood. Lindo tema de music-hall típico de banda de jazz sin demasiado más que agregar.

. “Savoy Truffle”: Otra joya oculta de George, dedicada a su amigo Eric Clapton quien era fanático de los chocolates. La canción se destaca, en especial, por la complementariedad entre esos saxos saturados que suenan estupendamente bien.

. “Cry Baby Cry”: Linda canción de John que a él le parecía una mierda. Una especie de cuento infantil. Luego de su final se pueden oír unos pocos segundos de la proto canción improvisada de Paul “Can You Take me Back” que anticipa a…

. “Revolution 9”: No tiene letra, casi no tiene música (más allá de los loops que se repiten una y otra vez), y debe ser la “canción” menos oída por los fans Beatles. Sin embargo era un tema ideal para asustar a las chicas en las fiestas, jajaja… Tan solo un experimento avantgarde llevado a cabo por John, George y Yoko, quienes recolectaron y mezclaron un montón de sonidos, cintas en reversa, conversaciones sobre grabadas y desechos sacados de los archivos. Tiene su encanto, pero más de uno debe sentir un alivio cuando termina y comienzan los primeros acordes de…

. “Good Night”: Este tema fue compuesto por Lennon para su hijo Julian. Ringo lo interpreta acompañado por una orquesta que realiza un pastiche de melodías a lo Hollywood, cuasi llegando a las bandas sonoras de las películas de Walt Disney. Una buena manera de dar las buenas noches y de despedir el álbum.

¡¡Ufff!! Un disco largo, pero que valió la pena recorrer con ustedes otra vez. Un catálogo maravilloso, estupendamente secuenciado por Lennon, McCartney y el productor George Martin. Un disco problemático para el grupo, difícil casi de principio a fin pero que mantiene intacto su encanto aun hoy como un recorrido musical excitante a través de una gran variedad de géneros y estilos, con canciones que van desde lo ensoñador hasta lo pesadillesco. Es lírico, quilombero y revolucionario… como quisiéramos ser todos, ¿no? Un disco que viene cambiando nuestras vidas desde hace cincuenta años. El Álbum Blanco.

Nacho Melgarejo

  

miércoles, 12 de julio de 2017

Steve Lukather versus Spotify y el McMundo de la música...



De un tiempo a esta parte, el streaming y las descargas legales parecen ser un arma efectiva para atenuar el efecto devastador de la piratería en contra de la industria musical. Sin embargo, estas plataformas digitales para comercializar y difundir canciones y discos en forma digital por la web, no han hecho demasiado para apaciguar los problemas financieros de un montón de artistas. Este es el caso de Steve Lukather, legendario guitarrista de Toto y actual integrante de la banda de Ringo Starr; quien se anima a pronunciarse en contra de cómo esta formateado el negocio de la música en Internet, además de describir el penoso presente del rock y pop mainstream, lleno de estrellitas fugaces y canciones inocuas.

Esto no es nuevo, parte de un texto que Lukather escribió en 2013, en respuesta a un artículo del columnista Bob Lefsetz, quien es un ardiente defensor de los servicios de streaming como Spotify. A pesar del paso del tiempo, las palabras de Lukather no han perdido un ápice de actualidad, y por eso vale la pena recordarlas:

"Solo quiero saber algo. Toda esa perorata sobre que Spotify es la respuesta y cómo se paga a los artistas, etcétera. ¿Cuánto? ¿De veras? ¿Quién lleva la contabilidad?
Quizás yo no lo sepa. No veo nada de dinero y tengo un montón de material ahí, en 35 años de hacer discos. ¿Alguno hizo el desglose de cuánto gana un artista en iTunes? Penoso.
Ahora, si estás en un sello es aún peor porque se quedan con una gran parte de eso. Del desglose, después de todo, quedan centavos. Demasiada gente puede hacer discos. Punto. No hay artistas de catálogo en estos días. Abundan las estrellas de un sólo éxito. Triste, realmente.


Ahora las discográficas no tienen presupuestos como en los viejos tiempo cuando se hacían grandes discos; porque hacerlos cuesta dinero. Ellos quieren hacer dinero de la nada y se adueñan de por vida de todo lo que el artista hace. Podés vender un millón y aun así deberles. Mi hijo de 25 años tiene amigos con discos de platino que viven en su estudio en un departamento de un ambiente… en bancarrota.

Por supuesto, en aquel entonces las compañías se interesaban en la música y desarrollar artistas para una carrera a largo plazo y dinero a largo plazo. Seguro que tenían la parte del león, pero entonces invertían, creían y promovían, así que había una justificación. Ahora se trata de
beats y cuántos hits en Facebook o YouTube conseguís. Todo eso no hace dinero o solo migajas a corto plazo sin forma real de contabilizarlo y que apesta en su mayor parte. ¡Qué mierda! La gente quiere ser famosa, no buena. Es demasiado fácil jugar a la estrellita pop ahora. Con toda la falsificación, la corrección con el auto-tune, copiar y pegar, etcétera. La mayoría de los jóvenes no saben cómo tocar una canción de principio a fin en un estudio, afinados, a tiempo y con sentimiento. Raro.
Estoy en los estudios todo el tiempo y escucho las historias de productores e ingenieros, y aun así a nadie le importa que el que vende un montón de discos (¿cuánto es eso en estos días?) no pueda cantar ni tocar.

Hacen “McDiscos” para gente que ni siquiera escucha realmente. Es música de fondo para gente que se junta con amigos o sacude la cabeza mientras escribe mensajes de texto o está en Skype o haciendo otra cosa. Ruido de ambiente para el que hace varias tareas.
Ya pasaron los días de amar, diseccionar, discutir el trabajo interno de “un álbum”, sentado en silencio mientras sonaba, mirando la ficha técnica y las fotos en el estudio, imaginando que lugar mágico habrá sido para lograr esa música. Se fue. Necesitas vista de joyero para leer los créditos, si es que a alguien le interesa. A la mayoría, no.


Así que si siguen echándole la culpa a los “artistas anticuados”, que son los únicos reales que quedan, los que pueden hacer un buen disco de vez en cuando, pero son ignorados porque los medios eligen ocuparse más por quién se pega carne al cuerpo y otras ridiculeces para generar atención en lugar de escuchar la música que se hace, estaríamos en un lugar diferente.
Cuando éramos chicos (si, voy a cumplir 108 este año) había solo un puñado de artistas y ellos eran buenos porque tenían que serlo. Alguno podía no gustarte, pero más allá de eso la mayoría merecía el éxito y ¡ninguno se parecía al otro! ¡Ninguno!
Vivimos en un “McMundo” que se mueve demasiado rápido y ahora hasta las drogas apestan. Digo, cuando yo era joven me colocaba y nunca me salió espuma por la boca ni traté de comerle la cara a alguien.

Es momento de poner
El Lado Oscuro de la Luna y estremecerse. Que tengan un buen día y quizás la música real regrese y llene sus oídos (hay algún buen material, pero Uds. saben lo que quiero decir). Música real tocada por músicos reales. Ellos están ahí afuera. Sólo que ya no consiguen mucha prensa, o ninguna.”

 

martes, 7 de junio de 2016

THE BEATLES, Please, Please Me: El primer capítulo de la leyenda...



Cada vez que hablamos de los Beatles se enciende el piloto automático y brotan muchas frases hechas escuchadas hasta el cansancio: “fenómeno cultural indescriptible”, “el grupo emblemático de la década prodigiosa”, “el mayor grupo pop de la historia”, “la música clásica de hoy”, etc., etc. Su carrera es la más deslumbrante en términos creativos del rock, y han dejado una obra incomparable, tanto en calidad como en cantidad. Sí, eran John + Paul + George + Ringo; la fórmula perfecta. Impresionantes, geniales, únicos, nada faltaba en esa baraja: Lennon era el rebelde con inquietudes y genio creativo; McCartney, el bello burgués, un tipo con vocación cancionera; Harrison, el beatle invisible, luchando por mostrar lo suyo en medio de la imparable competencia compositiva de los otros dos; y Ringo, feo y gracioso, impecable baterista, era el chistoso del grupo.
Tenían una química increíble y parecían haber nacido para revolucionar al mundo, reinventándose todo el tiempo, a lo largo de 13 álbumes, en sólo siete años de carrera discográfica. Sin embargo, la biografía de la banda es también una parábola perfecta que muestra cómo alcanzar el triunfo no significa poder esquivar sus peligros. Porque, finalmente, ese monstruo que crearon se los comió; y, tras la dolorosa ruptura de la banda en 1970, ninguno de sus cuatro integrantes pudieron librarse de la etiqueta de ser un beatle. Los meritorios logros posteriores como solistas siempre fueron eclipsados por las hazañas del grupo.
ÉRASE UNA VEZ…

Esta es una historia que comienza en 1962, con la edición de los simples “Love me Do” y “Please Please Me”, pero será recién con la salida de su primer álbum, Please Please Me, el 22 de marzo de 1963, cuando la popularidad del grupo se disparará hacia la estratosfera. Sin embargo, les costó mucho llegar al estrellato a estos jóvenes provincianos ingleses, oriundos de Liverpool. Es más, si no hubiese sido por el tesón y entusiasmo de su manager, Brian Epstein, quizás nada de esto hubiese ocurrido. Epstein había tomado las riendas del grupo luego de verlos actuar en The Cavern, a fines de 1961, y se propuso imperiosamente conseguir que estos muchachos, que hacía 4 años venían batallando arriba de un escenario, pudieran triunfar con su música. Para eso, Epstein no cejó en su empeño y comenzó a mover sus influencias para que algún sello discográfico se interesara en los Beatles.

Así, Brian viajó a Londres y consiguió que Decca les tomara una prueba a sus pupilos. Fue el 1ro de enero de 1962, pero no tuvieron suerte. Luego, también serían rechazados por Pye, Columbia y HMV; hasta que consiguen que les den una oportunidad en Parlophone, una pequeña subsidiaria de EMI. El jefe de Artistas y Repertorios de Parlophone era George Martin, en adelante el productor del grupo, y un personaje que tendría una importancia central en el desarrollo creativo y musical posterior de los Beatles, a lo largo de toda su carrera discográfica.

Cuando Please Please Me fue editado el mercado discográfico de la música pop inglesa aún estaba en pañales. Todavía la música de los adolescentes estaba centrada en la venta de singles y por eso la mayor parte de los artistas del rock n´roll norteamericano –idolatrados por los Beatles- no podían triunfar en los charts de los discos larga duración, dominados por sofisticados cantantes como Paul Anka, Bobby Darin o Neil Sedaka, los discos instrumentales de las orquestas easy listening o las bandas sonoras de las comedias musicales hollywoodenses. En este punto, la llegada de los Beatles fue una tabla rasa que movió, literalmente, los cimientos de la industria discográfica mundial, reformateando todo lo existente. Nada fue igual después de aquel primer disco, porque los fab four demostraron todo el potencial artístico y comercial que podía tener un grupo pop

LA COCINA DEL ÁLBUM

Paradójicamente, el proceso de grabación de Please Please Me fue muy corto. Habiendo grabado dos simples durante 1962, los Beatles hicieron su primera visita a los estudios de EMI, en Abbey Road, el lunes 11 de febrero de 1963 para grabar las restantes canciones que necesitaban para editar su primer larga duración. Así, en solo 9.45 horas, y utilizando 7 horas y media netas de cinta grabada, pudieron completar 11 canciones, que se sumaron a las cuatro que el grupo había registrado con anterioridad en sus dos primeros singles. La única canción que no se usó de las que grabaron en esa sesión fue “Hold me Tight”, que sería regrabada para ser incluida 7 meses después en el segundo álbum del grupo. En resumen, durante las tres sesiones de aquel día -cada una de tres horas, aproximadamente- los Beatles reprodujeron lo que era el sonido del grupo en el vivo del Cavern Club –con composiciones propias más covers de otros artistas-, porque no contaban con la posibilidad de realizar sobregrabaciones ni editajes en las canciones destinadas para el álbum.

La primera sesión de ese día tan productivo comenzó a las 10 de la mañana con la grabación de “There´s a Place”, con Lennon en la voz principal y McCartney haciendo las armonías vocales. Después de 10 tomas, la grabación prosiguió con “I Saw Her Standing There”, y para las 13.00 el grupo ya tenía las bases listas de las dos canciones, para ser completadas a la tarde. Tres canciones más (“A Taste of Honey”, “Do You Want to Know a Secret” –ésta, el estreno de George como vocalista- y “Misery”) fueron grabadas entre las 14.30 y las 18, y, luego de un break, a las 19.30 comenzaría una sesión nocturna de 3.45 horas en la que el grupo completaría la grabación de nada menos que seis canciones más (en su mayoría, versiones de temas de otros artistas, como “Anna, Go to Him”, de Arthur Alexander; o “Boys”, de las Shirelles, cantada por Ringo), terminando la jornada de grabación con “Twist and Shout”. Esta canción tuvo que grabarse en último lugar, por culpa de un catarro que afectaba a la voz de John Lennon. La decisión fue tomada por George Martin, que temió que dicha afección pudiese arruinar las sesiones de grabación de aquel día si “Twist and Shout” hubiese sido una de las primeras canciones en ser interpretada por John. El tema había sido un pequeño éxito en los Estados Unidos, interpretado por los Isley Brothers, pero, sin dudas, la versión de los Beatles terminó siendo casi la definitiva de la canción (tanto es así que no poca gente cree que ésta es una composición propia del conjunto inglés). En total, Please Please Me tuvo un módico costo de producción de 400 libras y requirió menos de 25 horas en ser grabado, editado y mezclado. Luego, cuando los álbumes siguientes de los Beatles se hicieron cada vez más complejos, a veces ese terminó siendo el tiempo requerido para grabar una única canción…
  
UNA FIEBRE IMPARABLE

Es inevitable que los contemporáneos de aquella locura que terminaron dedicados al mundo de la música no recuerden tamaña ruptura: Corría el año 64, y yo tenía 12 o 13 años. En los asaltos, en donde las chicas llevaban la comida y los chicos la bebida, poníamos un Winco en la terraza para bailar. Hasta que un día vino un pibe con un simple de los Beatles que traía “Please, Please me” y “Love me do”. Me acuerdo que estábamos boludeando con las chicas cuando, de pronto, escuché ese simple y me dije: “¿Qué es eso?” Pensaba: “¿Estos serán los Pickles, de los que se habla tanto en la televisión, en las revistas? ¿Estos son los melenudos?” Te juro que en ese momento me paso algo místico, algo que creo no me pasó en la mente, sino más adentro, e hizo que me olvidara de las chicas, y me sentara al lado del Winco para poner el disco una y otra vez, aunque me empezaron a cagar a pedos, diciéndome: “¡Pará!” Pero, ¡¿Qué mierda vas a poner, después de escuchar por primera vez a los Beatles?! ¡¿A Paul Anka?! En resumen, me quedé obsesionado con su música..." (Rinaldo Rafanelli)

Por supuesto, la repercusión del álbum fue casi inmediata, dando comienzo a lo que luego se llamaría beatlemania, un fenómeno de popularidad nunca visto en la música joven. Esto se empezó a corroborar cuando Please Please Me llegó al puesto número 1 el día 11 de mayo de 1963, permaneciendo en ese puesto durante 30 semanas hasta el 7 de diciembre de 1963, fecha en la que fue sustituido en la primera posición por el segundo LP del grupo, With the Beatles.
  
ESTADO DEL ARTE: SUS CANCIONES

En sí, a pesar de tener la primera de una larga serie de tapas icónicas debido a esa fotografía –obra del galés Angus McBean- con el grupo posando en las oficinas londinenses de la EMI, Please Please Me nunca fue una joya invalorable y está bastante lejos de lo mejor de la producción de los fab four. Inclusive, hoy, 50 años después, sus canciones hasta pueden sonar un tanto ingenuas, pero jamás perdieron esa frescura que evidencia cómo era la música del grupo en sus comienzos. Sin embargo, hay temas de ese primer repertorio que envejecieron mejor que otros, y esos fueron, en su mayoría, las composiciones propias sobre las versiones de temas ajenos, mostrando así hasta qué punto estábamos en presencia de un grupo peculiar, centrado –y mucho más en ese comienzo- en esa dupla compositiva imbatible formada por Lennon y McCartney

Una de esas primeras composiciones incluidas en este disco que pasaría a la historia fue “Love me Do”, el primer simple editado por el grupo. Era una vieja canción, compuesta principalmente por Paul, entre 1958 y 1959. Empezaba con la característica armónica tocaba por Lennon, agregándose Lennon y McCartney con las voces principales, cantando en forma simultánea. Algo que no muchos saben es que este tema fue grabado en varias ocasiones con tres bateristas diferentes. La primera vez, los Beatles la hicieron con Pete Best –su primer batero-, el 6 de junio de 1962, como parte de la audición para la EMI. Luego, el 4 de septiembre, la grabaron de nuevo para editar el simple, cuando Best ya –por pedido de George Martin- había sido echado del grupo y reemplazado por Ringo Starr. La tercera versión de la canción –que sería la finalmente incluida en Please Please Me- fue grabada una semana después, pero con el baterista de sesión Andy White, ya que George Martin no había quedado muy satisfecho con la interpretación de Ringo, quien en esta versión quedó relegado a tocar solamente la pandereta. 

Siempre me pregunté quien cantaba en “Love me Do”, porque las voces están en quintas (intervalos). Eso me quedó como una tara: la eliminación de la tercera. La tercera es la del medio, la que define si un acorde es mayor o menor. Y aquí cantan un re y un sol, pero se olvidaron del sí, o no lo pusieron a propósito para que uno haga la voz ahí, armonizando con ellos. Ese es el gancho. ¿Viste que siempre te dan ganas de cantar con los Beatles? Esa cosa tipo “flautista de Hamelin” que tiene su música. Andá a saber de dónde sacaron eso, como se les ocurrió. Porque eso de usar dos melodías al mismo tiempo es de la música clásica.” (Charly García)

En lo que respecta a “Misery”, era una canción coescrita por John y Paul, y se convertiría en la primera canción de los Beatles en ser versionada por otro artista, cuando la grabó el cantante y actor Kenny Lynch, poco después, en ese mismo 1963. En realidad, este tema había sido compuesto para la cantante Helen Shapiro, quien los acompañaba en las giras, pero la canción fue rechazada por su productor. En esa época, Shapiro era la cantante femenina de mayor éxito en las listas británicas. Según la visión del escritor Ian McDonald, “Misery” no es más que “un retrato cómico de la auto-compasión de los adolescentes”, ya que no era una canción triste, ni mucho menos, sino un tema con mucho ritmo (una tendencia que luego sería marca registrada del catálogo beatle: las canciones alegres con letras tristes, como por ejemplo el caso de “I´m Down”).

Como dijimos, “Anna (Go to Him)” era un balada soul de Arthur Alexander, y una de las preferidas de John Lennon, por lo que se convirtió en un cover habitual en los shows de los Beatles en esa época. En este punto, la apasionada versión beatlesca se destacaba de la original de Alexander por la emotividad dolorosa que la voz de John le agregaba a la canción. 

La canción “Chains” había sido escrita para las Cookies, por la exitosa dupla creativa formada por Gerry Goffin y Carole King, también marido y mujer. Luego, a partir de los 70, Carole –ya separada de Goffin- se convertiría inesperadamente en una super estrella del pop por derecho propio con la edición del clásico álbum Tapestry (1971), con un repertorio enteramente compuesto e interpretado por ella misma. Con respecto a la versión de los Beatles, Ian Mac Donald la criticó negativamente, escribiendo que estaba “ligeramente fuera de sintonía y carecía de espontaneidad”. Algo que no estaba demasiado lejos de la realidad, ya que “Chains” -cantada por George Harrison- sin dudas, era uno de los puntos más flojos de Please Please Me

“A Taste of Honey” era una canción escrita por Bobby Scott y Ric Marlow, y, originalmente, una pieza instrumental que funcionaba como leitmotiv en la versión musical de Broadway de una obra teatral titulada A Taste of Honey, luego también llevada al cine. Los Beatles habían empezado a interpretar esta canción en sus shows a partir de 1962, pero modificando un poco la letra.

“Boys” había sido un tema compuesto por Luther Dixon y Wes Farrell e interpretado originalmente por las Shirelles. En la versión de los Beatles, como dijimos, cantaba Ringo, quien hacía una interpretación jocosa con su voz desafinada, que luego sería marca registrada en varias canciones futuras del grupo como “Yellow Submarine” o “With a Little Help for My Friends”. En lo que respecta a la sesión del 11 de febrero de 1963, los Beatles grabaron “Boys” en una sola toma, pero esta no sería la única canción de las Shirelles en este primer álbum, ya que también incluirían una versión de “Baby It´s You”, ésta última escrita por el gran Burt Bacharach y Luther Dixon

Volviendo a los temas propios, “Ask Me Why” era otro impecable rock alegre, escrito a principios de 1962, principalmente por John, con un estilo que parecía emular al grupo norteamericano The Miracles; y “P.S. I Love You” era una gran canción de amor compuesta por Lennon y McCartney, en la línea de composiciones de Buddy Holly como “Peggy Sue”.

Cuenta la leyenda que “Do You Want to Know a Secret”, compuesta principalmente por Lennon, pero cantada por George Harrison, estuvo inspirada en el tema “I'm Wishing” -una canción de 1937 de la película animada de Walt Disney, Blancanieves y los Siete Enanitos, que la madre de Lennon, Julia, le cantaba cuando era niño. Justamente, las dos primeras líneas de la canción en la película (“Want to know a secret? Promise not to tell?” “¿Quieres saber un secreto? ¿Prometes no decirlo?”) aparecían en el tema de los Beatles. Según contó un jocoso Lennon, en una entrevista realizada muchos años después, se había elegido a Harrison para que cantara esta canción porque sólo había tres notas en ella y él no era precisamente el mejor cantante del mundo. Ha mejorado mucho desde entonces…

En “There's a Place”, Lennon y McCartney compartían la voz principal mientras que Harrison hacía coros. El título de esta canción había sido inspirado por “Somewhere”, una de las piezas del repertorio de la clásica película musical West Side Story, compuesto por Bernstein y Sondheim. Justamente, “Somewhere” contenía una línea que decía: “somewhere there's a place for us” (“en algún sitio hay un lugar para nosotros”). Según McCartney el título se le ocurrió luego de comprar la banda sonora de West Side Story, que luego sería el punto de partida en la composición de esta canción claramente influenciada por el estilo de la Motown, la interminable factoría negra de éxitos pop de Detroit. 

“Please Please Me” fue el segundo simple editado por el grupo, el 11 de enero de 1963. Originalmente, fue compuesta por John Lennon como un lento blues, como dijo su propio autor: Fue un intento de crear una canción al estilo Roy Orbison. Yo había escrito una balada sufrida mientras escuchaba a Orbison en la casa de mi tía Mimi, pero George Martin me sugirió que sonaría mejor con un ritmo más rápido. Finalmente, el grupo quedó tan contento con el resultado que quisieron grabarla lo más rápidamente posible. Ya en esos primeros tiempos, Lennon estaba interesado por los juegos de palabra, y en este caso la palabra “please” se prestaba a ser utilizada tanto como “por favor” como “compláceme”. Por tal motivo no fueron pocos los que pensaban que el significado de la letra de la canción tenía una connotación sexual. Incluso, un crítico de música la llamó “la primera canción pop sobre el sexo oral”. Sin embargo, aunque Lennon luego habría de deslizar a menudo insinuaciones sexuales en sus canciones posteriores, esta canción no parece ser un ejemplo de eso, o no fue hecho de forma voluntaria. Sin embargo, la mayor anécdota sobre “Please Please Me” no está vinculada a ese presunto significado sexual sino al vaticinio del propio George Martin, quien, al momento en que se volvió a interpretar en el estudio, el 26 de noviembre de 1962, afirmó que la canción que acababan de grabar sería el primer número uno de la banda. No se equivocó…

El gran guitarrista Ricardo Lew declara: Por supuesto, uno de los mayores impactos de mi vida fue cuando aparecen los Beatles, cuando yo ya tenía 15, 16 años. Al principio, yo había sido muy descreído con ellos, porque desconfiaba de que fueran gran cosa al verlos con esa onda del flequillo y los trajecitos en las fotos… Pero, la primera vez que escuché en la radio “I Saw Standing There”, creí que me moría… Quedé dado vuelta, no lo podía creer. Todo el tema de las voces, el solo de Harrison, que era diferente a todo lo que hasta ahí se había visto, y el bajo infernal de Paul… Bueno, una cosa demencial. Así que quedé loco con su música, pero, como a mí me gustaba el jazz, a partir de ahí empiezo a hacer una doble vida con estas dos pasiones musicales: tocaba el jazz con tipos más grandes, y después me juntaba a tocar con pibes rockeros…” 

“I Saw Standing There” era un rock genial que tenía un ritmo irresistible. Sin dudas, era como la música de Buddy Holly y sus Crickets, pero mucho más ruidosa. La historia del tema dice que, después de escribir el primer verso, “She was just seventeen, she had never been a beauty queen (Ella tenía solo 17 años, nunca había sido reina de belleza”) Paul quería evitar completar la rima con “beauty queen”. El y John se habían dado cuenta de que debían buscar algo mejor que rimara con seventeen porque, según McCartney, debíamos detenernos en esos versos berretas porque íbamos a terminar escribiendo canciones malas. Continuamos buscando palabras en el alfabeto, como between, clean, lean, mean… Así, con la frase “you know what I mean (vos sabés lo que quiero decir)”, pude terminar la canción y la gente captó después el significado implícito...

Como ya dijimos, la sesión del 11 de febrero terminó con la grabación de “Twist and Shout”, una canción compuesta por Phil Medley y Bill Russell Aquel día Lennon mostró signos de un persistente refriado por lo cual se la había pasado bebiendo leche y tomando caramelos para suavizar su garganta. Sin embargo, al final del día los efectos de la tos en su voz ya se hacían indisimulables. Por tal motivo, Lennon se jugó todo lo poco que le quedaba de voz en esa interpretación final de “Twist and Shout”, realizando una performance genial. No obstante, luego de finalizar la grabación de esa primera interpretación, George Martin quiso hacer una segunda, para luego elegir con cuál de las dos se quedaba. Según el productor: “Traté de hacer una segunda grabación (...) pero John se había quedado sin voz”. 

Sin dudas, Nito Mestre, como miles alrededor del planeta, atesora un buen recuerdo de esta canción: Me acuerdo de estar ojeando Long Plays en una disquería, junto a mi amigo y compañero de colegio Mario Carlos Piegari, y en ese momento nos topamos con Please Please Me. Nosotros habíamos ido a comprar un disco de Rita Pavone, pero cuando vimos la portada de estos cuatro tipos asomados a un balcón, compramos este disco y nos fuimos a la casa de él y pusimos “Twist and Shout” como diez veces seguidas…

MENSURANDO EL MITO

Cada vez que escuchamos ese final tan característico de “Twist and Shout”, sabemos que llegamos nuevamente al colofón del álbum, que, a la vez, es el comienzo de todo. ¿Podemos ser capaces, con ese único acto de la escucha, de poder medir la importancia de este disco y de lo que vino después en la carrera de este grupo? Alguna vez, el mismísimo Mick Jagger dijo: Los Beatles eran tan grandes que para la gente que no vivió aquella época es difícil darse cuenta de hasta qué punto fueron importantes. No se los podría comparar con ninguno de los grupos de ahora. Supongo que el fenómeno que más se les acerco fue el de Michael Jackson, en cierto momento, pero así y todo no fue exactamente lo mismo ni por asomo. Eran tan grandes que competir con ellos era imposible. En términos de discos, giras y todo eso. Eran inmensos”.

¿Queda algo más para decir? Reformulando la definición del cantante de los Stones tal vez sólo podamos agregar que los Beatles eran (son) más grandes que la vida. Como siempre, John, Paul, George y Ringo; marcando el camino, hacía el infinito y más allá…

Emiliano Acevedo

(Textuales: Charly Garcia, Mick Jagger y John Lennon, Revista Rolling Stone; George Martin y Nito Mestre, Wikipedia; Paul McCartney, biografía Hace Muchos Años, de Barry Miles; Rinaldo Rafanelli y Ricardo Lew, archivo Intersticio)