Fotografía: Francisco López Illán (@franciscolopezillan)
Nube 9, la banda dedicada desde hace 20 años a recrear la
música de los Beatles, tirará toda
la carne en el asador para homenajear a Paul
McCartney, en dos presentaciones, con motivo del futuro cumpleaños número 80
del músico. El primer show es el viernes 17 de junio a las 21 horas en La
Ferretería Club Cultural de La Plata (Calle 57 Nro.829. Reservas al
221-476-3533 y 221-565-7868). El segundo, será el sábado 18 (el mismísimo día
de cumpleaños de Paul) a las 21 horas en Rondeman Abasto (Lavalle 3177, CABA. Tickets
por www.tuentrada.com y en el teatro).
Nube 9 está integrado por Fernando Blanco (bajo y voz), Lucrecia
López Sanz (guitarra y voz), Julián
Carranza (guitarra), Fernando Viola
(teclados y voz) y Martín Álvarez Pizzo
(batería).
Para hablar de cómo vienen preparando estas fechas tan
especiales charlamos con Lucrecia.
ENTREVISTA> ¿Cómo va a ser este homenaje?
Vamos a hacer un show que va a recorrer todas las
etapas de Paul. Comenzando por la etapa de los Beatles siguiendo por Wings y después enfocándonos en su
carrera solista. En los shows dedicados a Paul, siempre se nos hace muy difícil
armar la lista de temas, y más en este, porque él es un artista que sigue
activo editando nuevos trabajos. Por eso estamos ajustando las cosas para
tratar de hacer un show con sus canciones más simbólicas que sea súper lindo y
entretenido y que incluya los temas más rockeros como, también, las baladas o
los temas más acústicos y tratando de incluir las distintas facetas de Paul
como músico. Canciones en las que se destaca más con el bajo, con el piano o
con la guitarra acústica. Llegamos a cubrir hasta el material de algunos de los
últimos discos. Obviamente, va a haber también canciones no tan conocidas pero
tratamos de que sea un show equilibrado. Van a ser noches muy intensas, a puro
McCartney.
¿Cantan todos los integrantes de Nube?
La mayoría de los temas los hacemos con Fernando
[Blanco] a dos voces o cada uno de nosotros en voz líder. Algunas de las
canciones las va a cantar Fernando Viola, el tecladista del grupo; y algún que
otro rocanrol lo va a cantar Julián Carranza, el otro guitarrista. Así que
tratamos de repartirnos las diferentes canciones entre todos. En este show,
también, vamos a tener a un par de músicos invitados que se nos van a sumar en
algunos temas y demás sorpresas.
¿Qué tienen de diferente los shows de Nube 9 de
otros tributos Beatles?
Cuando nosotros empezamos, hace más de 20 años,
vinimos a romper con el esquema típico de la banda tributo, que era el de
cuatro tipos disfrazados de los Beatles, con los mismos instrumentos que ellos
o usando pelucas o cosas por el estilo. Por otro lado, nuestra propuesta está
dirigida a la música de los Beatles entonces la interpretación es un poco más
libre porque no hay roles definidos. No hay un “Paul” o un “John”. Somos cinco
músicos que admiramos, profundamente, su música, aprendimos a tocar y a hacer
arreglos vocales o de guitarra con ellos, a través de sus canciones. Lo que
hacemos es rendirle un homenaje a lo que ellos crearon juntos desde un lado
musical que tiene una impronta propia. Esto hace que, en vivo, los temas hasta
puedan sonar un poquito más rockeros. También, aportamos data, la historia de
las canciones o como se fueron grabando y algunas anécdotas. Son shows muy
didácticos [risas].
¿Cómo llegó Paul McCartney a tu vida? ¿Cuál es el
primer recuerdo que tenés de él?
Mi primer recuerdo de él como solista es de cuando
vino a tocar a Argentina por primera vez, en diciembre de 1993 en River. Yo tenía
12 años y recuerdo haberlo visto por la tele y, desde mi habitación, ver los
fuegos artificiales del Monumental. Si bien, estaba lejos del estadio eran tan
impresionantes que llegaba a verlos. Él había venido con la gira de su disco Off The Ground y me acuerdo de escuchar
mucho el tema “Hope Of Deliverance” en la radio y de ver el videoclip en la
televisión. Por supuesto, como parte de los Beatles, lo escuché de toda la
vida, desde chiquita. En mi casa se escuchaba los 20 éxitos de Oro, aquel casete que editó el sello de ATC, con esa
tapa bastante feíta… Mi mamá lo escuchaba un montón y también tenía algunos
simples de los Beatles en vinilo, así que el grupo está en mi vida desde que
tengo memoria. La primera canción que me impactó de chica fue “Penny Lane”. Me gustaba
muchísimo. Había algo en esa canción que me llamaba la atención. No sé si fue
su melodía alegre o los arreglos de las trompetas o el solo pero había algo que
hizo que esa fuera mi canción preferida durante la infancia.
INFO DEL GRUPO: IG @nube9oficial -Facebook: Nube 9
Fotografías: Francisco López Illán (@franciscolopezillan)
Nube por nube, el primer disco con temas propios de Nube
9, es un memorable
giro en la carrera de esta banda dedicada a recrear la música de los Beatles,
así como también interpretar el rock de los 60 y 50, entre varios repertorios, que
nos tiene acostumbrados a la excelencia musical desde hace veinte años. Un
álbum con composiciones variadas, repletas de diferentes estilos musicales,
pero siempre en sintonía con el rock y el pop cancionero de calidad.
En esta nota recorreremos las historias detrás de
esta colección de canciones de la mano de Fernando
Blanco (voz y bajo) y la guitarrista Lucrecia López Sanz, y echaremos
un vistazo a cómo fue la difícil tarea de darle vida a este disco lleno de
magia.
Un álbum (disponible desde diciembre en todas las
plataformas digitales) que la banda presentará en vivo el próximo sábado 12 de marzo a las 21 horas en Rondeman Abasto, Lavalle 3177.
ENTREVISTA> ¿Cómo pensaron y cómo surge el disco?
Fernando: Si
bien Nube 9 nació como una banda de
covers, en algún momento también tuvimos la necesidad de canalizar la parte
creativa. Yo venía de una banda [Súper
Ratones] en la que hacíamos material propio, pero los demás chicos no, y
siempre estuvo esa idea. Por alguna razón u otra lo fuimos postergando hasta
2017. Este es un puntapié para adelante y vamos a ver por dónde nos lleva este
camino.
Lucrecia: Así
es, este es un proyecto que tuvo una gestación de cuatro años, desde 2017 hasta
el año pasado, con la pandemia en el medio. Básicamente, son tres tandas de
canciones que fuimos armando. Todo empezó porque en 2017 fuimos a Liverpool a tocar
de nuevo en la BEATLEWEEK (la semana
beatle), y nos planteamos la posibilidad de juntarnos a armar algunas canciones
y aprovechar el viaje para ir a grabar a Abbey Road. Así lo hicimos, juntamos
algunas ideas y preparamos unos ensayos en los que armábamos las canciones. Así
que después pasamos dos días en Londres, en jornadas de grabación de 10 horas
cada una, en los míticos estudios de Abbey Road, más precisamente en el Estudio
Número 2. Por supuesto fue una experiencia maravillosa porque combinamos
nuestra tarea de músicos con todo eso que tenemos de fans de los Beatles, y de tantísimas obras
maravillosas que se crearon en esos estudios como Dark Side of the Moon, de Pink
Floyd, y demás. Así que en esas dos jornadas registramos algunas canciones.
Luego hicimos otra tanda de canciones a fines de 2018, comienzos de 2019 y la
última tanda de canciones la armamos el año pasado. Todo ese proceso de composición
y grabaciones es lo que dio por resultado este disco Nube por nube.
¿Tuvieron
un productor o lo hicieron ustedes?
Lucrecia:
No, todo fue auto gestionado por nosotros. Sí, trabajamos con algunos técnicos,
pero todo lo que fue producción, arreglos, todo fue hecho por nosotros. Así que
fue un laburo de hormiga y estamos súper contentos con el resultado porque era
una asignatura pendiente que teníamos después de tantos años de estar
trabajando juntos.
¿Cómo
fue el proceso de composición de los temas del álbum?
Lucrecia:
De todo un poco. Hubo canciones que ya teníamos armadas y las fuimos terminando,
otras que fueron surgiendo en la marcha. Hay canciones de cuatro de nosotros.
Fernando:
Sí, nos juntamos y hubo un brainstorming,
empezamos a compartir algunas ideas. Julián
Carranza y Fer Viola, el
tecladista, trajeron un par de temas y les dimos forma. Después, por otro lado,
yo tenía algunas ideas más definidas y otras que le fui pasando a Lucrecia, que
ella le puso letra; o también a veces ella trajo alguna idea de tema y yo la
ayudé a terminarla, así que hubo ahí una interacción compositiva con Lucrecia
que estuvo buena.
Lo
que me llamó la atención del álbum es que está muy bien secuenciado el orden de
los temas, es ideal para escuchar de punta a punta, un tema detrás del otro,
como los discos de antes. Inclusive hay canciones que parece que dialogan entre
sí.
Lucrecia: Exacto.
Pensamos el orden de los temas para que suene entretenido y variado, pero que a
su vez tuviera una continuidad lógica y poder ir alternando compositores o
tipos de canciones. Porque es un disco que tiene canciones de rock, después hay
baladas, un poco más lentas…
Fernando: Concuerdo.
Es muy bueno esto que me decís porque para mí siempre es importante el tema de
la escucha de un disco y lo discutimos bastante, sobre todo con Lucrecia,
porque los dos tenemos la escuela de George
Martin. Él tenía algunos principios con respecto a la escucha de un disco:
que tiene que abrir fuerte, que tiene que terminar fuerte, etc. Hay varios
conceptos que tienen que ver con el tema de una escucha más amena, así que lo
discutimos bastante, e hicimos un par de opciones de orden del secuenciado de
temas hasta que llegamos al definitivo.
LAS CANCIONES
Me
llamó la atención en el primer tema “Para adelante”, esas guitarras bien
rockeras, en una onda The Yardbirds…
Lucrecia:
Sí, claro. Ese tema es uno de los que armamos para ir a grabar a Abbey Road.
Por supuesto está influenciado por todas las bandas que nos gustan y que hemos
interpretado en vivo. La letra es de Fernando, la música la hicimos entre los
dos. Es un tema prácticamente grabado en vivo, con unas pocas sobregrabaciones
de voces.
Fernando: Este
es un tema con un riff bien al estilo de los Yardbirds o de Jeff Beck,
la idea era hacer un rock bien sesenta, pero darle una impronta también de los
setenta. Hacía rato que tenía ganas de hacer un tema que estuviera cruzado con
un estilo más rhythm and blues inglés.
Tiene una cosa más inglesa que rocanrolera norteamericana. Guitarra ácida y una
letra optimista.
¿Cómo
te salió el tema “Arenas movedizas”, Lucrecia? Suena como una mina despechada…
Lucrecia:
(Risas) No, las canciones revelan situaciones que le pueden ocurrir a cualquier
persona. Son historias que pueden suceder o no necesariamente, no hay que
tomarlas en forma literal. Claramente es una canción que va por el lado del
desamor. La compusimos a partir de una idea de riff y una secuencia de acordes que
trajo Fernando, yo después terminé la canción, le puse la letra.
Fernando:
Está buena la letra, a mí me gustan mucho los temas que captan un poco la
sensibilidad femenina y me parece que Lucrecia tiene mucho para dar, para expresar
y para explotar en ese lado. Así que ojalá que sea el comienzo de un desarrollo
importante porque es una piba que toca y canta bien y tiene el potencial necesario
como para subir un escalón…
¿Cómo
hicieron la balada “Fantasmas de Buenos Aires”?
Lucrecia: “Fantasmas
de Buenos Aires” y “Arenas movedizas” son parte de la segunda tanda de canciones.
Lo hicimos en EcoStudio, un estudio de grabación que está en Villa Elisa, cerca
de La Plata. Es una canción de Fernando al estilo Kinks, que es otra de las grandes bandas que tanto nos gustan. Es un
tema en el que yo hice el arreglo de los coros que está al final.
Fernando:
Sí, es una composición que tiene mucho que ver con los Kinks. Para mí la pluma
y la parte melódica de Ray Davies es
sublime. Siempre me encantó un tema de los Kinks que se llama “Celluloid Heroes”,
que es una balada hermosa que evoca a los héroes de la pantalla y demás. Y vi
en la tele una nota que hablaba acerca del mito de que en la Recoleta había
fantasmas, y me pareció algo bien porteño. Justo estaba leyendo un libro de
Discépolo también con todo ese ambiente del Buenos Aires de los años veinte o
los treinta… Toda esa mitología me fue inspirando la letra de esta canción. Es una
de mis canciones de las que estoy más orgulloso. Me parece que es una de las
más logradas.
“En
las nubes” es un tema bien en la onda Rubber
Soul, ¿no?
Lucrecia:
Sí, es un tema de Julián Carranza,
otro de los que grabamos en Abbey Road. Y otro de los temas que tocamos la
banda completa, es un tema en el que está toda la base grabada en vivo como se
escucha, y después lo que hicimos fue sumarle las voces, alguna pandereta y
nada más.
Fernando: Siempre
le decíamos a Julián que este tema sonaba un poco a Billy Bond y La Pesada, tiene esa impronta. Es como una mezcla de Billy
Bond con [el tema de los Beatles] “One After 909”. Julián es quizás el más
rockero de la banda y tiene un anclaje con el blues, por el lado de Pappo, Claudio Gabis y demás.
Sigue
“Otra vez”…
Lucrecia:
Esa canción es de Fernando Viola,
quien la tenía hace un tiempo. Creo que lo que hizo fue reescribirle la letra.
Iba de cabeza con la onda del disco. Si la escuchás te vas a dar cuenta de que
tiene influencias de Paul McCartney,
Jeff Lynne, la ELO, en lo que
respecta a la secuencia armónica, el tempo, etc. En el tema, el primer solo de
guitarra lo hice yo especialmente para esta canción… Creo que tuve ahí una
pequeña ayuda de George Harrison (se
ríe)… quien me marcó el camino, y el último solo de guitarra lo hizo Julián. Lo
curioso es que cuando él grabó su solo aún no había escuchado el que yo había
hecho, y ahora escuchándolos te das cuenta que, de alguna forma, los dos fuimos
por el mismo lado. La canción pedía un arreglo “tipo Harrison”
Fernando:
En ese tema yo, en vez de usar el [bajo] Höfner, usé el Fender Precision porque
el tema precisaba otro sonido de bajo, más en la línea de baladas como “Maybe
I´m Amazed”.
Luego
llega “Mucho mejor”, otro tema tuyo, Lucrecia…
Lucrecia:
Tiene una letra bastante optimista. Es una de las canciones más nuevitas del
disco, la hicimos el año pasado. La música es de Fernando, la letra es mía. Ahí
estuve jugando un poco con los verbos en infinitivo, tratando de plasmar un
mensaje que hablara de conectar con el amor, lo positivo, con poder aceptar los
cambios, vencer el miedo… Y la primera estrofa que habla de “volver a abrazar”,
¿no?; después de haber estado tanto tiempo encerrados y distantes, de repente,
poco a poco volver a abrazarnos y conectarnos.
Vos
sos una persona muy espiritual, ¿eso se cuela en las letras a la hora de
escribir una canción?
Lucrecia:
Sí, totalmente. Yo conecto mucho con la espiritualidad, lo místico, el yoga, la
meditación, con todo ese tipo de terapias y filosofías que conectan con algo
superior, como una versión cada vez más mejorada de mí misma. A eso apunto. Por
eso, como es algo que voy intentando poner en práctica, me gusta también contagiar
el mensaje… Y de eso habla un poco “Mucho mejor”: superarse, por supuesto,
cuesta pero el cambio está ahí al alcance de la mano.
Luego
llega “Como el viento”…
Lucrecia:
Esa es una canción cien por ciento de Fernando. También habla un poco de vencer
los miedos. Es una de las últimas canciones que hicimos. Tiene un estilo
bastante “vintage”, es un rock pesadito con alguna influencia de Roy Orbison.
Un poco de rock clásico se cuela en ese tema.
Fernando: “Como
el viento” me salió jugueteando con el acorde de Mi mayor, tratando de hacer algún
rock… No me acuerdo si estaba tocando “Friends to Go”, el tema de Paul
[McCartney] que está en Chaos And
Creation… También hay un tema de los Beach Boys que se llama “Do It Again”
que me encanta. Eso me influenció a darle ese tratamiento un poquito más “playero”
a la canción.
¿De
dónde surge “Vagabundo”?
Lucrecia:
Es otra de las canciones de Julián
Carranza en las que se nota el estilo de rock que a él le gusta tocar. Esa la
grabamos a fines de 2018, comienzos de 2019, ahí en La Plata. Es una canción que
suena bastante cruda, es un rocanrol directo.
Fernando:
Es muy divertida la historia del tema. Julián tenía la música, con un riff bien
rockerito, pero no tenía la letra y vino y nos contó una historia. Ahí nos relató
que la noche anterior había estado tocando la guitarra en el comedor de su
casa, que está lleno de discos y da a la calle. En eso nos dice que vino un
linyera, una especie de vagabundo, y le empezó a decir que “tocara temas de
John Mayall o de Muddy Waters…” A mí me sorprendió la historia y le dije que
hiciera una letra con eso que le había pasado. Salió rápido, en dos o tres
tomas, es un tema bien rockero como son los de Julián.
“Te
quiero conmigo” es un acústico muy lindo, ¿cómo la compusieron?
Lucrecia: Es
una canción en la que juntamos fragmentos de canciones que teníamos con
Fernando. Juntamos las partes que teníamos cada uno y funcionó. Es una de las
canciones más antiguas mías, la empecé a armar en el verano de 2014 y después la
dejé, para ir retomándola de a poco con el paso del tiempo. Esta también la
grabamos en Abbey Road. La letra es mía.
“Solo
vos” es un tema bien directo…
Fernando: Yo
quería hacer algo con el ritmo de “Stand By Me”, que me parece fabuloso. Es un
tema –en especial la versión de Lennon-
que en vivo funciona muy bien. Después empecé a armar una melodía que, de
alguna manera, está inspirada en Buddy
Holly. Para mí Buddy Holly es una de las grandes figuras del rocanrol que
me gustan. Creo que fue el tipo que le puso melodía al rock, por algo los
Beatles lo tenían como un referente. Buddy Holly mezcló el pop con el rock, y
un poco de esa onda impregnó “Solo vos”.
Llega
“Viajera”, un tema con reminiscencias del viejo rock argentino en clave folk,
como aquellos viejos temas de Sui Generis o Arco Iris…
Lucrecia: Totalmente,
exacto, va por ese lado. Es la otra canción de Fernando Viola, y que también tenía desde hace un tiempo. Es un acústico
medio folkie, al estilo Sui Generis con también un claro sonido beatle, que
encaja perfecto en el disco.
Fernando: Me
gusta que de repente haya algún tema en el disco que no tenga batería o sea más
acusticón, como este de Fer Viola.
El
álbum se cierra con “Me hace bien”, otro tema power pop, bien arriba…
Lucrecia:
Sí, es otra de las canciones que hicimos en Abbey Road. Es una oda a la amistad
y la buena onda.
Fernando: “Me
hace bien” es uno de los temas que surgió cuando nos juntamos. Yo les mostré a
los chicos que quería hacer un tema en onda staccato, que es un ritmo que ahora
no se usa mucho pero que en los 60 y 70 era muy común. Es el típico ritmo machacado
de temas como “Penny Lane”, “Getting Better” o “Good Day Sunshine”… Tenía una
melodía y estaba obsesionado con armar eso. Así que le dimos forma al tema. Luego
pasó algo muy loco porque, cuando viajamos a Liverpool, nos acompañaron un
grupo de 30 alumnos de mis cursos de “Experiencia Beatle”. La idea era que
ellos hicieran visitas guiadas en Liverpool y demás. Cuando surgió la
posibilidad de grabar en Abbey Road yo pensé que sería alucinante que todos
ellos pudieran entrar en el estudio para conocerlo. Pero en ese momento no
estaba abierto al público, así que se nos ocurrió hacerlos pasar como si fueran
“un coro” del grupo. Así que entraron todos y durante dos horas amigos y fans
pudieron disfrutar de la experiencia de grabar en Abbey Road. Una experiencia increíble
para todos. Así que la canción tiene pedazos agregados de coros, en los que
grabaron todos nuestros amigos…
La
carrera musical de Lucrecia
López Sanz es toda una labor de amor dedicada al rock y al pop
por igual. Su incansable y vibrante energía es la que ha mantenido a todo ritmo,
desde sus inicios como autodidacta, su acelerada trayectoria: armó su primer
grupo femenino beatle a los 18 años, giró por el mundo con Nube 9 y se dio el gusto de tocar con Brian Ray, guitarrista y bajista de Paul McCartney, en The
Bayonets, un power trio independiente de Los Angeles. Luego de más de dos
décadas arriba de un escenario, Lucrecia sigue sorprendiendo a propios y ajenos
cada vez que toca, demostrando un talento, buen gusto y presencia escénica que
cautiva. Este párate obligado de aislamiento planetario nos dio la posibilidad
de disfrutar un buen rato de charla sobre lo que la apasiona…
ENTREVISTA: ¿Cómo te llevás con la inactividad por la cuarentena?
Tengo
días mejores y días peores pero trato de aprovechar el tiempo de todas formas.
Hay veces que querés hacer cosas y las vas postergando. Bueno, quizás ahora es
el momento de hacer esas otras cosas, reacomodar mis actividades cotidianas
para hacerlas desde mi casa. De repente, toco por streaming o hago actividades de yoga o meditación.
También,
se me da por tocar canciones que me gustan de otros autores o juguetear un poco
con ideas propias.
¿De
dónde te surge tu pasión por la música?
Tengo
recuerdos de mi vieja escuchando a los Beatles
o a Queencuando
tenía cuatro o cinco años, y de cómo me marcó eso porque mis recuerdos más
primitivos están asociados a esa música. Por otra parte, mi mamá también tenía
una guitarra criolla, porque de adolescente tocaba folklore, y durante un
tiempo la usaba mi hermano mayor. Así que siempre tuve una guitarra cerca
aunque recién de adolescente me empezó a llamar la atención como para ponerme a
investigar.
¿Y
empezaste tocando la guitarra o algún otro instrumento?
No,
lo que primero me llamó la atención fue la guitarra porque era el instrumento
que tenía más a mano y porque, además, los grupos que más me gustaban en el
momento en el que empecé a tocar hacía riffs de guitarra: AC/DC, Led Zeppelin, Aerosmith, Deep Purple… Después, con el
tiempo, me puse a investigar otros instrumentos. Toco el bajo, ukelele,
mandolina, piano… Me gusta todo, pero la guitarra es lo que más me tira.
The Beladies en The Cavern, Liverpool (2001)
¿Y
cuál fue tu primera experiencia grupal?
La
primera experiencia musical que tuve fue con las Beladies, un cuarteto de chicas en el que hacíamos el repertorio
beatle. Ese fue el primer grupo con el que empecé a tocar en vivo, a viajar y
poder conocer un montón de lugares gracias a los shows.
¿Cómo
las conociste? Porque era muy curioso ver un grupo de repertorio beatle hecho
por chicas…
La
idea del grupo fue mía. En esa época estaba terminando el secundario y me
gustaba ir a ver bandas que homenajearan a los Beatles. Me decía: “qué bueno
que sería una banda de cuatro chicas haciendo música de los Beatles”. Así que
cuando terminé el colegio me puse en marcha para llevar a cabo el proyecto.
Estamos hablando de una época en la que todavía no había internet entonces la búsqueda
de instrumentistas se daba más en forma personalizada. Hacía cartelitos que pegaba
en casas de música, en conservatorios, le comentaba mi idea a otras personas a
ver si conocían alguna chica que tocara porque en esa época –estamos hablando
de hace veintiún años- no había muchas chicas que tocaran y mucho menos que pudieran
hacer un rol en particular como era mi idea. La búsqueda se hizo un poco larga
hasta que después de un año pude conformar el cuarteto. En mi caso, como tocaba
guitarra solista y me gustaba un poco más Harrison,
me dediqué a interpretarlo a él. Así que necesitaba una “McCartney”, una
“Lennon” y una “Ringo”… Finalmente, lo pude hacer y una vez que arrancamos
salió todo bárbaro.
Nube 9 (Foto: Walter Morena. Diciembre 2019)
¿Y la composición se te dio de entrada, o la fuiste incorporando más tarde?
Eso
lo fui haciendo más tarde. De hecho, después de un año de estar tocando con las
Beladies, en paralelo armé Nube 9, con
Fernando Blanco y otros amigos
músicos fanáticos de los Beatles, que sigue siendo mi banda hasta hoy. Con Nube
empezamos a hacer shows temáticos de los Beatles recorriendo álbumes completos,
homenajes a sus discos solistas, así como también shows centrados en el rock de
los sesenta. Así empezamos a hacer muchas giras hasta afuera de la Argentina. Y
eso fue derivando en que empezásemos a hacer nuestro material propio. Así que
ahora con Nube 9 tenemos varios temas propios en castellano y la idea es irlos
sacando este año en forma de simples.
Sí,
me había dicho Fernando [Blanco], cuando lo entrevisté, que tenían material
propio como para hacer un disco…
Exacto.
Incluso, la última vez que fuimos a Inglaterra, grabamos varios temas en los
estudios Abbey Road. Fue todo un proceso hecho a pulmón, que llevó su tiempo
porque lo hacemos en forma independiente. Y es todo un tema ir a grabar,
producir el material, masterizarlo, editarlo… Es un trabajo muy de hormiga. Así
que, en principio, vamos a ir sacando algunos simples y después con el tiempo seguramente
eso se convertirá en un disco.
¿Alguna
vez te pasó de experimentar situaciones típicamente machistas del rock, como
que te tomaran prueba antes de subirte a tocar por el hecho de ser mujer?
Sí,
infinidad de veces. De alguna forma, sigue pasando. Ahora estoy más grande y me
lo trato de tomar de otra forma. Me ha pasado desde sentirme en una situación
como de dar examen hasta que alguien viniera a decirme: “Flaca, la verdad que
por vos no daba dos mangos” o una frase espectacular que escuché un montón de
veces: “La verdad que para ser mujer tocás bien”… (risas) ¡Eso es tremendo! Son
prejuicios muy instalados. También el hecho de pensar que porque soy mujer hago
solamente coros y guitarra rítmica entonces cuando me ven tocando solos de
guitarra, se sorprenden. Soy guitarrista y punto, más allá de ser mujer y
además me gustan bandas de guitarra en donde se solea mucho. De hecho, hace
unos meses armé una banda que toca temas de AC/DC y ocupo el rol de Angus
Young…
Highway 40 (Foto: Walter Morena. Feb 2020)
¿Cómo
es eso?
La
banda se llama Highway 40 y se llama
así porque el primer show que hicimos fue el año pasado, año en el que se
cumplieron los cuarenta años del disco Highway
to Hell. Desde principios de este año ya empezamos a incluir material de la
época de Brian Johnson. En fin, es despuntar
el vicio con otros amigos músicos tan fanáticos de AC/DC como yo. Era como una
asignatura pendiente, así que me pongo el uniforme escolar y salgo a tocar como
Angus…
Conocés
a Led Ladies, ese grupo de chicas que tocan canciones de Led Zeppelin, ¿no?
Sí.
De hecho, yo armé esa banda en 2009 pero no se portaron bien conmigo. Fue muy
feo lo que pasó. Me robaron el proyecto. La banda original se llamaba Lady Zeppelin, y era el primer homenaje
femenino a Led Zeppelin en Argentina.
Ahora, creo que la única integrante que quedó de aquella formación que yo había
armado es la baterista…Pero, bueno, a
veces con Nube 9 en los shows temáticos me doy el gusto de tocar Zeppelin por
mi cuenta y en este momento, hago temas más acústicos por streaming. Así que, más allá de todo, las pasiones siempre están y
quedan…
Lady Zeppelin (Dic 2009)
¿Cómo
fuiste haciendo tu look sesentero? ¿Siempre fuiste de vestirte así o fue
surgiendo a partir de tu actividad musical en los diferentes grupos?
Bueno,
como mi primer grupo fueron las Beladies, la propuesta inicial fue lookearnos
así. En forma de chiste decíamos que nos vestíamos como si fuéramos “las novias
de los Beatles”: ropa colorida, hippie o flower
power. Después ese look lo llevé a Nube 9 porque, evidentemente, es la
misma época musical. Así que siempre me pongo vestidos con botas, pantalones
Oxford, vinchas o detalles de maquillaje.
Por
suerte, pude acceder a lugares que te venden ropa de ese estilo recontra barata
y súper linda en las giras por el extranjero que hemos hecho en todos estos
años. Todos elementos que me parecen que están buenísimos a nivel estético.
Con
Nube 9 han hecho mucha carrera en todo el mundo beatle, ya sea festivales
internacionales de grupos y demás…
Sí,
por suerte, hemos participado en infinidad de festivales Beatles en todo el
mundo. Por ejemplo, en el principal festival de Liverpool que es la semana
beatle, así como en festivales de Estados Unidos, Finlandia, Alemania, Rusia,
Panamá, Brasil, Uruguay… Hemos viajado bastante. También a raíz de estas
experiencias, terminé armando una banda el guitarrista de McCartney, Brian Ray.
¿Cómo
fue la experiencia con Brian Ray?
Bueno,
Brian vino varias veces a la Argentina, y una de esas veces, en 2011, vino a
ver un show de Nube 9 y nos pidió que nos aprendiéramos varios temas de su
carrera solista, los tocamos con él y a raíz de eso surgió la propuesta de hacer
una gira junto a él como banda de apoyo. Era la primera vez que él hacía una
gira solista fuera de Estados Unidos. Además de Buenos Aires, hicimos shows en
Panamá y Brasil. Pegamos tan buena onda que después me convocó para armar un
grupo en Estados Unidos: The Bayonets.
The Bayonets. Foto: MJ Kim (2014)
¿Y
cómo fue esa experiencia?
The
Bayonets era un trío, básicamente, que luego se completó con algunos músicos sesionistas.
El trío lo formamos Brian, Oliver Leiber
en la batería y yo en la otra guitarra. Ellos tenían todo un material
compuesto y querían una chica en el grupo y como Brian me conocía, me propuso y
me convocaron. En 2012 fui a Estados Unidos a grabar cinco temas. Esos temas
primero se editaron como simples, y luego se completaron con otros temas que
integran un disco. Así que volví a viajar a presentar ese material en gira. El
disco quedó buenísimo y fue una experiencia tremenda para mí porque fue un montón
de aprendizaje.
¿Cómo
te llevás con la tecnología para difundir tu laburo?
Yo
soy más vintage. A mí me gusta tener los vinilos, los cd y no uso las
plataformas digitales. Estoy tratando de adaptarme un poco a esos formatos
porque las canciones de Nube 9 están o estarán en esas plataformas. Igual me
cuesta. A lo sumo uso YouTube para escuchar discos que no tengo o para ver
shows pero todavía no uso ni Spotify ni ITunes… Para mí escuchar un disco es
todo un evento. Por eso, su muerte me da un poco de tristeza aunque, en
realidad, con todo este revival del vinilo no está muerto del todo.
¿Qué
música estás escuchando?
Estos
días estuve escuchando mucho Creedence,
también Paul McCartney, en especial tomas alternativas que encuentro en
YouTube. De las bandas nuevas me gusta mucho Greta Van Fleet que tiene mucha influencia de Zeppelin en su música.
Tienen canciones buenísimas y muchísima onda, me encantan. Después siempre
escucho los clásicos, todas las bandas que me gustan desde siempre.
¿Qué
tema de otro artista te hubiera gustado componer a vos?
Uff…
Tantas canciones. Pienso en “Escalera al cielo”, es una respuesta muy trillada
pero es una canción fantástica. Es poesía hecha letra y música.
Teloneando a Ringo Starr, noviembre de 2011, Luna Park. Foto: Javier Molinari
Hablando
de Zeppelin, ¿cómo se dio tu participación en la muestra fotográfica de Scarlet
Page, la hija de Jimmy?
En
marzo del año pasado Scarlet vino a
Argentina para hacer una sesión de fotos con guitarristas argentinos, elegidos
por ella y su productora Aleksandra
Telezynska, que formarían parte de la muestra Resonators, que abarca a guitarristas de todo el mundo. Entre ellos
estaban su papá Jimmy Page, Paul
McCartney, Brian May, Keith Richards y muchos más. Los siete guitarristas
argentinos elegidos fuimos David Lebón,
Charly García, Walter Giardino, Kubero Díaz, Juanse, Botafogo y yo. Scarlet
es una persona súper humilde por lo que fue una experiencia muy linda trabajar
con ella, pasé un lindo momento con todos los otros músicos que participaron en
la sesión, en especial con Kubero Díaz, que era el único al que no conocía
personalmente y con el que posteriormente tocamos. Mi mayor alegría fue haberle
podido decir a Scarlet que esa experiencia fue como cerrar un círculo para mí porque
yo era guitarrista por su papá. Imaginate, yo estaba re feliz porque ella me
estaba retratando para una muestra de guitarristas, y ella, también, por lo que
yo le había confesado…
¿El
rock argentino, por dónde te llega, qué es lo que más te gusta?
Amo
Serú Girán. Me gusta Pescado Rabioso, Riff, Pappo´s Blues.
Las bandas nacionales de los sesentas o setentas, es decir, de la misma época
de las bandas internacionales que me gustan.
¿Cuáles
son tus proyectos?
Además
de Nube 9, la banda tributo a AC/DC que te comenté. Lamentablemente, ahora está
todo parado por la cuarentena. Eso es un problema para los músicos que vivimos
de los shows en vivo. Por lo pronto seguiré haciendo transmisiones vía streaming con la guitarra acústica de canciones
de todo tipo, desde los Beatles hasta rock argentino. Siempre hay gente que me
pide canciones, así que le fui encontrando la vuelta por ese lado.
Tener
la oportunidad de entablar una charla con tipos como Fernando Blanco son
experiencias que uno atesora especialmente. Respetuoso de nuestro laburo y, por
propia virtud, llegó a la cita con una puntualidad inglesa. Se puso cómodo,
pidió un café y apoyó el libro que estaba leyendo, Los Beatles como músicos, de Walter
Everett, en la mesa. Parece que para este músico, escritor, y maestro especialista
en la carrera de los Beatles, en
grupo y solistas, siempre hay algo más que saber sobre los fab four. Justamente, rompimos el hielo preguntando por su reciente
experiencia como coordinador y conductor de un encuentro interactivo, el pasado
11 de abril, que tuvo como protagonista a Geoff
Emerick, el legendario ingeniero de sonido de la banda de Liverpool. En esa
oportunidad, Blanco no solo entrevistó a Emerick sino que, también, tocólos
temas a los éste iba haciendo referencia con su reconocida banda tributo a los
Beatles, Nube 9.
A
pesar de los cientos de entrevistas que le hicieron durante sus tres décadas de
carrera, Blanco sigue siendo uno de los músicos más interesantes y entusiastas a
la hora de un intercambio cara a cara.
Después
de su partida de Los Súper Ratones, el peso de dirigir su carrera recayó sobre sus
espaldas. Y este hecho parece no haberlo sobresaltado demasiado ya que su
inquietud creativa le permitió hacer frente a la tormenta. Se consagró como
solista, intérprete beatle itinerante en Nube 9, autor de dos libros junto al
periodista Sergio Marchi, y desde el
año pasado, bajo su idea y conducción, realiza el programa radial Ruido Blanco, los domingos, de 17 a 19,
por FM Nacional Rock 93.7.
Les
presentamos así una gran charla que no se ajustó a rígidos esquemas sino que
fluyó en el diálogo musical con un apasionado cuyos sólidos y profundos
conocimientos en el tema y su generosidad, incluso nos regalan una profunda
mirada sobre nuestro tiempo.
ENTREVISTA: ¿Cómo pensaste y
compusiste este nuevo disco?
En
cuanto a las letras, son más autorreferenciales, más sentidas. Creo que
reflejan momentos muy especiales que me han tocado vivir en los últimos
tiempos. Siempre un disco es un reflejo de lo que vivís, pero acá me parece que
puse más el corazón sobre la mesa. Canciones como “A la deriva” o “Al borde del
abismo” tienen que ver con momentos duros que he vivido; y otros temas como
“Voy a despegar”, pueden llegar a contar alguna sensación interna mía. Tal vez,
elegí Luces y sombras como título del
álbum, porque refleja esos aspectos que tenemos todos, ¿no? Hay momentos
vividos que son para el olvido (o para el aprendizaje) y momentos de luz, en
donde uno puede cristalizar lo que sueña. Por eso, la letra del tema “Luces y
sombras” habla de eso, asumir esa dualidad nuestra y mostrarla, porque todos
somos luz y sombra.
Esos
momentos duros que nombrás, ¿tienen que ver más con lo profesional o con lo
personal?
Lo
profesional es difícil, pero amo lo que hago, y siempre fui para adelante sin
dudar. He tenido que atravesar momentos más duros, como hace muchos años,
cuando tuve que atender un quiosco de revistas… Después del éxito de Súper Ratones, tuve momentos muy
difíciles. Pero no me quejo de eso. En realidad, creo que las letras se
refieren a lo duro que fue la separación de una banda que había sido el sueño
de mi vida, que yo había creado, y que, a la manera de Frankenstein, la vieja y excelente novela de Mary Shelley: fue un monstruo que se volvió contra mí. Quiso
destruirme, pero no lo logró, afortunadamente. También las letras tienen que
ver con otras cosas que he debido atravesar, como una separación de pareja, la
muerte de mi madre… fueron todas cosas duras. Así que: “Bienvenido a la vida.
Bienvenido a las luces y sombras.”
Tu
tema “Monstruos” habla un poco de eso, justamente. ¿De dónde sale esa paranoia?
Porque es un tema que te deja pensando…
¡Ja!
(se sorprende)...y… tengo varios años de terapia. Creo que a veces uno se
vuelve loco con ciertas cosas y se crea sus propios monstruos. Y si nos vamos a
terrenos más psicoanalíticos, creé a los Súper Ratones como el doctor Frankenstein a su criatura. Creé un monstruo
que después se volvió contra mí.
¿Ahí
está el núcleo del tema?
Es
que la novela de Frankenstein, que a mí me parece la obra literaria más grande
que se haya escrito, tiene dos o tres lecturas posibles. El título del libro es
Frankenstein o el Prometeo moderno.
Fijate que Prometeo en la mitología es una criatura que le robó el fuego a los
dioses, es decir, la sabiduría. Entonces el doctor al crear vida lo que está
haciendo le está robando el fuego a los dioses y el monstruo que creó, luego,
se le vuelve en contra y quiere matarlo. Que es como querer matar al padre,
también. Tiene varias lecturas. Y bueno, uno a veces se crea sus propios
monstruos porque si uno analiza, los peores enemigos, a veces, son aquellos que
eran tus amigos en algún momento. Y yo debo hacer algo mal porque me pasa
seguido. Esa canción fue una especie de catarsis.
A
pesar del tiempo transcurrido ¿Sigue latente el dolor por tu separación de los
Súper Ratones?
Pasaron
más de diez años, pero es un dolor que me queda de por vida, porque fue mi
sueño. Una banda en la que todos los integrantes se conocieron por mí, que yo
inventé, yo le puse el nombre y le di la identidad. Y que cuando pensé que
había llegado el momento de terminarla y dejarla dormir, para después –llegado
el caso- poder resucitarla; sin embargo, nadie me hizo caso, todos se volvieron
en contra mío y la pasé muy duró. En ese punto, mis opciones eran detenerme a
pelear o seguir avanzando con lo mío; y me animé a seguir adelante. Ahora,
después de diez años, acá estoy; con cuatro discos solistas editados, dos libros
publicados y otro en preparación, con infinidad de shows dados con Nube 9, con
cursos y viajes. Entonces, creo que elegí bien. Las dos cosas no hubiera podido
hacerlas a la par.
¿Cómo
te pegó la muerte de Person (José Luis Properzi)?
Hacía
mucho que no lo veía. Yo me enojé con él cuando me fui de la banda. Incluso,
antes de irme, ya estábamos un poco peleados. Creo que se equivocó en algunas
cosas, pero no importa… El caso es que estábamos distanciados, y cuando me
enteré de su enfermedad, decidí escribirle. Por suerte me contestó, y tuvimos
una despedida conciliatoria, muy amable, que a mí me hizo muy bien. Pude hacer
el duelo. Así que, cuando me enteré de su muerte, ya había hecho el duelo, ya
había tenido mí despedida de él; y aunque me dolió, no me tomó por sorpresa. (Se
emociona) Y te podría decir que me da mucha pena y que lo extraño porque creo
que los Súper Ratones era nuestra banda. La armamos él y yo, componíamos los
temas, cantábamos… Fui el primero en creer en su talento. Lo elegí como socio y
le enseñé los rudimentos para que él empezara a componer y a tocar; y él
desarrolló un talento al que yo le guardo mucho respeto y admiración.
¿Ustedes
se conocían de chicos?
No.
Nos conocimos porque yo estaba buscando alguien para formar una banda y un
amigo en común me lo recomendó. Me dijo que había un flaco que cantaba como los
dioses, ese era Person. Cuando me lo
presentaron, le dije que, en realidad, necesitaba un batero: “Bueno, me compro una batería…”, me
respondió; y al primer ensayo, tocó mejor que los cinco bateristas que yo había
tenido o probado antes. Me acuerdo que hizo “Hound Dog”, el clásico de Elvis, y me quedé mudo de lo bien que
lo tocó; así que ahí arrancamos a tocar juntos.
¿De
dónde crees que surge el rock machacante de tu nuevo disco?
Mirá,
el 90 por ciento de la música que escucho es de las décadas del 50, 60 y 70; o
sea, rock clásico. Pero, cada tanto, me gusta incluir algo del rock que hay
hoy. Lo que pasa es que no creo que haya mucho, siento que el rock está
agotado. De cualquier forma, soy de tomar algunos elementos del sonido actual.
Porque me gustaría, y quiero, sonar moderno, actual; pero con las bases del
rock clásico que a mí me gustan. Porque, cada tanto, aparecen nuevos valores
que redimensionan el rock. Como en los noventa, cuando apareció Lenny Kravitz, o más tarde el Brit Pop; así como en los últimos años Jack White…
En
una entrevista que te hice hace un tiempo, también me hablaste muy bien de
Muse…
Claro,
me gustan. Ellos traen de vuelta al rock elementos teatrales como los que tenía
Queen. Por eso, como te decía,
cuando veo a estos nuevos valores, me inspiran también en lo mío. Trato de
buscar esa ecuación: la emoción –o la inspiración- del rock clásico más el
sonido moderno. Eso es lo que intento. Es mi objetivo, por eso, cuando escuchas
un tema mío como “Luces y sombras”, no suena a un rockito del sesenta, suena
más actual; pero si te a ver los acordes, los riff, la forma, también
respondería al rock de garaje de los sesenta.
También
te inspiró un poco la Electric Light Orquestra en este nuevo álbum, ¿no?
Claro.
En este último disco tuve dos influencias muy fuertes, para la parte de sonido
y composición: Jeff Lynne, de la
ELO; y Tom Petty. Jeff Lynne es un
tipo talentosísimo, cuya carrera en el grupo y como solista me vuelve loco; y
de Petty vas a encontrar referencias a su forma de tocar la guitarra acústica,
a ese sonido tan característico. Volvemos al tema del rock clásico.
Además
son dos tipos que trabajaron juntos, y aparte, con otro grande que te gusta
mucho como George Harrison…
Claro,
por eso, en el caso de Petty, es como una variante de abrir un poco el juego
para seguir ahí metido en el sonido y los grupos que a mí me gustan.
¿Cómo
fue la producción del álbum?
Me
gustaría mucho trabajar con un productor, pero en este caso no pude. Lo produje
yo. Tengo la suerte y la ventaja de contar con una banda de muy buen nivel, que
es Nube 9. Entonces puedo darme el gusto de trabajar como a mí me gusta, como
trabajaban las viejas bandas clásicas, que es ir al estudio con la canción y
tratar de armarla ahí. Tengo la suficiente confianza en la banda como para ir
al estudio, prácticamente, sin ensayo, y darle forma a la canción en toma a
toma. Mientras los técnicos preparan los micrófonos y demás, yo les paso los
acordes a los chicos, la partes, y, paulatinamente, vamos armando la canción.
Un laburo similar al que hacían los Beatles o Elvis con su grupo, cuando
estaban en el estudio. Por otro lado, también intenté ir grabando dos o tres
canciones por día; como se hacía en aquella época. Entonces, cada canción va
teniendo una identidad mayor a la que se tiene con la forma de grabar actual,
que es muy buena económicamente pero que artísticamente te disminuye, que es
hacer todas las bases primero, grabar toda la postproducción luego, cantar todo
después, y al final mezclar todo junto. A mí me parece que eso le quita
espontaneidad y gracia al disco terminado. A mí me gusta hacerlo canción a
canción, y en este disco me di el gusto y creo que eso resultó bien.
¿Fue
un brote compositivo o son canciones que juntaste a lo largo de los años?
Estuve
demeando. Siempre me siento en la compu a demear. Estoy como mecanizado, tengo
un período en el que con un iPod grabo, selecciono, bajo las ideas y hago los
demos. Después elijo las canciones, a veces lo consulto con alguno de los
chicos de la banda. Y de ahí surgen los temas que voy grabando. Aunque queda
una gran cantidad de temas afuera.
Cuando
Cerati estaba grabando Fuerza
Natural, ¿puede ser que le hayas prestado
un bajo? ¿Podés contarnos un poco la anécdota?
Mirá,
yo a Gustavo lo conocía de cruzarnos varias veces. Por ejemplo en un viaje a
Paraguay. Habíamos ido a ver la presentación de Dynamo (el disco de Soda Stereo).
Había estado charlando varias veces. Una vuelta hicimos unos coros para Leo García. Siempre tuve un buen
entendimiento con Gustavo. Un día me llama Uriel, uno de sus técnicos, y me
dice: “Che, Gustavo tiene un tema súper Beatle
y quiere grabarlo con un Hofner original y yo le dije que vos tenés uno. ¿Te
copás?” Y yo le dije: “¡Por supuesto!!”.
Entonces se lo llevé. Imaginate que ver una sesión de grabación de Cerati era un lujo. Bueno, le dio el
bajo a su bajista pero se copó tanto con el instrumento que al final grabó él.
Yo pensaba “Dejame que te lo toco yo” (risas) pero me mordí los labios. Gustavo
estaba entusiasmadísimo. Noté que era un tipo que no era un músico virtuoso sino
un talentoso. ¿Se entiende la diferencia? O sea era un músico creativo. Empezó
a probar todo, y a mí eso me parece más valioso que un tipo que hace todo
prolijito. Si no que buscaba, que laburaba con el sonido. Después nos quedamos
charlando, me tiró un par de tips para grabar. Fue muy gracioso porque me dijo
que los bajos los estaba grabando con un parlante. Entonces, le pregunté si eso
lo había leído en el libro de Geoff
Emerick y me dijo que sí. Me preguntó sobre Nube 9, mi banda, quería saber qué significaba el nombre. Y le dije
que expliqué que era un estado de meditación y le resultó súper interesante.
Incluso, lo anotó en un cuaderno suyo de notas. Y después en el tema “#”,
termina diciendo “Nube 9 / Diez conviene /
Once, yo doce, vos trece… Paré de contar”. Así que tengo el privilegio de
tener una banda que fue nombrada por un tipo talentoso como Cerati en su último
disco.
Justamente,
ese disco tiene una variedad de colores de guitarras en cada tema…
Sí,
por eso. A lo que voy es que la gente tiene la idea de que el tipo fue una
especie de arquitecto frío y yo vi un tipo muy obsesivo, muy meticuloso pero
también un talento, no un tibio o frío sino alguien que se entregaba a la
música.
¿Cómo
surge tu proyecto de escribir libros en coautoría con Sergio Marchi?
Mirá,
la vida me ha llevado a convertirme en una especie de multimedia (risas) no sé
bien por qué pero tuve que reinventarme. Pensá que abandoné un proyecto propio
de más de 20 años. Mi único potencial es mi deseo, mi energía para hacer cosas.
Y mi amistad con Sergio Marchi
ocasionó que me comentara que estaba planeando un libro sobre la separación de
los Beatles y como siempre hablamos de Beatles solistas, le dije “¿por qué no armamos algo recorriendo los
discos?” Y una editorial lo aprobó, y ahí arrancó una carrera de una
especie de periodista de investigación junto a un tipo que ya tiene un nombre
como Sergio. Así que considero un privilegio haber hecho dos libros con él y un
tercero a punto de editarse.
¿Qué
aporte hacés en esos libros?
Como
siempre planeamos centrarnos en la música de los Beatles en grupo o solistas y como soy un obsesivo de lo musical de
esta banda y sus integrantes, generalmente, le doy a Sergio una especie de
bodoque, escrito de una manera muy tosca, con mucha información, desde una
óptica musical, y él revisa todo lo que yo le mando y lo escribe desde su
óptica de periodista y buen escritor. Somos un buen complemento.
¿Y
tu proyecto radial?
Bueno,
la radio surgió muy de causalidad. Bobby
Flores me conoce desde hace años y como Nacional
Rock tiene una programación hecha por músicos, supongo, que por la labia
que tengo y el conocimiento me convocó, nos juntamos y ahí le planteé que yo
tenía mucho conocimiento pero de rock anglosajón. Entonces, me dijo que estaba
bien pero que armara un programa que contenga algo de rock nacional también. Y le
propuse hacer un programa donde, sobre la base de una canción de los Beatles, podamos
rastrear todo lo referido a ella incluido el terreno del rock local. Entonces
se plantea qué canciones son similares, qué temas influenció, etcétera. Es
decir, conectar esa canción de los Beatles con otras, incluidos temas de rock nacional.
Y se convirtió en un programa atractivo. Tengo entendido, que es el que más
mide los fines de semana. Estoy súper contento. Incluso este año me ofrecieron
extenderlo a dos horas así que la segunda hora planeé el especial de una banda
en particular.
Y
en los seminarios, una faceta más pedagógica, ¿qué temas desarrollás?
Yo
los llamo “curso” más que seminario. Tomé una idea de Alejandro Dolina que dice “Cuanto
más sabés de algo, más lo disfrutás”. Es decir, el saber te proporciona más
y mejores placeres. Entonces, por qué no compartir todo lo que he leído, todo
lo que sé y lo que he vivido, porque ya fui más de nueve veces a tocar a
Liverpool, estuve en Estados Unidos, he grabado y tocado con personas que han
tenido que ver con la historia. Y con un amigo, Marcelo Nusenovich, que se encarga de toda la parte técnica y
administrativa, armamos este curso que se llama Experiencia Beatle en que hacemos encuentros sobre cada disco de
los Beatles, en orden cronológico, y desarrollamos todo lo que tenga que ver
con ese material: contexto social, data, momento del grupo, cuestiones técnica
de composición, grabación, y después un análisis canción por canción. Y como
broche, termino tocando un par de temas en vivo. Este año es la tercera vez que
lo dictamos. También hice un par más sobre Beatles solistas, uno de Queen que hice el año pasado. Son
cursos en profundidad, te tiene que gustar mucho el tema y, realmente, la gente
lo agradece. El año pasado surgió una cosa increíble: como viajábamos a
Liverpool con Nube 9, le propusimos a los participantes que quisieran que
viajen con nosotros y se engancharon más de 30 alumnos. Hicimos varias visitas
por sitios en Liverpool, entramos a Strawberry
Fields, en donde no entra nadie. Y como grabamos en Abbey Road algunas
canciones de Nube 9 para un futuro disco, los alumnos entraron con nosotros, y grabaron
los coros en un tema. Así que fue el viaje de egresados perfecto (risas).
¿Hay
un proyecto de disco, entonces?
Sí,
este año la idea es grabar un disco de Nube 9 con canciones propias.
¿En
castellano?
Sí.
Lo que pasa es que Nube es una banda de covers
pero es una muy buena banda, con muy buenos músicos. Todos componemos, casi todos
hemos hecho discos solistas. Entonces, digo, por qué no arriesgarse. Es como un
proceso a la inversa, hicimos discos solistas y ahora en banda.
Yo
considero que tu canción “A la Deriva”, es como contar un bajón pero a la
manera beatle, letras tristes para melodías alegres. ¿Coincidís?
Sí,
es un gran ejemplo, porque es algo que los Beatles
solían así. También los Kinks, ahí
diste en el clavo, porque Ray Davies
es uno de mis grandes ídolos. Y este tema tiene algo de eso, tomarte la
tristeza un poco en broma. Lo mismo que hacían los Beatles en “Help!”, la gran
emblemática, música comercial y alegre pero, como decía Lennon: “Nadie se daba cuenta
pero yo estaba pidiendo ayuda”.
¿En
“No aprendimos nada”, tomaste la realidad sociopolítica argentina como
inspiración?
Sí,
debo decirte que así fue. Es una canción que da cuenta de mi visión social.
Creo que ya había hecho un ejercicio similar cuando compuse “La Autopista del
Sur”, en ¡Urgente! (2003), el disco
de Súper Ratones. Curiosamente, en esa canción estaba siendo pesimista en un
momento bueno que era bastante esperanzado, cuando recién había asumido Néstor
(Kirchner); pero yo aparecía diciendo que “cuando
todo comiencen a avanzar, nadie va a recordar a nadie en La Autopista del Sur”,
haciendo una analogía social, a partir del famoso cuento de Cortázar. Ese tema fue cortina de (el
programa periodístico de TN) A dos voces.
Me acuerdo que una periodista me criticó y dijo que no le gustaba esa canción
porque era “muy pesimista”. Y después, con el paso del tiempo, me di cuenta de
que tenía razón en ser algo pesimista. Es lo mismo siempre, todos arrancamos y
al rato nos olvidamos de los demás. Y “No aprendimos nada” es una relectura de
eso, pero más pesimista aún. Porque para gente que está en sus cuarenta, que
tiene la edad que tenemos nosotros, ya ha visto pegar dos o tres vueltas al
país en lo económico y político social. Y eso es algo que te entristece. En un
momento la canción dice: “Hay caras que
pensé que nunca más iba a volver a ver…” Decime si no te pasa, que decís
“¿este tipo otra vez acá?” Te desilusionás, lamentablemente. El tema tendría
que haberse llamado “No aprendimos un carajo” (risas).
“El
Karma de vivir al sur”, como diría Charly.
Claro,
pero Charly siempre fue más poético (risas). Y bueno, fue eso y lo invité a Vitico a tocar el bajo que fue una
interesante experiencia porque le dio el toque de base bien duro que también me
encanta.
En
el caso de “Tratando de llegar a vos” considero que suena a Harrison…
Sí.
La verdad que adoro cuando Harrison
se mezcla con Jeff Lynne. Me parece
una de las combinaciones más lindas que dio el mundo de la música. En los 80
George venía sacando unos discos que no tuvieron mucho suceso y estaba
prácticamente retirado y cuando aparece Jeff, un beatlemaníaco total, revive lo
mejor de Harrison. Así que si pude captar un poquito de esa unión y si mi tema te
sonó a Harrison, soy feliz.
¿Cómo
va el proyecto del futuro disco de Nube 9?
Bueno,
grabamos seis canciones en Abbey Road, nos falta terminarlas y grabar algunas
canciones más.
¿Cómo
está ese legendario lugar, hoy?
Grabamos
en el estudio. Está todo, aunque el equipamiento ahora es moderno, la sala está
igual, con los pianos que usaban los Beatles. Es el lugar donde se hizo la obra
musical más importante del siglo XX. La verdad que fue unos de los mejores
momentos de mi vida. Fue como tocar el cielo con las manos.
¿Qué
canción de otro músico te hubiese gustado componer?
Oops!...
(piensa) Te podría decir “Help!”. Esa es la canción perfecta para mí. Tiene una
letra profunda, una melodía increíble. Con pocas notas pero con cambios de
acordes bien al estilo Lennon, tiene buen ritmo, buena interpretación, buenos
arreglos, coros. También, me hubiera gustado componer algo como “Rapsodia
Bohemia” o como “Mister Blue Sky”, o “Good Vibrations”, de los Beach Boys, que
es otra obra maestra.
Bueno,
los Beach Boys es otro de tus referentes...
Sí,
sí. Brian Wilson me sigue pareciendo
un genio. El rock ha tenido la suerte de contar con un puñado de tipos
indispensables.
Lo
loco es que varios de ellos trabajaron al mismo tiempo…
Sí,
fue un momento de la historia donde surgieron una serie de tipos con un talento
increíble.
¿Un
momento irrepetible para vos?
Sí,
van a pasar muchos años hasta que haya otra vez una revolución y un movimiento igual
de importante. Porque todo eso se dio en un momento muy particular de la
historia que tuvo que ver un poco con el talento de 10 tipos indispensables
pero también tuvo con un contexto en el que los medios de comunicación estaban
adolescentes, la humanidad estaba adolescente. Un momento muy humanista, donde
había sueños y ebullición artística. Hoy estamos en otro período más escéptico,
aburrido, más tecnológico e individualista. Tal vez la creatividad está en
otros lados. Por ejemplo, en el diseño de productos, en el dibujo, en la
arquitectura. La música tuvo un pico muy alto y fue parte de un cambio social.
En la década del 60 o 70, escuchar música era un evento. Uno se sentaba delante
de un disco y había que cuidar ese evento y además lo que escuchabas te daba
identidad. Con el avance de la tecnología, la música se ha convertido en un
accesorio. Hoy, te ponés auriculares inalámbricos, elegís la música desde un
celular y casi no implica un gasto económico.
Y ¿qué
sentís cuando tu disco es escuchado en Spotify?
Y,
para mí, es menos palpable. Me gusta cuando compran mi disco o lo regalo y me
cuentan cómo fue escucharlo. Lo otro me cuesta verlo pero es un tema generacional.
Aunque escucho música en Spotify para
mí no tiene el mismo valor. No me conecto tanto, no tengo la responsabilidad
que conlleva cuidar algo físico. Es como hacer el amor con un holograma. No es
lo mismo. Me parece que la música perdió valor en la sociedad. Yo creo que, por
ejemplo St. Pepper´s, le cambió la
vida a la gente, la forma de pensar, la forma de percibir.
Teniendo
estas vivencias de otro mundo pero siendo músico ¿cómo se hace para no ser
apocalíptico y pensar que el rock ya dio todo lo que podía dar?
(Respira
hondo y piensa) Y, por algo la mayor parte de mi actividad tiene que ver con un
período de la historia del rock.
Pero
hacés canciones nuevas…
Sí,
hago canciones nuevas pero me cuesta mucho. Trato de llevar mi carrera solista pero
no lo hago con la misma intensidad que con Nube 9. Me cuesta no ser
apocalíptico. Creo que el gran momento del rock ya pasó, lamentablemente. El
rock ha sido un movimiento enorme porque fue como una esponja, se nutrió de
todo. Fue un movimiento menos cerrado y prejuicioso que otros. Pero la verdad, es
que si uno le presta atención a lo que se está escuchando hoy como música
hegemónica, encontrás poco rock. De hecho, Argentina es uno de los países más
rockeros que quedan. En Inglaterra, el año pasado, fuimos a un pub a tomar algo
y sonaba “Despacito”. Incluso, el pop contemporáneo poco tiene que ver con el
pop rock de otras épocas. Tal vez, se puede hacer un análisis más profundo: Hoy
vivimos a mayor velocidad, es una forma más individualista, la mayoría de
nosotros accedemos y nos ahogamos a nosotros mismos con nuestros equipamientos
y ya no hay magia. Recuerdo que cuando empezamos con los Súper Ratones, el
dueño de un local de pulóveres nos había contratado para tocar en vivo en la
vidriera como una forma de publicitar el negocio. El lugar se llenaba de gente
y se volvían locos al ver un grupo tocando, al ver los instrumentos. Hoy si hay
una banda tocando en la esquina, la gente pasa con cara de “uy, qué molestos”.
Evidentemente, eso se volvió vulgar. Cualquiera puede hacer cualquier cosa. Hoy
podés aprender a tocar la guitarra en Internet. Pero bueno, los tiempos
cambian, cada generación va buscando diferenciarse de la anterior. En un
momento, parecía que la música electrónica iba a ser “lo nuevo” pero la verdad,
es que en ninguna manifestación artística hubo la magia que se dio en el
momento de surgimiento y apogeo de los Beatles,
los Rolling Stones, Brian Wilson, Ray
Davies, Pete Townshend, Bob Dylan. Los indispensables.