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viernes, 19 de abril de 2019

VAN DER GRAAF GENERATOR, Pawn Hearts: Excelencia gótica...




El tercer disco de Van Der Graaf Generator se llamó Pawn Hearts. Denso, oscuro, pero genial. Sin dudas, la obra maestra del grupo liderado por Peter Hammill. Este álbum, grabado en 1971, sería el segundo eslabón, luego de H to He Who am the Only One, que colocaría al grupo entre los más atractivos del rock progresivo de la época. Es una producción en donde se utilizaron muchas sobregrabaciones, con la intención de generar unos ambientes sonoros repletos de cambios rítmicos repentinos y sonidos inusuales, en especial los generados por los saxos de David Jackson.

"Lemmings (Including Cog)", el primer tema, incluye soberbios pasajes vocales mezclados con excelsas partes de saxo, teclados, secciones instrumentales de guitarra y un raro intermedio con teclados bizarros y percusión. Una canción que habla de los lemmings, animales polares inmigratorios condenados a la muerte, en otra muestra de los profundos planteos poéticos de Hammill.

Por su parte, la bella "Man-Erg" es una expresiva y conmovedora melodía, arropada por los suaves trazos guitarreros del invitado Robert Fripp, mientras que la batería y un órgano muy expresivo le dan la base ideal al saxo de David Jackson para que este se vaya por la tangente extrayendo raros sonidos muy atractivos; todo coronado por la inigualable voz de Hammill, que va pasando por varios cambios hasta regresar a la melodía inicial y un final monumental en donde brilla el dueto de piano y órgano.

La impresionante "Plague of Lighthouse Keepers" (La Plaga de los guardafaros), que se llevaba todo un lado del antiguo LP de vinilo, era una mini opera con diez partes diferentes, en las cuales los diferentes miembros del grupo desarrollaban una soberbia obra maestra de más de 20 minutos de duración. Una suite que contenía detalladas y sobresalientes interpretaciones instrumentales por parte de todos los músicos de VDGG. Aquí Hammill canta como nunca, con sus característicos ataques vocales, que lo llevaron a ser comparado con los que hacía el mismísimo Jimi Hendrix con la guitarra. Hammill, el Hendrix de la voz. Y una letra en la que se habla de la soledad humana, representada por los habitantes de los faros perdidos. Según Peter Gabriel, "Plague of Lighthouse Keepers" lo influenció mucho a la hora de realizar "Supper's Ready" para Genesis.

Sin lugar a dudas, hay un antes y un después luego de este disco en la carrera de VDGG, en donde el grupo se sitúa en un punto intermedio entre King Crimson y Genesis, llegando a estar más cerca del primero al menos instrumentalmente. Pawn Hearts, un disco indispensable para entender el rock progresivo de los setenta.

Nacho Melgarejo


viernes, 30 de junio de 2017

VAN DER GRAAF GENERATOR, H to He, Who Am the Only One: Pioneros jugando con nuestros sentidos...



Editado en diciembre de 1970, H to He, Who Am the Only One es una experiencia sonora única, que te revuelve la mente y todos los sentidos. De movida nomás, hay que decir que su singular título se debe al proceso en el que “el hidrógeno se funde con el helio para producir la principal reacción exotérmica, generadora de energía del universo” (según versa en el sobre interno del disco). Es otra frase científica que da cuenta del paso del cantante Peter Hammill por las aulas de la Universidad de Manchester, cuna desde donde surgirá la propia VDGG.


En sí, en este tercer disco de Van Der Graff Generator queda solidificado de forma completa el “sonido VDGG”, y todo lo bueno que había insinuado el grupo en su soberbia producción anterior (The Least We Can Do is Wave to Each Other, 1970). De esta manera, en H to Hetenemos varios de los elementos que forman parte del imaginario musical permanente de este genial grupo del rock progresivo, incluyendo al furioso y envolvente sonido del órgano Hammond, que hizo de la banda de Peter Hammill una de las más originales y dark –si por eso nos referimos a lo gótico de su propuesta artística- de toda la historia del rock internacional. No es casualidad que varios grupos posteriores (de estilo cuasi gótico) como Joy Division o Suxie and the Banshees hayan tomado a Van Der Graaf Generator como uno de sus grupos de cabecera.

En lo que respecta a este H to He Who Am the Only One, en esta época el grupo estaba conformado por Peter Hammill (en voces, guitarra, piano y teclados), Nic Potter (bajo) –luego reemplazado, en mitad de la grabación, por Hugh Banton (órganos Hammond y Farfisa, bajo con pedaleras, guitarra, piano, teclados y voces), Guy Evans (percusiones y batería) y David Jackson (flauta, teclado y saxos alto, barítono y tenor). Un Dream team que se complementaba con la participación de Robert Fripp en la guitarra, un invitado de lujo, que usualmente gustaba de acompañar los emprendimientos musicales de su amigo Hammill (como también lo haría luego en el primer brillante opus solista de éste: Fools Mate, de 1971). Pero basta ya de palabrería y aprestémonos a recorrer esta soberbia producción que hoy nos compete.

H to He arrancaba con el cuasi súper clásico de VDGG “Killer”, un soberbio tema de ocho minutos que contenía un carácter musical “siniestro”, tanto en lo que respecta a su contenido instrumental como lírico, para conformar una pieza poderosa en la que la banda se mantenía todo el tiempo sonando a pleno, en una performance que incluía una increíble mixtura formada por el sonido violento de los saxos de Jackson y la soberbia voz de Hammill (no por nada, reconocido casi en forma unánime como el “Jimi Hendrix de la voz…”). La composición de este tema fue bastante curiosa, porque surgió de un intento deliberado (¡y descocado!) de unir fragmentos separados de varias canciones, tratando de crear un tema que pudiera ser exitoso como single, o que al menos fuera posible que lo difundieran en la radio. Así fue compuesto, a partir de una estructura básica de canción escrita por Hammill en 1968, a la que se sumó un fragmento de "A Cloud as Big as a Man's Hand", otra vieja canción escrita por (el ex miembro de la banda) Judge Smith; y un riff rockero compuesto por el organista Hugh Banton que había sido influenciado por “Brontosaurus”, un tema de los Move. En sí, la letra de “Killer” da cuenta de la historia de un tiburón que se encuentra en el medio del océano, y que se da cuenta que se ha quedado totalmente solo, luego de devorar todo lo que tenía al alcance.

 
Lo seguía “House With no Door”, un bellísimo tema con una encantadora melodía muy sutil, producida por la conjunción de piano e instrumentos de vientos (en especial flautas). La letra habla de un personaje que tiene mucha dificultad en hacer amigos y no es capaz de formar lazos durareros con las otras personas. Esta canción es una de las varias en las que Hammill utiliza el término “casa” como metáfora, algo que volvería a realizer en su siguiente album solista. Por su parte, es muy interesante también el trabajo de Guy Evans en percusión, y en especial por como éste utiliza el tympani en canciones como "The Emperor in His War-Room" (compleja canción tipo suite dividida en dos partes) o "Lost", dos piezas que conforman un complejo tapiz sonoro confeccionado a partir de texturas impresionantes y furiosas, plagadas de cambios e intricados arreglos musicales, que no decaen en ningún momento. Además, el efectivo uso de los saxos de David Jackson da a la música incluida en esta producción un inolvidable carácter vivaz y sobrecogedor. Otro de los temas destacados de este disco es “Pioneers Over C”, una pieza compleja que se destaca tanto por sus cambios rítmicos como su lírica intricada que habla de una sociedad futura en donde unos astronautas abandonan nuestro planeta para nunca más volver, como cuestionando la caída de los valores de toda la humanidad.


Por todo esto no podemos más que agregar que este es otro álbum que (junto a Pawn Hearts, de 1971) retrata a Van Der Graaf Generator en su mejor momento y es, sin duda, un soberbio ejemplo de como el rock progresivo podía volverse oscuro y sobrecogedor. Una verdadera obra de arte de la música popular. Muy recomendable.

Nacho Melgarejo

 

lunes, 13 de febrero de 2017

VAN DER GRAAF GENERATOR, The Least We Can Do Is Wave to Each Other: Progresiva explosión sensorial...



Perturbador. Encantador. Este álbum, segundo en la historia de Van Der Graaf Generator, es eso y mucho más. Además es el puntapié cuasi definitivo en la carrera de un grupo superlativo. Editado en febrero de 1969, constituye la entrada de Peter Hammill a aquella lista, nunca publicada siempre insinuada, de los artistas llamados "malditos" y/o de "culto". Y es que este The Least We Can Do Is Wave to Each Other genera todo tipo de sensaciones, menos indiferencia. Basta solamente escuchar temas como "Refugees" o "Out of Our Book", ambos cantados de una forma sobrecogedora por un Hammill único e inigualable, para entender de qué estamos hablando. No por nada a este cantante le decían “el Jimi Hendrix de la voz”…

Hammill es un tipo que canta con furia imperecedera, eso está más que claro, pero también siempre se caracterizó por dar forma a excelentes canciones con curiosas letras que se sumergen en temáticas tecno-socio-culturales de alta pretenciosidad, en un amplio abanico que va desde las pasiones humanas a las intuiciones científicas y a la vez dan cuenta de una intensa inclinación hacía lo místico: numerología, astrología, religión, magia, etcétera.

Por ejemplo, en este álbum homenajean al físico estadounidense Robert van de Graaf (1901 – 1967) –cuyo invento inspiró el nombre de la banda- en el tema "Whatever Would Robert Have Said?", en donde se habla del futuro de la humanidad y todo. Por supuesto, también en la tapa del álbum se puede apreciar una imagen del generador de Van Der Graaf, en esta oportunidad oficiando como un tótem shamánico, mientras que un rayo sacude un mar de sangre.

Quizás esto se debe a que VDGG también tenía la costumbre de "comunicarse" con los dioses, gracias a Hugh Banton, quien usaba unos órganos tenebrosos y celestiales que elevaban la música del grupo por los aires, sin necesidad de requerir los servicios de ningún solista de guitarra, como otros grupos de rock progresivo contemporáneos.

Otro punto destacado de este disco es que sus diferentes temas muestran, y demuestran, una música tan barroca como intrincada, y tan difícil de asimilar como sobrecogedora.

GÉNESIS DE UN CLÁSICO

El grupo había empezado a ensayar todos los días con vista a la grabación de su segundo álbum, en septiembre de 1969. Hammill escribió la mayoría de las canciones y se las presentó luego al resto de la banda, casi como piezas terminadas, pero a las que todos los músicos terminaron agregando arreglos personales, embelleciendo y complejizando aún más la labor primaria del cantante y compositor. Uno de los que más se destacó en este punto fue, sin dudas, el organista Hugh Banton, sumado al nuevo miembro del grupo, el saxofonista David Jackson. Banton tenía mucha experiencia como organista de iglesia, además de evidenciar un marcado entusiasmo por la música clásica contemporánea, en especial la que se hacía en Francia. Y estos sonidos combinaban muy bien con las oscuras liricas de Hammill. Por otro lado, en "Darkness (11/11)" -cuyo título daba cuenta de haber sido compuesto el 11 de noviembre de 1968- era un tema en donde Jackson realizaba una performance digna de su ídolo Roland Kirk, en especial por tocar saxo tenor y alto simultáneamente

LOS TEMAS

Desde la primera canción, “Darkness”, el clima se vuelve opresivo, muy oscuro y con una rítmica muy fuerte. Por supuesto, varios de estos elementos estilísticos se repetirán luego a lo largo de toda la obra de VDGG. Otro tema impresionante es ”Refugees”, una hipnótica pieza musical cuya increíble melodía viene acompañada por una de las mejores performances vocales de Hammill, sumada a la descollante labor de Banton.
Luego, la enigmática “White Hammer” recrea una sucesión de momentos calmos y otros altamente explosivos y perturbadores, en donde se luce el saxo acaparador de David Jackson, para dar cuenta de una historia sobre conjuros medievales. Por su parte, como decíamos antes, en “Whatever Would Robert Have Said?” los susurros de Hammill y los buenos aportes de bajo y guitarra de Nic Potter, más la melodía de saxo le dan a este tema un carácter único y cambiante, muy atractivo. “Out of My Book”, una canción que empezó con una melodía compuesta en el piano por Jackson más Hammill en guitarra, constituye uno de los más delicados momentos del álbum, un tema sutil y con todo la intimidad aportada (¡cómo no!) por la genial voz de Hammill, respaldada en esta oportunidad con formado por una urdimbre de varios "Hammill" más...

The Least We Can Do Is Wave to Each Other finaliza con “After the Flood”, un tema casi jazzero, repleto de acertadas intuiciones que juguetean con la ciencia ficción. Aquí se narra una historia acerca de la caída de un diluvio terrorífico que genera una inundación casi apocalíptica. Para eso, los versos intrincados de Hammill son acompañados por una inmensa labor instrumental de Jackson, quien desarrolla varios cambios melódicos, dibujando sensaciones sonoras variopintas: miedo, calma, estupor… La letra fue parcialmente inspirada en la figura de Albert Einstein, quien había expresado su temor por el desarrollo armamentístico, paralelo y paulatino, de Estados Unidos y la Unión Soviética, durante la Guerra Fría, que podía desencadenar la aniquilación total de la humanidad.  Por eso aquí VDGG da cuenta de esa creciente amenaza hasta la conclusión de la canción, mediante un potente crescendo instrumental, acompañado por el repiqueteo de la batería de Guy Evans, que se va insinuando a lo largo del tema hasta estallar con todo -casi como si fuese un potente "orgasmo" musical- en donde Hammill desarrolla una labor arrebatadora. En gran medida debido que a su impresionante grito de más de 40 segundos de duración, poco antes del final. Simplemente, increíble. Otra muestra de la genialidad y destreza de este impresionante vocalista, que maneja su voz de una forma única, como si ésta fuera un instrumento musical más.

En resumen, un disco único y es-tu-pen-do...

E. A.