domingo, 3 de septiembre de 2023

VOX DEI, Es una nube no hay duda. La historia del disco contada por Willy Quiroga.

Liberados finalmente del vínculo que los ligaba a la discográfica Disc Jockey, Vox Dei firmó contrato con CBS y entre el 8 de mayo y el 6 de junio de 1973 grabaron en los estudios de la compañía Es una nube no hay duda, un disco fundamental en la historia del grupo. Para recordar los 50 años de este álbum genial convocamos a Willy Quiroga, quien nos relató algunas de las historias que estuvieron detrás de Es una nube…, además de contarnos acerca de su presente musical.

ENTREVISTA> En 1973 ustedes venían de hacer La Nave Infernal, ¿cómo estaba el grupo en esa época?

La Nave Infernal me trae malos recuerdos. Nosotros nos queríamos ir de Disc Jockey, porque nos habían robado La Biblia, no nos habían pagado nada, y tuvimos que grabar ese nuevo disco en vivo como resarcimiento para poder irnos a CBS. Luego, el dinero que nos dio la CBS como prima por la firma del contrato, que habrán sido unos 5000 dólares, también se lo tuvimos que dar a Disc Jockey para que nos dejara libre. Entonces fuimos a CBS, donde nos trataron muy bien, en especial Hugo Piombi, que era nuestro productor.

¿Los temas de Es una nube… fueron compuestos en esa época o los traían de antes?

No, generalmente los componíamos pensando en el disco.

Era la primera vez que grababan en una multinacional y se nota ese cambio en el sonido con respecto a los discos anteriores…

Lo que pasa es que discos como La Biblia fueron grabados en cuatro canales nomás. Aparte fue una época en que tanto los músicos como los técnicos estaban aprendiendo a la par a grabar discos de rock. Ellos venían grabando tango y folklore hasta que aparecimos nosotros, Tanguito, Manal, Pappo, etc., toda una movida muy diferente; y tenían cuatro canales, no tenían más que eso.

¿Cómo era la relación entre ustedes en ese momento?

Al principio nos llevábamos bien, aunque yo tenía 10 años más que ellos. De cualquier forma, con Rubén Basoalto nunca tuve problemas, ni tampoco con Godoy, mientras estuvo en el grupo. Ricardo Soulé era el más denso.

En Es Una Nube… Ricardo hace los blues y vos los rocks, ¿cómo se daba eso?

Si vos escuchás la obra de Vox Dei, yo generalmente soy el autor de todos los rocks. Tengo “Total que…”, “Compulsión”, “Es una nube…”, “Azúcar amargo; son todos rocks. Yo era el más rockero y él el más lírico, si se quiere. Ricardo es de Piscis y yo de Tauro, capaz que tiene que ver con eso. Los de Piscis son más volados, como es el caso de Spinetta. Los de Tauro somos más rocanrol, más tierra.

Empecemos a recorrer el disco. ¿Cómo compusiste el tema “Es una nube, no hay duda”? ¿Cuál es la historia por detrás de esa canción?

Yo tenía un amigo que era psicólogo y estaba casado con una modelo muy conocida y nos juntábamos en una casa en Vicente López a escuchar música y a hablar y un día este tipo estaba mirando por la ventana y dijo: “Es una nube, no hay duda. Se mueve como una nube.” Esa frase me pareció muy loca y me quedó resonando en la cabeza. Y se me ocurrió que a partir de ahí podría seguir una letra, dibujando cosas, para que nadie se diera cuenta de lo que quería decir.

“Loco hacela callar” es uno de tus mayores clásicos. ¿Cómo lo compusiste?

Se me ocurrió a partir de conocer a una persona que hablaba, hablaba y tenía la respuesta para todo. El tipo sabía, daba consejos, etc. Un tipo repelente que se mofaba de todo. Así que escribí un tema de acuerdo a eso. Yo tuve un problema con esa persona -sin llegar a las piñas, claro- porque pensábamos distinto. Aparte yo había leído en (el poema) Desiderata: “Camina plácido entre el ruido”. Es decir, que entre toda la parafernalia de cosas uno tenía que seguir adelante, tranquilo, sin dejar que te involucren en determinadas cosas en las que vos no querés estar.

“Sam El Montañés” se hizo muy conocido por el patrocinio publicitario en los pantalones Topeka, los cuales traían la letra en una etiqueta que venía con una foto de ustedes…

Topeka era una marca de pantalones y ropa que tenía Alpargatas. En esa época recibimos el patrocinio de varias marcas, Topeka era una de ellas. Nosotros en ese momento éramos la banda número uno del país como lo fueron después grupos como Soda Stereo. Y lógicamente aparecían marcas que te querían patrocinar. Teníamos el cachet más alto, por ejemplo. Estábamos trabajando muchísimo, no dábamos abasto. Me acuerdo de una fecha que hicimos en el Carnaval de Vélez, en donde estaba también Julio Iglesias, y había quince mil personas. Era una locura. Ojalá volvieran esas épocas.

¿Cómo compusiste “El mañana es otra historia”, de qué se trata?

Se trata de nosotros, los argentinos. El mensaje de la canción sigue intacto: ¿Vos sabés lo que va a pasar mañana? ¿Qué nos va a pasar con todas las controversias que vivimos día a día? Yo soy argentino y vivo acá y ya en aquella época se venía venir la mano pesada del Proceso, la represión y todo lo demás. La letra dice: “Cansado ya de gritar desde la oscuridad. Hoy abro mis ojos y miro hacia la luz… Mis hermanos que no saben adónde van y no saben de dónde vienen… Porque el mañana es otra historia que está muy lejos de ser realidad en esta torre de babel.” Sigo pensando lo mismo.

Este tema cierra el disco con una charla ahí en el estudio, ¿eso cómo se les ocurrió grabarlo?

Quedaron los micrófonos abiertos, estábamos hablando, y al productor le pareció una conversación que estaba buena para agregar al disco. No sabíamos que estaban grabando, fue una sorpresa pero quedó bien para cerrar el disco. Es totalmente espontáneo.

¿La foto de tapa en dónde se sacó? Están con unos ponchos en la imagen interior del álbum…

Estábamos en Villa Gesell. La tapa es un montaje. Estábamos atrás de unas dunas, pero es un montaje que hace que pareciera que estuviéramos arriba de una nube. Y después, la foto de adentro estábamos en el pinar de Villa Gesell, buscamos un lugar muy lindo para hacerla. La CBS nos había pagado una semana en Villa Gesell para que hiciéramos toda la parte del arte del álbum.

EL PRESENTE DE WILLY

¿Cuál es tu presente musical?

Ahora estoy trabajando en Willy Quiroga – Vox Dei, que lo maneja mi hijo Simón Quiroga. Además estoy ensayando el Willy Quiroga Project, que es un proyecto personal mío en carácter solista, donde tocó solamente mis temas. Y estamos componiendo temas nuevos, hechos especialmente para esta banda, en donde estoy con Jonathan Burgos en guitarra, Raúl Gutta en la batería y la percusión, Maxi Vaccaro en teclados y yo en el bajo y voz. Todavía no hemos grabado el disco, directamente estamos saliendo a tocar. O sea, yo no puedo parar de tocar… Soy un tipo feliz.

¿El tema “Archipiélago de almas” ya lo grabaste?

No, todavía no lo grabamos. Cuando lo grabemos ahí voy a tocar el teclado. También quiero tocar el teclado cuando grabemos “Torcazas y pinos”, y el tecladista va a pasar al bajo. Quiero mostrar un nuevo rostro. Uso el teclado para armonizar lo que a mí se me ocurre cantar, hace rato que lo toco, me gusta.

Y ahora también estás haciendo temas de Destroyer, tu proyecto de 1982, ¿no?

Totalmente, porque son temas que por la Guerra de Malvinas no tuvieron difusión. Ya que me decían que no podía salir a tocar con un grupo que tuviera un nombre en inglés. Una locura total. Son todos temas que hablan de cosas nuestras. Por ejemplo, ahora estamos haciendo “Rugido de 100 mil dragones” que habla expresamente de la fuerza interior de cada persona. Y esa es la fuerza que me está llevando adelante, a los 83 años, a poder seguir haciendo proyectos nuevos. Yo voy para adelante. Soy una persona agradecida a Dios. La última parte que me queda la voy a utilizar para componer, para tocar, para disfrutar de la vida. Quiero disfrutar de mi vida.

¿Y para cuando un libro tuyo? Viste que ahora varios pioneros del rock argentino están sacando autobiografías…

Sí, ya tengo alguien que quiere hacer mi libro. Tenemos que ponernos en contacto, lo que pasa es que estoy muy ocupado con tantos ensayos, viajes y conciertos. Pero sí, va a salir el libro…

Emiliano Acevedo




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