martes, 29 de septiembre de 2026

UNA HISTORIA ASOMBROSA, entrevista a Gabriel Agudo

 

Gabriel Agudo es una figura bastante singular dentro del rock progresivo argentino. Cantante, compositor, multiinstumentista y productor, tuvo una etapa de notoriedad ligada al grupo Bad Dreams, pero su trayectoria posterior lo llevó a trabajar con músicos internacionales del progresivo de primera línea. La formación musical de Agudo está profundamente vinculada con el rock sinfónico de los 70 y 80, grupos como Yes, Genesis, Pink Floyd, King Crimson, Camel y Marillion, además de otros de hard rock como Led Zeppelin, Black Sabbath y Deep Purple. También ha participado en proyectos de jazz rock, blues, soul y funk. De ahí salió a su estilo vocal, que no procede tanto de la tradición del cantante de rock argentino convencional, sino de la escuela del rock progresivo anglosajón.

Lo más interesante de la carrera de Gabriel es lo que ocurrió después de su salida de Bad Dreams, cuando empezó a colaborar con Steve Rothery, guitarrista histórico de Marillion, como cantante de The Steve Rothery Band en sus presentaciones sudamericanas. También se incorporó a In Continuum, proyecto dirigido por Dave Kerzner, junto a músicos como Marco Minnermann, Matt Dorsey y Randy McStine. Contando también con el respaldo de invitados de enorme prestigio dentro de la escena progresiva.

ENTREVISTA> ¿Cómo fue tu primer acercamiento a la música?

En mi casa se respiraba mucha música porque mi papá fue un cantor frustrado de tango. Así que yo también tengo el tango bajo la piel de tanto haberlo escuchado de chico. Inclusive, en algún momento me gustaría hacer un disco de tango o cantar tango. En cambio, a mi mamá le gustaba la música internacional, así que los primeros acercamientos en ese aspecto que tuve fueron con los Beatles en el año 67. En mi casa se escuchaban mucho los discos de los Beatles, y aparte, mi mamá tenía una de sus mejores amigas que vivía en el piso de arriba y su hijo Eduardo tocaba la guitarra y también era fanático de los Beatles. Entonces, yo iba mucho a escucharlo tocar guitarra en su cuarto y es ahí cuando empecé a sentirme magnetizado por la música.

¿Empezaste con la viola?

Sí, más o menos a los 9 años empecé a tomar clases de guitarra y después seguí con clases de armonía y composición en el piano. Luego me desarrollé como músico tocando en bandas. Era la época de la secundaria en donde uno se juntaba con los compañeros del colegio a jugar que era musico.

Escuchando discos también, ¿no?

Claro, como yo vivía en Caballito, ahí tenía uno de los de los centros más importantes de cultura musical de Buenos Aires que era el Parque Rivadavia, en donde nos juntábamos a cambiar discos. Ahí te encontrabas tanto con músicos como con fanáticos del rock, yo iba desde muy chico y ahí descubrí discos como Close to the Edge, de Yes; los álbumes de Genesis; o a artistas del rock nacional, como Pescado Rabioso, Charly García y todas las grandes bandas de los setenta. Mientras tanto seguía con mi formación musical. Rápidamente, sentí que tenía una facilidad para cantar y ya tenía la memoria musical de acordarme las melodías y las letras, pero recién a los 15 años me di cuenta que tenía la posibilidad de desarrollarme como cantante también, además de ser músico.

¿Y qué te atrapó del rock progresivo?

Es que cuando escuché por primera vez Close to the Edge el cerebro se me dividió en mil partes. Ya me gustaba la música clásica, porque en mi casa mi abuelo escuchaba muchísima música clásica, los tenores italianos, pero también cosas complicadas también como Prokófiev. Pero, cuando escuché Close to the Edge, al principio no entendía nada porque, obviamente, utilizaban distintos estilos o distintas formas musicales, era una paleta de colores inmensas donde uno escuchaba de todo, escuchaba rock, soul, blues, música clásica, era algo increíble. Luego, de Yes pasé a Genesis, de la primera época con Peter Gabriel, y encontré el rock progresivo con más complejidad, pero más en formato canción. Y después obviamente me copé con King Crimson y Jethro Tull.

Ibas absorbiendo todo…

Tal cual, es que cuando uno empieza a investigar, empieza a tratar de escuchar todo lo posible, como una esponja, ¿no? Eran los años de la dictadura y en esa época de los militares había mucha música que estaba prohibida, por eso existía una cultura de excitación entre los chicos, en donde tratábamos de alguna forma de juntarnos con amigos a ver como conseguíamos discos y los escuchábamos. Lo que me fascinó del rock progresivo fue que era un inmenso mar donde había una paleta de colores que incluía todos los estilos y me apasionaba cómo se unían esas piezas. Es increíble cómo era el resultado final, cómo llegaban a esa fórmula, cada una de esas bandas. La originalidad que tenía esa música era algo inmenso y agradezco a Dios haber estado vivo cuando los pioneros del rock progresivo recién empezaban sus caminos.

Aparte, te diste el lujo de tocar con varios de ellos a los cuales tenías pegados en los posters de tu cuarto…

Sí, eso fue increíble. Yo siempre le conté a Steve Rothery, cuando empecé a tocar con él, que yo de pibe tenía los posters de Marillion pegados en mi habitación, junto a otras imágenes de David Gilmour, Steve Hackett y Peter Gabriel. En esa época se acostumbraba que nosotros tengamos posters pegados con cinta scotch. Ya nadie se acuerda de esa costumbre juvenil, pero para nosotros era importantísimo… (risas) Uno de los posters era de Rothery, que era un ídolo para mí. En esa época también estaba muy copado con el Ruso Lebón, lo adoro desde siempre, lo mismo que a Spinetta. Para mí, haber tenido la oportunidad de compartir el escenario con algunos de ellos y conocerlos es una de las grandes satisfacciones que me dio la vida y que me hacen sentir muy honrado y agradecido.

¿Fuiste al conservatorio o estudiabas clases particulares de música?

Estudié con profesores particulares, y mucho en forma autodidacta, no hice conservatorio, no tuve una formación académica, sino una formación particular con muchos profesores y después con los primeros videos con las clínicas y esas cosas. En esa época no había internet, por supuesto, así que aprendíamos tocando con otros, tratando de mejorar en la ejecución del instrumento o en la ejecución vocal, etc.

¿En tu casa te pidieron que hicieras una carrera formal aparte de dedicarte a la música?

Bueno, yo estudié y me recibí de abogado. Durante un tiempo desarrollé la carrera en paralelo a mi labor musical, pero con el tiempo fui descubriendo que la abogacía no era algo que me gustara mucho. Así que me fui enfilando hacía la música, sabiendo que en Argentina ese era un camino de espinas. Generalmente, en la música es bastante difícil desarrollarse en forma profesional. Ahora cambió bastante, pero en los 80, cuando yo empecé a tocar en vivo, había una movida cultural bastante más grande.  En los 90, también hubo un estallido de lugares en donde tocar, principalmente pubs, pero también en teatros más chicos, y en los 2000 cambió mucho eso. Ahora parece que hay un renacer de lo que es la cultura de la música en vivo. Pero, claro, siempre hay como una especie de preconcepto de que cuando uno elige el camino del arte, o el camino de la música, siempre va a ser un camino de espinas, especialmente en el tema económico. Igualmente, he hecho trabajos de todo tipo, en paralelo con la música, obviamente, todo en post de que ese trabajo sirviera para apoyar el proyecto musical que yo tenía.

¿Qué banda tenías en esa época de los primeros 90?

Yo tuve durante muchos años una banda que se llamó Chico Vudú. En esa época me había alejado mucho del rock progresivo y me dediqué a todo lo que era el soul, funk, y blues. Siempre me gustaron los músicos negros, de Robert Johnson en adelante, siempre estuve fascinado por esa música. Entonces, me sumergí mucho en ese estilo, pero era muy difícil acá en esa época porque no había etnia negra en el país y no había mucha gente que escuche eso. Eran reductos muy chicos donde se escuchaba ese tipo de música funk, o del soul. Generalmente en la Zona Oeste del Gran Buenos había lugares de blues, pero el soul y el funk no eran géneros populares. Con esa banda hicimos dos discos, tocamos en muchísimos lugares y teníamos canciones propias, en donde yo escribía las letras y las melodías; y los arreglos los hacíamos entre todos. Canciones en castellano.

¿Y qué pasó?

Tuvimos la oportunidad de firmar contrato con Universal. En esa época había dos bandas peleando por firmar con la compañía, estábamos nosotros y Bersuit Vergarabat. Justo pasó que Universal se fusiona con PolyGram y quedó seleccionada Bersuit. Eso fue un mazazo para mí, que hacía bastante tiempo que venía luchando en la música, y me terminé alejando de la actividad profesional durante cinco años. Seguí en actividad, tocando en mi casa, pero me sentía frustrado del desgaste de haber transitado el underground durante tanto tiempo y que justo cuando estábamos por dar un salto se frustró. Estuve así hasta que mi amigo Marcelo Bordoli, que es saxofonista, me dijo que había unos muchachos haciendo la música de Genesis y buscaban cantante. Yo estaba viviendo en Pilar en esa época y ellos eran de allí también, y mi amigo ensayaba en la sala del baterista. Al principio me negué, porque seguía muy frustrado, pero fui a la prueba y quedé en la banda. Así empezamos a hacer tributo a la música de Genesis, principalmente se enfocaba poco en la primera época, sino más de la época de Phil Collins como cantante, aunque también hacíamos algunos temas de la época de Gabriel. Increíblemente, la banda empezó a crecer, empezamos a hacer desde teatros chicos hasta llegar a tocar en el Teatro Coliseo. Después empezamos a tocar en más lugares, en Mendoza, Rosario, haciendo teatros grandes en todo el país y tocamos en Chile, y otros lugares más. Y el pináculo de eso fue cuando hicimos el Luna Park con Ángel Mahler junto a una orquesta sinfónica. Tocamos con arreglos del querido Ángel Mahler, que lamentablemente falleció hace poco. Gran músico y persona.

Llegaron a la cumbre como banda tributo…

Puede ser. Lo que pasó fue que en ese momento me reuní con toda la banda y les dije que no quería hacer más todo lo que era tributo. Primero, porque yo entendía que la música de Genesis es una matemática perfecta y nosotros hacíamos una interpretación, no éramos exégetas ni estábamos en el detalle fino como, por ejemplo, bandas como Rael y Genetics, que reproducen la música original nota a nota. Nosotros dábamos libertad a la a la interpretación y uno sabe que el fanático de Genesis -yo soy uno de ellos- es muy enfermito de que las cosas tienen que ser de una determinada manera. Entonces les dije que me parecía que teníamos un desarrollo importante y que teníamos la capacidad para hacer nuestra propia música y yo -por mi formación en inglés que le agradezco a mis padres por haber ido un colegio irlandés desde muy chico- podía hacer letras en ese idioma.

Un cambio total…

Claro. Por eso me dijeron que estaba loco, que no nos iba a ir bien haciendo material propio en inglés. Pero yo estaba convencido que sí y así empezamos a armar el primer disco con el tecladista de Bad Dreams, empezamos a armar las composiciones que le dieron vida al primer álbum de la banda: Apocalypse Of The Mercy, y con ese disco la banda empezó a tener impacto en países que no nos imaginábamos: Japón, toda Europa, Estados Unidos. Así el grupo empezó a crecer con música propia, y tuvimos la oportunidad de tocar en muchos lugares, como Centroamérica, toda Sudamérica, Estados Unidos. Fuimos llamados varias veces para participar del Cruise to the Edge, que es un uno de los festivales más importantes del mundo de rock progresivo. Lamentablemente, como pasa en muchas bandas, después del tercer disco empezaron a haber fricciones internas. Siempre el tema de los egos en los las bandas es lo que ocasiona la autodestrucción y las termina destruyendo. Así fue que el grupo decidió que no quería seguir más conmigo. Y yo me encontré en ese momento con un camino incierto de nuevo, como pasó cuando después de haber estado 10 años con la banda anterior de soul, y no habíamos conseguido el contrato discográfico. Me encontré con un camino incierto donde tenía un background sí, obviamente, pero estaba totalmente solo, no tenía músicos, no tenía absolutamente nada. Entonces me tomé un tiempo para poder reflexionar cuál iba a ser mi rumbo, qué es lo que iba a hacer. Paralelamente, por suerte, en esa época Steve Rothery estaba queriendo hacer unas giras por Sudamérica y necesitaba un cantante que hiciera las partes de Fish, del Marillion antiguo. Me lo propuso, recogí el guante, fue bastante desafiante porque obviamente, como decías vos, estaba tocando al lado del “póster”, ¿no?, tocando al lado de uno de mis ídolos y obviamente la exigencia es mucho mayor.

Jugando en Primera…

Eh, digamos que es Primera A, entonces fue un trabajo arduo, tenía poco tiempo para preparar todas las cosas y para aprender las inmensas letras de Fish con las inflexiones vocales y todo lo que son los giros idiomáticos, las pronunciaciones, lo que hacen a la interpretación vocal, porque obviamente no podés hacer cualquier cosa. Menos estando al lado de un genio del rock progresivo como Steve Rothery. Creo que hice un humilde papel en esa gira. Steve y la banda estuvieron bastante contentos con mi performance y eso hizo que esas experiencias se hayan repetido a lo largo de los años. También en ese momento inicial de letargo, me contacta Dave Kerzner, un amigo mío que es un músico muy conocido en el rock progresivo de Estados Unidos, ex tecladista y compositor de Sound of Contact, la banda de Simon Collins, el hijo de Phil Collins. Dave justo iba a tocar en uno de los Cruise to the Edge e iba a hacer un show con músicos invitados, en donde iban a estar el cantante y el bajista de Yes; Steve Rothery; Randy McStine, que ahora está tocando con Porcupine Tree y muchísimos músicos muy conocidos de rock progresivo. Así que me invitó a participar de un show de Pink Floyd en donde él iba a hacer su propia música también. Finalmente, me invitó a cantar un tema de Floyd y temas de Sound of Contact con él. Cuando terminó el crucero Dave me hizo la propuesta de formar parte de Incontinuum, que es una banda norteamericana de rock progresivo, continuadora de Sound of Contact. Yo no dudé y acepté su propuesta. Así empecé a viajar a Estados Unidos varias veces para grabar el primer y el segundo disco y también tocamos en Estados Unidos en varias ciudades, hicimos gira ahí.

¿Ahí surge tu labor solista?

Es que yo tenía muchas ideas para componer y hacer temas propios y lanzarme solo, pero no tenía absolutamente nada. Entonces, gracias al aporte de muchos amigos como Clive Nolan de Pendragon y de Arena, Steve Rothery y, principalmente René Bosc, que es un amigo mío que es un exdirector de Radio France International, que es el que maneja toda la música clásica de París; me fui a Francia unos cuantos meses para construir estas canciones que yo estaba teniendo y eso derivó en el primer disco solista mío, que se llama New Life.

¿Con músicos invitados?

Sí, tuve la posibilidad de tener invitados de lujo, como el propio Dave Kerzner, Clive Nolan y Fernando Perdomo, un guitarrista estadounidense que es sensacional. También participó el mismo René Bosc y su mujer Helene Collerette, que es la primera violinista de Radio France International. Afortunadamente, el disco empezó a venderse muy bien en Japón, Europa y Estados Unidos. Así se fueron dando las cosas, no fue premeditado. Tuve la oportunidad de tocar en Europa también. Así empecé a conectarme con muchos músicos que realmente se vieron interesados en tocar junto a mí, con lo cual yo me sentí muy honrado porque son músicos de primera línea internacional, como los integrantes de la Neal Morse Band, como Bill Hubauer, Randy George y Eric Gillette y también otros músicos europeos, como Jimmy Pallagrosi.

¿Qué es lo que te guía?

Qué sé yo, uno trata de ver siempre para atrás, yo tengo 59 años, o sea, no soy joven, me considero joven, pero no tengo 20, 25, 30 años. Y las oportunidades se fueron dando y hoy me encuentro en esta situación, mal o bien, tengo un material y mucha música hecha. Afortunadamente, tengo gente que me ha apoyado, también he recibido el apoyo de los fans, que fue fundamental para realizar mi primer y segundo disco hoy en día con el tema de las crowdfunding y todo lo que creó Marillion en su época. Hoy en día, los fans son un apoyo muy importante para los nuevos artistas, o para artistas independientes que no están dentro del circuito de las discográficas, o los poderosos que manejan la música.

¿Cómo es eso en medio del reinado de las plataformas digitales?

A veces es muy difícil con las plataformas digitales porque la gente es muy reacia a comprar música, ¿no? Entonces, a veces eso hace que la vida de un músico, que principalmente vive de su arte, sea más complicada. Lo que antes era la venta de discos pasa a ser ahora la realización de shows que a veces tiene períodos donde son muy constantes y otras veces no hay tantos shows.

Con Steve Rothery

También empezaste un tributo a la música de Peter Gabriel…

Es que siempre me encantó cantar el material de Peter Gabriel, su etapa solista. Entonces, con el con el primer baterista de de Bad Dreams, Sergio Darosa, formamos una banda que se llama Monkey, toda con excelentes músicos argentinos. Así empezamos a recorrer la discografía de Gabriel, incluyendo sus mayores éxitos. No llegamos a los últimos discos, por respeto al artista original. También me llamaron de otro proyecto que es llevado a cabo por unos amigos músicos muy buenos de Mendoza, que me convocaron para hacer la música de Phil Collins. Ese va a ser otro lindo desafío desde el punto de vista vocal, tratar de cantar ese material, es un proyecto que está en crecimiento.

Volviendo a tu material solista, en tus álbumes hablás mucho de la libertad, el karma, el amor y el universo. ¿Cómo se fue dando el interés por esos temas para escribir ese material?

En mi primer disco yo como venía de un viaje muy complejo desde el punto de vista espiritual por la enfermedad de mi madre, el Alzheimer, que sufrió durante 10 años y fue devastador para ella y para todos los que la queríamos, ¿no? Para todos los que la amaban. Justamente, ella partió en esa época antes de que saliera el disco. Yo también venía viviendo el periodo posterior a mi salida de Bad Dreams con todo lo que había pasado, esto de la incertidumbre que viene luego de romper con una banda donde compartiste tantos años. Fue un periodo muy doloroso porque se quedan amigos atrás. Yo venía realizando por todo esto una especie de un viaje espiritual en esa época y por eso decidí que el primer disco que se llamase New Life (Nueva Vida), escribiendo las letras de los temas desde mi interior, y por eso adentro del disco se ve un pájaro que simboliza la libertad, y dentro del pájaro hay un mapa donde están los distintos estadios espirituales. Lo que quise hacer es describir esos estadios espirituales desde mi interior, como yo lo veía. Entonces, partimos de la libertad, del karma, del miedo al rechazo, de muchísimas cosas. Sí, ese primer disco fue enfocado desde ese punto de vista, más espiritual, y desde lo musical es mucho más progresivo, mucho más experimental, porque obviamente estaba buscando mi camino. Decidí hacer cosas más jugadas de lo que venía haciendo con Bad Dreams.

¿Y cómo fue la búsqueda en el segundo álbum?

En el segundo disco yo tengo una raíz muy enraizada con lo que es el metal y el rock en sí. Yo siempre fui fanático de muchas bandas de metal, principalmente de Black Sabbath y Iron Maiden. Entonces, decidí meter más toques de metal o de rock. El primer disco por ahí tiene un sonido más este setentoso, y el segundo disco tiene un toque más moderno, con partes rockeras y obviamente metiendo cosas también de mi época del soul. También hay sonidos étnicos, ya que estuve inspeccionando ese lado, escribiendo letras desde ese punto de vista. Por eso el disco se llamó Tales and Thunders, porque son esos cuentos o esas historias que siempre nos cautivaron de chicos, como el primer hombre en la luna, como el Voyager, como lo que pasa cuando uno se divorcia -algo que he experimentado en carne propia-, entonces tiene que ver con el momento en que uno toma esa decisión. Estuve sondeando el tema de la muerte a través de la historia de Romeo y Julieta, en un tema en donde participa Steve Rothery, y también me metí con el tema de los chamanes, de la cultura sioux.

Una propuesta bastante ecléctica…

Sí. No fue premeditado, sino que surgió en ese momento. Es una mezcla de cosas de donde uno trata de obtener inspiración. Tuve la fortuna de contar con algunos músicos invitados del calibre de Dave Foster, que toca la guitarra en un tema, también Derek Sherinian, que tocó un solo de teclados, el mismo Steve Rothery, que nuevamente participó de invitado en el disco. Fue un trabajo arduo porque me concentré en hacer absolutamente todo. Hice todos los arreglos, lo grabé, lo mezclé, lo mastericé, por suerte ahí sí tuve la ayuda de mi amigo Sergio Darosa, que me ayudó muchísimo en el proceso de mezcla y de masterización, porque en algunos momentos uno se obsesiona tanto cuando hace todo solo que a veces perdés el rumbo. Así que fue un proceso muy desgastante pero también sanador, muy lindo, con todo lo que implican los costos de generar un disco y sacarlo en formato digital. Es un trabajo verdaderamente arduo y complicado en lo económico llevarlo a cabo siendo un artista independiente.

Dijiste que sobrellevaste la enfermedad y la pérdida de tu madre más tu divorcio, problemas económicos, y también tuviste un accidente. Todo eso, ¿cómo se plasmó en tu obra?

Obviamente, todos tenemos problemas y lo importante es destacar lo que es el valor de la resiliencia, ¿no? De poder seguir adelante a pesar de las dificultades. Es como decía Nietzche acerca de lo que no te mata te fortalece. Entonces uno sale más fortalecido y de alguna forma de esa situación aprendes a valorar más las cosas y el tiempo presente y a valorar que esto no se hace por el ego, es una obra. El musico tiene que trascender las cosas, empezar a liberarse y disfrutar el proceso creativo. Lo bueno es volver a esa esencia. A darse cuenta que después de las dificultades se puede volver a construir, a renovarse.

¿Qué opinás del presente del rock progresivo argentino?

Me pone contento ya que ha tenido un renacimiento en estos últimos años y hay una nueva camada de bandas progresivas acá en la Argentina muy buenas. He venido escuchando a músicos muy buenos. Realmente las nuevas generaciones de músicos son excelentes. Argentina siempre ha sido una enorme cuna de rock progresivo. Y está bueno que está renaciendo toda esa movida. Yo realmente admiro mucho a mis colegas, a los músicos argentinos, creo que no tenemos nada que envidiar a los de afuera. Creo que es importante apoyarse entre los músicos para que esto siga andando, para que esto siga vivo. Es necesario defender el estilo y tratar de generar más espacio y abrirnos más a la gente y decirles que el rock progresivo es una música que conmueve, que es una música que se nutre de varios estilos y que es una música para volar.

¿Cuáles son tus máximas influencias como cantante?

Tengo muchísimos cantantes icónicos que han marcado mi vida: David Bowie, Peter Gabriel, Geoff Tate de Queensryche, Bruce Dickinson, Robert Plant, Otis Redding, Buddy Guy. Todos esos cantantes me han impactado. Siempre lo que me gusta es escuchar muchos cantantes y saber cómo vocalmente utilizan su técnica y analizarlos. Uno aprende muchísimo de eso. Uno aprende todo el tiempo y siempre la clave es la humildad. Por eso en la tapa del primer disco, New Life, estoy en una caverna mirando para arriba y hay una luz. Lo que quiero expresar con eso es que siempre uno puede aprender y ser mejor todos los días. En cuanto uno piensa que sabe todo, o que llegó a un techo, es cuando no se avanza en la vida. Siempre hay que tener ese hambre. Y con respecto a ser cantante, uno aprende y va evolucionando y obviamente las emociones influyen también en la composición, no solamente en la ejecución vocal, y en la ejecución de los instrumentos. Entonces, siempre está bueno estar conectado con todo eso.

Hay una pregunta vicio que tengo para los compositores: ¿Qué tema de otro te hubiese gustado componer?

Tengo millones específicamente de rock progresivo. Pero algo que me hubiera gustado componer es el primer movimiento del “Claro de Luna”, de Beethoven. Me hubiese gustado componer algo así con esa profundidad, ese dramatismo, esa simplicidad y perfección. También me hubiera gustado componer “Supper´s Ready”, de Genesis, por supuesto. Porque es increíble cuando uno escucha esas canciones, escucha la música varias veces, y todas las veces que lo escuchás siempre vas encontrando nuevos matices, nuevas cosas, eso generalmente pasa.

¿Qué te está inspirando a componer ahora? ¿Qué temáticas?

En estos momentos estoy abocado a hacer algo más rockero. Más power, estoy volviendo a mis fuentes. Entonces, quiero explorar esa veta. Estoy tratando de fusionar eso, estoy escribiendo cosas, imaginando historias en mi cabeza, y a partir de esas historia que imagino estoy escribiendo letras. Esas letras están más enfocadas en historias ajenas, no estoy partiendo desde mi persona. Obviamente a uno se le escapa el toque personal, porque siempre uno es subjetivo cuando escribe, ¿no? Pero estoy tratando de basarme en algo que se me ocurre. Por ejemplo, el otro día hice un tema que se llama “Whispering Boy”, que se habla de la meditación y después el último single habla de la inmortalidad del alma de un tipo que va pasando, que va cambiando de cuerpo y de cara, pero sigue siendo la misma persona porque su alma es inmortal. Ahora estoy planificando un single acerca de un vengador y también se me ocurrió otro acerca de los ojos de un gato, de lo que ve un gato con sus ojos. Son cosas que me van surgiendo. Por ahí se me ocurren melodías, las voy grabando y en base a eso después empiezo a construir una canción que me lleva obviamente su tiempo, no es fácil componer porque hay que construir toda la canción, ¿no? Y después grabar también lleva su tiempo. Entonces yo trato de tomarme mi tiempo y hacerlo bien, sin apuros. Obviamente, puede pasar en el proceso creativo que uno se arrepienta de alguna cosa o hacer algo y después darse cuenta que eso que hizo no sirvió de nada y empezar de nuevo de cero, es algo muy loco, pero es así.

Emiliano Acevedo



No hay comentarios:

Publicar un comentario