Gabriel Agudo es una figura bastante
singular dentro del rock progresivo argentino. Cantante, compositor,
multiinstumentista y productor, tuvo una etapa de notoriedad ligada al grupo Bad
Dreams, pero su trayectoria posterior lo llevó a trabajar con músicos
internacionales del progresivo de primera línea. La formación musical de Agudo
está profundamente vinculada con el rock sinfónico de los 70 y 80, grupos como Yes,
Genesis, Pink Floyd, King Crimson, Camel y Marillion, además de otros
de hard rock como Led Zeppelin, Black Sabbath y Deep Purple.
También ha participado en proyectos de jazz rock, blues, soul y funk. De ahí
salió a su estilo vocal, que no procede tanto de la tradición del cantante de
rock argentino convencional, sino de la escuela del rock progresivo anglosajón.
Lo más interesante de la carrera de Gabriel es lo
que ocurrió después de su salida de Bad Dreams, cuando empezó a colaborar con Steve
Rothery, guitarrista histórico de Marillion, como cantante de The
Steve Rothery Band en sus presentaciones sudamericanas. También se
incorporó a In Continuum, proyecto dirigido por Dave Kerzner,
junto a músicos como Marco Minnermann, Matt Dorsey y Randy McStine.
Contando también con el respaldo de invitados de enorme prestigio dentro de la
escena progresiva.
ENTREVISTA> ¿Cómo
fue tu primer acercamiento a la música?
En mi casa se respiraba mucha música porque mi papá
fue un cantor frustrado de tango. Así que yo también tengo el tango bajo la
piel de tanto haberlo escuchado de chico. Inclusive, en algún momento me
gustaría hacer un disco de tango o cantar tango. En cambio, a mi mamá le
gustaba la música internacional, así que los primeros acercamientos en ese
aspecto que tuve fueron con los Beatles en el año 67. En mi casa se
escuchaban mucho los discos de los Beatles, y aparte, mi mamá tenía una de sus
mejores amigas que vivía en el piso de arriba y su hijo Eduardo tocaba la
guitarra y también era fanático de los Beatles. Entonces, yo iba mucho a
escucharlo tocar guitarra en su cuarto y es ahí cuando empecé a sentirme
magnetizado por la música.
¿Empezaste con la viola?
Sí, más o menos a los 9 años empecé a tomar clases
de guitarra y después seguí con clases de armonía y composición en el piano. Luego
me desarrollé como músico tocando en bandas. Era la época de la secundaria en
donde uno se juntaba con los compañeros del colegio a jugar que era musico.
Escuchando discos también,
¿no?
Claro, como yo vivía en Caballito, ahí tenía uno de
los de los centros más importantes de cultura musical de Buenos Aires que era
el Parque Rivadavia, en donde nos juntábamos a cambiar discos. Ahí te
encontrabas tanto con músicos como con fanáticos del rock, yo iba desde muy
chico y ahí descubrí discos como Close to the Edge, de Yes; los álbumes
de Genesis; o a artistas del rock nacional, como Pescado Rabioso, Charly García
y todas las grandes bandas de los setenta. Mientras tanto seguía con mi
formación musical. Rápidamente, sentí que tenía una facilidad para cantar y ya tenía
la memoria musical de acordarme las melodías y las letras, pero recién a los 15
años me di cuenta que tenía la posibilidad de desarrollarme como cantante
también, además de ser músico.
¿Y qué te atrapó del rock
progresivo?
Es que cuando escuché por primera vez Close to
the Edge el cerebro se me dividió en mil partes. Ya me gustaba la música clásica,
porque en mi casa mi abuelo escuchaba muchísima música clásica, los tenores italianos,
pero también cosas complicadas también como Prokófiev. Pero, cuando
escuché Close to the Edge, al principio no entendía nada porque,
obviamente, utilizaban distintos estilos o distintas formas musicales, era una
paleta de colores inmensas donde uno escuchaba de todo, escuchaba rock, soul,
blues, música clásica, era algo increíble. Luego, de Yes pasé a Genesis, de la
primera época con Peter Gabriel, y encontré el rock progresivo con más complejidad,
pero más en formato canción. Y después obviamente me copé con King Crimson y Jethro
Tull.
Ibas absorbiendo todo…
Tal cual, es que cuando uno empieza a investigar,
empieza a tratar de escuchar todo lo posible, como una esponja, ¿no? Eran los
años de la dictadura y en esa época de los militares había mucha música que
estaba prohibida, por eso existía una cultura de excitación entre los chicos,
en donde tratábamos de alguna forma de juntarnos con amigos a ver como
conseguíamos discos y los escuchábamos. Lo que me fascinó del rock progresivo fue
que era un inmenso mar donde había una paleta de colores que incluía todos los
estilos y me apasionaba cómo se unían esas piezas. Es increíble cómo era el
resultado final, cómo llegaban a esa fórmula, cada una de esas bandas. La
originalidad que tenía esa música era algo inmenso y agradezco a Dios haber
estado vivo cuando los pioneros del rock progresivo recién empezaban sus caminos.
Aparte, te diste el lujo
de tocar con varios de ellos a los cuales tenías pegados en los posters de tu
cuarto…
Sí, eso fue increíble. Yo siempre le conté a Steve
Rothery, cuando empecé a tocar con él, que yo de pibe tenía los posters de
Marillion pegados en mi habitación, junto a otras imágenes de David Gilmour,
Steve Hackett y Peter Gabriel. En esa época se acostumbraba que nosotros
tengamos posters pegados con cinta scotch. Ya nadie se acuerda de esa costumbre
juvenil, pero para nosotros era importantísimo… (risas) Uno de los posters era
de Rothery, que era un ídolo para mí. En esa época también estaba muy copado
con el Ruso Lebón, lo adoro desde siempre, lo mismo que a Spinetta.
Para mí, haber tenido la oportunidad de compartir el escenario con algunos de
ellos y conocerlos es una de las grandes satisfacciones que me dio la vida y
que me hacen sentir muy honrado y agradecido.
¿Fuiste al conservatorio o
estudiabas clases particulares de música?
Estudié con profesores particulares, y mucho en
forma autodidacta, no hice conservatorio, no tuve una formación académica, sino
una formación particular con muchos profesores y después con los primeros
videos con las clínicas y esas cosas. En esa época no había internet, por
supuesto, así que aprendíamos tocando con otros, tratando de mejorar en la
ejecución del instrumento o en la ejecución vocal, etc.
¿En tu casa te pidieron
que hicieras una carrera formal aparte de dedicarte a la música?
Bueno, yo estudié y me recibí de abogado. Durante
un tiempo desarrollé la carrera en paralelo a mi labor musical, pero con el
tiempo fui descubriendo que la abogacía no era algo que me gustara mucho. Así
que me fui enfilando hacía la música, sabiendo que en Argentina ese era un
camino de espinas. Generalmente, en la música es bastante difícil desarrollarse
en forma profesional. Ahora cambió bastante, pero en los 80, cuando yo empecé a
tocar en vivo, había una movida cultural bastante más grande. En los 90, también hubo un estallido de
lugares en donde tocar, principalmente pubs, pero también en teatros más
chicos, y en los 2000 cambió mucho eso. Ahora parece que hay un renacer de lo
que es la cultura de la música en vivo. Pero, claro, siempre hay como una
especie de preconcepto de que cuando uno elige el camino del arte, o el camino
de la música, siempre va a ser un camino de espinas, especialmente en el tema
económico. Igualmente, he hecho trabajos de todo tipo, en paralelo con la
música, obviamente, todo en post de que ese trabajo sirviera para apoyar el
proyecto musical que yo tenía.
¿Qué banda tenías en esa
época de los primeros 90?
Yo tuve durante muchos años una banda que se llamó Chico
Vudú. En esa época me había alejado mucho del rock progresivo y me dediqué a
todo lo que era el soul, funk, y blues. Siempre me gustaron los músicos negros,
de Robert Johnson en adelante, siempre estuve fascinado por esa música. Entonces,
me sumergí mucho en ese estilo, pero era muy difícil acá en esa época porque no
había etnia negra en el país y no había mucha gente que escuche eso. Eran
reductos muy chicos donde se escuchaba ese tipo de música funk, o del soul. Generalmente
en la Zona Oeste del Gran Buenos había lugares de blues, pero el soul y el funk
no eran géneros populares. Con esa banda hicimos dos discos, tocamos en
muchísimos lugares y teníamos canciones propias, en donde yo escribía las
letras y las melodías; y los arreglos los hacíamos entre todos. Canciones en
castellano.
¿Y qué pasó?
Tuvimos la oportunidad de firmar contrato con
Universal. En esa época había dos bandas peleando por firmar con la compañía,
estábamos nosotros y Bersuit Vergarabat. Justo pasó que Universal se
fusiona con PolyGram y quedó seleccionada Bersuit. Eso fue un mazazo para mí,
que hacía bastante tiempo que venía luchando en la música, y me terminé
alejando de la actividad profesional durante cinco años. Seguí en actividad,
tocando en mi casa, pero me sentía frustrado del desgaste de haber transitado
el underground durante tanto tiempo y que justo cuando estábamos por dar un
salto se frustró. Estuve así hasta que mi amigo Marcelo Bordoli, que es
saxofonista, me dijo que había unos muchachos haciendo la música de Genesis y
buscaban cantante. Yo estaba viviendo en Pilar en esa época y ellos eran de
allí también, y mi amigo ensayaba en la sala del baterista. Al principio me
negué, porque seguía muy frustrado, pero fui a la prueba y quedé en la banda.
Así empezamos a hacer tributo a la música de Genesis, principalmente se
enfocaba poco en la primera época, sino más de la época de Phil Collins
como cantante, aunque también hacíamos algunos temas de la época de Gabriel. Increíblemente,
la banda empezó a crecer, empezamos a hacer desde teatros chicos hasta llegar a
tocar en el Teatro Coliseo. Después empezamos a tocar en más lugares, en Mendoza,
Rosario, haciendo teatros grandes en todo el país y tocamos en Chile, y otros
lugares más. Y el pináculo de eso fue cuando hicimos el Luna Park con Ángel
Mahler junto a una orquesta sinfónica. Tocamos con arreglos del querido Ángel
Mahler, que lamentablemente falleció hace poco. Gran músico y persona.
Llegaron a la cumbre como
banda tributo…
Puede ser. Lo que pasó fue que en ese momento me
reuní con toda la banda y les dije que no quería hacer más todo lo que era
tributo. Primero, porque yo entendía que la música de Genesis es una matemática
perfecta y nosotros hacíamos una interpretación, no éramos exégetas ni
estábamos en el detalle fino como, por ejemplo, bandas como Rael y Genetics,
que reproducen la música original nota a nota. Nosotros dábamos libertad a la a
la interpretación y uno sabe que el fanático de Genesis -yo soy uno de ellos-
es muy enfermito de que las cosas tienen que ser de una determinada manera.
Entonces les dije que me parecía que teníamos un desarrollo importante y que
teníamos la capacidad para hacer nuestra propia música y yo -por mi formación
en inglés que le agradezco a mis padres por haber ido un colegio irlandés desde
muy chico- podía hacer letras en ese idioma.
Un cambio total…
Claro. Por eso me dijeron que estaba loco, que no
nos iba a ir bien haciendo material propio en inglés. Pero yo estaba convencido
que sí y así empezamos a armar el primer disco con el tecladista de Bad Dreams,
empezamos a armar las composiciones que le dieron vida al primer álbum de la
banda: Apocalypse Of The Mercy, y con ese disco la banda empezó a tener
impacto en países que no nos imaginábamos: Japón, toda Europa, Estados Unidos. Así
el grupo empezó a crecer con música propia, y tuvimos la oportunidad de tocar
en muchos lugares, como Centroamérica, toda Sudamérica, Estados Unidos. Fuimos
llamados varias veces para participar del Cruise to the Edge, que es un
uno de los festivales más importantes del mundo de rock progresivo.
Lamentablemente, como pasa en muchas bandas, después del tercer disco empezaron
a haber fricciones internas. Siempre el tema de los egos en los las bandas es
lo que ocasiona la autodestrucción y las termina destruyendo. Así fue que el
grupo decidió que no quería seguir más conmigo. Y yo me encontré en ese momento
con un camino incierto de nuevo, como pasó cuando después de haber estado 10
años con la banda anterior de soul, y no habíamos conseguido el contrato
discográfico. Me encontré con un camino incierto donde tenía un background
sí, obviamente, pero estaba totalmente solo, no tenía músicos, no tenía
absolutamente nada. Entonces me tomé un tiempo para poder reflexionar cuál iba
a ser mi rumbo, qué es lo que iba a hacer. Paralelamente, por suerte, en esa
época Steve Rothery estaba queriendo hacer unas giras por Sudamérica y
necesitaba un cantante que hiciera las partes de Fish, del Marillion
antiguo. Me lo propuso, recogí el guante, fue bastante desafiante porque
obviamente, como decías vos, estaba tocando al lado del “póster”, ¿no?, tocando
al lado de uno de mis ídolos y obviamente la exigencia es mucho mayor.
Jugando en Primera…
Eh, digamos que es Primera A, entonces fue un
trabajo arduo, tenía poco tiempo para preparar todas las cosas y para aprender
las inmensas letras de Fish con las inflexiones vocales y todo lo que son los
giros idiomáticos, las pronunciaciones, lo que hacen a la interpretación vocal,
porque obviamente no podés hacer cualquier cosa. Menos estando al lado de un
genio del rock progresivo como Steve Rothery. Creo que hice un humilde papel en
esa gira. Steve y la banda estuvieron bastante contentos con mi performance y
eso hizo que esas experiencias se hayan repetido a lo largo de los años. También
en ese momento inicial de letargo, me contacta Dave Kerzner, un amigo mío que
es un músico muy conocido en el rock progresivo de Estados Unidos, ex
tecladista y compositor de Sound of Contact, la banda de Simon
Collins, el hijo de Phil Collins. Dave justo iba a tocar en uno de los Cruise
to the Edge e iba a hacer un show con músicos invitados, en donde iban a
estar el cantante y el bajista de Yes; Steve Rothery; Randy McStine, que
ahora está tocando con Porcupine Tree y muchísimos músicos muy conocidos
de rock progresivo. Así que me invitó a participar de un show de Pink Floyd
en donde él iba a hacer su propia música también. Finalmente, me invitó a
cantar un tema de Floyd y temas de Sound of Contact con él. Cuando terminó el
crucero Dave me hizo la propuesta de formar parte de Incontinuum, que es una
banda norteamericana de rock progresivo, continuadora de Sound of Contact. Yo
no dudé y acepté su propuesta. Así empecé a viajar a Estados Unidos varias
veces para grabar el primer y el segundo disco y también tocamos en Estados
Unidos en varias ciudades, hicimos gira ahí.
¿Ahí surge tu labor
solista?
Es que yo tenía muchas ideas para componer y hacer
temas propios y lanzarme solo, pero no tenía absolutamente nada. Entonces,
gracias al aporte de muchos amigos como Clive Nolan de Pendragon
y de Arena, Steve Rothery y, principalmente René Bosc, que es un
amigo mío que es un exdirector de Radio France International, que es el que
maneja toda la música clásica de París; me fui a Francia unos cuantos meses
para construir estas canciones que yo estaba teniendo y eso derivó en el primer
disco solista mío, que se llama New Life.
¿Con músicos invitados?
Sí, tuve la posibilidad de tener invitados de lujo,
como el propio Dave Kerzner, Clive Nolan y Fernando Perdomo, un
guitarrista estadounidense que es sensacional. También participó el mismo René
Bosc y su mujer Helene Collerette, que es la primera violinista de Radio
France International. Afortunadamente, el disco empezó a venderse muy bien en
Japón, Europa y Estados Unidos. Así se fueron dando las cosas, no fue
premeditado. Tuve la oportunidad de tocar en Europa también. Así empecé a
conectarme con muchos músicos que realmente se vieron interesados en tocar
junto a mí, con lo cual yo me sentí muy honrado porque son músicos de primera
línea internacional, como los integrantes de la Neal Morse Band, como Bill
Hubauer, Randy George y Eric Gillette y también otros músicos
europeos, como Jimmy Pallagrosi.
¿Qué es lo que te guía?
Qué sé yo, uno trata de ver siempre para atrás, yo
tengo 59 años, o sea, no soy joven, me considero joven, pero no tengo 20, 25,
30 años. Y las oportunidades se fueron dando y hoy me encuentro en esta
situación, mal o bien, tengo un material y mucha música hecha. Afortunadamente,
tengo gente que me ha apoyado, también he recibido el apoyo de los fans, que fue
fundamental para realizar mi primer y segundo disco hoy en día con el tema de
las crowdfunding y todo lo que creó Marillion en su época. Hoy en día,
los fans son un apoyo muy importante para los nuevos artistas, o para artistas
independientes que no están dentro del circuito de las discográficas, o los
poderosos que manejan la música.
¿Cómo es eso en medio del
reinado de las plataformas digitales?
A veces es muy difícil con las plataformas
digitales porque la gente es muy reacia a comprar música, ¿no? Entonces, a
veces eso hace que la vida de un músico, que principalmente vive de su arte, sea
más complicada. Lo que antes era la venta de discos pasa a ser ahora la
realización de shows que a veces tiene períodos donde son muy constantes y
otras veces no hay tantos shows.
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| Con Steve Rothery |
También empezaste un
tributo a la música de Peter Gabriel…
Es que siempre me encantó cantar el material de Peter
Gabriel, su etapa solista. Entonces, con el con el primer baterista de de Bad
Dreams, Sergio Darosa, formamos una banda que se llama Monkey, toda
con excelentes músicos argentinos. Así empezamos a recorrer la discografía de
Gabriel, incluyendo sus mayores éxitos. No llegamos a los últimos discos, por
respeto al artista original. También me llamaron de otro proyecto que es llevado
a cabo por unos amigos músicos muy buenos de Mendoza, que me convocaron para
hacer la música de Phil Collins. Ese va a ser otro lindo desafío desde el punto
de vista vocal, tratar de cantar ese material, es un proyecto que está en
crecimiento.
Volviendo a tu material
solista, en tus álbumes hablás mucho de la libertad, el karma, el amor y el
universo. ¿Cómo se fue dando el interés por esos temas para escribir ese
material?
En mi primer disco yo como venía de un viaje muy
complejo desde el punto de vista espiritual por la enfermedad de mi madre, el
Alzheimer, que sufrió durante 10 años y fue devastador para ella y para todos
los que la queríamos, ¿no? Para todos los que la amaban. Justamente, ella
partió en esa época antes de que saliera el disco. Yo también venía viviendo el
periodo posterior a mi salida de Bad Dreams con todo lo que había pasado, esto
de la incertidumbre que viene luego de romper con una banda donde compartiste
tantos años. Fue un periodo muy doloroso porque se quedan amigos atrás. Yo
venía realizando por todo esto una especie de un viaje espiritual en esa época
y por eso decidí que el primer disco que se llamase New Life (Nueva
Vida), escribiendo las letras de los temas desde mi interior, y por eso
adentro del disco se ve un pájaro que simboliza la libertad, y dentro del
pájaro hay un mapa donde están los distintos estadios espirituales. Lo que
quise hacer es describir esos estadios espirituales desde mi interior, como yo
lo veía. Entonces, partimos de la libertad, del karma, del miedo al rechazo, de
muchísimas cosas. Sí, ese primer disco fue enfocado desde ese punto de vista,
más espiritual, y desde lo musical es mucho más progresivo, mucho más
experimental, porque obviamente estaba buscando mi camino. Decidí hacer cosas
más jugadas de lo que venía haciendo con Bad Dreams.
¿Y cómo fue la búsqueda en
el segundo álbum?
En el segundo disco yo tengo una raíz muy enraizada
con lo que es el metal y el rock en sí. Yo siempre fui fanático de muchas
bandas de metal, principalmente de Black Sabbath y Iron Maiden.
Entonces, decidí meter más toques de metal o de rock. El primer disco por ahí
tiene un sonido más este setentoso, y el segundo disco tiene un toque más
moderno, con partes rockeras y obviamente metiendo cosas también de mi época del
soul. También hay sonidos étnicos, ya que estuve inspeccionando ese lado,
escribiendo letras desde ese punto de vista. Por eso el disco se llamó Tales
and Thunders, porque son esos cuentos o esas historias que siempre nos
cautivaron de chicos, como el primer hombre en la luna, como el Voyager, como lo
que pasa cuando uno se divorcia -algo que he experimentado en carne propia-, entonces
tiene que ver con el momento en que uno toma esa decisión. Estuve sondeando el
tema de la muerte a través de la historia de Romeo y Julieta, en un tema en
donde participa Steve Rothery, y también me metí con el tema de los chamanes,
de la cultura sioux.
Una propuesta bastante
ecléctica…
Sí. No fue premeditado, sino que surgió en ese
momento. Es una mezcla de cosas de donde uno trata de obtener inspiración. Tuve
la fortuna de contar con algunos músicos invitados del calibre de Dave
Foster, que toca la guitarra en un tema, también Derek Sherinian, que
tocó un solo de teclados, el mismo Steve Rothery, que nuevamente participó de
invitado en el disco. Fue un trabajo arduo porque me concentré en hacer
absolutamente todo. Hice todos los arreglos, lo grabé, lo mezclé, lo mastericé,
por suerte ahí sí tuve la ayuda de mi amigo Sergio Darosa, que me ayudó
muchísimo en el proceso de mezcla y de masterización, porque en algunos
momentos uno se obsesiona tanto cuando hace todo solo que a veces perdés el
rumbo. Así que fue un proceso muy desgastante pero también sanador, muy lindo,
con todo lo que implican los costos de generar un disco y sacarlo en formato
digital. Es un trabajo verdaderamente arduo y complicado en lo económico
llevarlo a cabo siendo un artista independiente.
Dijiste que sobrellevaste
la enfermedad y la pérdida de tu madre más tu divorcio, problemas económicos, y
también tuviste un accidente. Todo eso, ¿cómo se plasmó en tu obra?
Obviamente, todos tenemos problemas y lo importante
es destacar lo que es el valor de la resiliencia, ¿no? De poder seguir adelante
a pesar de las dificultades. Es como decía Nietzche acerca de lo que no
te mata te fortalece. Entonces uno sale más fortalecido y de alguna forma de
esa situación aprendes a valorar más las cosas y el tiempo presente y a valorar
que esto no se hace por el ego, es una obra. El musico tiene que trascender las
cosas, empezar a liberarse y disfrutar el proceso creativo. Lo bueno es volver
a esa esencia. A darse cuenta que después de las dificultades se puede volver a
construir, a renovarse.
¿Qué opinás del presente
del rock progresivo argentino?
Me pone contento ya que ha tenido un renacimiento
en estos últimos años y hay una nueva camada de bandas progresivas acá en la
Argentina muy buenas. He venido escuchando a músicos muy buenos. Realmente las
nuevas generaciones de músicos son excelentes. Argentina siempre ha sido una
enorme cuna de rock progresivo. Y está bueno que está renaciendo toda esa
movida. Yo realmente admiro mucho a mis colegas, a los músicos argentinos, creo
que no tenemos nada que envidiar a los de afuera. Creo que es importante
apoyarse entre los músicos para que esto siga andando, para que esto siga vivo.
Es necesario defender el estilo y tratar de generar más espacio y abrirnos más
a la gente y decirles que el rock progresivo es una música que conmueve, que es
una música que se nutre de varios estilos y que es una música para volar.
¿Cuáles son tus máximas
influencias como cantante?
Tengo muchísimos cantantes icónicos que han marcado
mi vida: David Bowie, Peter Gabriel, Geoff Tate de Queensryche,
Bruce Dickinson, Robert Plant, Otis Redding, Buddy Guy. Todos esos cantantes
me han impactado. Siempre lo que me gusta es escuchar muchos cantantes y saber
cómo vocalmente utilizan su técnica y analizarlos. Uno aprende muchísimo de
eso. Uno aprende todo el tiempo y siempre la clave es la humildad. Por eso en
la tapa del primer disco, New Life, estoy en una caverna mirando para
arriba y hay una luz. Lo que quiero expresar con eso es que siempre uno puede
aprender y ser mejor todos los días. En cuanto uno piensa que sabe todo, o que
llegó a un techo, es cuando no se avanza en la vida. Siempre hay que tener ese
hambre. Y con respecto a ser cantante, uno aprende y va evolucionando y
obviamente las emociones influyen también en la composición, no solamente en la
ejecución vocal, y en la ejecución de los instrumentos. Entonces, siempre está
bueno estar conectado con todo eso.
Hay una pregunta vicio que
tengo para los compositores: ¿Qué tema de otro te hubiese gustado componer?
Tengo millones específicamente de rock progresivo. Pero
algo que me hubiera gustado componer es el primer movimiento del “Claro de Luna”,
de Beethoven. Me hubiese gustado componer algo así con esa profundidad,
ese dramatismo, esa simplicidad y perfección. También me hubiera gustado
componer “Supper´s Ready”, de Genesis, por supuesto. Porque es increíble cuando
uno escucha esas canciones, escucha la música varias veces, y todas las veces
que lo escuchás siempre vas encontrando nuevos matices, nuevas cosas, eso
generalmente pasa.
¿Qué te está inspirando a
componer ahora? ¿Qué temáticas?
En estos momentos estoy abocado a hacer algo más
rockero. Más power, estoy volviendo a mis fuentes. Entonces, quiero
explorar esa veta. Estoy tratando de fusionar eso, estoy escribiendo cosas,
imaginando historias en mi cabeza, y a partir de esas historia que imagino
estoy escribiendo letras. Esas letras están más enfocadas en historias ajenas,
no estoy partiendo desde mi persona. Obviamente a uno se le escapa el toque
personal, porque siempre uno es subjetivo cuando escribe, ¿no? Pero estoy tratando
de basarme en algo que se me ocurre. Por ejemplo, el otro día hice un tema que
se llama “Whispering Boy”, que se habla de la meditación y después el último
single habla de la inmortalidad del alma de un tipo que va pasando, que va
cambiando de cuerpo y de cara, pero sigue siendo la misma persona porque su
alma es inmortal. Ahora estoy planificando un single acerca de un vengador y
también se me ocurrió otro acerca de los ojos de un gato, de lo que ve un gato
con sus ojos. Son cosas que me van surgiendo. Por ahí se me ocurren melodías, las
voy grabando y en base a eso después empiezo a construir una canción que me
lleva obviamente su tiempo, no es fácil componer porque hay que construir toda
la canción, ¿no? Y después grabar también lleva su tiempo. Entonces yo trato de
tomarme mi tiempo y hacerlo bien, sin apuros. Obviamente, puede pasar en el
proceso creativo que uno se arrepienta de alguna cosa o hacer algo y después darse
cuenta que eso que hizo no sirvió de nada y empezar de nuevo de cero, es algo
muy loco, pero es así.
Emiliano Acevedo







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