El álbum debut homónimo de Supertramp (editado en
agosto de 1970), fue claramente un disco en la onda de rock progresivo, pero no
sería exitoso en términos comerciales, más allá de su idealismo musical. En sí,
porque también éste fue el disco de “otra banda”, ya que Supertramp,
más allá de contar con la presencia de los dos líderes creativos indiscutidos
del grupo: Richard Davies (órgano,
armónica, piano, piano eléctrico y voz) y Roger Hodgson (guitarra
acústica, bajo, cello, fagot, teclados y voz); también sería la única producción
de la banda que contaría con la participación de Bob Miller
(batería) y Richard Palmer (guitarras eléctrica y
acústica, balalaica y voz); luego remplazados por Kevin Currie
y Frank Farrell, en Indelibly Stamped, el segundo disco del grupo,
editado en junio de 1971. Curiosamente, Palmer
reaparecería luego como letrista de King Crimson, en discos memorables
como Red o Larks´ Tongues in Aspic.
Volviendo a Supertramp, este
álbum debut contaba con un trabajo instrumental pretencioso, de
alta factura, con mucho énfasis en las performances de teclados y
guitarras. Tenía un par de momentos musicales muy atractivos en temas como
“Maybe I´m a Beggar”, “Shadow Song”, "Words Unspoken", el leit
motiv "Surely" (que abre y cierra el disco) o "Nothing to
Show", además de la impresionante suite de fusión de doce minutos de duración, "Try Again", sin
dudas, uno de los momentos más extravagantes y elaborados de todo el álbum. Una
canción en la que Roger Hodgson cumplía una gran labor ejecutando el
cello, el fagot y la guitarra acústica, y en donde se podían empezar a apreciar
los primeros indicios musicales de como éste fundará luego, junto a Rick
Davies, esa alianza musical que sería de importancia capital en la historia
futura del grupo.
Como decíamos, a pesar del fracaso comercial de
este disco debut, el dueto Hodgson – Davies (ayudados por un
misterioso mecenas holandés, que financió los primeros tiempos del grupo)
insistirían rápidamente con Indelibly Stamped, otro disco sin
suerte (a pesar de su impresionante tapa, con la foto en primer plano de los pectorales al desnudo de una mujer tatuada...); y estaban a punto de ser despedidos del sello A&M, cuando en 1974
se destaparon con Crime of the Century, el primer disco de la
nueva etapa del grupo, en donde la suerte de Supertramp cambió
drásticamente debido a la apoteosis comercial obtenida por este nuevo disco, y
el comienzo de la era dorada del grupo. Pero, ¿por qué fue así?
Lo dicho. Transcurría 1974 y a Supertramp se
le presentó la oportunidad de su vida y no la desaprovechó. Luego de
realizar dos discos bastantes buenos pero sin éxito comercial, necesitaban
imperiosamente realizar un álbum que cambiara el destino del grupo. El
resultado final sería una obra, excelente en calidad y complejidad musical, que
además sentaría las bases para fundar el clásico "sonido Supertramp",
fácilmente dramatizable y reconocible, y que se convertiría en un auténtico
clásico de los 70. Pop sinfónico o “Psycho-Rock”, como lo llamaban los propios
integrantes del grupo.
Para entender este golpe de suerte, hay que volver atrás,
hasta los meses finales de 1973. En esa época parecía que se le acababa la suerte
(y el tiempo...) al conjunto formado por Rick Davies (armónica,
teclados, voces) y Roger Hodgson (guitarra, piano, teclados,
voces). El problema era grave: la compañía grabadora A&M amenazaba con
despedirlos si no conseguían que el próximo disco tuviera éxito. Era un momento
angustiante para el dúo, a esa altura, únicos integrantes fijos del grupo
desde sus comienzos; pero Davies y Hodgson se jugaron el
pellejo por un sueño y el éxito les sonrió. De movida, las cosas ya empezaban a
mejorar cuando Supertramp pasó a tener una nueva y más sólida
formación con músicos que parecían mejor sintonizados con la onda que querían Rick
y Roger: John Helliwell (clarinete, saxo, voces y maestro de ceremonia
especializado en chistes), Dougie Thompson (bajo) y Bob Siebenberg (batería).
Pero el cambio más significativo sería, sin dudas, el haber contratado a un
productor inteligente y con oficio como Ken Scott, que venía de
trabajar con David Bowie.
Sería Scott quien les daría una mano grande
en lo que a ideas y efectos especiales se refiere, para que el grupo encontrara
el, a posteriori, clásico "sonido Supertramp": "Esa
rara mezcla de Genesis, Pink Floyd y
Beach Boys", como tituló un
periodista o "Psycho-Rock" como se auto denominaban ellos mismos… Crime of the Century (grabado
entre fines de 1973 y principios de 1974, y editado a mediados del 74)
alcanzaría finalmente el puesto número 4 en Inglaterra, suponiendo el primer
éxito masivo del grupo.
CANCION POR CANCION…
- SCHOOL
(Davies/Hodgson): Espectacular tema, es uno de los mayores
clásicos de toda la historia del grupo. Desde su sutil apertura, con la
interpretación de Davies en armónica, pasando por sus cortes
instrumentales –con potentes solos de Hodgson en guitarra
eléctrica- "School" es casi una "mini suite",
en donde el grupo tiró toda la carne al asador. Una composición que
también tuvo éxito, en mayor parte, debido a la interpretación vocal de Hodgson,
quien ideo un carácter dramático y épico, con el contrapunto acertado de Davies
en coros.
- BLOODY
WELL RIGHT (Davies/Hodgson): Una canción fina e interesante,
cantada por Davies. El tema contiene un carácter jazzy y cool,
que eran los estilos que más le interesaban a Davies, además de su
esencia blusera.
- HIDE IN
YOUR SHELL (Davies/Hodgson): Una muy buena canción que, al
igual que la anterior, cuenta con buenas melodías y elegantes arreglos.
Como curiosidad, cabe destacar la participación en coros de la mujer del
saxofonista Helliwell (Christine) así como la mujer y el
cuñado del baterista Bob Siebenberg (Vicky y Bob Gorham, éste último
más tarde formaría parte de Thin Lizzy.)
- ASYLUM
(Davies/Hodgson): Un muy atractivo tema con un gran
desarrollo instrumental. Empieza con Davies haciendo una simple
interpretación al piano –al estilo de Elton John o Harry Nilsson-
hasta que entra el grupo, acompañado por una orquesta. En resumen, una canción
muy emotiva, a la que Davies canta en forma casi "neurótica",
y que termina desvaneciéndose en fade.
- DREAMER
(Davies/Hodgson): Una inefable, recordada e ineludible canción, a
la hora de hablar de Supertramp. Alguna vez, Charly García
comentó que siempre le pareció que cuando compusieron "Dreamer" fue
como si Supertramp hubiese encontrado "la gallina de los huevos
de oro". ¿Por qué? Según García, aquí se dieron cuenta de cómo
tenían que armar la estructura melódica de los temas de ahí en más. Como si
hubieran dicho: "Che, loco, ¿se dieron cuenta que lindo es poner
voces en falsete, escalas y tonos mayores por todos lados...?".
También comentaba Charly que -para él- a partir de Crime Of The Century la banda
puso un 'Dreamer', o varios, en cada disco... Sin ser tan extremistas
podemos decir que, a pesar de todo, "Dreamer" es un buen tema que
cumple el propósito de entretener, sin demasiadas pretensiones, pero con muy
buen gusto musical, eso sí.
- RUDY (Davies/Hodgson):
Otro épico y soberbio tema, emparentado con la línea dramática de "School".
Cuenta con varios cambios de estilo y rítmica, como si fuera de lo oscuro a la
claridad y de lo rápido a lo lento, en un auténtico viaje "en tren".
A propósito de esto, Scott elaboró un complicado trabajo de
preproducción en la canción, registrando sonido ambiente, para realizar efectos
sonoros, en una estación de trenes en Leicester Square, durante ocho horas,
grabando de paso a la gente que salía de un cine cercano. También fue acertada
su labor en lo que tiene que ver con la inclusión de los cortes instrumentales
de la orquesta que acompaña al grupo, lo que da a esta canción momentos
musicales frenéticos.
- IF
EVERYONE WAS LISTENING (Davies/Hodgson): Una canción simple y
melancólica -casi salida de un tugurio de mala muerte- cantada por Hodgson.
Este tema sería el ideal para cerrar el disco y "bajar la cortina"
si no contáramos con...
- CRIME OF
THE CENTURY (Davies/Hodgson): Otra canción superlativa que
se transformaría en otro de los grandes clásicos del grupo. Empieza
cantando Davies, el cual parece ir lentamente preparando "el
crimen del siglo" para que luego el grupo –acompañados por una orquesta-
pongan un soberbio, sofisticado y dramático final al disco.
Resumiendo, Crime Of The Century sería
el álbum que Supertramp necesitaba para despegar. Lo que pasó
después es otra historia, casi casi un cuento de hadas...
…que incluiría varios discos exitosos más, como
Crisis? What Crisis? (1975), el superlativo Even in the
Quietest Moments (1977), el híper comercial Breakfast in America (1979) y el
doble en vivo Paris (1980); antes que Hodgson y Davies
comenzaran a tirarse los platos por la cabeza durante la grabación de …Famous
Last Words (1982), el álbum que pondría punto final a esta etapa dorada de Supertramp, con de la partida definitiva de Roger. Pero, claro, esa ya es otra
historia…
Emiliano Acevedo
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