Seguramente,
cualquier libro de Historia del Rock podría decir algo así: “Alguna vez, hubo una banda inglesa que
cambió la forma de hacer rock pesado,
y que se volvería leyenda a partir de los años ’80. Su nombre era Iron Maiden…”
Claro y conciso. Sin embargo, antes de las megas giras, los shows impresionantes, los
partidos de fútbol contra otras bandas; antes del jet, y de “The Trooper”, con su
desfile con la bandera Union Jack de fondo; antes de todo eso hubo un grupo
under que se formó durante la transición estilística entre el rock progresivo y
el punk, a mediados de los ´70. Un grupo que nació durante un periodo de más dudas
que certezas, en donde el rock británico –luego de un histórico primer lustro
en los ´70- se enfrentaba a un cambio de paradigma estilístico en el que surgirían
las nuevas corrientes que dominarían la próxima década. Y en la tierra arrasada
del heavy metal, en donde varios se probaban la corona de grupos caídos en
desgracia como Deep Purple o Black Sabbath, o en retirada como Zeppelin, surgiría
Iron Maiden como una de las principales bandas encaramadas a renovar el estilo,
pero manteniéndose como hijos directos de la fragmentación de estilos de esa
misma década de los ´70 que los vio nacer.
UN LARGO Y TORTUOSO CAMINO INICIAL
La historia de
Iron Maiden arranca en 1975, cuando el bajista Steve Harris se une al
guitarrista rítmico Tony Parsons y al baterista Doug Sampson con
la intensión de formar un grupo de rock
pesado. Luego de varias idas y vueltas se produce el ingreso del
guitarrista Dave Murray al grupo, que en ese
momento estaba conformado solo por Steve Harris y Doug Sampson. A pesar de las
adversidades el trío de músicos siguió firme en su propósito. Sin embargo, la estrella del grupo, en esta primera etapa, va a terminar
siendo el vocalista Paul Di´Anno, un tipo que cantaba como los dioses, y
que había entrado a la banda en 1977.

Aunque los
primeros cuatro años de Iron Maiden fueron un duro batallar, terminarían siendo
el mejor training posible para que los muchachos pudieran plasmar por fin toda
su musicalidad en su debut discográfico. Antes de eso, en 1979, grabarían su primer demo en estudio.
El resultado fue The Soundhouse Tapes,
un EP publicado en noviembre de 1979 con una edición de 5 000 unidades. Poco después,
Sampson abandonó la agrupación debido a problemas de salud, y en su lugar
ingresó Clive Burr junto a otro
guitarrista, Dennis Stratton.


Iron Maiden arrancaba con la energía brutal y urgente de “Prowler”, un tema alucinante
con vocación de clásico; una pesadilla ficcional que incluía un ambicioso
desarrollo musical y rítmico. El épico “Phantom of the Opera”, uno de los
preferidos de Steve Harris, era un impresionante tema de siete minutos de
duración, y se convertiría en una de las composiciones más complejas y mejor
logradas de la historia de la banda; una canción sin desperdicio que combinaba
múltiples secciones melódicas en medio de una ambiciosa fusión de estilos que
poco tenían que ver con el rock pesado tradicional. Por el contrario, en
“Running Free” y “Sanctuary” –dos temas casi punk- la cosa se volvía más simple
y urgente. Según Di´Anno la letra de “Running Free” era autobiográfica, ya que
recordaba su adolescencia: “Trata sobre
tener dieciséis años, y como dice, salir corriendo salvaje y libre. Proviene de
mis días como skinhead”
¿Y qué se podía
decir de “Iron Maiden”, un tema que aún hoy se mantiene como uno de
los clásicos infaltables en los shows del grupo? Un verdadero himno que
mostraba por donde iban a venir los tiros, de aquí en más, en la obra de este
grupo británico.

Como decíamos, “Charlotte the Harlot”, el único tema
compuesto aquí en soledad por Dave Murray, sería el primero de una serie de
cuatro temas dedicados a una prostituta ficticia llamada
Charlotte. Por su parte, “Remember Tomorrow” destilaba sutileza en estado
natural. Una hermosa canción que empezaba casi en forma de balada para ir
ganando velocidad en forma paulatina hasta desembocar en un cierre apoteósico
protagonizado por un solo de guitarra demente.

EL
SEGUNDO CAPITULO ASESINO…
Con su nueva formación, Iron Maiden graba
su segundo álbum Killers, producido por Martin
Birch, que ahonda el mismo estilo musical del primer disco. Birch, que anteriormente había trabajado con grupos exitosos como Deep
Purple, Fleetwood Mac y Black Sabbath; iniciaba así su exitosa colaboración con
Maiden, que se extendería por más de una década. Este cambio de productor produjo un
cambio significativo en el sonido del grupo con respecto al primer disco. Porque,
aunque quizás no haya reproducido el impacto del anterior, Killers (editado el 2 de febrero de 1981) era mucho más
acabado en cuanto a sonido. Aquí, tanto la aplastante música del grupo como la cautivante
voz de Di´Anno, llena de pasión y emoción, quedarían muy bien plasmadas en
temas como “Murders in the Rue Morgue”, “Another Life” y “Purgatory”.

“The Ides of March” era el corto instrumental
que abría el disco, casi un bolero cuyo compás con ritmo marcadísimo enganchaba
a la perfección con “Wratchild”; un tema muy potente cuya música desconaba los
parlantes, mientras los alaridos de Di´Anno se elevaban a la estratósfera. Seguía
“Murders in the Rue Morgue”, un relato en primera persona del famoso cuento de
Edgar Allan Poe, en donde Di´Anno hacía una de sus más memorables
interpretaciones.
“Another Life” era una aplanadora sónica,
que empezaba con los tambores dementes de Clive Burr, cuya fuerza casi punk servía
de base a un tema muy extremo de gran velocidad. Esta canción enganchaba en
forma perfecta con el segundo instrumental del álbum, “Genghis Khan”, cuyos interesantísimos
cambios rítmicos anunciaban la segunda parte del disco. Aquí nos encontrábamos con
“Innocent Exile”, otra canción potente y demente; y “Killers”, cuya naturaleza
asesina le hacía honor a su título. Sin dudas, el tema más recordado del álbum
y otro de los mayores clásicos de la historia del grupo. Por su parte, la hermosa y progresiva "Prodigal
Son” se destacaba por una melodía basada en sutiles arreglos instrumentales que
combinaban potentes solos de guitarra eléctrica con una base muy fina de
guitarras acústicas, lo que terminaba emparentando a esta canción con el
material más campestre del Genesis de los ´70, o incluso con los mejores
momentos del primer Supertramp.

El resto de la
historia es conocido. Di´Anno
sólo podría darle magia y vida a Maiden
en estos primeros dos discos, ya que -debido a su comportamiento
volátil e intratable, y su incontrolable adicción a las drogas y el alcohol-
sería expulsado del grupo, a fines de 1981, luego de haber sido detenido por la
policía en varias ocasiones por sus abusos. Estos problemas con la ley de Di´Anno,
por los que había fallado a la banda en varios momentos claves, motivaron a
Steve Harris a tomar la decisión de reemplazarlo por Bruce Dickinson. Comenzaba así la etapa más exitosa de Iron Maiden, una banda que
se transformaría luego, dentro del heavy metal, en el icono más claro y referencial
del estilo para muchos de los grupos que surgirían a partir de los ´80. Sin embargo,
nada de eso hubiera sido posible sino hubiesen existido estos dos primeros álbumes
llenos del candor de esos primeros años under de Maiden. Había nacido así la
leyenda de la Doncella de Acero...
Emiliano Acevedo
Gracias por compartir esa brío grafía de uno delos grupos mejores del mundo muchas gracias
ResponderEliminar