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jueves, 7 de mayo de 2026

COSO: Punk melódico y explosivo...

 

La banda argentina COSO, continúa dejando su huella en la escena del punk melódico. Con una trayectoria que se remonta a principios de los 2000, el grupo ha logrado consolidarse como uno de los más relevantes de este estilo, gracias a su sonido enérgico y letras poéticas. Sus líricas son una clara alusión a la hostil vida urbana, atravesada por las nuevas tecnologías de control para estatal y económico, dentro de un entorno hostil y deshumanizante que ahoga los sentimientos y deseos más profundos de cada individuo. A pesar de la temática oscura, la música de COSO logra transmitir una energía contagiosa que invita a la reflexión y la liberación.

Recientemente, el trío formado por Mariano Bevilacqua (guitarra y voz), Matías Lence (bajo) y Hernán Sánchez (batería) acaban de lanzar su nuevo álbum llamado Decile como quieras que muestra la evolución musical de COSO. Con una producción a cargo del legendario Alejandro Taranto, reconocido productor de artistas como A.N.I.M.A.L., JAF, Massacre y Los Fabulosos Cadillacs, el nuevo repertorio de canciones logra un equilibrio perfecto entre la crudeza del punk rock y la melodía pop punk.

Para saber más de la banda charlamos con Mariano, quien gentilmente nos relató toda su trayectoria en la música desde aquellos lejanos años 90, un camino lleno de espinas pero también de rosas y que promete muchos más proyectos llenos de punk combativo de ahora en adelante.

ENTREVISTA> ¿Cómo fueron tus inicios en la música?

Había una guitarra en mi casa, porque mi hermano tomaba clases de guitarra, y a mí me empezó a gustar el punk, y como era algo fácil de hacer, agarré la guitarra y medio de autodidacta ahí empecé a tocar a los 15 años con él. Ya estaba armando una bandita, algo con gente del colegio, siempre con la idea de componer canciones propias, más que de hacer covers. Y en esa línea me mantuve desde los 15 años.

Vos venís tocando desde los 90, ¿no?

Claro, eso sería en el año 95, 96. Más o menos.

Contame un poco cuáles eran las influencias que te llevaron a tocar la guitarra, a quién admirabas, a quién te querías parecer, o qué discos escuchabas en ese momento.

En ese momento escuchaba mucho Green Day, era fanático del grupo. No me gustaban otras cosas, y después, ya tocando la guitarra, sí había escuchado un par de bandas más. Escuchaba, más que nada, la movida californiana, pero había bandas de otros lados que también escuchaba. Era la época de los casetes del Parque Rivadavia. Escuchaba a Bad Religion, los Toy Dolls, esos grupos, e iba a comprar casetes al Parque.

Y en la secundaria empezaste a formar banditas.

Sí, a los 15 años hice una con un batero nomás y después para el 98 me junté con unos pibes y armamos la primera bandita, en donde éramos todos compañeros del colegio Fernando Fader, en Flores. Tocamos en un festival y ya se armó una rutina de banda, luego de que terminamos el secundario, un proyecto que nos quedó en común para seguir haciéndolo.

Contame cómo fueron las diferentes bandas que tuviste desde entonces.

La primera banda, la que le decía de la secundaria, se llamaba Pie Punk, que duró hasta el año 2001, y a partir de ahí hicimos Los Consiglieri en el año 2005, que duró hasta el 2014, después vino Dulce de Leche, que llegó hasta la pandemia. Después de la pandemia hubo un momento de hacer una especie de antología con las canciones y de hacer canciones nuevas a partir de maquetas y de ahí salió COSO.

¿Qué es lo que tienen en común todos los proyectos?

Por supuesto, hubo siempre espacio para la creatividad de los otros músicos también y hay algo que se mantiene en las letras, en la narrativa; a veces hay canciones que son de distintas bandas y están evocando el mismo universo. Hay un hilo conductor de todo, pero cada banda tiene su personalidad, porque está bueno que los músicos tengan protagonismo, que pongan su impronta y que ellos le pongan su sello, entonces cada banda es un poquito diferente.

¿Te gusta hacer covers de otros grupos?

Al principio renegaba mucho de hacer covers. Por ejemplo, a mí de chiquito siempre me gustó dibujar, pero mis amiguitos copiaban otros dibujos, yo siempre me negué a copiar. Sentía que no era lo mío y con la banda me pasa lo mismo. Durante los primeros 10, 15 años de banda nunca quise hacer un cover de nada. Después vas abriendo la cabeza y me empezó a gustar adaptar el estilo punk a temas que son de otros géneros y estilos, pero que tienen melodías tremendas. Creo que dentro de la música punk hay un factor muy importante en la melodía que te permite hacer cualquier tema estilo punk, y que no queden iguales. Entonces, es como que hay tanta inocencia de la composición que parece una libertad absoluta, por decirlo de alguna manera. A mí me gusta eso: Agarrar los temas y mirar qué bueno que quedaría esto tocado con el ritmo punk, con la con la energía del punk, que levanta para arriba como estilo musical. Eso es lo que a mí me gusta, ¿no?

Con COSO empiezan en pandemia, ¿los temas de su repertorio eran de ese momento o venían de antes?

El primer disco de COSO, que son 17 canciones, es como una especie de súper manija, ¿viste? Tiene cuatro covers, como vos decías, tiene uno de Los Paralamas, uno de Pablo Milanés, uno de Elliott Smith, etc. Después hay cinco o seis canciones propias que eran de bandas anteriores y canciones que fueron compuestas directamente para COSO. Ahí debe haber cinco o seis canciones nuevas en el primer disco, no me acuerdo ahora exactamente, que son puras de COSO.

¿Cuándo conocieron al productor Alejandro Taranto?

Lo conocimos cuando estábamos en Los Consiglieri. En ese momento mandábamos muchos mails a la prensa y demás para darnos a conocer, cuando estábamos queriendo dar nuestros primeros pasos hacia la profesionalización, después de salir de la secundaria. Así me empezaron a llegar propuestas para tocar con diferentes bandas, y terminamos eligiendo una fecha para tocar en Morón, porque nosotros éramos de Caseros y tocaba Infierno 18. Y bueno, nosotros éramos adolescentes que estábamos ahí un poquito de prestado, queriendo vender entradas. Me acuerdo que tocamos en Marilyn y estábamos bastante disconformes con la organización, entonces tocamos con mucha energía. Y Ale [Taranto] lo notó y me parece que le gustó, le encantó la actitud de la banda, así que me vino a hablar y me dijo: "Loco, tenemos que grabar." Y bueno, en esa época no había ni teléfonos celulares, casi nadie tenía, no se habían masificado. Entonces perdí el contacto, pensaba: Este viejo quién es, ni tenía idea, boludo, y después, un par de años más tarde, me di cuenta de quién era. Me entero con quien había estado mirando sus fotos. Lo veo con A.N.I.M.A.L., después con los Ramones, con Lemmy de Motörhead, ¿entendés? De repente digo, "Pará, este chabón, boludo." O sea, era regroso lo que había hecho. Mirá si me estaba tirando una buena onda y yo no la casé. Entonces, después de un tiempo le hablé, un par de años más tarde, y el chabón se acordaba de nosotros aunque solo nos había visto una vez, se acordaba de la banda. Así se dio que pudimos grabar con Ale. Ya van un par de veces que entramos al estudio con él y es un fenómeno como labura.

¿Cómo los orienta Taranto a la hora de grabar?

Es interesante la pregunta. En realidad, vos cuando elegís un productor, yo por lo menos cuando elijo un productor, lo que quiero es que haga un producto final partiendo desde su libertad. O sea, creo que es un consejo que humildemente le daría a cualquier persona que se quiera dedicar a hacer algo: Dejá que las personas hagan lo que mejor saben hacer. No creo en eso de decirle a un productor “subí el bajo”, creo que eso lo tiene que saber mejor el productor que vos. Bueno, en definitiva para mí es eso, si la banda sabe quiere laburar así, el productor va a estar haciendo el trabajo a sus anchas, que es lo mejor que puede pasar. Taranto lo que más laburó fue en el sonido de las guitarras. Me eligió la guitarra, me eligió el equipo del cabezal y sacó ese sonido como  lo sabe sacar él, que yo no tengo ni idea de cómo se hace. Él le sacó un audio muy interesante a la viola, una posibilidad de escuchar a la banda en el disco un poquitito mejor.

¿Cómo se les ocurrió hacer ese mashup entre “Ya no sos igual”, de 2 minutos, y “Basket Case”, de Green Day, que sonó en todos lados?

Realmente, no nació como una intención de hacerlo. Lo estábamos haciendo en joda con mi hermano en mi casa, tomando un vino, boludeando, tocando la guitarra, que esto, mira que esto otro, y nos cagamos de risa, después se lo llevamos a los pibes de la banda y lo tocamos por delirar, lo tocamos en las fechas, en el vivo. Ahí siempre se arma pogo y joda. Pero en el momento en que 2 minutos toca con Green Day, ahí es como que yo me sentí tocado. Me sentí como empujado a hacer eso. Y bueno, medio que lo hicimos en tiempo récord. Entonces, fuimos, y lo grabamos en un día. A nosotros nos pareció bueno hacerlo, porque la verdad que lo hacemos con respeto, nos gustan las dos bandas y nos pareció una buena oportunidad de poner una letra en español, un tema que conoce todo el mundo y una letra que está buenísima, representativa del punk. Nosotros después tomamos conciencia de todas esas cosas, cuando explotó, cuando pasó un millón de visualizaciones, con los comentarios que nos hacía la gente, toda la explosión, la viralidad que se hizo con esta versión. Hasta llegamos a sonar en La Mega, en un momento estaban sorteando entradas y sonaba nuestro tema de fondo. Cosas así que nos sorprendieron.

Contame un poco cómo fue la elaboración del segundo disco.

Y en el segundo disco ya sí son casi todos temas de COSO, hay un solo cover. En el segundo disco hay tres singles. Porque a mí me invitan a grabar en un tema, un pibe de España, el amigo Javier Ferrer, que me invita a grabar en un tema de él que viene a grabar en estudios Panda. Ahí conozco al que era el dueño del estudio en ese momento, Miguel Krochik, que es un viejo loco, polémico. Una persona muy particular, muy querida. Así que nos ofrecieron grabar en Panda y fuimos ahí sin productor musical ni nada. Fuimos a hacer la nuestra. Así que bueno, nada, hay como tres disquitos que son simples que están grabados ahí en Panda, en donde nos dimos el gusto de grabar bien, y bueno, ahí lo que nos faltaba darnos cuenta que nos faltaba un productor musical. Porque vos llegas a un estudio súper equipado, con una consola con todas las perillas y a lo sumo sabés usar una. Por suerte, Leo, el técnico de Panda es un fenómeno, la clava toda, pero bueno, es diferente a laburar con un productor con el que vos ya sabés lo que hace sonar y querés sonar así.

Entonces lo grabaron y después estuvieron girando también, ¿no?

Pasamos por Uruguay, bueno pasé yo nomás. Íbamos a ir con toda la banda, pero no pudimos por un problemita, así que pasé yo solo y tuve que hacer un acústico en Montevideo y en Punta del Diablo. Y después nos fuimos a Chile, a dos regiones de Chile: Santiago y también fuimos al sur del país. Es hermoso Chile, hermosa la gente, buenísima la experiencia. Cruzamos los Andes de noche, tocamos en Mendoza la otra vez y hemos salido a algunas provincias, también hemos salido de gira a la Costa Atlántica.

Así llegamos a este tercer disco recién editado. ¿Cómo lo cranearon?

Este es el primer disco que editamos en físico, de todo lo que nosotros grabamos, y se da porque tiene buena pinta, ¿viste? Queríamos tener aparte algún disco en físico y este es un álbum que compusimos todo de punta a punta, lo compusimos completo y está redondo, lo practicamos con la formación nueva, volviendo después de un año de tocar. Llegó la banda re bien al estudio a grabar y el disco es una obra completa. Entonces, un poquito eso nos dio también la fuerza de tratar de llevar las cosas a otro nivel. Estamos en ese camino.

¿Cómo es la composición de los temas?

Yo presento canciones y les hacemos cambios entre los tres, algunas por ahí las descartamos, a otras les falta una parte, a otras le mezclamos un pedazo de música que venía por otro lado, y así después hacemos los arreglos. Yo puedo proponer algunas cosas, pero más que nada los chicos la tienen re clara, ellos son muy creativos aportando ideas. A la hora de agarrar la canción, lo que por ahí tenemos de ventaja es que yo llevo la idea de melodía ya bastante arrimada, entonces en un par de ensayos ya tenemos un tema nuevo sonando.

Recorramos los temas del último disco. ¿De qué se trata “Picaflor”, la canción que abre el álbum?

“Picaflor” es un tema fuerte, porque es una patada en la cara al egoísmo que tiene la sociedad. Yo considero que la sociedad premia al egoísmo. Y el Picaflor es un tipo descarado que va ahí chupando el néctar y verdaderamente no pierde su tiempo, no estrecha lazos solidarios, hace su historia, saca su jugo y está siempre lindo para la foto. Entonces es una especie de crítica al individualismo. También es un personaje irónico porque hay como una especie de juego en eso de que el picaflor es un tipo pícaro, el vivo, el porteño, carismático, ¿viste? Uno no lo ve como un antihéroe, en realidad lo estás viendo un tipo muy simpático, pero si vos prestas atención a lo que está diciendo la letra: “Donde haya una flor él no va a perder su tiempo…”.

Hay mucho de eso en la época actual, el sálvese quien pueda, ¿no?

Exactamente, y con total impunidad y aparte como se lo hace con orgullo. Es una ironía acerca de ese tipo de personas.

La segunda canción del disco se llama “Che”.

Esa es una canción que es bastante loca desde el plano de la composición, tiene que ver con el concepto del disco, que tiene que ver con todo el amor que vos le podés dedicar al arte, y como eso no significa que vas a tener el éxito material para impulsar tu proyecto adelante. Esto es un tema recurrente en el disco, una alegoría, tener presente que acá estamos tirando la energía a la basura, por decirlo de alguna manera, en el sentido de la utilidad. Todo termina hablando de una relación material que tienen las cosas y esto de la utilidad. Habla de la moda de una canción más allá de la utilidad.

¿A qué te dedicás por fuera de la música?

Yo trabajo como diseñador gráfico, publicista, hago logos, específicamente soy diseñador de logotipos.

¿En algún momento soñaste con vivir solo de la música?

En ese sentido siempre me sentí firme en un camino, con confianza de que las cosas se iban a dar, tarde o temprano. No estoy desesperado porque pase algo, no creo que tenga la vaca atada ni creo tampoco estar perdiendo mi tiempo. Hay una delgada línea en la que camino entre esas tres cosas. Pero lo hago porque verdaderamente me gusta, me sale hacerlo, lo sigo haciendo y hay gente que lo acompaña y disfruta lo que hago. En realidad, arranqué por esto y seguí siempre en la misma, porque hay gente que dice: "Che, loco, están buenas tus canciones, ¿por qué no hacemos una banda?" Y de ahí te quedás con esa gente que crees que te está diciendo la verdad.

El tercer tema, “Vos la sabés”, ¿de qué se trata?

Ese tema dice: "Solo espero poder ofrecerte algo de amor en un mundo que vive en guerra, que está dividido." O sea, vivimos todo el tiempo peleándonos de todas las formas posibles. Nos hacen enfrentar por todas las cuestiones posibles. Y es porque sos varón o es porque sos mujer, lo que sea siempre va a estar como dividiéndote, peleándote y por eso cuesta mucho encontrar también la afinidad y la buena intención con el otro. Vivimos pensando que el enemigo está al otro lado de la medianera, de eso habla la canción.

¿”Todo por vos”?

Era esto que te decía antes de que “voy a ser mejor cantante, me voy a morir de hambre”. Pero lo voy a seguir intentando y es como el mensaje  más trillado que aparece en ese tema. Creo que es la canción más popera del álbum.

¿”No se ve”?

“No se ve” es una sandía que no se ve, es un tema un poco polémico. Habla de aquellas cosas que se muestran y las que no se muestran. Ahora hay cosas que no se pueden decir y hay cosas que te borran, te borran entrevistas completas si las decís. Entonces, por lo menos podemos decir que es una sandía que no se ve y la descripción es bastante gráfica acerca de lo que se refiere el tema, es una crítica al armamentismo, ¿no? Por ejemplo pasa en el mundo de Internet, en donde mucha gente compra acciones. Yo no soy economista ni nada parecido, pero siento que nadie sabe qué carajo son las acciones que compra. Y se están fabricando fierros con esas acciones, ¿viste? Porque es lo que más garpa también. Porque en definitiva es lo que controla los recursos, con lo poco que sé de geopolítica. Por ahí va la canción: Estamos construyendo una sociedad que nos va a terminar morfando. Onda, “comprá la cripto que haga que con esto estamos matando allá, estamos invadiendo, estamos sacando petróleo, con esta cripto vas a pagar más”. O sea, no te das cuenta, pero estás como jugando a ese juego, creo yo.

La sigue “Dos pinos gemelos”…

Ese tema es una especie de escena que habla sobre las cosas idealizadas, ¿no? De cómo uno puede saber sin saber y creer. Es una canción que habla un poquito de sentimientos, del tipo que por ahí se emociona, es la canción más poética de todas, por lo que explicarla es una pérdida de tiempo, es cuestión de escucharla y ver qué entendés, pero creo que es una canción que habla de eso. De que el conocimiento del mundo es subjetivo y que tenés que mirar a las personas que tenés al lado.

¿”La boca del lobo”?

La escribió Dali e hizo la música Anton, que son los chicos que estuvieron conmigo cuando fuimos a Chile. Había habido un apagón. Nosotros estábamos cruzando la cordillera y cuando llegamos ya había pasado el apagón, y ellos habían escrito la canción durante el apagón. Entonces estaban grabando en el estudio, como yo tenía que pasar la noche ahí porque al otro día salíamos para el sur, así que grabamos en la casa de ellos. Yo metí unos coros en el tema. Así que hicimos una adaptación de ese tema que también fue parte de nuestra historia, acerca de los viajes. Hay dos versiones: la de Anton con Dali, y nuestra versión. Yo participo con voces en el tema de ellos y hacemos con la música y la letra de ellos este tema que es nuestra versión.

El álbum termina con “No vuelvas”…

Ese tema cierra un poquitito esta idea de las cosas que fuimos hablando acerca de las otras canciones. Es un tema que básicamente dice que todo lo que tenés es tu ilusión. Tenés una ilusión de las cosas y hay gente por ahí que hasta te quiere arrebatar eso, ¿no? Entonces, un poco de qué es lo que se tiene, de a qué llamamos posesión, cuando ya no tenés nada más que una ilusión.

¿Qué músicas escuchás?

En la adolescencia era fanático de Green Day, por supuesto, pero ahora escucho un poquitito más variado, cosas no tan conocidas, escucho mucha música en el español, escucho bandas punk under de diferentes países de Latinoamérica, pero también soy capaz de escuchar música clásica, me gusta escuchar de todo, los clásicos de los Beatles. Capaz te escucho Louis Armstrong, Silvio Rodríguez, hasta Serrat, que escuchaba mucho mi vieja cuando yo era chiquito y me quedó el recuerdo de varios temas de su disco En directo. Me encanta escuchar de todo.

¿Cuáles son los proyectos del grupo?

Ahora estamos cuidando el disco como un bebito, porque recién salió. Luego tendríamos que pensar en una fecha para hacer una presentación, invitar a algunas banditas, estamos juntando un poquitito la fuerza para concentrar todo en una fecha buena en Capital y después ir a presentar el nuevo material a algunas provincias del interior, seguramente. Tenemos una propuesta para ir a San Luis ahora. Estamos viendo.

Hay una pregunta que me gusta hacerle siempre a los compositores: ¿Qué tema de otro te hubiera gustado componer a vos?

Creo que “What a Wonderful World” de Louis Armstrong. “Melodía desencadenada”, también. Otra que me gusta mucho es “La melodía de Dios” de Tan Biónica. Qué sé yo, son muchas, todas son muy lindas. A mí me gustan todas las músicas. No entiendo la rivalidad entre las músicas. A veces hay cosas que tienen poca riqueza melódica, poca riqueza armónica, no la disfruto tanto, pero cuando está bien hecho algo a nivel musical, trasciende el género. Trasciende totalmente, por eso que te decía de repente escuchás un cumbión tocado punk y no te puede no volar la cabeza porque está muy bien la matemática detrás de esa obra. Yo siento algo así, cuando escucho sea lo que sea. De repente escuchás la obra de Michael Jackson, u otras cosas que hay en el pop, y encontrás belleza.

Emiliano Acevedo



miércoles, 29 de enero de 2020

ALEJANDRO TARANTO: LO MEJOR SIEMPRE ESTÁ POR VENIR


Alejandro Taranto, reconocido manager y productor musical de larga trayectoria en Argentina y el mundo, es mucho más que el propietario y fundador de Tommy Gun Records. Su recorrido vital por el rock abarca casi cuatro décadas en las que hizo de todo empezando bien de abajo y guiado por sus propios códigos y en pos de su ilusión. De fuerte personalidad e impronta, Taranto también es bajista y en esta nota nos relata su historia en el mundo rock. Un camino arduo pero provechoso…

ENTREVISTA> ¿Cómo fueron tus inicios de melómano?
Mis primeros contactos fueron con la música clásica y la opera. Esto era lo que más se escuchaba en la casa de mi abuela paterna, donde me crié. Al mismo tiempo, en esa casa eran todos inmigrantes italianos, menos mi tía Lola que era argentina, entonces, se escuchaba todo el tiempo Radio Colonia donde pasaban música popular como la de Los Wawancó, El Cuarteto Imperial y demás. Por lo que se puede decir que, por un lado, me crié escuchando música culta –si se la puede catalogar así-, y por el otro, música popular. Lo que pensaba en ese momento, siendo un chico, es que tenía que haber algo intermedio entre esos dos mundos musicales. Entonces, un día en Sábados Circulares, un programa ómnibus que había en Canal 13, descubrí a Sandro. Ahí escuché por primera vez rocanrol, y cuando vi a Sandro me volví completamente loco. Y eso que solo tenía 5 o 6 años. Pocas semanas después, en una fiesta de quince en un salón en la calle Garay, escuché por primera vez a Creedence; y a partir de ese momento nació mi amor eterno por el rock. Así empecé a hacerme una colección de discos simples que abarcaban toda la música beat argentina, como Luis Aguilé, Sandro, Leonardo Favio, Palito Ortega… Luego escuché a los Beatles y a Carpenters.


¿Y cuándo te hace el clic por el rock argentino?
A partir de mi adolescencia, en el colegio secundario. Primero con Sui Generis y luego con Pappo´s Blues. Obviamente, cuando escuché Pappo´s Blues Volumen 3 me voló la cabeza así que me puse enseguida a escuchar los discos anteriores. A posteriori salió el disco de Aeroblus. Lamentablemente, ya me había quedado huérfano de padre y no tenía guita para comprarme discos pero gracias a mi primo que trabajaba lo pudimos comprar. En esa época conocí el Parque Rivadavia, donde íbamos los domingos a la mañana a intercambiar discos usados. En esa época hubo álbumes que me marcaron para siempre como Dark Side of the Moon, de Pink Floyd; Brain Salad Surgery, de Emerson, Lake & Palmer; o Machine Head, de Deep Purple, que hasta el día de hoy considero que es uno de los mejores discos de rock de toda la historia…


Otro álbum esencial…
Claro. También, a partir de ver la portada de Machine Head, descubrí que existían los productores discográficos al ver la foto del ya fallecido Claude Nobs, productor de ese disco que se grabó en Montreux, Suiza. Ahí empecé a hacerme fanático de leer todos los créditos y las fichas técnicas de los discos. Después llegó mi primera guitarra eléctrica marca “nada” que me compró mi viejo en un remate, que no tenía micrófono, ni clavijas ni puente ni cuerdas. Conseguir todo eso en esa época era muy difícil pero me las ingenié para restaurarla. Luego me compré un amplificador… Así empecé.

¿Y cómo empezás con el bajo?
Bueno, esa guitarra que tenía la cambié por un par de auriculares Sony que luego intercambié por una guitarra acústica, y después, la guitarra por un bajo Cuc modelo SG color negro. Todo un sistema de trueques propiciado en esa época a partir de los avisos en la revista Pelo. Ahí mismo, justamente, vi el aviso de Eduardo Frezza, bajista de El Reloj. Lo llamé por teléfono para tomar clases con él. Me iba en colectivo desde San Cristóbal hasta Mataderos, donde vivía Eduardo. Él fue el que me dijo que el bajo se tocaba con púa y no con los dedos. Eso me marcó para siempre: ya sea en mi propio estilo para tocar el bajo así como, más tarde, como productor, exigiéndoles a los bajistas que toquen con púa porque para mí suena mucho mejor.

¿Y por qué elegiste el bajo?
Porque yo siempre relacioné su sonido con el pulso de la música. El bajo es como el “corazón” de cada canción, su sonido grave. También me llamaba mucho la atención lo que hacía Chris Squire con el bajo en Yes, que tenía un sonido algo distorsionado. Me encantaba eso, porque yo ya venía ejecutando un audio distorsionado para el bajo. Muchos me miraban como si estuviera loco pero a mí me encantaba la distorsión.

¿Tenías una banda?
Sí. Mi primera banda con amigos del barrio se llamaba Paseo. También me iba a zapar a Haedo y me relacioné mucho con los pibes del Oeste, en donde había una gran movida de rock. Durante todos esos años de la represión y el Proceso seguí tocando el bajo hasta que llegaron los ochenta…

¿Cómo pasás de ser músico a plomo y luego a manager?
A principio de los ochenta me di cuenta que para ser músico había que ser muy virtuoso, tocar pero destacarse. Seguía escuchando música pero no estaba tocando. De cualquier forma, quería meterme en el circuito de la música así que empecé a relacionarme con la banda de Alejandro Lerner. Era como un “monitor”, un tipo que iba ahí para hacerse amigo de la monada. Así fue que empecé a laburar de plomo en el verano de 1984 en Mar del Plata. Me había enterado que iban a tocar Miguel Mateos y Zas en el Teatro Radio City. Así que a las dos de la tarde fui al teatro a esperar que llegara el camión con los equipos. Ahí vi a Alejandro Bertoli, que trabajaba con Mateos, por primera vez. Bertoli es un capo de la profesión que llevó adelante el SATE (Sindicato Argentino de Técnicos Escénicos). Me acerqué y le pedí trabajo a lo que él respondió: “Bueno, empezás a laburar ahora. Ayudame a bajar este piano Kawai”. Así empecé a “plomear” y me hice amigo de la monada. Luego empecé a trabajar de plomo para el grupo GIT. Hice dos shows como plomo cuando el manager Rodolfo Muratorio y los tres muchachos del grupo: Guyot, Iturri y Toth, me dijeron: “Vos no vas a ser plomo, man. Vos vas a ser manager. Tenés todo el porte y la capacidad para eso”. ¡Toda una revelación!, y así fue, empecé a hacer lo mío con un grupo nuevo que inicialmente se llamaba Súper 8 y luego pasó a llamarse Marte Ataca. Grabamos un demo, era la primera vez que pisaba un estudio de grabación, que luego llevé a Radio del Plata para que lo pase Lalo Mir. Al día siguiente, también, lo empezó a pasar Tom Lupo en la misma radio, y así empezó a sonar. En el primer show que armo con esta banda, Lalo llevó a Carlos Rodríguez Ares, quien tenía una agencia de representación que había trabajado con Virus, Soda Stereo, Moris, Riff, Los Twist, Cosméticos, y Los Abuelos de la Nada y empiezo a trabajar con él. Lamentablemente, la CBS borró el master que habíamos grabado con Marte Ataca y apostó todo por La Sobrecarga. Así que Rodríguez Ares me devolvió el contrato y me dijo que a Marte Ataca no lo quería más pero sí quería que yo siguiera trabajando con él como manager. Una propuesta que no acepté por lealtad a mi grupo.

¿Y cómo seguiste trabajando?
Me fui a trabajar como programador al Teatro del Buen Ayre en donde hice varios shows con Alphonso S´Entrega, con los novatos Fabulosos Cadillacs, también con los Redonditos de Ricota hasta que hicimos un show con una banda que tenía Daniel Melingo que se llamaba Escuela Basilio. Luego volví a la agencia de Rodríguez Ares, como asistente de producción. Yo ya había hecho mis primeras armas como asistente de producción para Riff, en la época del disco Riff VII, y una noche Carlos Rodríguez Ares me preguntó de qué banda –de todas las que habían en el listado de la agencia- quería ser manager. Elegí a Los Fabulosos Cadillacs porque me pareció que era un grupo diferente a todos los demás.

¿Cómo fue trabajar con los Cadillacs?
Los tomé bien en los comienzos de la banda con el disco Bares y Fondas. A posteriori grabamos Yo te avisé, en el estudio ION, con la producción de Andrés Calamaro. Ahí nos fuimos de la Agencia Rodríguez Ares y me asocié con Abraxas, la agencia de otro de mis grandes maestros, Pity Iñurrigarro. Grabamos el disco Ritmo Mundial, con Celia Cruz como invitada. Después de muchas giras por el Interior del país con los Cadillacs tuve la oportunidad de llevarlos de gira a Chile, Perú, Paraguay y Uruguay.

Lograste tu cometido de hacer que el grupo llegase a tocar en el exterior…
Claro. Lamentablemente, en 1989 se desata la hiperinflación, y el grupo ya no facturaba como antes porque la situación del país era un desastre. Los Cadillacs le debían un disco a la CBS, que terminó siendo El Satánico Doctor Cadillac. Un disco con una canción homónima delirantemente dedicada a mí y un álbum en el que no aparezco en los créditos pero del que yo hice toda la coordinación ejecutiva. Ese disco fue grabado en una época en la que yo había dejado una parte muy tóxica de mi vida a partir de haberme convertido en padre. Dejé la cocaína en el momento en que una parte del grupo había empezado, justamente, a consumir esa mierda.

Un momento difícil…
Sí, además la grabación del disco había sido un caos porque al grupo se le habían acabado los recursos artísticos. De hecho, en el álbum hay dos tracks instrumentales porque no había letras para ponerles. Así que decidí bajarme del barco antes de que se hunda. Ante la caótica situación del grupo, en noviembre del ’89, dejé de trabajar con ellos. Ahí, la compañía CBS me da la oportunidad de elegir trabajar con un grupo nuevo. En esa oportunidad, elegí a Los Perros Calientes, la banda de Gabriel Carámbula. Con ellos grabé su primer disco, Los Perros Calientes, luego grabamos Cuando la noche cae. Además, en diciembre del ‘89, abrí primera agencia, American Rocks Producciones Internacionales. Por esa agencia pasaron Los Guarros, Los Perros Calientes, JAF, Alianza (el dúo de Barilari y Bistolfi), Los Violadores, Los Babasónicos, Manuel Wirtz; a todos estos artistas no solamente los manejaba y los representaba, sino que, además, les producía los discos y me encargaba de las gestiones con las discográficas. También hacía el marketing: para cada show que organizábamos empapelábamos la ciudad, alquilábamos teatros, etc. Luego de un par de años, después de haber traído a tocar a Argentina a Jerry Lee Lewis, Sepultura, L.A. Guns, Ratos de Porão, Steve Hackett, cerré la agencia.


Ahí surge Tommy Gun Records, tu sello discográfico…
Sí, en 1992. Ahí grabamos a todos los artistas que las multinacionales no se animaban a grabar. El primer disco que grabamos fue Sol Lucet Omnibus, de Massacre; luego hicimos Acosados Nuestros Indios Murieron Al Luchar, el primer disco de A.N.I.M.A.L; Fin de un mundo enfermo, el segundo de A.N.I.M.A.L.; el disco de Radio Olmos… Y a partir de ahí un montón de artistas más, como Los Yaria Brothers, Daniel Telis, Mandrágora


Ahí ya te había picado el bichito de la producción…
Sí, totalmente. Yo, modestamente, siempre dije que no soy un manager vendedor de tickets, o vendedor de shows, soy una persona que desarrolló artistas a nivel local e internacional. El ejemplo de A.N.I.M.A.L es claro, un grupo al que posicioné internacionalmente y con el que trabajé catorce años y grabé seis discos. Con ellos me propuse eso y además hacerlos grabar en Estados Unidos. Para 1995, a mi sello lo distribuía Warner Music y ahí fue una escalada meteórica no solamente a nivel latinoamericano sino internacional. Estaba en el lugar indicado en el momento preciso: el surgimiento del nu metal. Yo, también, tenía mucha relación con artistas internacionales que tocaban en Argentina llevados por Daniel Grinbank, como Los Ramones, Pantera, Suicidal Tendencies, Prince, Joe Cocker, Eric Clapton, Mick Taylor. En todos esos shows internacionales, el opening act (artistas soportes), estaba a cargo de artistas míos. JAF con Clapton, Los Guarros con Joe Cocker y Prince, Massacre con Ramones, y A.N.I.M.A.L. con Suicidal Tendencies, Pantera, Biohazard, Bad Religion, etcétera. Encima también tenía relación con estos músicos en Los Angeles a partir de mi trabajo con A.N.I.M.A.L.

¿Quiénes te influenciaron como productor?
Me gusta mucho el trabajo de Brendan O´Brien con los Stone Temple Pilots. También la diversidad musical de Rick Rubin, que puede grabar desde AC/DC hasta Slayer pasando por los Red Hot Chili Peppers o Adele. Yo me siento muy identificado con la labor de Rubin, que es uno de los productores que me influenció en mi juventud, a partir de sus discos con Run-DMC o los Beastie Boys. Por supuesto, no puedo dejar de nombrar a tipos como Alan Parsons que hicieron álbumes geniales como El Lado Oscuro de la Luna que aún hoy suenan fantásticos.


¿Cómo se dio lo de Radio Olmos?
Se organizó a partir de un llamado que recibo de la tía de un interno del penal, lo cual me sorprendió bastante. Ella me dijo que tenía la autorización del director del penal para organizar eventos recreativos para los internos que gozaban de buena conducta. Le pregunté que habían hecho hasta ese momento, y me contestó que habían organizado algunos partidos de fútbol con jugadores veteranos, y con músicos de cumbia. Entonces le pregunté por qué me llamaba a mí. Y ella me contestó que le habían dicho que la única persona vinculada al rock que la iba a entender era yo. Entonces le pregunté qué podíamos llegar a hacer, a lo que me respondió si yo podía traer un grupo de rock a tocar al penal. Le pedí 24 horas. De movida llamé a Pappo y le comenté mi idea de llevarlo a tocar allí y grabar un disco de Pappo´s Blues en vivo en la Cárcel de Olmos. Justo la fecha que se podía hacer era el feriado del 17 de agosto de 1993. Cuando le confirmo la fecha al Carpo, me dice que no podía porque ese día tocaba con B.B. King en el Madison Square Garden, en Nueva York. Ahí surge la idea de grabar no solo a un grupo sino hacer un mega festival, y ahí fue donde convoqué a Letal, Hermética, Attaque 77, Pilsen, Massacre y A.N.I.M.A.L. ya eran artistas de mi agencia. También, se sumó U.K. Subs, la banda londinense, quienes pidieron expresamente tocar en el penal. Un festival organizado exclusivamente para los internos del penal en donde no se le cobró un peso a nadie. Yo puse los fondos para la filmación de la película, la grabación del disco, el transporte de los 150 civiles que entraron al penal, el micro con 50 periodistas, etcétera.


¿Cómo es en la actualidad producir a un grupo, teniendo en cuenta que hay tanta autoproducción en las bandas?
Cambió la era, cambió la época. La tecnología ayudó para algunas cosas pero también destruyó otras tantas. Los músicos de rock siempre fuimos independientes. Yo siempre fui un productor independiente que solamente se asociaba con las compañías internacionales porque eran las que tenían el dinero para poder llevar a cabo los planes que teníamos con los artistas. En la actualidad cambió todo. Hoy los artistas tienen que pagarse sus propias producciones y tienen que pagarle a un productor. Antiguamente, los productores éramos los que salíamos a la caza de los talentos. Pero en aquella época no existía Internet, no existían las bajadas digitales gratuitas. Ahora también hay un montón de gente que graba demos en formato de discos, sin producción, y ponés esos discos al lado de uno internacional bien producido, y vas a encontrar una diferencia abismal en el audio, la producción musical, etc. Una cosa es grabar y otra cosa es producir. Hay que saber diferenciar eso. Grabar, graba cualquier técnico poniendo “play – rec” pero tener un productor idóneo dentro del estudio cambia radicalmente todo.

Ahora también explosionó el mercado, hay bandas de rock por todos lados…
Evidentemente, hoy el mercado goza de gran oferta de bandas. Antes, veinte años atrás, muy pocas personas en Argentina podían tener una guitarra eléctrica de calidad. Pero, por otra parte, el nuestro es un país roto, quebrado económicamente, en donde también hay una invasión de música caribeña como el reggaetón. Entonces, se dejó de dar valor a los artistas locales, habiendo tan buenas bandas. Y a partir de Internet y de muchos medios de prensa, y “formadores de opinión”, que promocionan o inflan bandas por lo que se llama payola, es decir, que son medios pagos mientras que otros, por ignorancia o por mal gusto, le quitan lugar a bandas y artistas realmente talentosos que inundan el under. Afortunadamente, también existen programas independientes de radio, blogs hechos por melómanos amantes del rock que están formados para generar opinión. Hay una gran escena de música stoner, hay muy buenas bandas de rocanrol en Argentina, muy buenos artistas de Rhythm and blues pero no tienen lugar en ningún medio mainstream, lamentablemente. Tampoco hay lugar para el metal en las radios. Ya ni Rock & Pop ni Vorterix tienen programas dedicados al metal. Gracias a Dios existe el lugar que les dan los medios independientes en donde trabajan personas que realmente aman lo que hacen y valoran al rock de verdad.

¿Qué es lo que te gusta de la escena actual del rock argentino?
Me gusta muchísimo la escena under. Seguramente, hoy la mejor banda nueva del país no está tocando en un estadio sino que está tocando en un lugar en donde solo hay catorce personas de las cuales siete están en pedo, borrachas, y las otras siete con el celular en la mano. No convocan público porque los medios masivos no las difunden. Antes la gente de los medios o los periodistas venían a las agencias y a los sellos discográficos a buscar discos. En la actualidad reciben los discos en las mismas redacciones de los medios y los tiran sin siquiera escucharlos. Ya no hay críticas de discos.

En medio de esa devastación nunca dejaste de producir nuevos grupos…
Sí. Colérico Buda, Twats, Sulfúrico, Jaqueca, M.O.S.H., Cara-Cortada, Granada, Soldadores, esas son todas bandas a las que produje y me dieron grandes satisfacciones. Hay un montón de bandas más que me gustaría producir pero que, lamentablemente, no gozan del presupuesto como para organizar una producción digna.

¿Y cómo viene tu presente como músico?
Mirá, con las dos bandas en las que estoy, el trío Castello – Fargo – Taranto como con Dromedarium, grabamos dos álbumes. Tenemos otros dos discos grabados por la mitad por la falta de tiempo y presupuesto.

Hay una pregunta infaltable en nuestras entrevistas: ¿Qué tema de otro artista te hubiera gustado componer?
“Lazy”, de Deep Purple. Me parece una obra suprema. Es la conjunción más grande que tiene el rock con la música clásica, el jazz y el metal.

¿Cuáles son tus proyectos actuales?
Estoy por terminar la película Radio Olmos que después de veintiséis años y muchísimos obstáculos para terminarla va a ver la luz. Además, acabo de producir a una banda chilena llamada Slowkiss, que esta rankeando muy bien en Chile, Colombia, Los Angeles, Polonia, Holanda. Por otro lado, estoy colaborando en el desarrollo de dos bandas: Carnarium y Antenor. También, más allá de hacer “la arquitectura del sonido”, como yo llamo a mi labor, quiero empezar a hacer una serie de otras películas o de capítulos documentales con mi propia historia y de los grupos que trabajaron conmigo dado que tengo un archivo de más de 3500 horas de video de alta calidad. Ojalá lo pueda hacer aunque va a ser muy difícil de llevar a cabo. Lo importante es que siempre prevalezca lo cultural por sobre lo económico. Esta es una norma que siempre llevé a cabo durante 35 años de carrera. Sé que hice muchas cosas pero desde el fondo de mi corazón siento que lo mejor está por venir.

Emiliano Acevedo