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viernes, 26 de mayo de 2017

KNNILLSSONN, de Harry Nilsson: Un álbum bello e inusual…


Harry Nilsson (1941-1994), talentoso cantautor y pianista estadounidense, en 1977 editó KNNILLSSONN, una producción muy elaborada de pop de calidad, que sería una rara avis dentro de su carrera musical. Este álbum, último editado por Nilsson en RCA, fue casi ignorado por tener un sonido que anticipaba la onda etérea del new age, y una estética que estaba a años luz del punk, la música disco y la new wave; los estilos que empezaban a dominar los charts a fines de 70. 


Otro hecho que precipitó el fracaso comercial de KNNILLSSONN fue la poca atención –en términos de promoción y difusión- que le dio una RCA todavía shockeada por la repentina muerte de Elvis Presley, el principal artista de su catálogo. Quizás por eso no muchos se percataron que KNNILLSONN contaba con un repertorio de excelentes canciones, todas compuestas por Nilsson –otro hecho inédito en su carrera- , además de haber sido grabado a todo lujo en Inglaterra, acompañado por unos arreglos de cuerdas imponentes.


En KNNILLSSONN no había guitarras eléctricas, no había piano y no había instrumentos de vientos. La totalidad de la instrumentación del álbum provenía de una multitud de cuerdas, junto a bajos muy al frente y muchas percusiones. Todos estos instrumentos le daban un sonido muy especial a esta producción, inusual dentro del mundo del pop. Un disco que comenzaba con “All I Think About is You”, una soberbia balada, con una letra melancólica  –al estilo del tango “Nada”-, en la que el personaje protagonista de la letra de la canción busca infructuosamente reencontrarse con un amor del pasado, yendo a su casa. Sin dudas, ésta era una de las mejores canciones de amor que grabó Nilsson en toda su carrera, junto con su recordada versión del súper hit "Without You", en 1971. “I Never Thought I´d Get This Lonely”, era un tema jazzy con un sonido de chanson francesa, que contenía arreglos de cuerdas pizzicato y percusiones muy bien ensambladas; además de incluir una interpretación del clásico canturreado onomatopéyico nilssoniano. “Who Done it?” era una canción humorística con una letra inspirada en las clásicas novelas de suspenso de Agatha Christie. El cuarto tema del disco, “Lean on Me”, con su ensamble de cuerdas y mucho eco, se emparentaba con las producciones de Phil Spector y su famoso Wall of Sound. Por el contrario, “Goin´Down” era un tema menor, aunque también incluía una impecable instrumentación. “Old Bones” era otra canción simplona, pero con  algunas reminiscencias beatles. 


Como muchos sabrán, Harry Nilsson siempre fue un gran admirador de la banda de Liverpool, por eso grabó varios covers de los Beatles a lo largo de su carrera, e incluso se hizo amigo de ellos. Por ejemplo, John Lennon, con quien Harry compartió el famoso Fin de Semana Perdido, cuando –durante un año y medio- John estuvo separado de Yoko Ono y se mudó a California. Allí, Lennon le produjo a Nilsson Pussycats (1974), un  disco bastante interesante aunque irregular. Por su parte, Nilsson colaboró con Lennon en Wall and Bridges (1974), haciendo coros en la canción "Old Dirty Road". Además, Nilsson fue muy amigo también de Ringo Starr, quien fue el padrino de casamiento de Harry.


Volviendo a KNNILLSSONN, en “Sweet Surrender”  la cosa se ponía bastante funky, con una pegajosa melodía, que Nilsson cantaba con mucho swing. “Blanket for a Sail” era un tema con estética infantil, cuyas regalías, posteriormente, serian donadas por Nilsson a una asociación pediátrica de lucha contra el sida. Curiosamente, esta última canción tenía un compás en 6/8, un ritmo poco común dentro del pop, un género dominado por el clásico 4/4. “Laughin´ Man” era otra canción optimista con múltiples  pistas de voz, poniéndole mucho énfasis al ritmo, como si la propia voz del cantante fuera motor de una danza. Finalmente,  cerraba el álbum la bella y conmovedora “Perfect Day”, que empezaba con un sutil arpegio de guitarra de doce cuerdas, doblado por el acompañamiento de otra guitarra de seis cuerdas. Este sonido tan delicado daba el marco ideal para la entrada de la extraordinaria voz de Harry, quien era acompañado por un coro de niños de la St.Paul Cathedral y la vocalista Mara Gibbs. Esta canción –también en 6/8, y luego incluida en la banda sonora del film All That Jazz, de  Bob Fosse- era como un lento adiós, dulce y tierno; y, como decía  la letra: "(...) la perfecta forma de terminar el día perfecto…”.


Como decíamos al principio, con la edición  este disco Harry Nilsson terminaba su larga  ligazón con la RCA, en la que editó nada menos que 16 álbumes, desde su debut en 1967. Luego de esta etapa, y hasta su muerte, Nilsson completaría la grabación de solo un álbum más –no editado en EEUU-, compuso el tema principal de la banda sonora de la película Popeye (1980) y algún que otro single, espaciando paulatinamente su producción, a través de los años. Quizás, un retiro progresivo precipitado por un par de fracasos discográficos como éste de KNNILLSSONN, así como por el horror provocado por el asesinato de su amigo John Lennon, un hecho que llevó a Nilsson a promover campañas para concientizar en contra del uso indiscriminado de las armas de fuego. Además, imitando a John, Nilsson también se dedicó por entero a su familia, abandonando la histeria del show business, para dedicar su tiempo a la crianza de sus muchos hijos, hasta su muerte súbita, en 1994, producida por un ataque cardíaco masivo causado por la diabetes, justo cuando estaba planeando la grabación de un álbum de regreso. Sin dudas, una pérdida irreparable, pero aún nos queda su obra, con esos discos plagados de canciones propias e inmortales interpretaciones de temas de otros autores. Sin dudas, con Nilsson se da el caso de un artista no masivo, pero con una discografía inusual, bella, ecléctica, y muy recomendable.


Emiliano Acevedo


viernes, 29 de mayo de 2015

HARRY NILSSON, Nilsson Sings Newman: Cuando Harry conoció a Randy...



Pocas veces en la historia del rock y el pop dos exitosos intérpretes y compositores pudieron congeniar tan bien en un proyecto en común como lo hicieron los estadounidenses Harry Nilsson y Randy Newman en el hermoso álbum Nilsson Sings Newman, editado en febrero de 1970. Curiosamente, éste sería el único disco que harían juntos…

UNA BELLA GEMA OCULTA
La historia de este álbum se inicia en 1969, cuando Nilsson graba su cuarto disco, Harry, que finalizaba con una canción de Newman, que sería casi un disparador de este nuevo proyecto: “Simon Smith and the Amazing Dancing Bear”. Como Nilsson admiraba mucho la labor compositiva de su amigo Newman, rápidamente se entusiasmaron con la idea de intentar grabar un nuevo álbum basado íntegramente en composiciones de Newman, en donde Harry cantara y Randy lo acompañara con su piano. Y es que así como Nilsson sabía que nunca podría escribir canciones como Newman, éste también era consiente que aquel cantaba sus temas como nadie. Por supuesto, la amalgama de estos dos talentos dio sus frutos de entrada nomás, cuando ambos músicos se metieron a los estudios de RCA en Los Angeles para grabar el álbum.

Esta grabación comenzaría un 20 de agosto de 1969 (sí, en el mismo mes de los asesinatos del Clan Manson, Woodstock, y del cruce de calles más famoso de la historia en Abbey Road…), y se terminó rápidamente, en apariencia, porque Nilsson como Newman se entendían en forma casi telepática en el trabajo de estudio, y porque Randy era propenso a registrar sus composiciones en pocas tomas. Sin embargo, luego de registrar las bases de piano y de voz principal, la grabación de Nilsson Sings Newman se extendió varias semanas más. Sí, porque aunque éste parezca un álbum simple, casi minimalista, su realización terminaría siendo compleja, más que nada por la extenuante labor vocal de Nilsson, quien se pasó seis semanas regrabando voces para crear las diferentes texturas y armonías de cada una de las canciones. Incluso llegando a la friolera de nada menos que 118 sobregrabaciones de voces, una verdadera hazaña en la era pre-digital de las grabaciones analógicas. Sin dudas, una muestra clara del meticuloso trabajo desarrollado por este formidable cantante.

Y es que la voz de Nilsson está aquí, allá y en todas partes, a lo largo de todo el disco, a veces hasta susurrándole al oyente cosas por detrás de su vocalización principal. Ya sea con su voz en seco, o a veces llena de eco, en cada uno de los temas, el trabajo de Nilsson es una clase magistral de interpretación y canto. Con respecto al trabajo instrumental, si bien en la mayor parte del álbum prima el acompañamiento único de Newman en el piano, también se pueden apreciar algunos bajos, panderetas y varios sintetizadores. Por ejemplo, en la canción “Cowboy”, Nilsson utiliza un clavicordio eléctrico. Sin embargo, como ya habíamos señalado, el disco hace del minimalismo instrumental su bandera, lo que le da un carácter sonoro único.

Por supuesto, que para cuando el álbum fue editado, Randy Newman (nacido en 1943) ya era bastante conocido en la industria de la música,  por ser un prolífico compositor para otros intérpretes, aunque hasta ahí solamente había grabado un único disco solista. Por su parte, Harry Nilsson (1941-1994) venía de demostrar sus extraordinarias dotes como cantante en varios discos propios de pop lujoso, que fueron elogiados por algunas estrellas del mundillo musical de la época, entre los que se encontraban los mismísimos Beatles (luego, el propio Nilsson sería amigo íntimo y compadre de Ringo Starr y compañero de juergas de John Lennon, a mediados de los ´70 en California, en el famoso Fin de Semana Perdido del ex beatle). Sin embargo, muchos recordarán especialmente a Nilsson por su interpretación de “Everybody´s Talkin” (canción de la Banda Sonora de Perdidos en la Noche, que ganó el Oscar) o por su cover inmortal –en 1971- de “Without You”, la balada compuesta por Pete Ham y Tom Evans, los malogrados líderes de Badfinger. Sin embargo, la carrera de Harry Nilsson fue mucho más que esos dos hits accidentales. Porque la suya fue una trayectoria musical ecléctica que -en una quincena de álbumes, editados entre 1967 y 1981- recorrió con maestría todo tipo de géneros y estilos; transitando por el pop, el rock, los standards de jazz, la bossanova, el swing, el easy listening, etc, etc. En fin, Nilsson hizo de todo, hasta escribir música para niños, en un especial televisivo de dibujos animados llamado The Point! en 1971.

CANCIÓN POR CANCIÓN
Volviendo al disco que nos convoca aquí, la característica principal de Nilsson Sings Newman es su sensibilidad y buen gusto instrumental, en canciones cuyas letras destilan por igual melancolía por los dorados tiempos pasados, pero también una alta cuota de humor e ironía –tópicos habituales de la labor compositiva de Newman- burlándose de los preceptos del american way of life...

El primer tema del disco es la exquisita “Vine Street”, una canción que Newman nunca grabó como solista y que fue escrita para Van Dyke Parks. En esta versión de Nilsson, el tema toma nueva vida, ya que, tiene una apertura distinta a la de la versión de Van Dyke Parks, con una intro escrita especialmente para este álbum. Seguía “Love Story”, un tema que es el perfecto ejemplo acerca del carácter irónico de las composiciones de Newman. Aquí se narra la historia de un personaje que imagina cómo será su futura vida de pareja, con optimismo pero sin dejar de lado el cinismo, al realizar sus predicciones acerca de cómo terminará su idílica historia de amor “eterno” con la chica de sus sueños.

A Randy Newman siempre le gustó mucho “Yellow Man”, el tercer tema de este disco, por eso quiso que Nilsson la grabase, y ese entusiasmo el que hizo que este fuera uno de los momentos más deliciosos de este trabajo. La historia de la canción está basada en el tratamiento despectivo y racista que se les dispensaba a los personajes orientales en las películas de la década del ´30. Por su parte, “Caroline” era una hermosa canción de amor, con un lirismo que lo acerca a los standards de la música popular estadounidense de principios del siglo XX. Se destaca en esta pieza la impecable interpretación vocal de Nilsson y el bello acompañamiento de piano y clavicordio de Newman.

Otro de los temas más complejos y variados de esta producción es “Cowboy”, una canción con una letra que se desgarra en versos que expresan un profundo arrepentimiento y nostalgia. Tiene un comienzo a capella acompañado sólo por un efecto sonoro que recuerda al viento del desierto. La interpretación de Nilsson es muy delicada y expresa todo el dolor retratado en los versos de la canción. “The Beehive State” es otro oscuro tema, cuya temática se centra en de los sentimientos negativos que sentía mucha gente con respecto al fin de siglo XIX. Mientras que en “I´ll be Home”, el primer single sacado de este álbum, vuelve el irónico optimismo de Newman. Curiosamente, este tema ya había sido registrado por Nilsson, e incluido en la banda de sonido de una película llamada Jenny, y luego sería grabado por un gran número de artistas –incluido el propio Newman- pero, según su autor, la mejor versión fue la interpretada por Nilsson en este álbum.

Otro tema, del cual Newman consideraba su mejor versión la incluida aquí es, “Living Without You”. Una canción de profunda soledad y melancolía, que nos cuenta acerca de una ruptura amorosa, y a la que Nilsson interpreta en forma emotiva y genial. “Dayton Ohio-1903” tiene el mismo carácter descriptivo que caracterizó a muchas de las composiciones de Nilsson, pero sus bizarras y punzantes líricas son 100% Newman. Nilsson amaba esta canción, que cuenta otra clásica historia de un hombre común, quien de repente se pone a añorar su pasado, y se da cuenta que aquellos años felices ya no volverán. Llegamos así al final del álbum con “So Long Dad”, una dulce pero cruel canción que ilustra de manera elocuente lo peor de las relaciones padre-hijo.

A pesar de sus buenas intenciones y calidad artística, Nilsson Songs Newman fue un fracaso comercial. Sin embargo, atraería la atención y la aprobación de la crítica, como fue el caso de la publicación especializada Stereo Review, quien lo premió como el Mejor disco de 1970. A partir de ahí, debido a las sucesivas reediciones en diferentes formatos, se ha convertido en un clásico de culto para varios fans del rock y pop clásico, quienes valoran la extraordinaria labor de estos dos artistas. No casualmente, muchos años después, en 1995, se le preguntó a Newman acerca de los innumerables artistas que habían interpretado sus composiciones, y él recordó especialmente a Nilsson, señalándolo como uno de los mejores: “(Porque) Nilsson realmente entendió mi música. Él sí sabía de qué se trataba...

Emiliano Acevedo