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Symns, la leyenda del periodismo bonzo argentino |
Alguna vez, hubo una revista que rompió todos los
esquemas, desafiando los rígidos patrones moralizantes de la sociedad argentina
más careta. Hubo un momento y un lugar, con gente muy talentosa haciendo cosas
maravillosas. Era la, luego llamada, “Primavera Democrática”, y en ese
momento irrepetible, de plena ebullición, surgió la revista de la que vamos a
hablar hoy: Cerdos & Peces,
“la revista de este sitio inmundo”.
Seguramente, pocas veces se ha visto una
publicación como ésta, que se animaba a hablar de las cosas que nadie hablaba,
destapando pozos de plena pestilencia para, de paso, mostrar la belleza en el
barro. Cerdos & Peces fue
una creación del genial e inimitable Enrique Symns, un tipo
que no se sabía nada del periodismo “de
academia”, pero que se animó a pasar de ser un simple monologista
callejero a meterse en el oficio periodístico hasta casi terminar reinventando
el propio género, durante aquellos afiebrados años 80, con este proyecto que
nació como suplemento del diario El
Porteño (en 1982), y que alcanzaría el status de publicación
independiente, en forma de revista, recién a comienzos de 1984.
Eran los años del under, el Parakultural,
Sumo, Los Redondos... ¿Y qué tenía Cerdos & Peces que la volvía una publicación única?
Simplemente, una “combinación entre rock, locura y hamponaje”, como la
define el propio Symns. Una revista con notas que hablaban sobre
sexo y drogas, cuestionando los rígidos dogmas de la iglesia y de una sociedad
que venía de una época oscura (El Proceso), del que había sido “en parte
cómplice, en parte víctima, una sociedad casi siempre muy moralista e
hipócrita.” (Symns) El verdadero gen argentino. Punto.

Algunas de
las cuáles incluían inefables e incendiarios fotomontajes que se animaban a
cualquier cosa, sin filtro. Como aquel que mostraba a un Juan Pablo II medio
afeminado, al que una travesti le manda besitos, y que saldría publicado en el
mismo momento de la visita del sumo pontífice a nuestro país, en abril del 87...
O, porque no, mostrar un beso profundo entre dos mujeres bisexuales; un culo -pero no de vedette photoshopeada,
sino un culo al natural, como el tuyo o el mío-; o a un chulo drogándose, un
pelado pegándole un tiro al televisor, una nena en bolas, o una imagen que se
mofaba de la policía... Todo estaba permitido en Cerdos & Peces.

A lo largo de su historia, Cerdos & Peces tuvo varias etapas, con clausuras incluidas,
pero siempre volvía a aparecer, porque sus lectores y el propio Symns así
lo requerían. Era necesario. La primera época duró tan sólo 4 números (hasta
agosto de 1984), luego llegaría una etapa que duraría entre 1986 y 1987, la
tercera época –con un viraje casi experimental y de surrealismo periodístico
sobre su final- entre 1989 y principios de 1992, una cuarta “más ideológica”
del 96 hasta fines de la década del 90; y el final, tan solo dos números en
2004, cuando Symns volvió de su estadía demencial y curiosa en Chile
(para más datos leer su demencial e imperdible libro autobiográfico El Señor de los Venenos).

Según cuenta la propia Land (en el prólogo
del libro Crónicas del Fin del Mundo,
de Gobello) esta revista fue “una sopa del underground donde confrontaban
y coexistían grafiteros punk, posmodernos bolches, frívolos apologistas de la
diversión, transformistas, poetas de la calle, rastas, erotómanos, filósofos,
linyeras y delincuentes... Si bien la revista era una vidriera de esa ciudad
paralela que brotaba en los prolíficos, eclécticos y agitados ochenta, jamás
tuvo una actitud complaciente o propagandística hacia su sitio de permanencia:
el ataque, el exceso, la desmesura y la crudeza conformaron la impronta
cerdopeceana. La revista horadó, examinó y juzgó el universo alternativo. Y a
ese bumerán lo atrajo al lector que contestó con el mismo nivel de exigencia y
arrogancia”.

Cerdos & Peces, lo mejor; un libro de Enrique Symns, para leer y releer. Al final nos quedan las palabras del propio Symns, que en su prólogo dice que, después de todo, de esta experiencia inolvidable le queda “la satisfacción de haber contaminado tantas almas con palabras puras e intenciones chamánicas (...) Entre la dicotomía entre vivir y existir, donde vivir es una esclavitud y existir la plenitud, Cerdos & Peces buscó, a través de sus notas, ser esa pulsión que te acerque a una verdadera existencia”. Nada más. Simplemente, gracias Enrique por tanto fuego, por intentar sacarnos de ese nido de mentiras en el que se basa nuestra propia identidad -como individuos y sociedad-, gracias por intentar acercarnos al éxtasis. En estas páginas viven aún algunas de esas claves...
(Cerdos & Peces, lo mejor. Antología seleccionada por Juan Mendoza, publicada por editorial El Cuenco de Plata, 2011)
Emiliano Acevedo
Gracias por el comentario!
ResponderEliminarGracias por publicar esto. En aquel tiempo compraba la revista.. T7ve varias y que tras prestarlas... Las dui perdiendo una a una.. Y aún lo lamento.. Gracias por el aporte...
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