jueves, 2 de julio de 2026

CARLOS GARDELLINI: "El rock es como el tango, siempre vuelve, siempre te va a estar esperando..."

 

Durante más de treinta años Carlos Gardellini fue nada menos que la guitarra de Vox Dei. Y en ese conjunto de leyenda aportó su filoso sonido de rocanrol. Sin dudas, Carlos está entre los mejores guitarristas en Argentina. Ahora se encuentra al frente de su trío, en donde sigue adelante haciendo rock y blues, con nuevos temas propios, siempre levantando bien arriba la bandera de esta música que nos apasiona tanto. Para hablar de este nuevo proyecto, el Carlos Gardellini Trío, lo convocamos en esta charla en la que conjugamos nostalgia y presente en un dialogo sin desperdicio. 

ENTREVISTA> ¿Cómo se te ocurrió armar este nuevo formato de trío? 

En un principio venía tocando en quintetos de blues, cuartetos, cosas así; pero yo tenía ganas de tocar estándar de blues, de Chicago, temas míos y clásicos de Howlin´Wolf, de Muddy Waters, tenía ganas de cantar canciones de Bob Dylany repertorio en castellano. Para eso hice un repertorio grande de rock, blues y rhythm and blues. Yo venía con muchas ganas de tocar en trío porque cuando era chico empecé tocando así, ya que éramos pocos los que tocábamos rock en ese momento, y era difícil juntar más de tres para tocar. Hablo de la década del 70, épocas de colegio y demás. Entonces capaz que éramos cuatro, porque los Beatles eran cuatro, era lo que había. Pero me acostumbré mucho al formato de trío. Además, yo tuve tres tríos re piolas a lo largo de mi trayectoria: El Triángulo, en la década del 90, junto a Darío Poletti y Guillermo Capel; y después estuve en Primera Junta, no hace tanto, en la época de pre pandemia, con Beto Ceriotti, el bajista de Almafuerte, y Simón Quiroga; y por supuesto, el trío en el que estuve más años fue Vox Dei.   

Es como que el formato trío te tira… 

Claro. Además, yo tenía ganas de agarrar la Stratocaster, y volver al trío. Ahora estoy con el bajista Sergio Contreras (a quien conocía de una participación junto con la banda La Rocker) y el baterista "Fati" Dacal. Y como encuentro que tengo un montón de repertorio de esos tres tríos, ya que de algunos temas soy autor y en otros soy coautor, así puedo tener a la mano un montón de canciones para arrancar la marcha. Un repertorio que estaba aprobado, después tocado, que todo había sido grabado, y así empezamos. Pero al toque aparecieron nuevos temas, nuevas ideas, porque había una comunicación musical entre nosotros. Así empecé a componer algunas letras, a zapar un poco, a arreglar algunas canciones, se empezó a generar material propio nuevo, y eso está bueno. Todo eso te lleva a querer grabarlo. 

¿Y qué grabaron? 

Hicimos un sencillo, un single, como se dice. En realidad, hicimos un sencillo de tres temas para el sello Fonocal. Uno de los temas es “El rompededos”, que lo tenía de antes y que tiene un video que se puede ver en mi canal de YouTube. Los otros dos temas son “Mal momento” y “Cuando quieras”, que ya están subidos a todas las plataformas digitales de música. Así estamos, tocando. Ahora tenemos una fecha para el próximo 11 de julio en Tabaco, en San Telmo, con Francheros, que tiene a Franchie Barreiro, guitarrista de La Mancha de Rolando. Ese día va a ser una reunión de músicos y de amigos. 

¿Qué te inspira a la hora de componer estos nuevos temas? 

Nunca sabés que te inspira. Lo que está claro es que el contexto social te inspira siempre, y está bueno porque ahí tenemos una plataforma para decir lo que pensamos. Pero tampoco está bueno tener una banda monotemática que todo el tiempo hable de esas cosas solamente. Entonces entran a tallar la filosofía de la vida, de las cosas que aluden a las maneras de actuar, o a la historia misma de uno, las cosas que te pasan… Todo se puede transformar en una buena poesía o en una letra, ¿no? O sea, hay que estar atento, como decía Charly, a la propia antena. 

¿Qué te influye musicalmente? 

En realidad, yo siempre fui un músico muy influenciado, porque escucho mucha música. Me encanta escuchar música. Me pasa que cuando escucho a Jimi Hendrix, o también me pasaba cuando escuchaba a Frank Zappa, cuando escucho algo de mi género de rock, vuelvo a descubrir cosas nuevas y eso me provoca más cosas que antes, ¿viste? Uno tiene ahora más sensibilidad a la escucha de música. Cada uno escucha la música de una manera diferente. O sea, yo soy un tipo al que la música le toca una fibra y le mueve cosas. Entonces vuelvo a redescubrir en Jimi Hendrix cosas nuevas, ya que como guitarrista él tiene canciones que son increíbles. Y me pasa lo mismo si escucho Sgt. Pepper´s de los Beatles. Por ejemplo, escuchar los bajos de McCartney, es una clase de música, siempre te llaman la atención, si tenés el oído algo entrenado. Y lo mismo te pasa con los Stones, los Kinks o los Who, con todas esas bandas inglesas de los 60. Hay mucha data en eso. 

¿Cómo es ser músico en la actualidad? 

El contexto es difícil porque solamente te podés mantener en esto haciendo shows en vivo o haciendo sesiones, eso me ayuda a que pueda mantener mi proyecto, o sea, laburo de mí mismo. Pero el contexto es muy difícil porque tampoco tenés ayuda estatal ya que el Ministerio de Cultura se convirtió en una secretaría, entonces ahora las provincias, que antes contrataban por Nación y hacían que se moviera un poco la cosa, dejaron de hacerlo. Esa era una salida laboral para un montón de músicos, y no estaba relacionada al choreo, como algunos creen, era una salida laboral más. Después, cuando se armó un quilombo con los sobreprecios de los espectáculos, eso a mí no me consta porque yo trabajé con Vox Dei mucho tiempo para la Nación y nosotros le poníamos el mismo cachet que le pasábamos a un tipo que en Rosario tenía un bar. Ahora eso no pasa más eso. Tratar de meterle un show a un municipio es terrible e intentar llevarte un mango de un bar es jodido pero lo seguimos intentando, y no me preguntes cómo hacemos para seguir viviendo de esto, pero de alguna manera lo hacemos. Siempre seguimos sobreviviendo, nunca estuvo en mí plantearme un cambio de profesión. No se me pasa por la cabeza. Así que sigo levantándome a la mañana, agarrando una guitarra para tocar, trabajar, a veces haciendo arreglos para algunas bandas, trabajos de producción artística, y me pongo a laburar con esto y a componer mis propias canciones y ensayarlas. 

¿Qué extrañás de tus compañeros en Vox Dei, de Willy y Rubén? 

No extraño las giras con ellos, el devenir de la banda. Estábamos juntos todo el tiempo. Eso ya está, ya lo hice y estuvo genial. Y no lo extraño porque creo que en su medida yo a Vox Dei le di todo lo que pude, y Willy y Rubén me dieron todo a mí también. Entonces está todo bien con la parte artística, está terminada y superada. Lo que extraño es a los personajes, ¿no? Extraño a mis amigos. Rubén estaba muy presente en mi casa. Porque su última mujer es la madrina de mi hija. Y con Willy estábamos muy en contacto y me gustaba comentar el Mundial con él. Ahora mismo estaría llamándome para hablar de los partidos. Pero, otra cosa que hacíamos era hablar de tenis. A mí desde chico me gustó jugar al tenis, sigo jugando hasta hoy, y Willy sabía un montón del deporte.  Por ejemplo, al número uno actual del ranking, el italiano Jannik Sinner, lo venía calando desde los 16 años, ya entonces me decía: “Este va a ser número uno del ranking”. Mirá que clara que la tenía. Por eso me costó volver a ver partidos de tenis. Con Willy hablábamos de música, de guita, qué sé yo. Pero ni siquiera de músicas que escuchamos, ¿no? A lo mejor hablábamos de compositores rusos de música clásica, que a él le gustaban mucho, como Rimsky-Korsakov y otros. Él era fanático del béisbol, de los Yankees, pero yo no entendía un carajo… Extraño esas cosas domésticas. Pasamos 31 años juntos, pero él no estaba a cada rato diciéndome “yo compuse La Biblia”, nada que ver, hablábamos de otras cosas. Era mi amigo. Extraño eso, la parte afectiva y humana. 

¿Cuál es el legado que deja como músico Willy? 

El legado que le dejó a la gente, cada uno lo sabrá. El que me dejó a mí es que esta profesión es hasta el final, y que se acaba. Estuve con él arriba de un escenario hasta prácticamente sus últimos momentos y me di cuenta que siguió en la música hasta la muerte, no claudicó jamás. Eso fue heroico. No me lo olvido más. Y Rubén lo mismo, lo sacamos de un show, lo internamos y volvió más. Entendí la música, la profesión, a partir de sus experiencias de vida. Obviamente, que a mis 62 años, por más embates económicos y políticos que haya en la Argentina, esto fue casi siempre igual, siempre estuvimos luchando contra todo para seguir adelante con nuestra profesión. Yo sé que no voy a poder hacer demasiadas cosas más, y ni siquiera tengo interés en hacerlas. Entonces, si me preguntás por mi vida a futuro, me imagino estar arriba de un escenario, o en un estudio de grabación, como lo hacía Willy a los 80 años con toda la polenta del mundo. 

Ahora sacaste tres temas, ¿vas a hacer un disco entero? ¿Cómo viene el proyecto? 

Sí, sí, vamos a hacer un disco entero. Ya estoy componiendo y hay un montón de canciones que pueden y van a ser grabadas. Me gustaría entrar al estudio, con unas cuantas canciones para poder elegir siete más entre varias. Me gustaría trabajar sin andar contando cuántas canciones van. Porque cuando sale rápido, sale fluido, porque ensayaste todo y eso trae menos dudas, trae menos conflictos y es mucho más práctico, porque estamos muy bien ensayados para la grabación. Nosotros pensamos tomarnos esta parte final del año para poder ensayar bien las canciones, elegirlas y después llevarlas a grabar, producir y demás. La idea de poner caños me encantó y va a volver a aparecer en alguno de los siete u ocho temas que hagan falta. Me gustó esa fórmula. 

¿Cuál es la onda que van a tener estos nuevos temas? ¿Todos bien rockeros o también van a incluir alguna balada o fusión musical? 

Ahora hay temas lentos o más rápidos, pero puede aparecer de todo. Tenemos “El rompededos” y “Mal momento” que van muy para adelante, y “Cuando quieras” que baja un poco la dinámica, pero es un tema con un sonido muy actual. Entonces puede repetirse un poco esa fórmula, temas potentes, otros más lentos, pero sin perder el audio de la banda. Eso no se negocia. 

¿Cuál es la recepción que tenés entre los chicos más jóvenes del rock? 

Sí, a veces hay chicos muy jóvenes que te sorprenden porque tienen mucha pasión. A muchos les gusta el rock y se dedican a tocar. Les gusta la guitarra o la batería. Y entonces van a ver este tipo de conciertos como el que hacemos nosotros, o a bandas como La Renga, Divididos y demás. Si bien el público original de ellos pasa los 40 años, igualmente tienen un público joven y ese público también se acerca a nosotros. Nos pasa mucho en los pueblos a los que vamos a tocar, en donde vienen jóvenes, adultos y viejos. Hasta tipos de 80 años. Eso es genial. Nos pasó en Bragado, por ejemplo. Tipos rockeros de todas las edades. Hasta pibes chicos que a duras penas si conocieron a Vox Dei pero se entusiasman con nuestra música y hasta nos pedían la lista de temas para llevársela. Siempre se dice que el rock está muerto o que está en caída, yo no creo eso para nada. Las músicas que están en caída, como le pasó al tango y al folklore también, en algún momento renacen y vuelven a estar en la palestra, y al rock le va a pasar lo mismo. 

¿Cuáles van a ser tus próximos shows? 

El 11 de julio en Tabaco con Francheros. Un fechón para nosotros, porque viene por el lado del afecto y además a mí me encanta tocar en Tabaco, es como un sótano en Manchester. Luego vamos a tocar en Cañuelas, también en el mes de julio; tenemos fecha en Mr. Jones, en Ramos Mejía, y tenemos algunas fechas más que no me acuerdo en este momento. Hay muchos lugares más en la Zona Sur de la provincia, en los que vamos a tocar a partir de la primavera, seguramente, cuando pase el clima frío. 

¿Cómo es tocar en festivales de motoqueros? 

Me encanta tocar en los en los moto encuentros, los motociclistas son una gente bárbara. Es un ambiente de rock. Tocan bandas todo el día. Podés estar tocando tres días seguidos ahí y que no se rompa ni un vaso. Es un clima fenomenal. Te encontrás con gente conocida, muy solidaria, son geniales. Aparte nuestra música creo que se ajusta muy bien a la onda del lugar. Por otro lado, en nuestro repertorio hacemos nuestros temas pero también tocamos clásicos de Vox Dei, Almendra, Pescado Rabioso o Pappo para que la gente disfrute del show. No hay que ser egoísta ni escatimar temas que sabemos que a todos les gustan. Lo mismo versiones de rockabilly o Jimi Hendrix. Todo sea para que el público la pase bien. 

Hay una pregusta que me gusta hacerle a todos los compositores: ¿Qué tema de otro artista te hubiera gustado componer a vos? 

Nunca lo había pensado. No sé, “Get Back”, uno de esos temas. Lo mismo que la época de Let it Bleed, de los Stones, “Honky Tonk Women” también me hubiera gustado componerlo a mí. Temazo. 

Emiliano Acevedo



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