“No es una música elaborada, es muy libre y hay mucha improvisación porque tenemos una base rítmica muy latinoamericana.” (Beto Satragni, Revista Pelo, septiembre de 1977)
En esa edición de Pelo, en una nota a Luis Alberto Satragni, se anunciaba que Roberto Valencia, el tecladista de Soluna, se separaba del grupo para formar una nueva banda con el bajista uruguayo. Así comenzaba la historia de Raíces. La formación preliminar sería Satragni en bajo, Valencia en teclados, Horacio López en batería, Jimmy Santos en percusión y Claudio Durán en guitarra; sin embargo, este último no se afianzó con los demás miembros y regresó a tocar con Los Hermanos Makaroff. Para sustituir al guitarrista, llegaría Juan Gelly Cantilo, pero la impaciencia por no haber grabado un disco tras meses de ensayo lo hizo retirarse. Al poco tiempo, también se retiró del grupo Horacio López; así se contactaron con Gonzalo Farrugia, ex baterista de Crucis. No lograron concretar nada, pero el baterista uruguayo conocía el sello distintivo que el grupo quería fusionar con el rock y el jazz: el candombe.
Así pasaron los meses, y la alineación quedó finalmente concretada: Roberto Valencia en teclados, Beto Satragni en bajo, Jimmy Santos en percusión, Raúl Campana Cuadro en batería y, luego de probar a varios guitarristas, Alberto Bengolea se quedó con el puesto. El debut fue en dos recitales en el Teatro Estrellas en abril de 1978, pero las fechas son desconocidas.
“La propuesta musical de Raíces es profundizar en la herencia musical de los negros del Río de la Plata, fundamentalmente en torno al candombe, ritmo sobre el cual están basadas la mayoría de sus composiciones. Aunque tampoсо falta un tema funky, ritmos afro, brasileros, y hasta un rock.” (Claudio Kleiman para Expreso Imaginario Nro. 22)
Aproximadamente en junio del 78, de golpe, se produce la salida de uno de los fundadores del grupo, Roberto Valencia, para viajar a los Estados Unidos y a Europa, declarando que no se alejaba del grupo por problemas humanos o musicales, sino que se terminaba un ciclo para él en Argentina; no pudiendo ampliarse musicalmente debido, principalmente, al problema con la promoción. La última presentación en que el tecladista y percusionista participó fue en el Centro de Artes y Música, que no fue tanto del agrado de la crítica. Valencia se encargó de buscar un reemplazo en los teclados, y recomendó a un joven de apenas 16 años llamado Andrés Calamaro.
"Él es una promesa y una sorpresa para la música de este año, y digamos que confirma mi confianza en que siempre hay músicos jóvenes de talento tapados." (Satragni, julio de 1978 para Pelo)
Luego de la salida de Valencia, el grupo finalmente comienza a trabajar en B.O.V. Dombe, su álbum debut en los estudios Fonema, con la participación especial de Lito Vitale en mellotrón, Angélica Bengolea en flauta traversa y una cuerda de candombe, es decir, cuatro tamborileros con instrumentos de distinto tamaño y sonoridad.
"En este álbum queremos rescatar las vivencias del candombe y las letras están dedicadas a leyendas del género. Pretendemos que cuando el público escuche este longplay sepa qué es el candombe." (Probablemente Satragni, oct. 1978)
De las siete canciones, todas habían sido compuestas por Satragni, a excepción de la sexta, “Cangas de narcea”, que pertenecía a Roberto Valencia. Para presentarlo, ofrecieron un recital en el Teatro Cómico el 6 de noviembre de 1978.
“El final del concierto fue la sorpresa, el remate inesperado pero coherente con la música del grupo: entró una decena de tamborileros, guiados por una pareja de viejos bailarines.” (Revista Pelo Nro. 105, dic. 1978)
Apenas iniciando el año 79, Raíces comenzaba a preparar temas para su segundo disco, que pretendía grabarse a mediados de año y contar con la presencia de Rubén Rada. Asimismo, se produjo la salida del baterista Raúl Cuadro debido a trabajos profesionales y Satragni pensaba en la posibilidad de integrar a un segundo tecladista para un sonido más profundo en armonías. Días más tarde, se informaba de la llegada de Juan Carlos Tordó, baterista argentino que anteriormente había estado en el conjunto de los hermanos Makaroff. Carlos Ciancaglini, que provenía de un grupo marplatense llamado Semifusa estuvo durante un corto período de tiempo como segundo tecladista, pero por razones personales e incompatibilidad musical, no prosperó su estancia. También se ideó durante inicios de año presentaciones en Montevideo.
Los cambios en la alineación fueron constantes, y entre junio y julio de 1979, Calamaro se separa de la banda y entra el tecladista de jazz Martín Orduñez como su reemplazo. En julio se ofreció un concierto junto a Serú Girán en el Estadio Obras; el recinto, colmado de gente, escuchó temas del primer álbum y nuevas composiciones. Hubo opiniones desiguales con respecto a la música presentada, pues, debido a los constantes cambios en la formación, no se lograba un sonido que indicara una consolidación en la banda. En agosto, Raíces, junto a músicos invitados, entraron al estudio a grabar su segundo álbum. Leo Sujatovich, que formalmente estaba en Tantor, participó en los teclados, sustituyendo a Martín Orduñez, que no pudo continuar por razones económicas y personales.
“Martín es un músico muy influido por el free jazz, y esa tendencia que trajo él al grupo era como muy irritante en relación a la música que siempre quisimos hacer. Nos sirvió para saber hasta dónde podíamos legar por ese camino; pero, a nivel del sonido que pretendíamos lograr para el grupo, encuentro que no era el sonido de Raíces es el que estamos haciendo ahora.” (Satragni para Pelo Nro. 118, oct. 1979)
El paso fugaz de variados músicos mutaba de vez en cuando el sonido que buscaban, pero la esencia era la misma: realzar la importancia del candombe. “No pienso que la música que hoy está haciendo Raíces sea lo definitivo. En este grupo en particular, la definición total no va a existir nunca, porque creo en el constante cambio. Necesito seguir caminando, pero conservando una esencia básica, que la da el candombe, lógicamente.” (Beto Satragni para Pelo Nro. 118, oct. 1979)
Es a finales de octubre que culminan las grabaciones del segundo álbum. En los meses siguientes de 1979 y principios de 1980, Raíces se presentó en distintas ciudades presentando temas de su nuevo álbum con buen recibimiento por parte del público. Los candomberos, que habían quedado satisfechos con las actuaciones de Diego Rapoport y Enrique Quique Sinesi en sustitución temporal de Sujatovich y Bengolea, decidieron incorporarlos definitivamente como miembros oficiales. El tema “Esto es candombe”, que originalmente estaba en el primer álbum, tuvo tan buena aceptación por la audiencia durante sus actuaciones, particularmente una en La Falda, que los miembros optaron por incluirla también en el segundo álbum.
“Y con ´Esto es candombe´ fue increíble. La gente bailaba y yo también me puse a bailar. Salté del escenario y me fui con la gente. Fue una reacción natural, había algo que me impulsaba a hacerlo. Necesitaba estar con la gente. Y la gente se identificó mucho con ese tema. Había calor, una bola de energía ahí abajo, que era impresionante.” (Jimmy Santos para Pelo Nro. 128, mayo 1980)
Con una línea lírica más enfocada en la realidad cotidiana, el segundo proyecto de Raíces se tituló Los habitantes de la rutina. Rubén Rada colaboró en la canción homónima, “Amigo candomberito”, “Amanecer en Zafia” y “Nube marrón”. Todos los temas, exceptuando “Amanecer en Zafia”, autoría del guitarrista Bengolea, fueron compuestos por Satragni. Y el álbum, tras meses y meses de demora, ve la luz en julio de 1980. La presentación oficial del disco fue en el auditorio de la Universidad de Belgrano, y así, Raíces finalmente logró consolidar dos puntos importantes: su sonido, y su base de fanáticos. La llegada de Rapoport y Sinesi le dieron un toque más rockero y maduro al conjunto, dejando un poco de lado el tinte jazzero que el tecladista Martín Orduñez le agregaba, eso sí, sin dejar de lado la esencia sonora que sostenía a la banda, una vez más: el candombe. “Esto es candombe” se convirtió en el tema insignia del grupo, el público la bailaba y la coreaba, reforzando la complicidad de este con la agrupación.
“La madurez y progresión alcanzada por Raíces necesitaba de un disco así, en el que quedara registrada esta etapa de un buen nivel creativo que la banda está pasando. Raíces ofrece una alternativa distinta y bien definida dentro de la música nacional, y vale la pena escucharlos.” (Revista Pelo Nro. 132)
Iniciada la segunda mitad de 1980, Raíces comienza a preparar temas para su tercer álbum, y se le añade la incorporación de Osvaldo Cuenze en percusión para reforzar aún más el núcleo sonoro. A su vez, Luis Alberto Spinetta forma una nueva banda llamada Spinetta Jade, de temática jazz rock, aquí, Satragni se encargaba del bajo cuando Pedro Aznar no podía asistir por sus obligaciones con Serú Girán; también se integró a la banda de Nito Mestre y a la de Rubén Rada. Rapoport, por su parte, alternaba entre Spinetta Jade, Seleste y Raíces, por lo que esta última permaneció en una pausa en cuanto a presentaciones se trataba, pues el grupo continuaba ensayando al menos una vez por semana, pero se crearon rumores acerca de una posible separación, los mismos que Satragni se encargó de desmentir: “Raíces estuvo un poquito parado porque Diego y yo estuvimos tocando con otros grupos. Paramos porque hacía ya bastante tiempo que veníamos tocando y luchando, y necesitábamos descansar.” (Pelo Nro. 137, nov. 1980)
Iniciado 1981, se da a conocer la inclusión de un nuevo tecladista que acompañaría a Rapoport: Claudio Pesavento. Raíces desistió de hacer recitales con motivo de preparar a fondo sus nuevas composiciones, que hipotéticamente serían grabadas en el tercer álbum. Con Rapoport fuera, es en abril que ofrecieron un concierto en el pequeño Teatro de la Cortada, presentando a Pesavento como tecladista, teniendo una buena respuesta de la crítica. Luego de ese concierto se produce la triste salida del percusionista Jimmy Santos por complicaciones en su vida personal. El quinteto Satragni – Tordó – Sinessi – Cuenze – Pesavento se presentó a mediados de junio en el Estadio Atenas de Córdoba y en un recinto de la Capital, también a mediados de julio hicieron acto de presencia en el Auditorio Buenos Aires junto al dúo Isa, conformado por Edith Belloti y Daniel Impelluso, con quienes anteriormente habían ofrecido conciertos. Con material más que suficiente, el tercer álbum del grupo, que al igual que el segundo, estuvo cargado de postergaciones. Esta última etapa pasó con mucha especulación, se decía que el nombre del álbum sería Más allá del final, o que Satragni se alejaba de sus otros proyectos para enfocarse en Raíces. Lo cierto es que el bajista y líder de la banda, en la entrevista que le hizo la revista Pelo en junio de 1982, dio detalles de la situación complicada que atravesaba el grupo. Cansado de la constante modificación de la alineación, optó porque fuera una banda con libre paso de músicos invitados, y no tener más una formación estable: “El cambio va a ser que a partir de ahora será Beto Satragni y Raíces. Eso me va a permitir tener una mayor elasticidad en cuanto a los músicos que van a tocar en el grupo. Yo creo que el hecho de Beto Satragni y Raíces está implícito desde el momento en que yo trabajé siempre mucho para este grupo y me encargo de todo, desde conseguir sala de ensayo hasta de hablar con los productores. Yo siempre hice todo.”
Así Raíces quedó inactivo, y Satragni
se asoció con Oscar Moro luego de la
separación de Serú Girán. Estos dos tenían la intención de tocar juntos desde
tiempo atrás, pero sus obligaciones con sus respectivos grupos impidieron su
unión. El álbum del dúo, Moro – Satragni,
que tuvo músicos invitados de primera línea, saldría en septiembre de 1983.
Sin
embargo, Raíces regresó en mayo de 1995, con presentaciones en La Trastienda, ahí
contaron con David Lebón y Ricardo Mollo como guitarristas
invitados. La formación que acompañó a Beto Satragni para la ocasión fue:
Enrique Sinesi en guitarra, Nora
Sarmoria en teclados, Gustavo
Liamgot y Ricardo Nolé en piano,
Daniel Colombres en batería y Jimmy
Santos y La Foca Machado en percusión.
En 1997 se editó un EP de cuatro temas, llamado Ey Bo Road, que contó con la
participación de Calamaro en el tema "Candombe de las esquinas".
En 2008, al cumplirse los 30 años de su fundación,
Satragni, Calamaro, Santos, Tordó y Bengolea se reunieron informalmente y
grabaron Raíces, 30 años,
editado por Melopea, el sello discográfico de Litto Nebbia.
Lamentablemente,
complicaciones de salud desencadenaron la muerte de Beto Satragni, el 19 de
septiembre de 2010.
En febrero de 2025, el sello madrileño Sometimes
Music reeditó en vinilo el primer disco del grupo, B O.V. Dombe.
Bibliografía: Revista Pelo (Números varios desde septiembre de 1977 a septiembre de 1983)
Autor de la nota: Arthur Doinel

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