martes, 20 de enero de 2015

YES, Relayer: A 40 AÑOS DE UN ÁLBUM LEGENDARIO DEL ROCK PROGRESIVO



Luego del lanzamiento de Tales from Topographic Oceans, su ambicioso álbum doble conceptual maltratado por los críticos de rock, quienes lo acusaron de "pretencioso", y de la posterior renuncia de Rick Wakeman, su tecladista estrella; parecía que a Yes se le acababa la suerte. Sin embargo, Jon Anderson (voz), Steve Howe (guitarra), Chris Squire (bajo) y Alan White (batería) estaban decididos a seguir en la misma veta artística inaugurada en Close to the Edge (1972), y continuada con en el mencionado Tales…, dos discos repletos de imaginería fantástica. Finalmente, con la edición de Relayer –su séptimo álbum, lanzado el 5 de diciembre de 1974- se completaba un tríptico perfecto de obras maestras, en donde la música del grupo tocaría la cumbre del surrealismo musical y cósmico. Y es que las fantasías musicales de Yes poco tenían que ver con la realidad cotidiana del oyente rockero. Por eso los álbumes del grupo resonaban en las mentes de sus fans como si quisieran abrir las puertas del delirio.



CUENTOS MARAVILLOSOS DE UN FUTURO IMPOSIBLE
Sin dudas, uno de los cambios fundamentales en el sonido del grupo en Relayer estaba dado por el ingreso del tecladista suizo Patrick Moraz en reemplazo de Wakeman, quien se fue de Yes en junio de 1974, luego del éxito de su segundo álbum solista Journey to the Center of the Earth. La partida de Wakeman fue traumática para el grupo, como lo recuerda el propio Rick: "Me sentía tan confuso que le envié un telegrama a (el manager del grupo) Brian Lane para que él se lo contara a los demás. Sé que no lo entendieron, pero no pude hacer otra cosa. Yes era mucho para mí." Lo que estaba claro es que Wakeman, además de estar en desacuerdo con la música de Tales… (un disco del que no le gustaba ni entendía “nada”) estaba exhausto y con su salud bastante deteriorada. Tanto así que, poco después de su salida de Yes, tendría un infarto, cuando tenía solo 25 años de edad recién cumplidos….

Luego de la partida de Wakeman, el primer tecladista convocado para reemplazarlo fue el griego Vangelis, ex integrante del grupo Aphrodite´s Child. Pero la sección de prueba que dio con Yes no fue del todo satisfactoria. Además, a Vangelis no le gustaba volar en avión, lo cual para un grupo como Yes, tan habituado a las giras, era todo un problema. Vangelis quedó descartado, pero en el futuro cultivaría una fructífera amistad musical junto a Jon Anderson. Por su parte, Patrick Moraz venía del trío progresivo Refugee, formado junto a los dos ex-The Nice Lee Jackson (bajo y voz) y Brian Davidson (batería). Así, luego del intento fallido con Vangelis, Moraz fue invitado por Brian Lane a participar de un ensayo del grupo para ver cómo se entendían. Esto ocurrió en la primera semana de agosto de 1974, y como todo salió muy bien, Patrick se unió de inmediato a la banda, justo a tiempo para participar de las sesiones de Relayer. Este álbum fue grabado con los equipos del productor Eddie Offord en el mismísimo garaje de la casa de Chris Squire, que había sido convertido en un primitivo estudio de grabación.

Con Relayer, Yes retomaba al formato de Close to the Edge (una extensa canción épica en un lado del álbum y dos piezas de nueve minutos en el otro), pero con un estilo musical muy diferente.  Porque  aunque el grupo volvía a organizar su música hacia la realización de "suites" -que alternaban momentos abrasivos con densidad rítmica y secciones instrumentales que incluían solos de varios instrumentos- junto a delicados tratamientos vocales y corales, el sonido instrumental de Yes se volvía más directo y urgente. Por su parte, las letras surrealistas y poéticas de Jon Anderson incluían su visión enfocada hacia la imaginativa espiritual y devota.

LAS CANCIONES

Con respecto a “Gates of Delirium”, la "suite" que abría el disco y ocupaba todo el lado 1, Jon Anderson dijo "que se trataba de una canción sobre la guerra, la escena de una batalla. Pero nuestra intención no era denunciar la guerra, ni tratar de explicarla, sino que se trataba de una descripción emocional; que termina con una expresión de resignación, con un dejo, como diciendo: '¿Siempre tendremos que pasar por todo esto?'. Yo compuse la melodía pensando en la guerra y se la toqué al resto del grupo en un piano. Por eso mientras aporreaba el piano, haciendo 'tanan - tanan - tanantanan - tanantanannnn', todos me miraban como si estuviera loco..." 
Como explicaba Anderson, “Gates of Delirium” dividía en 3 partes los momentos del conflicto bélico, con los arreglos musicales del grupo que graficaban las escenas de batalla. Aquí la exposición temática de las letras de Anderson era seguida de una sección instrumental en la cual podía oírse la guitarra de Howe emulando musicalmente la pirotecnia bélica mientras el bajo de Squire evocaba estados de odio. En sí, la música de “Gates of Delirium” describía una humanidad al borde del caos, pero finalizaba con la calma, con el triunfo de la vida sobre la muerte, con Jon cantando la bella "Soon" (la parte final de la suite, que más tarde sería editada como simple). 
Con respecto a los efectos de sonido de la pieza, estos fueron en su mayor parte mérito de Moraz, quien ya había tenido conversaciones acerca de música concreta con Jon Anderson, quien era conocedor de la obra de Stockhausen y otros compositores contemporáneos.


Más tarde, durante la gira de presentación de Relayer, “Gates of Delirium” se convertiría de uno de los momentos culmines de los shows de Yes, en especial por el impresionante despliegue escénico del grupo, en donde sus integrantes tocaban un set impresionante de percusiones en el “clímax bélico” de la canción. Según Anderson: “Así encontramos la clave para unir el aspecto escénico, el teatro, la música y el color. Fue como incorporar a Roger Dean (el famoso dibujante de las impresionantes portadas de los álbumes del grupo) a nuestros conciertos. Su diseño de las escenografías de esta gira fue increíble, considerando el escenario. Sin dudas, (con este disco) descubrimos más de la música. Incorporamos el teatro y Relayer representa todo eso. En vivo fue un gran show y una obra de arte visual. Creamos un gran show, pero gastando una fortuna porque viajábamos con toneladas de equipos. Era como reproducir (la opera de Giuseppe Verdi) Aida en cada concierto…”



"Sound Chaser" ("Perseguidor de Sonidos") fue el primer tema que Patrick Moraz ensayó con Yes. El tecladista alguna vez contó que el guitarrista Steve Howe le había explicado la idea básica, y "que tocar y cuando". Mientras tanto, Moraz tomaba nota de todo, porque su inglés era muy básico aun... Justamente, algunas de las primeras ideas que tuvo el tecladista, en su primera tarde con Yes, terminaron siendo parte de la versión definitiva del tema que sería grabada. Sin dudas, Moraz era un músico muy creativo, y varias de sus ideas fueron esenciales en Relayer. Con respecto a esto, Alan White dijo: “Patrick se unió a la banda por un periodo corto, pero creó lo mejor de su carrera musical. Creo que sus mejores solos los interpretó en este álbum.” Según el baterista la grabación de “Sound Chaser” fue “una aventura para el grupo” debido a su parte rítmica, en donde se destacaba Moraz haciendo ruidos inconcebibles con sus teclados, apoyando la sólida labor de White. Luego de este complejo entramado rítmico, Steve Howe daba cátedra con su guitarra eléctrica, en un solo influenciado por sus admirados maestros de la música flamenca. A continuación de ese solo se sucedían otros sonidos y quiebres rítmicos inusuales, en donde Anderson se ponía a cantar como si estuviera poseído: “Chachacha, chacha, chachacha, chacha…”. Demencial. Con respecto a esas improvisaciones tan libres y ese sonido tan metálico y cuasi de fusión, Howe explicó que "este tema fue una mezcla indescriptible entre los teclados casi jazzeros de Moraz y mi delirante guitarra eléctrica, en un punto un poco flamencoide..."

Para describir a "To Be Over", el tema que cerraba el disco, Anderson señaló que era "fuerte en contenido, pero tranquilo y melodioso en su actitud. Habla de cómo tenés que cuidarte a vos mismo cuando las cosas salen mal. Steve Howe y yo escribimos la introducción. Era una época en la que Howe estaba muy entusiasmado con la Pedal Steel Guitar. Las letras fueron mías y la banda entera compuso la parte final." 


RELAYER Y DESPUES...
En lo que a su repercusión comercial respecta, Relayer se mantuvo dentro del Top Ten, llegando a ser disco de oro. Cuando el disco apareció, a principios de diciembre de 1974, fue todo un éxito ya que ingresó en el puesto cuatro en Inglaterra y en el quinto lugar en los Estados Unidos. Igualmente, el periodismo especializado continúo con sus malas críticas sobre la música del grupo, acusando a Relayer de ser "poco conciso" en lo musical y de tener canciones de estructura "poco coherentes". Esta actitud negativa hacia la música de Yes sería la misma que recibirían, a partir de 1975, otros grupos progresivos británicos, como Pink Floyd o Emerson, Lake & Palmer, que empezaban a ser señalados como “dinosaurios”. Sin dudas, comenzaba la lenta declinación y caída del llamado rock sinfónico, cuando las primeras estruendosas disonancias del Punk estaban a la vuelta de la esquina. Ah, pero esa ya es otra historia…


(Bibliografía: A. Rosso, J. Serra i Fabra, C. Kleiman, Revista Canta Rock, y film documental Yesyears)

Emiliano M. Acevedo






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