viernes, 29 de enero de 2016

EL ROCK DEL PRINCIPIO, entrevista a Poli Martínez



Encontrarse a charlar con Gabriel Poli Martínez es empezar a entender y conocer varias de las historias que fueron nutriendo los primeros tiempos de nuestro querido rock argentino. Y es que este pionero, protagonista y testigo de los albores de este género musical, se paseó, guitarra al hombro, por varios de los recovecos en donde explotaba esta música ruidosa que le metía el dedo en el culo a la rígida moralina de la Argentina de la Dictadura de Ongania, perturbando las obtusas mentes de las autoridades y los adultos, y revolucionando la vida de muchos jóvenes. Entre esos náufragos de entonces, navegó Poli también. Y se dio el lujo de tocar con varios referentes, que luego pasarían a la historia, en grupos míticos como Los Abuelos de la Nada, Conexión Número Cinco, La Pesada del Rock n´ Roll y La Banda del Oeste.

Esa fue la primera parte de esta historia. Luego, como tantos otros, a mitad de los 70, Poli Martínez se escapó de la represión socio-político-cultural que ya se venía con todo, radicándose en Europa. Allí sigue aún. Y aún queda mucho de aquel jovencito soñador y bohemio en este adulto de hoy, maestro de música y baile, que vive en el sur de Alemania. Quizás, muchos menores de 40 años, no conozcan su nombre e historia personal. Pero la suya es una de las tantas que nutrieron y dieron forma a esta música rock que amamos, creando nuevos sonidos cuando aún no había nada.

ENTREVISTA> ¿Cuáles son tus primeros recuerdos asociados a la música?
Si encuentro el botón de playback tendría una cantidad bastante grande para rebobinar en mi disco duro. Originalmente, esos recuerdos también están asociados con el baile. De pibe me gustaba escuchar los discos que ya estaban olvidados en algún rincón de la casa, y que todavía sobrevivían al polvo y los antiguos recuerdos. Eran de 78 revoluciones por minuto, bien grandes y pesados, aquellos de las décadas del 40 y 50. Después aparecerían los que llamaban comúnmente de acetato o acrílico.

En Conexión Nro. 5
¿Y cómo fue tu formación como músico? ¿Autodidacta o estudiaste con profesores?
Fui autodidacta, me lo enseñé todo yo. Lo que deseaba aprender en aquella época no lo enseñaba ningún maestro de música.

¿Por qué elegiste tocar la guitarra?
Quizás porque al principio no quise tocar el piano, me dio miedo que un profesor viniera a la casa. Me gustaba ser libre.

¿Y qué músicos te influenciaron en ese momento?
Originalmente fueron los artistas de la época de mis viejos, más adelante fueron los Beatles, The Who y también películas como A Hard Day’s Night, Help, Woodstock.

¿Qué discos e intérpretes te volaron la cabeza?
¡Muchos!, la lista sería muy extensa. The Who, Hendrix, Cream, Led Zeppelin, Jeff Beck, Deep Purple, Frank Zappa, Jethro Tull, Billy Cobham, Weather Report, Mahavishnu Orchestra, ¡Piazzolla! Música clásica, Jazz, pero como ves, éstos solo son los más conocidos…

¿Y cuándo fue que empezaste a componer tu propio material?
El sentimiento y la idea nació de poco a poco, al experimentar deseos de expresar a través de mi instrumento, ciertos estados mentales y emocionales de la situación por la cual nuestra vida atravesaba en aquella época.

¿Cómo era la movida rockera en tu barrio en esos primeros tiempos del rock argentino?
Nací en Floresta, así que mi pódium fue el Parque Avellaneda, Me movía también por Flores y hacia el Centro. En mi barrio hubo buenos músicos conocidos y algunos no tanto, también. Por ejemplo, justo enfrente mío tenia a un amigo de infancia; Rubén Biscione con Los Mentales, que, como muchos otros, ya ha emprendido su viaje al más allá.
En Ramos Mejía tenia a Willy Gardi, que era el violero de El Reloj, y éramos primos. Él se fue también. Fuimos muy amigos desde los 14 años. Cuando tocó por primera vez adelante mío con su viola criolla “Ticket to Ride”, me quedé encantado. Por aquella época yo no tenía idea de lo que era una guitarra. Después todo fue cambiando.
Y en Caballito conocí a Cacho Lafalce, que se fue también. Originalmente teníamos un trio no oficial con el Negro Black (Amaya). Mucho después Cacho participó en Huinca, con Rinaldo Rafanelli y Litto Nebbia.

¿Llegaste a frecuentar La Cueva?
No. Creo que ya la habían cerrado y además eso ya era tabú, y un punto imán ideal para que te transportaran “los extraterrestres regresivos de azul” hacia lugares no deseados. Hubiera sido un necio ignorante si hubiera querido parar en la puerta para experimentar algo o querer encontrarme con algún músico.

Los Abuelos
¿Y cómo te empezás a contactar con la movida, los músicos y managers, del rock porteño de esos años?
Una parte de aquella experiencia se desenvolvió de un modo bastante caótico. En un periodo me encontraba con Los Abuelos de la Nada (Pomo, Alberto Abuelo, Micky Lara, Mayoneso y yo). Esto fue después que Miguel (Abuelo) había grabado su “Diana Divaga”, abandonando el grupo, y yéndose a España. Para colmo, después Pappo también termina abandonando esta nueva formación de los Abuelos. Ahí entré yo. Lamentablemente, no pudimos participar del lanzamiento del sello Mandioca, de Jorge Álvarez, que se hizo el 12 de noviembre de 1968 en el Teatro Apolo, que quedaba en la Calle Corrientes. Ese día se produjo debut de Manal, nada menos. Nosotros no pudimos tocar, ¡por la simple causa que nos faltaban los equipos!, imagínate.
Con aquellos nuevos Abuelos fuimos al primer histórico recital organizado por Mandioca en Mar del Plata, dirigido por Jorge Álvarez y compañía, también juntos con Manal y otros. Algunos se acuerdan todavía muy bien de aquello. De ahí surgió también esa fotito con Bonavena escuchando música en el suelo. Tanguito no estaba permitido en el programa, pero se había auto invitado él solo. Como ves, todo eso fue lo que antes solíamos llamar los comienzos de “el circo”.

¿Y qué opinas del desarrollo posterior del género en nuestro país?
Mejoró, pero todavía hay mucho que pulir. Me refiero a que hay que abolir toda creencia obsoleta y dejar de adorar a cualquier grupo extranjero como si fueran dioses, porque esto es solo desconocimiento. La publicidad que te injertan en tu disco duro es la que te convierte en un zombi sin entendimiento y sin propia experiencia.
Todos sabemos que el blues fue negro y nació de los esclavos. Así como tampoco existió un genuino tango finlandés o canadiense. También es muy lindo que los japoneses vengan a Europa y se pongan a tocar, todos en masa, música clásica, como si fueran robots blancos, si ellos así lo sienten y les gusta. Pero creo que sería bueno crear música con raíz nueva y personal, y, sobre todo, dejar la adoración y el fanatismo. Por lo que concierne al sonido, claro que mejoró el rock en nuestro país, puesto que la técnica tuvo 40 años más de desarrollo. Antes era todo a válvula y banda celuloide.

Sol
¿Después que se termina lo de los Abuelos, qué hacés?
Toqué en un grupo pop llamado Sol; también en Conexión Número Cinco, el conjunto que acompañaba al cantante Carlos Bisso, también después que se fue Pappo. Por supuesto, en Los Gatos no quise tocar, para que no dijeran que le seguía los pasos al Carpo… jajá.

¿Cómo te juntás con la Pesada del Rock n Roll?
¡Por desgracia! Me atrapó Billy (Bond) para que grabe en su disco y no supe como negarme.

¿Y qué recordás de tu participación en ese primer disco de la Pesada?
Recuerdo que no tenía ganas de llevar mi Gibson Les Paul al estudio, y como estaba la guitarra blanca de Kubero (Díaz) tirada en una esquina, me fue más fácil grabar con ella. Las grabaciones con Billy están hechas con mi Gibson.

¿Cómo era tu relación con otros músicos del rock argentino de esos primeros tiempos?
Conocí a muchos músicos, mejor dicho a aquellos que empezaban a convertirse en músicos, y que hoy, quizás, tienen nombres de calle o estatuas por algún lugar, cuando apenas eran reconocidos por su mamá y algunos otros pocos más de su barrio.
La relación entre los músicos siempre fue muy compleja, o por lo menos así se hacía captar. Había momentos de gloria y momentos tristes. Muchos vivian en su creencia del estrellato, pero así mismo en su pobreza espiritual o mejor dicho musical. Otros eran muy buenos músicos, pero no tenían buenos instrumentos, y para colmo hasta faltaban los equipos. Rondaba mucho el fanatismo, la adoración, y, por supuesto, una concurrencia egocéntrica total. Desgraciadamente, todo esto lo acentuaba y lo alimentaba el público que seguía, ciegamente y como embobados, a estos seres tan especiales como si fueran los mismos dioses.

¿Cómo surge La Banda del Oeste?
Con muchos obstáculos y desencantos, por aquellos tiempos en que se acercaba la gran dictadura.

¿Cómo fueron desarrollando el sonido de la banda? ¿Cómo lograron ese sonido de rock pesado tan visceral, que no se parecía a ningún otro grupo argentino de la época?
Simplemente porque Diego Villanueva (batería) y Alejandro Marassi (bajo) sabían muy bien lo que querían, y lo tenían ya todo pensado y bien dibujado. Entré al grupo para reemplazar a Claudio Ravecca, pero ellos ya venían tocando, hasta habían participado del primer BaRock en 1970. Yo era la pieza que necesitaban para completar aquel power trío que estaban ambicionando.

¿Qué recordás de la participación de La Banda del Oeste en el Festival de la Jotapé, en marzo de 1973?
Es medio difuso eso. Lo cierto es que fue organizado por la Juventud Peronista, en la cancha de Argentinos Juniors. Había gente por todos lados, en las tribunas, el campo. Todo iba bien hasta que subió a dar un discurso Solano Lima, el vicepresidente de Cámpora. Ahí medio que se pudrió todo, porque que se politizó del todo el clima del Festival. El grupo empezó a tocar, se largó a llover, después del tercer tema, y se suspendió todo.

¿Y cómo surge la posibilidad de grabar un simple (con los temas “Rock del principio” y “Tema de la banda”) en Talent, la compañía de Jorge Álvarez?
El que se acuerda de eso es Alejandro Marassi. La otra vez le pregunté y él, por mail, por supuesto, porque hace 20 años que vive en Paris, me contaba que el simple lo grabamos en los estudios Phonalex, que quedaban enfrente del Instituto del Lisiado. Me hizo acordar que cuando salimos de la grabación, ¡nos llevaron presos! Nosotros solo estábamos parados en la parada del colectivo, cuando cayó la cana. Talent era un apéndice de Microfón, como si fuera la parte rock de Microfón, digamos…

¿Por qué no pudieron grabar un larga duración?
Por varios motivos. Según la opinión de Alejandro Marassi, si Diego (Villanueva) no se hubiera peleado con Jorge Álvarez, hoy tendríamos un lugar serio en el rock nacional. Lo cierto es que la Banda mataba, nos elogiaban los otros músicos. Varios, como Luis (Alberto Spinetta), los Vox Dei, los Manal, etc.; todos decían que el grupo mataba. Cuando yo entro al grupo, conseguimos el aval de Billy Bond, quien hacía de nexo con Álvarez para que empezáramos a grabar. Después no seguimos porque hubo una pelea con Álvarez, que quería que el grupo adoptara una imagen más “sexy”, en especial Diego. Bueno, ahí se pudrió todo porque él lo mandó al carajo. Claro, como me decía Alejandro, la relación con Álvarez y Billy fue muy buena hasta esa pelea, que nos corta la posibilidad de entrar a grabar el larga duración que ya estaba programado. Y, la verdad, no entiendo que querían, porque Billy no tenia nada de sexy, siempre con su camiseta, panza, pelo largo y barba, en fin... Por otro lado, era una época muy complicada para ser rockero, dos por tres nos metían en cana, apenas salíamos a la calle. Después de la ruptura con Álvarez, Diego y Alejandro se van al sur, al Bolsón, y graban el disco de Miguel Cantilo y Grupo Sur

La Banda del Oeste: Poli, Daniel y Alejandro.
 
¿Y por qué crees que La Banda del Oeste no duró más en el tiempo, aunque luego fueron reconocidos como un grupo de culto, y ahora ese simple es objeto de colección?
Después no estuve más al tanto de nada. No sabía que fuimos reconocidos de esa forma, pero doy gracias a la gente que nos escucharon a través del tiempo y también del espacio.

Grabando con La Pesada.
¿Alguna vez fantaseaste hasta adonde hubiesen llegado si el grupo hubiese seguido tocando?
Creo que hoy hubiésemos tenido 3000 amigos en Facebook y hubiéramos hecho una Banda del Oeste II, para aceptar todavía a mas amigos… (risas)

¿Cuándo y por qué decidís irte del país?
En sí, decidimos irnos todos. La razón principal venía de las ganas de conocer otros lugares, pero sobre todo nos vamos por la Dictadura que ya se venía. Me acuerdo que el batero Luis Gambolini me decía, ya en el 73: “los militares van a dar con todo”. Así que nos vamos. Yo decidí viajar a Europa. Luego, el Negro Black se enteró de esto y se anotó también en la lista del barco. Diego y Alejandro ya se habían desplazado hacia el sur de la Argentina, antes de grabar algo más con Cantilo.   

¿Cómo sigue tu carrera en Alemania? ¿Por qué decidís radicarte en ese país?
Fue el destino. Por los 80 conocí muchos alemanes y me dieron ganas.

¿Y porque nunca tuviste ganas de volver a vivir en Argentina?
Porque me acostumbre a Europa, al Viejo Mundo.

¿Cómo es para vos ser un argentino “anclao en Alemania”, desde hace tantos años? 
A veces me siento como un viajero intergaláctico en Marte o quizás en Saturno, sabiendo que la Tierra existió alguna vez y que sigo perteneciendo a ella.
Aquí también se baila tango y se toma mate, comen helados en invierno y al mismo tiempo se pueden vestir también de blanco o amarillo, lo que queda bien con la nieve, que se pone también amarilla. Toman cerveza hasta cuando hace frio, lo que lógicamente te da calor. Suben a los trenes o los tranvías y buses, cuando la gente todavía no bajo. Bloquean las veredas para hablar y tenés que seguir caminado por la calle. Caminan derecho hasta que si no los esquivas te chocan, pero después te piden perdón. Si se te cae algo, lo recogen y te lo dan. No roban, por lo menos cualquier tontería que se encuentran por la calle, como lo harían algunos en Sudamérica. Te devuelven la guita si la perdés, ¡a mí me pasó! Te prestan guita y te la devuelven si la prestaste. A veces hasta te la pueden regalar, como también otras cosas. En resumen, vivir acá tiene muchos lados positivos, y también otros de los cuales nosotros no acostumbramos a ver, pero no solo en lo material. Quizás porque es el Viejo Mundo y pasaron muchos años.   

¿Y qué te sorprende de nuestro país, cada vez que venís de visita?
Que a pesar de estar más lleno de edificios, casas, calles cambiadas y millones de nuevos seres, la cultura no cambió demasiado. Todo cambia pero sigue siendo todo igual. Siguen afanando, odiándose los unos a los otros, matándose entre ellos y no respetando a nadie y ni siquiera a ellos mismos. Están desgraciadamente divididos y a causa de algo que va más allá de nuestro entendimiento.
Algunos de los comentarios que hace cierta gente por Facebook dan asco, por estar llenos de arrogancia, discriminación y falta de respeto.  
Los años pasaron pero la distorsión o la ignorancia siempre persisten para seguir creciendo de nuevo. Es una raíz muy dura de arrancar pero esto no lo sufren solo los argentinos.  

¿Qué músicas escuchás y te gustan en la actualidad?
Muy variada: Clásica, Jazz, Rock, músicas de diferentes culturas y épocas. Funk, Soul, Rhythm and Blues... No lo podría nombrar todo, ¡porque la gente se cansaría de leer!

¿Estás al tanto  del rock argentino actual? ¿Te gusta algo?
Todavía no me tomé el tiempo de indagar mucho, pero adelantando diría; El Reloj me sigue gustando, y también los Robertones con Black. El grupo de Pomo, El Don, también me gusta.

Y en relación a esto, ¿cuál es tu opinión acerca del presente de la música popular argentina?
Hay mucha gente desconocida, músicos geniales que viajan al extranjero, exportando y trayendo consigo sus propias composiciones y arreglos. Escucho bastantes emisoras de radio de Francia y Alemania, programas culturales y por supuesto cultura musical. Ahora con internet llegás a cualquier lado y te quedás con la boca abierta, descubriendo videos de tantos talentos que andan por ahí, conciertos de todo estilo y tiempos, de los cuales antes nosotros solamente los podíamos ver en sueños o con nuestra propia imaginación. Pero puede pasar también que de repente te encuentres con un video de alguien sentado sobre un inodoro y te quieran convencer que no es solo un asco.

¿Qué intérpretes de nuestra música popular te gustan?
Lo típico del Tango y del Folklore: Piazzolla, D'Arienzo, Edmundo Rivero, Goyeneche, Los Chalchaleros, Atahualpa, Mercedes Sosa… Esos son tan solo algunos, la lista sería infinita.

¿Cuál es tu opinión acerca del presente de la música, con respecto a la caída de la Industria Discográfica y el advenimiento de las nuevas formas de difusión y el tema de las descargas ilegales por medio del uso de Internet?
Ese es un fenómeno que ha pasado con la televisión, gracias a Dios, pero desgraciadamente con los libros también. Ahora se ve todo por internet, no necesitás ir a la cancha o al cine, tampoco ir a un concierto o a una escuela de música o de cocina, esta todo ahí. Hay mucha gente que le gusta lo virtual. El teléfono móvil se apodera de toda tu concentración. Se producen inmensas cantidades de plástico y los océanos están llenos. Ahora muchos músicos tocan solos acompañados de bandas virtuales, por un lado se ahorra pero por otro se pierde encanto. 

¿Y en qué actividad profesional de todas las que fuiste desarrollando te sentís más cómodo?
En música y baile. Soy profesor de guitarra y de baile. Es más, en el año 2007 conseguí un primer puesto en la competición de baile, en la disciplina Latin, en el torneo perteneciente a la región de Baden Württemberg, Alemania.

Una pregunta que le hacemos a todos nuestros entrevistados: ¿Qué canción de otro artista te hubiese gustado componer a vos?
Al desear algo así me sentiría extrañamente como robándole el mérito que lograron ellos. Pero confieso que me hubiera gustado participar en varias bandas famosas, no por vivir solo su fama y todo lo demás, sino por su música en sí. Sin ser arrogante o naif, pienso que hubiera podido, sin obstáculos y con un indescriptible placer, participar en las nuevas formaciones que algunos músicos grosos fueron creando, casi siempre después de su gran apogeo.
Por ejemplo, en los 80, me encontré con Jack Bruce en Ámsterdam, en el bar de “Melkeweg” (traducido como Milky Way o Vía Láctea), estaba tomando algo justo antes de empezar el concierto. Esta persona era humilde. Intercambiamos algunas pocas palabras, y se me pasó como un rayo por la cabeza, ofrecerme como guitarrista para su banda. Puede que esto hubiese sido parte de un viaje psicodélico, pero también algo natural y algo concreto, si Bruce hubiese estado de acuerdo. Soñar se puede de diferentes formas, solo que uno mismo decide, si el sueño se convierte en realidad.

¿Cuáles son tus proyectos actuales y a futuro, Poli?
Ser feliz, seguir aprendiendo.
Espero que en mi próxima vuelta a la Argentina haya músicos que se interesen en compartir nuevas experiencias conmigo. A todos aquellos que tengan algún motivo y que vean algo positivo en todo esto, por favor conéctense conmigo. Estoy abierto a nuevas ideas y buenos momentos.
¡Les envío mucha vibración positiva! Y que triunfen con lo que estén haciendo.

(Para contactar a Gabriel Poli Martínez: polinez@onlinehome.de)

Emiliano Acevedo


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