Ariel Piccini es músico,
compositor e ingeniero de sonido, pero también hincha fanático de Boca Juniors
y en YouTube se hizo conocido por su canal llamado Bostero
Sacado. Ahí se comenta los partidos y el devenir del equipo
xeneize. Con amplia repercusión, Bostero Sacado ha ido creciendo a pasos
agigantados en los dos últimos años. Su propia presentación lo define como un hincha de Boca que intenta analizar y debatir la actualidad del club; su propuesta gira alrededor de opiniones muy directas, debates con sus seguidores y transmisiones en vivo. Su comunidad lo identifica como "Vikingo". Lo interesante es que no se presenta como un periodista deportivo tradicional, sino más bien como una voz del hincha, alguien que comenta partidos, jugadores, dirigentes y especialmente la situación institucional de Boca desde una posición personal y muy pasional. Justamente, en esta nota hablamos con Ariel de sus dos
pasiones: el fútbol y la música. Una charla sin desperdicio.
ENTREVISTA> Contame un poco cómo te fuiste metiendo en la música…
Es una larga historia. Mi viejo era fanático de los Beatles. Él es muy melómano, y había música todo el tiempo en nuestra casa. Se escuchaba a los Beatles, los Bee Gees, mucho rock nacional. Mi viejo era el mayor de cinco hermanos, y cada uno de ellos ponía su propia música en las reuniones familiares. Así algunos, por ejemplo, escuchaban Moris o Pappo, Pappo´s Blues o Los Abuelos de la Nada. La menor de mis tías escuchaba mucho Supertramp y a mí también me terminó encantando, me copaba con “The Logical Song” y todo eso. Así que me picó la música desde chiquito. Siempre escuchaba buena música. En esos años de la década del 80 se escuchaba mucho Soda Stereo, Virus, también La Torre, la banda de Patricia Sosa; mi tío rompía mucho las bolas escuchando La Torre. A mí también me gustaba porque sonaba bien. Luego, a los 12 años, yo quería tocar el saxo. Me acuerdo de Badía & Compañía, que era un programa que miraba mi viejo, en donde estaba el saxofonista Oscar Kreimer que me copaba mucho lo que hacía. Ahora está la hija de él tocando y lo hace bárbaro.
¿Y te enganchaste con el saxofón?
Mirá. Yo miraba a Kreimer y escuchaba mucho “Your Latest Trick”, el tema de Dire Straits que tiene saxo y estaba súper copado. Por eso mi viejo averiguó para comprarme uno. Pero cuando empecé la secundaria me metí en el rock más duro, me empecé a juntar con pibes que les gustaba los Ramones, el punk, y yo empiezo a escuchar más heavy metal, thrash y todo eso. Me empecé a copar con Deep Purple, Zeppelin, aunque seguía escuchando a los Beatles y demás, así me empieza a gustar la guitarra eléctrica y cuando cumplo catorce años, en 1992, me regalan una Les Paul. Así empecé a tocar la viola, sin ir a un profesor ni nada de eso. Con unos compañeritos de colegio, a los que les gustaba el heavy metal, empecé a armar mis banditas de heavy metal, pero si no sabés tocar bien es bastante complicado. Luego de varios intentos frustrados empecé a aprender un poco, me llevó un par de años empezar a tocar la viola. Al principio empecé con un cancionero de los Beatles, que mostraba como eran los acordes, cómo tenía que hacer el Sol, el La, el La Menor, todo. Entonces, como era muy fácil para mí, porque sabía bien las canciones, el cancionero me empezó a enseñar mucho cómo tocar realmente. A partir de ahí empecé a tener otra relación con el instrumento, otra relación con el armado de canciones, empecé a componer mis canciones, ahí sí armé mi primera banda de verdad, que empezamos siendo más punkis, pero terminamos siendo de rock and roll.
¿Y cómo fue el devenir de esa banda?
Estuve tres o cuatro años con esa banda. Después armamos otra que duró cinco años. Incluso llegamos a grabar un demo, queriendo grabar un disco. Pero al final el proyecto quedó ahí. Luego me vine a vivir a Coronel Suárez. Ahí hubo un bache de tres, cuatro años, ya con mi hijo mayor recién nacido. Fueron años en los que no hice música. Pero más tarde retomé porque acá había una escuela municipal de música gratuita y mi mujer me impulsó a anotarme para estudiar guitarra. Ahora ya soy muy amigo de mi profesor. En realidad, no fueron clases para empezar a tocar guitarra, sino más bien para ordenar lo que yo sabía hacer y empezar a encontrar un sentido. Eso me dio muchas más ganas de hacer cosas. Así empecé a ser profesor de música en la escuela, dando una cátedra de ensamble de rock durante cinco años. Formaba grupitos de rock con los chicos, tocando ocasionalmente junto a ellos, así tres veces fuimos a competir a los Juegos Bonaerenses, dos veces llegando a la final en Mar de Plata.
¿Te volvieron las ganas de tener una banda propia?
Sí, como mi hijo mayor estaba tocando la batería, empezamos a una banda en la que estuvimos tocando. Ahora está medio parado el proyecto, no creo que se reanude. Ese fue el último gran proyecto de banda que tuve.
¿Vos de que barrio sos?
De Villa del Parque, viví ahí hasta que me vine a Coronel Suárez. De pibe no estaba nunca en mi casa, me la pasaba mayormente en la calle y ahí, a tres cuadras una de otra, había dos rockerías. En ese momento era medio nuevo el concepto de rockería. Eran esos lugares donde vendían discos, casetes truchos, posters, remeras, buzos, las pulseritas con tachas, todas esas cosas. Yo me pasaba un montón de tiempo ahí. Me acuerdo que había dos flacos en una de las rockerías que escuchaban KISS todo el día. Así que yo también me hice kissero. Después estaba la rockería de Fabián, que creo que todavía está. En ese local yo compraba todos mis discos, porque siempre tenía los últimos importados que llegaban. Era plena década del 90, con el furor de los discos importados. Escuchaba muchos discos increíbles y me la pasé yendo a un montón de recitales todos los fines de semana. Mis amigos y yo no íbamos a boliches, nos la pasábamos yendo a recitales. Nos la pasábamos siempre hablando de música, escuchando discos y demás.
Además de ponerte a estudiar música de grande, ¿qué otra cosa estudiaste?
Ingeniería de sonido. Me recibí de eso. Me gusta mucho todo lo referente a la producción musical. Me encanta producir. Hago cosas en mi casa. Me encanta grabar.
¿Qué vínculos encontrás entre la música rock y ser hincha fanático de un club?
Yo lo que veo es que hay un vínculo muy estrecho que tiene que ver con la manera en que uno forma identidad desde pendejo. Tanto el club del que sos hincha y la música que escuchás son lo que se vincula con tu propia identidad y difícilmente lo vayas a cambiar. Si sos realmente fanático, o si fuiste fanático, de varias bandas de rock y las ibas a ver, difícilmente cambie eso. Lo mismo pasa con tu equipo de fútbol, nadie se hace hincha de otro club cuando crece. Con relación a la música, por ejemplo, tenés a la hinchada de Racing, los Racing Stones, que hacen referencia en su nombre a los Rolling Stones. Entonces, desde ese punto de vista, me parece que al nivel cultural, y sobre todo acá en Argentina, hay un link muy interesante para desarrollar y hablar de eso. Tanto en el rock como en el fútbol, los fanáticos somos gente que no suelta, nos resistimos a soltar. Siempre se supo que el hincha de fútbol era alguien que hasta las últimas consecuencias iba a ser hincha fanático de su equipo, que iba a defender eso y que eso lo iba a definir como persona. Ahora, también pasa lo mismo con la gente del rock. Es gente muy fiel.
Un fenómeno que sigue hasta hoy…
Claro, tal cual. Ahora que se dice que el rock está desapareciendo, aparece gente que se resiste a eso, que no quiere soltar su pasión por la música y determinados grupos. Como diciendo, esto yo no lo voy a soltar, voy a seguir escuchando a Pappo, a Divididos, a los Beatles, Foo Fighters, lo que sea que escuchen. Por ejemplo, hace un rato me pasaron un video de la reunión de Ritchie Blackmore con Deep Purple, en donde el loco se subió a tocar la viola en “Smoke On The Water”. Y son todos unos viejitos, pero así todo, siendo unos viejitos, que parecen recién salidos de una clase de yoga, te emocionás igual, porque decís, "Estos tipos son parte de mi vida." Yo me acuerdo perfectamente que estaba haciendo el día que murió Spinetta o el día que murió George Harrison, porque ambos fueron tipos que definieron mi vida, que tienen que ver con la música que me apasiona. No quiero pecar de soberbio o ignorante, pero esas sensaciones, tan vinculadas con el rock, con los músicos de rock, no sé si en otros géneros musicales se da. Seguramente, debe haber fans de Luis Miguel que lo siguen a morir, pero no sé si esa gente puede ser fanática del fútbol. Es como que el estereotipo está creado entre la gente de fútbol y la gente del rock. Me encantaría investigar un poco ahí, eso es lo que estoy tratando de hacer. Quizás escriba un libro al respecto.
Claro, pero viste que el jugador de fútbol en sí no es tan rockero, es más cumbiero…
Sí, nada que ver. Claro, el vínculo que veo entre el fútbol y el rock se da a nivel de los hinchas, no de los jugadores. Yo hablo del parecido entre el fanático de fútbol que es fanático de rock también, ¿no? Que hay una forma de llevar las dos pasiones de una manera paralela.
En tu stream de YouTube sobre Boca volcaste todo tu costado futbolero, pero con mucha memoria acerca de datos sobre la historia del club mezclado, incluso, con tu lado periodístico, ¿de dónde viene eso?
Yo siempre fui muy memorioso e insoportablemente discutidor. Mi viejo también es muy memorioso y siempre discutimos sobre detalles chiquitos, a ver quién tiene razón. Siempre estuve muy pendiente de los resultados de Boca, desde hace 40 años para acá. Yo tengo la camiseta de Boca desde que nací y desde que tengo ocho años, en 1986, empecé a estar muy pendiente de todo lo que pasaba con el equipo. Siempre fui recontra futbolero, me gusta jugar y discuto muchísimo por fútbol. Me peleo por fútbol. No pelear mal, pero he discutido fuerte por fútbol. Y dentro de esta cosa de defender la identidad, Boca también tiene mucho que ver con la identidad. Además, en 1998 hice un año de periodismo deportivo, me fue muy bien, pero después hubo una cosa que no me gustó en la escuela y largué. Luego me pasé a mi otra pasión que es la música, estudiando ingeniería de grabación. Pero siempre estuve muy metido en todas las conversaciones de fútbol, siempre soy el que se acuerda quién hizo el gol, el que se acuerda cuántos minutos iban, qué camisetas usó el equipo, cuál fue la formación en tal partido, se me pueden escapar algunas cosas, pero por lo general me acuerdo patente de todo. Antes hablaba solo de fútbol y me ponía loco con los partidos. Hasta que un día, luego de una muy mala racha de Boca en 2024, mi mujer me dijo porque no me hacía una página de Instagram para poner lo que quería decir de Boca y que la gente opinase. Así la empecé a hacer y al poco tiempo eso devino en un canal de YouTube, entonces empecé a ver cómo se hacía esto. Me empecé a meter y le di para adelante. Al principio era todo grabado, hasta que me empezaron a pedir alguno de los de los oyentes que hiciera vivos y eso fue lo que mejor anduvo. Rápidamente tuvo respuesta. Yo disfrutó mucho la ida y vuelta con otros hinchas de Boca, me hace bien, está buenísimo.
¿Qué opinás acerca de que tanto el fútbol como la música hayan sido cooptados por el negocio, como que se perdió la pasión?
No sé si es totalmente así, pero que el que diga eso no le va a faltar razón. Por ejemplo, venimos de un mundial en el cual yo hice un video diciendo que hubo cosas que me parecieron muy raras y muy alejadas de los hinchas genuinos. Porque ahora hay hinchas nuevos que van a sacarse fotos en la cancha mientras se está jugando el partido. Yo no juzgo a nadie, pero como que eso le quita clima. Mismo la cancha de Boca está llena de extranjeros, llena de gente que no tiene nada que hacer ahí, que va solo por la experiencia de vivir un partido en la Bombonera. Con la música se vive un fenómeno similar. Hoy en día apretás dos botones y la IA te compone un tema. A mí me encanta que haya un Ed Sheeran que tiene una pedalera que lupea cosas y parece una orquesta andante y que encima la maneja muy bien. Me parece admirable. Pero a mí dame una banda de tipos reales que te transmitan algo más allá del solo hecho de hacer música. Muchos pibes que van ahora a ver conciertos de rock no saben cómo vivirlo, no lo disfrutan como nosotros que capaz somos viejos para ellos. Lo dijo Dave Grohl la otra vez en un concierto de Foo Fighters: “Si ustedes que son jóvenes, no saben cómo es un concierto de rock, miren a los viejos que tienen al lado para aprender a vivirlo. Hagan lo que hacen ellos…” Pero, igualmente, yo creo que son cosas cíclicas y que pueden volver en cualquier momento.
¿Y
qué hay de positivo en la actualidad tanto en la música como en el fútbol?
Siempre lo positivo se vincula con el nivel de masividad que se le pueden dar a las cosas. Un mundial como el último, por ejemplo, llegó a muchísima más gente. Hoy en día hay mucha más apertura, las mujeres van muchísimo más a la cancha que lo que iban en los años noventa, por ejemplo. Hoy no hay diferenciación de sexo en el fútbol y está bueno que así sea. Y en cuanto a la música, la apertura se da tanto en lo bueno como en lo malo, porque cualquiera es músico, pero hay muchísimos músicos nuevos con gran talento. Hay gente con mucho talento haciendo cosas, y hay gente que no tiene talento y suple ese talento con tecnología. Cada uno sabrá hacer su propia selección y escuchar lo que le guste y le parezca más adecuado. Por ejemplo, yo escucho a Lady Gaga, que es algo moderno, pero la mina es una bestia en lo que hace. Todo lo que hace es soberbio, ya sea cantando o tocando el piano. Una música del carajo. Pero después veo los recitales y no me gusta tanto el tema de su performance, sus disfraces y demás. No es lo mío, no es lo que a mí me gusta, pero ella es espectacular. Lo mismo me pasa con Dua Lipa. Vos la escuchás en vivo, con todos los pibitos en la tribuna con los telefonitos haciendo la coreo y no te llama la atención, pero luego la ves en el Tiny Desk, ella sola con un bajista, un guitarrista, una pista de ritmo y tres coristas, y te parece espectacular la música que hace. Está buenísimo. Entonces, ¿dónde dibujás la línea? Porque hay gente que tiene talento de verdad, ¿entendés? Y hay gente que me parece que no lo tiene, que directamente le mete todo lo que tiene a el Auto-Tune o sino a la inteligencia artificial y ya está. Y después ponen caritas de atorrante, de vago o de lindo o linda y ya son un producto vendible. Por supuesto, esos no me interesan.
¿Qué
músicas escuchás ahora?
Los mismos grupos que me gustaban de pibe, pero también empecé a redescubrir bandas que se me habían pasado de largo en su momento como Steely Dan. Son espectaculares sus discos. Me encanta escuchar música que está bien producida, que tiene buen sonido. Los discos de Michael Jackson, los tres que hizo con Quincy Jones, me parecen sensacionales. Me copa mucho lo que hizo Madonna en los 80 y principios de los 90. Escucho tango también, me gusta mucho. Ahí tengo un link directo a la infancia también, porque yo me quedaba muchas veces a dormir en lo de mi abuelo y te levantabas todos los domingos a la mañana escuchando tango, ¿viste? O era Julio Sosa, o era alguna orquesta, de D´Arienzo o lo que fuera. El tango tiene un lenguaje musical muy atractivo. También soy muy fan de Piazzolla, que me parece que fue el Beethoven del siglo XX, me parece sensacional todo lo que hizo. En líneas generales, no le hago asco a muchas cosas. Es más fácil decirte lo que no me gusta, obviamente. No me gusta la cumbia, no me gusta la música melódica, aunque puedo rescatar algunos temas de Abel Pintos que me parecen buenos. Pero no me pondría a escuchar eso, Luciano Pereira o Luis Miguel. Tampoco me gusta el rock barrial porque no me gusta la producción que tiene. No me gusta cómo suenan las voces, no me gusta la producción. Las bandas tipo Gardelitos, Callejeros, La Beriso, todas esas, yo las esquivo porque no me llenan, no me gustan.
¿Cuáles son tus proyectos de acá en más?
En la música no tengo proyectos actualmente. Capaz me inclinaría a tocar de músico invitado para alguna banda ocasionalmente o en algún grupo que covers. Me pasó en la última banda que tuve en la cual quise hacer temas propios, pero después se te hace muy difícil enganchar a la gente con los temas propios. Entonces tenía que estar siempre buscando ver con qué cover abría o con qué cover la enamoraba un poquito al público. Lo que pasaba es que era una banda chica y de pueblo. Pero, bueno, si sale alguna cosa como para juntar el billete la haría. Y si mis hijos en algún momento me necesitan para algo, en alguna de sus bandas, también voy a estar. Pero ellos ya vuelan solos y tienen sus propias bandas, así que no me necesitan.
Lo tuyo pasa por el streaming de Boca en YouTube…
Sí, estoy enfocado en eso, me gusta hacerlo, lo disfruto. Mientras lo disfrute lo voy a seguir haciendo. Aparte estoy bastante conforme con el hecho de poder salir o tratar de pararme en un lugar que esté alejado de esta grieta política de mierda que hay en Boca, que a mí me revienta, en la que tenés que ser de uno o tenés que ser del otro. Yo no quiero ponerme a discutir a las personas, quiero ponerme a discutir por el club, porque esas cosas a veces rompen bastante los huevos. A veces también te comes muchísimas puteadas, hay mucha gente que no te entiende y no te va a entender nunca. Hay que aceptar que hay gente que tiene sus propios sesgos y preconceptos y listo, ya está. Hay que entender que no hay tanto absolutismo en este mundo. No se puede ser tan talibán de las cosas. Si más o menos te manejás en esos parámetros te va a ir un poquito mejor.
Volviendo al vínculo entre música y fútbol, ¿cuál es tu canción de cancha preferida?
Mirá, lo que extraño en la cancha son las canciones clásicas. Me copa mucho cuando la hinchada se pone a cantar “dale bo” con la melodía del vals “Desde el alma”. Esa me encanta porque es un grito de guerra que se cantaba cuando el equipo ya había liquidado el partido. Otra que mí me encantaba, era “Boca te llevo en el alma y cada día te quiero más…” Porque cuando llegaba el momento de esa canción era espectacular en la cancha y no se escucha más últimamente. Fuimos el año pasado a la cancha con los chicos y ni una vez se cantó. Pero, bueno, cambian las canciones, van cambiando con el paso del tiempo. Después hay canciones que son bárbaras para la cancha y que por ahí no te gustan en otros contextos porque no te dicen nada, como puede ser “It´s a Heartache”, la de Bonnie Tyler, o la clásica “Todavía cantamos”, de Víctor Heredia. Hay una de Estelares, “Ella dijo”, que se canta en la cancha y está muy buena.
Roque Narvaja también le legó muchas canciones a la hinchada…
Tal cual. Son un orgullo para ellos que sus canciones lleguen a las hinchadas. León Gieco lo dijo en un momento con respecto a “Solo le pido a Dios”. Como que ese reconocimiento popular es glorioso para los compositores de las canciones.
Sos compositor de tus propios temas en los grupos en los que estuviste, ¿hay algún tema de otro autor que te hubiese gustado componer a vos?
Los 13 discos de los Beatles. Tengo que pedir y elijo todo. Sí, soy muy envidioso. Me encantan discografías enteras, la de los Beatles, cualquier tema de los Beatles me hubiera gustado componer; también cualquier tema de Zeppelin. O sino de Serú Girán o Spinetta. Agarrá el tema más choto de Spinetta, que no creo que tenga ninguno, pero déjamelo componer a mí. Hace poco salió una película llamada Yesterday en la que de repente todo el mundo se olvida que existían los Beatles, y el pibe que es el único que se acuerda hace pasar como propios todos los temas de los Beatles. Te juró que esa era una idea mía, antes de que se existiera la película. A mí me encantaría ser ese pibe… (risas) Es como cuando León cantó que todos somos los salieris de Charly, ¿no? Esa es la idea. Todos los músicos somos salieri de alguien. Uno está todo el tiempo tomando referencias. No estoy hablando de plagios explícitos, sino de influencias. Tomás algunos estilos y maneras. La música se va nutriendo de esas referencias y es una pasión interminable.
Emiliano
Acevedo





