martes, 9 de agosto de 2022

CARCA HOMENAJEANDO AL DISCO PESCADO 2 EN EL CCK...


Fotos: Guillermo Prat
Alrededor de las 20 del domingo 7 las luces se apagaron en el escenario 
de la ballena del Centro Cultural Kirchner. Había misticismo en el aire: hasta ese momento solo se sabía que Carca dirigiría un homenaje al disco Pescado 2, de Pescado Rabioso.

 

Algo se intuía cuando, por los costados, ingresaron las coristas Emma Pardo y Florencia Andrada y con ellas la pared del groove: Panky Malissia (batería) y Tuta Torres (bajo); laderos de Carca en su aventura solista. Mientras tanto, por el costado izquierdo se asomaba Carlos Hernán Carcacha, con su prolija camisa negra, portando la emblemática sirena de policía que solía llevar el Flaco Spinetta en el lomo durante los conciertos de Pescado cuando nos preguntaba: “¿Estamos todos locos? ¿Estamos todos locos o pasó una hormiga, Cacho?”. Lo acompañaba una pista de teclado lúgubre que se repetía en loop, montada como una especie de marcha imperial mientras el “Panadero Ensoñado” avanzaba raudo, como “Iniciado del Alba”. El misterio pronto quedará develado, cuando Carca, junto con Diego Outon (piano), se hace cargo de las interpretaciones de “Poseído del alba” y “Viajero Naciendo”.

 

La música se sumerge en un blues ácido y las versiones resultan en meras apropiaciones del intérprete. Uno de los puntos más altos del show fue la versión soul de “Como el Viento voy a Ver”, en donde ingresaron Migue Mactas y Pipe Correa, de Los Espíritus. Mientras que en “Hola dulce viento”, la dulce mixtura entre las congas y la guitarra slide matizaron el clima musical casi ceremonioso del CCK.

 

El rocanrol se hizo presente con “Nena boba”, en donde Carca deslumbró con su voz cercana al primer Sandro, sumando, además, la destreza de Pablo Hadida en el lap Steel. Un momento exquisito del show. Hadida también participó en “Madre selva”, que tuvo una inolvidable intervención de las coristas.

 

Como es su costumbre, Carca se hizo cargo de las canciones y jugó con ellas a su agrado, como en “Peteribí”, realizando una mixtura de dub y trip hop (cortesía de Torres y Mactas), que le calzaba justa a la furia compacta del ahora power septeto.

 

Despojada de sus cromatismos y ribetes de samba, “Credulidad” nos introdujo en un rito casi tántrico, montada sobre riffs duros y precisos con una batería seca y constante. Los coros de sus invitadas, por momentos Negro Spirituals del siglo XXI, otorgando una pesada atmosfera de invocación en tándem con el groove profundo del Tuta Tutein y la voz del brujo. Uno de los momentos más sofisticados y con una marcada influencia del genial Baxter Dury.


La noche se cerraba oscura, el cantante y sus músicos abandonaron el escenario con prudencia y solemnidad. Un viejo eslogan reza que los músicos siempre vuelven y esta no fue la excepción. Todavía había tiempo para tres canciones más. En soledad sobre el escenario, una luna dibujaba la forma del extraño ser anfibio de la tapa de Pescado 2.

 

Afuera el viento de agosto resoplaba, y adentro la frecuencia oscilante de un Theremín jugaba con los acordes finales.

 

Pablo González y Mauro Feola




jueves, 4 de agosto de 2022

GUALICHO TURBIO, Un Ruido Otra Vez: El blues está de regreso...

 

Un Ruido Otra Vez, tercer trabajo de Gualicho Turbio retoma el espíritu de su primer álbum homónimo de 2015 y llega a los lugares más recónditos del blues con otra memorable producción. Un disco editado en 2022 con 10 temas que indagan los pantanos de la música afro garagera de aquí, allá y de todas partes.  

Un álbum cocinado en medio de un caos creativo que abarcó casi tres años que incluyeron separaciones, mudanzas y variadas vicisitudes. Pero el recorrido valió la pena porque Un Ruido Otra Vez, sin dudas, es uno de los discos más interesantes de este año.

Este trabajo es una clara muestra de que el show debe continuar. Y así será el próximo 6 de agosto cuando Gualicho se suba al escenario del Emergente en la calle Acuña de Figueroa 1030 a las 23 horas. Allí la banda con más de 10 años de trayectoria se presentará, como nos tiene acostumbrados, para exorcizar los espíritus del ritmo primitivo y hacer que los acólitos dancen. 

Además, Un Ruido Otra Vez está disponible en todas las plataformas digitales y fue producido por Carlos Acconcia y Zelmar Garín.

A propósito de este discazo charlamos con Zelmar Garín (Diablo) (Monobanda: guitarra, voz y percusión), Hernán Balbuena (Chamán Urbano)  (Armónica) y el frontman Juanjo Harervack (Poseso) (Voz y maracas).

ENTREVISTA> ¿Cómo arranca la historia de este nuevo disco?

Hernán: Arranca durante la época de la pandemia. Todos estábamos divididos, cada uno por su lado y Zelmar comenzó a hacer las maquetas de los temas. Después nos las pasamos por mail, ensayando cada uno por su lado.

Zelmar: En realidad, desde antes de la pandemia la banda ya estaba metida en una etapa caótica. Probando y sacando cosas. El grupo no avanzaba y cada vez sonaba peor. En esa época estábamos tocando con Pali (batería) y Bárbara [Aguirre]. En un momento Pali se fue, volvimos a la monobanda, y me separé de Bárbara. Empezó la pandemia y me encontré con todos los temas que teníamos a medio desarrollar, algunos ya los habíamos tocado con el Negro [Hernán], algunos ya tenían letra de Juanjo pero todavía no estaban listos. Y en el medio de mi separación de pareja, cuando me tuve que buscar una casa, empecé a grabar las bases solo con mi placa [de sonido] de dos canales y dos micrófonos, hablando mucho con Charlie [Acconcia], nuestro técnico de grabación y amigo. Entonces comenzó a desarrollarse un sonido más vinculado a la murga o a New Orleans. Y ahí empezamos a ajustar las clavijas porque los temas te empiezan a pedir cosas. En fin, cosas de la composición. Después nos empezamos a juntar, íbamos a la casa de Charlie en Florida, grabábamos voces. Así comenzó.

¿Cómo ven este álbum en relación a los otros discos?

Hernán: Sonoramente es distinto. Desde la musicalidad de las partes que grabó Zelmar y todo lo que aportó Charlie. Los tres discos son bien distintos.

Juanjo: Creo que al principio no sabíamos a dónde íbamos o de qué manera hacerlo pero nos ajustamos a la música. Fue un caos resuelto de una manera muy linda.

Zelmar: Es más dinámico. Creo que es un disco muy bailable porque hay mucha percusión, hay un gran trabajo en el armado de los ritmos y los tonos. Lo que está bueno de nuestra música, a diferencia de otras más serias como las que imperaban en los 70 en donde no se bailaba o la del punk, es que lo nuestro se relaciona con los orígenes del rock y está ligado al blues y a la murga incluso. Por suerte, es común que en nuestros conciertos la gente baile y ese es el fin de nuestra música. 

¿Por dónde pasan las influencias musicales de este álbum?

Zelmar: Siempre estoy buscando cosas del blues y del rhythm and blues, por un lado. También los orígenes del rock de acá. Yo toco en murgas desde los 12 años. La murga acá sigue siendo una música marginal, de la cual soy militante. Por eso hay temas que tienen eso. También empecé a utilizar la afinación abierta. La primera canción se llamó “El adivino” y está en un single anterior. Tiene esa cosa medio africana. Después vino “El movimiento” y en esa época empecé a hacer los temas para este nuevo disco, que tienen esa afinación abierta: “Doble V”, “El blues bien abajo”, “Verdugo”…

Recorramos el disco. ¿De qué se trata “Oro verde”, el primer tema?

Zelmar: La habíamos pensado para que Hernán tuviera un número solista en el show. La idea es que fuera una canción simple en la que él pudiera improvisar, por eso es así. También me imaginaba a Hernán en esa historia, rodando…

Hernán: Porque piedra que rueda no junta musgo. Está hablando del fasoooo… [risas]

Zelmar: Me imaginé a Hernán ahí en Formosa entre el “oro verde”…

Hernán: Tiene que ver con mi gusto personal y como me percibe él. Porque yo siempre ando solo, entonces en la letra puso: “siempre anda solo y rico despertó”. Y es verdad, porque pasó así.

También tiene un vínculo con la naturaleza…

Hernán: Exactamente, fue una buena cosecha.

Zelmar: También está vinculado con algo familiar: “Yo andaba solo y mi semilla planté…”

Sigue “Aquella tarde”

Zelmar: Es un tema curioso y, para mí, de lo mejor del disco. El riff está en 3/4 como si fuera un vals pero la batería va en 2/4. Eso es algo que está en el blues más fino. Por ejemplo, lo hacía Howlin´ Wolf. Luego, el Capitán Beefheart lo llevó al extremo en un tema que se llama “Click Clack”. Cuando está el riff en 3 es machacante pero cuando la batería va en 2 se empiezan a mezclar los acentos y se origina un contrapunto rítmico muy interesante. Y la melodía es un blues pero va a otro tiempo, va más en el aire, que es lo que hacen ellos dos [se refiere a Juanjo y Hernán]. Esto aporta esa cosa espacial y psicodélica. La letra la hizo Juanjo en vivo y en directo.

¿”Un Ruido otra vez”?

Zelmar: Es un tema que se podría decir que anticipó el futuro. Es garagero pero también habla de la depresión. Lo hicimos y al año siguiente vino la pandemia, así que un poco anticipó esa problemática. Las influencias van por el lado de los Cramps y una cosa medio Kinks. Ahí aparece el kazoo y la batería machacante. Tiene la secuencia del blues pero con los riffs. Lo importante es la letra vinculada al tema de la comida y el desastre del medio ambiente.

Llega “Verdugo”…

Zelmar: Tiene una letra hecha de Juanjo en “Macrilandia”, digamos. Y la música es 100% de murga porteña. Tiene una influencia en la guitarra vinculado a los sonidos del noreste brasileño pero el ritmo es de murga porteña casi tradicional. Tiene una afinación abierta, una especie de Sol Mayor. En la grabación puse un teclado, medio grabado en joda pero que funcionaba perfecto para no olvidarme la melodía. Toda la sonoridad del tema es invención de Charlie.

Juanjo: La letra del tema es como un mix de todas las protestas que se le hicieron al gobierno de Macri. Hay una parte de la letra que dice: “Palo para reprimir amigos encapuchados…” Habla también de los infiltrados que había en las marchas. Es una canción de resistencia.

¿Cómo fue la grabación del “Blues desde bien abajo”?

Hernán: Fue un momento en el que me di cuenta de que –después de todo el caos personal que pasamos- el grupo volvía a estar vivo porque lo grabamos los tres juntos. Fue como una llamita. Porque la pandemia nos había desconectado.

Juanjo: Es un blues de Atalaya [se refiere al barrio de La Matanza del que son Juanjo y Zelmar].

Zelmar: Ese tema está grabado en vivo en el living de Charlie y la afinación no tiene tercera, que es la que le da sentido al acorde, haciéndolo ser mayor o menor. Eso hace que la guitarra se transforme en otro instrumento.

"La sombra”

Zelmar: Es un rocanrol clásico pero con toda la impronta de New Orleans, que es toda la esencia del rocanrol. Si vos escuchás como arranca el cencerro y cómo el bombo va a los pedos, el riff que está todo en contratiempo, y después la melodía muy sincopada… La letra la hizo Juanjo entre charlas. La debe haber hecho como cinco veces… [risas]

¿”Doble V”? Un blues clásico, ¿no?

Hernán: Sí, también, es un homenaje me parece.

Juanjo: Es un homenaje a Tachín, un personaje del barrio que era muy parecido a [Edmundo] Rivero. Era un murguero de Laferrere que había sido campeón de metegol en los Torneos Evita. Esas son las cosas que contaba con orgullo. Tachín conocía todos los bares de la zona y administraba uno en donde se juntaban todos los parroquianos que lo conocían. Tomaba Doble V y fumaba cigarrillos Particulares. Me acuerdo que en el bar había pegado un poster de los Beatles de la época de Let it Be; un día Tachín se da vuelta, lo mira y me dice: “Eran buenos estos putos…” [risas]

Zelmar: “Doble V” también tiene murga, un laburo entre baterístico y murguero. Tiene toda esa cosa de blues slide con la murga por atrás.

Llega luego “Rata de ciudad”. Es imposible no sentirse reflejado en la letra de ese tema…

Zelmar: Ese tema es un rag, un género anterior al blues. Quería hacer un blues en ese estilo, con el tipo de guitarra de los años 20 pero con la letra re lunfa, no te digo tanguera, pero casi… Es un poco una historia personal. Yo siempre viví en un barrio de La Matanza y de pronto me vi en un departamento en Capital con gente que no conocía, sin amigos y con esa cuestión de que si vivís acá, tenés la comodidad y todo lo demás pero te tenés que ir a la mierda porque te re quema la cabeza… Este tema es lo que se llama picking blues, estuve un par de meses para hacer el arreglo. Es como un separador en el disco, un descanso, porque es el único número acústico en todo el álbum, es casi todo eléctrico.

¿”Las iguanas de mi boca”?

Zelmar: Juanjo venía reacio a esa canción. Siempre nos pasa que en alguna canción Juanjo no puede entrar, le cuesta interpretarla. Le pasó en el disco anterior en “Sin mí”, que era un soulazo y al final lo terminó cantando Bárbara. Este nuevo tema tiene un sabor africano que está muy bueno, toda la cosa propia de la pentatónica africana que no tiene tercera pero también mezclado con ese sonido propio de la música uruguaya que hace una mixtura muy rara. Estaban todas las partes pero nunca terminaban de congeniarse. Pero me planté solo en casa a armar las bases… Tuvo como cinco letras distintas el tema, Juanjo perdía todas las letras… [risas] Ahora es la canción que más le gusta.

¿”Paraguay”?

Hernán: Yo pensé que en el momento en que lo grabamos íbamos a grabarlo a la cocina de Charlie.

Zelmar: Paraguay la hicimos con Juanjo. Él estaba pasando un momento muy difícil, y era complicado ponernos a trabajar. Y en la cocina de Charlie hicimos “Paraguay”, medio en joda, medio en serio. Para mí la imagen tiene esa misma esencia que la foto de Keith Richards y Mick Jagger en Francia, grabando Exile On Main Street, en donde se los ve en una mesa, planeando el futuro y zafando de alguna porque venían de escapar del sistema impositivo británico… Bueno, nosotros también veníamos escapando de un sistema que nos quería encerrar… Todos estábamos pasando por un momento difícil. Así que Charlie agarró ese momento y dijo “hay que grabarlo acá, con este sonido casero…”, y así quedó. A mí pareció un tema muy bueno para cerrar el álbum.

El disco, a diferencia de los dos primeros, no salió aún en vinilo…

Hernán: El disco no está físico pero el 6 de agosto se va a vender una tirada limitada de casetes.

Zelmar: Va a haber un combo especial de 30 casetes con entrada.

 

PREVENTA: https://rebelpass.com.ar/detalle/06-08-GUALICHO-TURBIO-EN-EL-EMERGENTE-/

Emiliano Acevedo




domingo, 17 de julio de 2022

LUNÁTICOS: Un sueño que explota desde Mar del Plata...




Lunáticos es una banda de rock marplatense formada por Jorge “Lobo” Peláez (voz y guitarra), Santiago Frogón (guitarra), Carli Prados (bajo) y Tomás Charles Pérez (batería). Durante los últimos seis años, su vertiginoso crecimiento los ha llevado a compartir escenarios con artistas consagrados como La 25, Circo Paranoico, Guasones, Gran Martell y el Mono de Kapanga entre otros, además de editar dos álbumes: Casi Humanos (2018) y La llave del Sueño (2021), este último producido por Fernando Blanco. En esta nota, Lobo, el frontman del grupo, nos cuenta un poco de la historia de la banda y los detalles de su nuevo disco.

ENTREVISTA> ¿Cuándo se armó la banda?

En 2016, después de mi salida de La Cuadra, otra banda bastante popular acá en Mar del Plata. En 2017 empezamos a grabar en estudio lo que iba a ser el primer disco, Casi humano, que salió en 2018. Nos fue bastante bien.

¿Cuáles son las influencias de los integrantes del grupo?

Son muy diferentes en cada uno de nosotros. A Tuti, el violero, le gusta mucho la música de Cerati y de Skay. Tommy, el batero es muy de los Beatles, de los Clash, tiene una onda ska. A mí me gustan mucho los Piojos, La Renga, Los Redondos, los Doors y los Rolling Stones. Y a Carli, el bajista, le gusta más la onda Manal y Sumo. Todo ese engrudo sumado terminó decantando en Lunáticos…

¿Cómo es armar una banda en Mar del Plata?

Acá es muy difícil tener una banda que haga temas propios. Partiendo de esa base, acá, la música no nos da de comer, cada uno vive de otra cosa. Es muy difícil decir: “la pego con mi banda” y poder vivir todos de la música. Claramente, para nosotros no es un hobby ya que en mi caso la música es mi vida. Yo creo que sería muy infeliz yendo a trabajar si no tuviera a mi banda. Es una pasión.

¿Cómo es la movida del rock en Mar del Plata en la actualidad?

Está todo siempre igual de tranquilo. Algunas bandas impulsamos una movida propia porque para que te den bola masivamente tenés que tener una banda muy conocida y, en Mar del Plata, no existe la masividad. Las bandas muy conocidas acá llevan más gente cuando tocan afuera. Acá, el tema de la cultura es muy complicado porque es una ciudad que, generalmente, recibe mejor lo de afuera. Por ejemplo, si viene una banda del mismo calibre que nosotros paran más la oreja y le dan más bola. Por eso, si bien hay muchísimas bandas buenas en la ciudad, no se les presta atención. Eso no pasa en otros lados… Pienso en La Plata, por ejemplo, que es una ciudad más permeable a escuchar cosas nuevas y propias. En Mar del Plata, los tributos mueven mucha gente pero las bandas que hacen temas propios, no. Por eso la onda es rajar a tocar a otros lados.

¿Cómo fue la génesis de La Llave del Sueño, su disco nuevo?

Después de sacar el primer disco veníamos tocando tres o cuatro temas nuevos pero en el medio nos agarró la pandemia y quedamos encerrados cada uno en su casa. Ahí compuse bastante y cuando volvimos a los ensayos le mostré los temas al resto. Decidimos grabar el disco y ahí apareció Fernando [Blanco], ex bajista de Los Super Ratones y actual Nube 9, con quien habíamos hablado una vez porque estábamos buscando un productor. Al loco le gustó la banda y se copó con la posibilidad de producirnos. Entonces empezó a venir a los ensayos a dar su opinión. El proceso fue tomando forma hasta llegar a grabar el disco a principios de diciembre de 2020.

¿Cómo es Fernando como productor?

Es muy respetuoso, nos hizo progresar un montón. Hizo mucho hincapié en el sonido de la batería porque cuando construís una casa tenés que tener los cimientos bien plantados. Terminamos siendo muy amigos.

¿Cómo pensás las letras de las canciones?

Las letras son como cuentos ya que al margen de ser reales o no las llevo a un plano más onírico. Me gusta mucho averiguar sobre el tema de los sueños, por eso el disco, también, tiene un título relacionado con ese mundo. Hay letras que hablan de cosas que han pasado pero uno trata de buscarle la vuelta para no ser tan obvio. Igualmente, para eso ya están el Indio o el Flaco Spinetta, nuestra propuesta es más directa aunque sin caer en la cosa burda u obvia.

¿De dónde les sale esa mixtura de géneros, de hacer rock, reggae, folk, blues?

De nuestros gustos musicales. A mí me gusta desde los Rolling Stones hasta Rainbow y desde Bob Marley a los Ramones. Al momento de componer, eso termina siendo una influencia inconsciente. Por ejemplo, si estoy componiendo un rock, me aburre si termina siendo un rock cuadrado de comienzo a fin. Por eso a veces discuto por cambios estilísticos con mis compañeros pero esa es la onda. Un tema igual de principio a fin se me hace muy pesado.  

Hablemos un poco de las canciones… ¿Cómo compusieron “La noche de ayer”?

Esta canción habla de una relación tóxica, de una noche problemática con una pareja, de levantarte y no acordarte de nada de lo que pasó ayer.

¿”Ciudad Gótica”?

Es una comparación con la fantasía. Estaba muy metido leyendo una historieta de Batman y me salió esa comparación entre la realidad de lo que estaba viviendo con esa Ciudad Gótica.

¿”Jueves maldito”?

Es como mi autobiografía prohibida…

¿”Ni a la vereda”?

Esa habla claramente de la pandemia que tuvimos que atravesar. Ya lo dice la letra: “No te asomes ni a la vereda…” Termina trayendo una frase de Atahualpa Yupanqui: “Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas…”

”Besos amargos” y “Sofía” hablan del amor…

Sí, “Besos” una linda canción de amor y “Sofía” está hecha para mi compañera y la madre de mi hija.

¿Y “Nena caprichosa”?

Viene de la época de mi banda anterior. Fue una de las primeras canciones que hice, en 2001 cuando tenía 19 años. Por eso tiene toda esa onda country o tipo Sui Géneris, a quienes escuchaba mucho cuando era más pibe.

¿”Esperemos que no”?

Habla del inminente nacimiento de mi hija a la que justo le toca ser mujer en este mundo tan complicado y machista, con tanta violencia de género. Entonces relata todas las cosas que le pueden pasar por ser mujer. Por eso digo: “Esperemos que no”. Hoy, afortunadamente, todo eso está cambiando con la lucha que han hecho las chicas. Por eso pienso que cuando mi hija sea más grande va a vivir un mundo más justo gracias a lo que las mujeres se han movilizado en este último tiempo.

Llega “La llave del sueño”, ¿a vos te inspiran los sueños?

Me inspiran mucho los sueños. Un día una chamana me dijo que los sueños me guiaban. Pero “La llave del sueño” es una declaración de amor, básicamente.

¿Y “Tres sábados, parte 1”?

Es una canción picante, esta es la primera parte. La parte 2, un tema casi punk, quedó para el próximo disco…

“Superheroes” es un relato muy visual...

Sí, me han dicho que podría ser una canción de una película de Tarantino. Quizás sea de lo más raro que hicimos en el disco. Suena un poco a El Mató, quizás haya sido el costado más “indy” del álbum.

Nos queda “La de aquel también”…

También está dedicada a mi bebé. Fue una de las primeras canciones que hice cuando supe que iba a ser padre. Creo que las almas vuelan y después caen en cualquier lado. Un alma que puede reemplazar mi alma, la tuya o la de aquel…

“El asesino arrepentido” parece un cuento de terror del siglo XIX…

Totalmente, habla sobre Edgar Allan Poe. Se me fue ocurriendo cuando estaba leyendo un libro que compilaba varios cuentos de él, además de contar su vida. Por eso dice que él bebe para encontrar la locura pero no se sabe si en realidad bebe porque ya está loco. Eso me quedó grabado y así lo escribí.

¿El disco dónde se puede escuchar?

El disco salió en cd y se puede escuchar en todas las plataformas digitales disponibles. En nuestro canal de YouTube tienen todos nuestros videos, incluyendo algunos inéditos, y en Spotify nuestros dos discos y los singles.

Emiliano Acevedo




jueves, 14 de julio de 2022

KISS EN ARGENTINA, entrevista a su autor Alejandro Rizzotti.


Este mes salió a la venta Kiss en Argentina, de Alejandro Rizzotti (37), editado por Gourmet Musical.

Una inmensa red de fans, coleccionistas, protagonistas, coberturas periodísticas, material de archivo, e incontables etcéteras que conforman un trabajo de investigación sin fisuras que consiste en un verdadero viaje en el tiempo por lo detallado del relato.

Un libro que no solo van a disfrutar los fans de la banda si no que, al aportar una reconstrucción de época exquisita, también sirve para entender mejor la cultura popular de nuestro país.

Las palabras iniciales del libro son de Bruce Kulick, guitarrista de la banda entre 1984 y 1996, recordando su paso por nuestro país y ofrecen una emotiva antesala para este gran trabajo que no habla ni más ni menos que de la capacidad argenta de amar a sus ídolos haciéndolos parte de lo propio.

Lo convocante del libro nos llevó a esta extensa charla con su autor que aquí les presentamos.

ENTREVISTA> ¿Cómo nace tu pasión por la banda?

A los 12 años, en 1996, cuando justo se dio la reunión de los originales con el maquillaje y los trajes se había armado una gran movida de prensa, aparecían en la tele. Y al poco tiempo un amigo me prestó un casete de Dressed to Kill. Así todo lo que había entrado por los ojos empezó a entrar los oídos, también. Esa fue una época en la que empecé a escuchar mucho Alice Cooper, Ozzy Osbourne, Aerosmith. Esos fueron como los cuatro pilares musicales de lo que empecé a escuchar de chico.

¿Cómo surgió la idea del libro? ¿Sos periodista?

No, soy diseñador gráfico. El libro nació del fanatismo que tengo por la banda. Además de coleccionar la discografía, también, tengo recortes de revista, diarios, etc. Entonces tenía mucho material. Siempre me llamó la atención todos los rumores alrededor de la banda en Argentina, lo de los pollitos, la cancelación del show en el 83 en Boca. Y bueno, tuve la idea de compilar esa historia y darle voz a otros fans y coleccionistas de Kiss en los 80 acá en Argentina. Ese es uno de los ejes centrales del libro: que otros fans puedan contar cómo vivieron toda esa época.

¿El relato tiene un punto de partida, por ejemplo, el disco Dynasty en 1979…?

No. La historia la arranco desde antes porque quise descubrirla toda. Además, lo que es la explosión de Kiss en la Argentina, en el 79/80, está en el segundo capítulo. En el primer capítulo abordo los comienzos en Microfón del 76 al 78, cómo se dio la negociación, cómo llegó y por qué, cómo llegaron a editarse los discos de Kiss acá. La verdad es que esa no es una historia muy conocida así quería contarla en el libro.

No quiero spoilear pero hablás del episodio de los pollitos, ¿eso es una leyenda que surgió acá o viene de Estados Unidos?

Nació acá en la Argentina. Algunos fans dicen que salió en la Revista Gente. Las publicaciones que hablan de eso son del año 80 más o menos pero fue un invento que llegó a oídos de ellos causándoles mucha gracia. No se sabe exactamente cómo surgió. Algunos dicen que Alice Cooper también lo hizo y no hubo tanta confusión.

Además Kiss se prestaba para a que se inventen cosas a partir de su propia mitología como, por ejemplo, lo de mezclar su sangre con la tinta del comic, lo que hacía que las cosas inventadas se magnificaran…

Tal cual. Además la imagen y estética satánica de Gene Simmons, el supuesto de que se había injertado la lengua de una vaca. Hablé con muchos fans, que en ese momento eran chicos, y me contaron que en aquella época no sabían si Ace Frehley era una mujer. Imaginate que no había Internet. Lo poco que llegaba eran algunas revistas del exterior. Así que al no haber información siempre se inventaban cosas y muchos fans se criaron creyéndolas. Y aparte, también, está el tema de Phonogram que, a partir de la leyenda de Dynasty en el 79, nunca se encargaba de desmentir nada porque, en realidad, era como un tipo de publicidad gratis ya que de esa manera siempre se estaba hablando de la banda y se seguían vendiendo sus discos. Además eso de “matar pollitos” era como una manera de transgredir que les llamaba mucho la atención a los chicos de esa época que, como todos, tenían la típica rebeldía adolescente de ir contra tus padres, tus profesores, el sistema…

¿Cómo fue la recopilación de todo el material siendo que sos muy joven?

Empecé de muy chico así que lo poco que pude conseguir en esa época fueron algunas revistas que me regalaban para algún cumpleaños. Después conocí, acá en Córdoba, coleccionistas mayores que yo y fui comprándoles cosas de su colección. Otras me las pasaron. Por ejemplo, carpetas con recortes de publicaciones de la época. Y así pude ir adquiriendo los materiales.

Una cosa muy llamativa, que seguramente incluiste en el libro, fue el debate sobre Kiss entre Rolando Hanglin y Victor Sueiro que salió en la revista Gente en 1983…

¡Sí! “Kiss sí. Kiss no”. Sí lo puse, lo puse. Transcribí fragmentos de la nota. Ese debate en una de las revistas argentinas más vendidas de aquel momento y entre dos personas que nadan tenían que ver con el mundo del rock te da la dimensión de la popularidad de Kiss en esa época.

¿Hablás de los conciertos en Argentina?

Sí. El libro cubre todos los shows desde el 94 hasta el de este año con reseñas y anécdotas de fans. Yo recién los vi en vivo en 2009, que ya era más grande y podía viajar solo. Nunca pude ver a la formación original.

¿Conocés a todos los integrantes en persona?

Sí. Conocí a los ocho que están vivos. Tuve la suerte de ir a tres de los eventos que hicieron en un crucero. Tengo fotos con todos ellos. Y a Bruce Kulick lo crucé dos veces. A Ace Frehley, en 2017 cuando vino acá. A Peter Criss lo vi en Orlando, antes de uno de los cruceros. Así que, como fan, tuve la suerte de cumplir el sueño de tener fotos con ellos y pedirles sus autógrafos.

¿Puede ser que además de las figuritas en los chicles que salieron acá en Argentina, había imágenes coleccionables de los integrantes de la banda como caricatura de jugadores de fútbol?

Sí. En el 82 el dibujante Félix Saborido incluyó a Kiss en la serie de figuritas que se llamaban Gran Match de los súper famosos. Cada figurita podía ser recortada y armada como para ser ubicada de manera vertical en una cancha y así poder simular los partidos con los equipos deseados. Era una serie muy amplia de los personajes más populares de la época, estaba El Chavo, personajes de Disney… Y bueno, Kiss era tan popular en ese momento que los incluyeron. Muy bizarro. En el libro cuento también lo de las figuritas que venían en los chicles porque fueron muy populares. Inicialmente, salieron en EEUU en 1978 y otra serie en Australia, que son las que se vendían acá.

Eric Singer

¿Está pensado hacerle llegar este libro al fandon internacional de la banda, el Kiss Army?

Sí, la idea está. Estuve hablando con gente del Kiss Army de España que organizan una fiesta con Eric Singer y Tommy Thayer, para ver cómo acercarle los libros y sería un sueño conseguir una foto de ellos con el material para que estén al tanto. El libro por ahora se consigue en español. Igual, ya me preguntaron varios fans desde EEUU cómo tenerlo. Porque el kissero tiene eso, aunque sea en otro idioma el fan de la banda quiere tener los materiales. Hay varios libros sobre Kiss. Por ejemplo, Kiss en Japón, Kiss en Suecia y se venden mundialmente.

¿Cómo fue la redacción del libro siendo que no venís del mundo del periodismo?

Bueno, si bien no soy escritor sí soy un gran lector sobre todo de libros sobre música y a partir de ahí empecé a escribir. Después le hice la propuesta editorial a Leandro [Donoso, Ed. Gourmet] y le gustó la idea porque era un proyecto original, una investigación que incluye testimonios de otros fans, periodistas, coleccionistas, allegados a la banda y demás. Y cuando terminé de hacer un curso sobre periodismo de rock con Nicolás Igarzábal, un escritor de la editorial autor de Cemento: el semillero del rock [2015] o Grabado en Estudios Panda [2021], le comenté el proyecto y le dije si quería ayudarme y me dio una gran mano con recomendaciones de lecturas, con la corrección de los textos o el aporte de un tono más poético, por ejemplo, en las reseñas de los shows. Y como soy diseñador gráfico, Leandro me dio toda la libertad para hacer la tapa y diagramar todas las imágenes del libro que son escaneos de parte de mi colección. Armé muchos collages. Así que tuve la libertad de armar toda la parte visual del libro, también.

¿Cómo está diagramado el libro?

En cuanto al contenido, uno de los ejes centrales a los que le quise dar mayor relevancia fue la explosión de Kiss en Argentina a principios de los años 80 y cómo nacieron los primeros fans de la banda. Es decir, cubrir todo lo que pasó acá con la banda desde el 76 al 2002: las coberturas de los shows, los comics que salieron acá, las publicaciones en diarios y revistas, todas las diferentes movidas y fenómenos que se daban en torno de la banda. Y otro punto, que quedó como un anexo, es la discografía porque tampoco hay mucha información de todo lo que se editó en Argentina, algunas particularidades, cambios en la tapas de los discos, traducciones, diferencias entre ediciones. Y como soy bastante fan de la discografía quise darle la importancia que merece en un capítulo exclusivo que sea más técnico que las menciones que hay en el resto de los capítulos.

¿Llegó a haber magazines de Kiss?

Sí. En Argentina salieron dos: Más Caliente que el Infierno de Microfón en el 78 y el de Love Gun que se vio muy poco. Yo no sabía que existía hasta que un fan me lo mostró así que lo pude incluir. Eso hasta dónde pude investigar porque no hay mucha información de Microfón.

¿Kiss llega a la Argentina a través de las notas de la Revista Pelo del 76/77?

Sí. En el 76 salió la primera nota de la banda en esa revista que se tituló “Presentamos a Kiss” que trataba de la edición recién salida de Destroyer y hablaba un poco de ellos, de la grabación y de la historia de la banda. Y, también en el 76, en una edición de la Revista Roll en la que estaba Jimmy Page en tapa. Esos fueron los dos primeros artículos en los que la banda apareció. En ese momento, nadie los conocía acá. La Revista Pelo se encargó, también, de dar a conocer los primeros discos editados acá tanto de Microfón como de Phonogram porque los publicitaba. Así que Pelo fue uno de los primeros medios que le dio difusión a la banda en Argentina.

Recuerdo, aunque era chico, el impacto de ver el video de “Lick It Up”, en Música Total. Al inicio la cámara solo muestra las botas y de pronto cuando sube ver por primera vez sus rostros sin maquillaje fue sorpresivo. Hoy, en plena época de Internet en la que se sabe todo, esto sería imposible. Pero en aquel momento podía pasar que unos tipos estuvieran 10 años en el sumun de la fama sin que nadie supiera como eran sus caras…  

Sí, fue como un boom. Ahora que lo mencionás un fan me contó que había podido grabar en videocasetera de la tele ese video y se juntaban como quince o veinte pibes en la habitación de los viejos a verlo una y otra vez porque estaban como locos. Incluso en esa época estaban de moda los videobares donde, por ejemplo, alguien conseguía el video de Kiss en Tokio y se juntaban a verlo porque era todo una novedad. Uno de los fans habitué de estos eventos me contó que a veces el que tenía que conseguir el video no llegaba y terminaban poniendo algo de Paco de Lucía que nada que ver, porque eran chicos de 15 o 18 años, y se querían morir… [Risas] Esa era la salida de su fin de semana.

¿Hay algún segmento del libro dedicado a las bandas tributo argentinas?

Sí, entrevisté a varias bandas tributo como la rosarina KISSmanía, que es una de las primeras, que se formó en 2005, y más recientes como Kiss Alive… y bandas kisseras, como Kefrén y Tomalo.

Después de haber realizado la cobertura de todos los shows de la banda, ¿cuál pensás que fue el mejor concierto de Kiss en Argentina?

De los testimonios surge que fue el del 94 que no presencié pero sobre el que muchos coinciden que fue tremendo. Sobre todo el primer Obras del 5 de septiembre. Y eso que fue un show chico, para cinco mil personas, que no tuvo pirotecnia pero en el que la conexión de la banda con el público fue irrepetible. También, a nivel emocional, muchos coinciden en que unos de los hitos más fuertes de todos los shows que dieron en Argentina fue el primero de la gira reunión porque fue un sueño ver a la formación original reunida con los trajes y el maquillaje

Hay ediciones argentinas de discos de la banda que son muy bien cotizadas, ¿no?

Sí. Afuera se buscan mucho discos que tengas tapas diferentes. Los más buscados son Rock And Roll Over de Phonogram que salió con una tapa diferente al original, era como una mancha de sangre. Y la reedición, también de Phonogram en el 81, de Hotter than Hell que tiene una tapa distinta al original que viene con los posters que había de cada uno de los integrantes. Pero la edición que está dentro de los cinco vinilos más buscados de la banda es un compilado que sacó Microfón en el año 78 Lo Mejor de Kiss. Ese fue un verdadero invento argentino y es muy cotizado afuera. He llegado a ver que se paga hasta mil dólares por él. Porque acá no se editó el compilado del doble platino de Kiss pero sí se hizo éste.

En el 83, ¿Kiss estuvo realmente cerca de tocar en Argentina? ¿Estaban convocados y declinaron ellos o fue todo un rumor sin asidero?

No, estaba el pre contrato. Tuve la oportunidad de hablar con Chris Lendt que era el business manager de Kiss que había viajado a Argentina y Brasil a negociar con la productora Demorcs  y me contó que eran unos pibes de menos de treinta años que se veían como recién salidos del colegio. En mi libro contextualizo un poco ese evento. Kiss venía de una gira por Estados Unidos con Criaturas de la Noche en la que no les había ido muy bien así que cualquier oportunidad que surgía la consideraban. Lendt me contó que Paul y Gene no quería venir porque creían que acá era todo muy primitivo en cuanto a las luces, sonido y la puesta en escena. Incluso me dijo que cuando tocaron en Brasil quedaron muy sorprendidos por la convocatoria que tuvieron. Pero sí luego de varias negociaciones hubo un pre contrato y bueno, ante la amenaza de bomba, que inclusive salió en el New York Post, cancelaron. Demorcs devolvió la plata de algunas entradas y después desaparecieron. Hay testimonios de socios de la productora de cómo los ex combatientes los amenazaban. También, me llegó información de quién había hecho la amenaza de bomba y por qué. Ese fue uno de los capítulos que más disfruté porque fue un episodio muy confuso y tuve que  investigar mucho. Por suerte conseguí muchos artículos y testimonios importantes de la época y quedó bastante completo.  

Emiliano Acevedo y Silvia Tapia