
A fines de los años ochenta las cosas eran
distintas, las ramas del rock estaban
bien definidas en el mainstream. Tanto los diferentes estilos como sus
consumidores, difícilmente cruzaban las fronteras que los diferenciaban.
Se acababa la era más futurista del rock, donde casi todo era pop y con alta dosis de electrónica que sintetizaba
cada acorde de guitarra, aunque el hard
rock de Aerosmith y Guns ´n Roses en mayor medida,
competía también por el grueso del público masivo y radial, dejando lugar para
que explote el heavy metal de
Metallica para un público que prefería sonidos más densos y siempre el
básico y letal punk rock, con
exponentes como los inoxidables Ramones. Así las cosas cada uno desde su
vereda, mientras que en el siempre mucho más interesante underground se gestaba la
movida que apretaría STOP y le daría reinicio al viejo rock & pop.

Hoy el rock tiene incluso más ramas que antes, pero ahora conoces casi
todas y probablemente te gusta algo de todas, tal vez más de lo que te gustaría
admitir dentro de tu preferencia pop,
punk o heavy por nombrar algunas. Este cambio se fue gestando
con grandes bandas y grandes discos, pero si existió un punto de inflexión, una
bisagra o un botón de reinicio, ese fue un disco con toda la esencia del
espíritu adolescente pero apto para todo público. Ese fue y será NEVERMIND.
Gabriel Gori
No hay comentarios:
Publicar un comentario