miércoles, 20 de julio de 2016

STEVIE WONDER, Hotter than July: Derritiendo corazones...



En septiembre de 1980, cuatro años después de haber alcanzado la cumbre con Songs in the Key of Life, Stevie Wonder edita Hotter than July, otro álbum extraordinario. Aquí este venerado artista emprendería una búsqueda musical bastante diferente a la que había realizado en los 70. Porque el advenimiento de la música disco, la new wave, y el éxito de Bob Marley impulsando el reggae, habían reformulado en gran medida los esquemas del rock y el pop, y muchos pioneros de ambos géneros tuvieron que replantearse seriamente sus nuevas producciones. En el caso de Wonder, el cambio de década no fue para nada traumático, y con la edición de Hotter tan July eso quedaría más que claro. En esta producción Stevie nos entrega un material variado y de gran calidad que contiene canciones como “All I Do” (de clara inspiración disco), o el súper reggae "Master Blaster (Jammin)", que alcanzaría la cima de los charts norteamericanos.

Además, Wonder se daría el lujo de rendirle un merecido tributo a Martin Luther King, Jr., con la inclusión del alegre "Happy Birthday"; impulsando y, por fin, consiguiendo que el natalicio de este pionero de los derechos civiles de los negros fuera convertido en feriado nacional en Estados Unidos. Ya por esto solo, sin dudas, Hotter tan July pasaría a ser otro hito inolvidable en la carrera de este multiinstrumentista, y más debido a la inclusión de varios temas geniales más como “Did I Hear You Say You Love Me”, “Cash in Your Face” o “Rocket Love”, que redondeaban un repertorio muy atractivo. 

Sin embargo, nada hubiese sido lo mismo si no hubiese incluido esa hermosa canción de desamor llamada “Lately”, una de las más hermosas baladas jamás compuestas por Stevie Wonder ¡Qué canción divina, por favor! Stevie la cantaba en forma perfecta, casi angelical; mientras que su acompañamiento musical –hecho a base de un humilde, pero finísimo, dúo de piano y contrabajo- sonaba dulce y atractivo, casi jazzy. Sin embargo, por detrás de tan bella melodía se escondía una historia amarga, ya que ésta era una canción de… cuernos. Simplemente, el relato de un tipo que tenía la certeza de que su mujer lo estaba engañando o que, a lo sumo, estaba en vías de irse con otro hombre. Con su canto apesadumbrado, Wonder se angustiaba por todo lo que (pre) sentía estaba pasando últimamente en su relación, con esos pensamientos interminables que no podía sacar de su mente. Preguntándose, porque su mujer se perfumaba tanto cuando no tenía que ir “a ningún lado en particular”, y porque cuando le preguntaba “si iba a volver a casa pronto”, ella no sabía, nunca sabía… Ay Stevie, claro, ¿no decían que de la muerte y de lo otro no zafaba nadie? ¿Así que la otra noche te pareció que “susurraba el nombre de otro”? ¡Qué perra! ¿Cómo se podía seguir así? ¡Y para colmo la hipócrita tenía el tupé de decir que, en realidad, “todo estaba bien, que nada había cambiado”!

Bueno, ya sea ésta una canción de cuernos o el relato de un tipo obsesivamente celoso y paranoico, “Lately” será siempre una canción deliciosa para escuchar. Y en especial por su final, por la perfección absoluta hecha voz, debido a la forma en que entona, y por la emotividad que ponía Wonder al expresar toda su angustia (a partir de los 3.15 minutos del tema), cuando en un crescendo vocal increíble desemboca en un final, cantado -casi sin despeinarse (las rastas)-, ¡luego de estirar una nota casi 30 segundos!, hasta llegar a una conclusión que emociona hasta las lágrimas. 

Emiliano Acevedo


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