
GÉNESIS
Luego de la edición de Nevermind había grandes expectativas, tanto del
público como la crítica, acerca de cuál iba a ser la siguiente obra maestra de Nirvana.
Sin embargo, los integrantes del trío habían decidido que su tercer álbum tenía
que ser diferente a su predecesor.
Se buscaba un sonido urgente, más natural y áspero, con pocas regrabaciones y
pocos trucos de estudio. El marco ideal para expresar los nuevos puntos de
vista de Kurt Cobain acerca de su vida personal, vinculados a su
casamiento con Courtney Love, la
reciente paternidad de su hija Frances, y la nueva y repentina fama de la
banda. De ahí la utilización de imágenes médicas en la tapa y en el sobre
interno del álbum, con ese maniquí anatómico transparente con alas de ángel
superpuestas. El mismo Cobain (un fanático confeso de los libros
médicos) diseñó el pólemico collage de la contraportada, que describió como "Sexo y mujer e in Utero y vaginas y
nacimiento y muerte", y que consistía en modelos de fetos y partes
del cuerpo sobre una cama de flores. Todo para dar cuenta de un mensaje
vinculado al inicio de la experiencia vital y la posterior y definitiva
muerte corporal, así como un título implícito: In Utero.
Paradójicamente, cerca del final, el rubio compositor parecía regresar al
comienzo de la vida. Uniendo los dos extremos. Completando el ciclo.
En lo que respecta a lo musical, Nirvana eligió como productor del álbum
a Steve Albini, quien tenía una
buena reputación dentro de la escena musical del rock alternativo norteamericano, luego de producir Surfer Rosa (de los Pixies)
y Pod (The Breeders). Cobain
quería que Albini utilizara en la grabación del disco su técnica de capturar el
sonido ambiente natural de una habitación mediante la utilización de varios
micrófonos (incluyendo un número considerable destinado a captar la batería de Dave
Grohl) algo a lo que los anteriores productores de Nirvana se habían
opuesto.

En sí, In Utero era un disco ecléctico en el cual convivían temas durísimos y descarnados como “Rape Me” con emocionantes páginas desgarradoras como “All Apologies”, además de incluir el pop casi beatlesco de “Dumb” o el punk de “Milk It”. Una producción tan áspera como el papel de lija, pero con una calculada sensibilidad que daba cuenta de la accesibilidad que reflejaban las transformaciones experimentadas por Cobain antes de terminar el álbum.
Para Cobain el disco no era
"más duro ni más emocional"
que cualquiera de los dos anteriores. Mientras que Krist Novoselic
pensaba que los dos singles de In Utero, “Heart-Shaped Box”
y “All Apologies”, eran lo suficientemente accesibles como para resistir el
sonido más áspero del resto del álbum.

Con respecto a la polémica “Rape Me”
(Violame), a pesar de las objeciones de las radios a difundirla debido a su
título y letra, así como de las quejas de algunos grupos feministas que
consideraban sumamente irrespetuoso que un hombre usara con esa libertad una
palabra tan fuerte, Cobain dijo haberla compuesto mucho antes de
que sus problemas con la adicción a las drogas se hicieran públicos, por lo que
estaba de acuerdo en que la canción pudiera ser interpretada desde ese punto de
vista, aunque evidentemente esa no había sido su idea inicial. Con respecto a
ésta polémica, en una entrevista dada a la Rolling Stone, declaró: “En
esencia, traté de escribir un tema que apoyara a las mujeres y tratase el tema
de la violación… No es una imagen agradable. Es una mujer que sufre una
violación, que está furiosa por la situación… es como si dijera: ´Dale,
violame, seguí adelante, porque ya vas a ver´. Yo creo fervorosamente en el
karma, y ese hijo de puta al final va a tener su merecido. Lo van a agarrar, va
a ir a la cárcel y lo van a violar a él. Así que violame, sí, dale de una vez.
Porque a vos te va a pasar algo peor.”
La letra de “Serve the Servants”
hablaba de la vida misma de Kurt, tanto de su infancia como de su etapa
adulta, así como también una referencia velada con respecto a la conflictiva
relación con su padre y al estado mental de Cobain justo en el auge de Nirvana.

Solamente una canción, “I Hate Myself and Want to Die”, fue suprimida del listado definitivo de In Utero ya que Cobain sintió que ya había demasiadas canciones "ruidosas" en el álbum. Además, en palabras de su autor, “porque sabíamos que la gente no se iba a dar cuenta de que no era nada más que un chiste; se lo iban a tomar muy en serio. Era totalmente satírico, una burla a nosotros mismos. Me consideran un esquizofrénico molesto, quejoso y boleado que se quiere suicidar todo el tiempo. Dicen: ´Nada lo satisface.´ Por eso me pareció un título gracioso. Durante mucho tiempo incluso quise usarlo como título del disco, pero sabía que la mayoría de la gente no lo iba a entender…”
RECEPCIÓN
Una vez editado, en septiembre de 1993, el disco fue muy bien recibido por los seguidores del grupo –a pesar de la inicial desconfianza a apoyarlo por parte del sello Geffen Records-, además de ser aclamado por la crítica especializada. Por ejemplo, en la Rolling Stone, el columnista David Fricke escribió que "In Utero es un montón de cosas — brillante, corrosivo, enfurecido y pensativo, la mayoría de ello a la vez. Pero, más que nada, es un triunfo de la voluntad". Otras publicaciones hacían referencia a la música del trío, que estaba “mucho más cerca de ser bella que fea”, además de “celebrar” la aparente intención de Nirvana de “haber dejado, sabiamente, de hacer esa inaudible pesadilla punk rock con que nos acostumbraba".
LEGADO

En resumen, aunque In Utero no haya llegado a las cifras de copias vendidas de Nevermind, no hay dudas que es uno de los últimos álbumes clásicos de la historia del rock. Con respecto a esto, Charles Cross, autor de la biografía de Cobain, dijo -en un artículo publicado en 2003- que In Utero fue "bastante mejor disco [que Nevermind] y que en diez años parece ser un influyente esparcidor de semillas, a juzgar por las bandas actuales. Si es posible para un álbum que vendió cuatro millones de copias que pasara desapercibido, o subestimado, entonces In Utero es esa perla perdida…”
E. A.
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