
Sin embargo, a pesar de que Jagger fuese,
debido a su leyenda, el que más notas acaparaba, ni él (que era el principal
compositor del disco) ni la hermosa Stone eran los verdaderos líderes de
este proyecto, el cual era, en verdad, dirigido creativamente por Dave
Stewart, uno de los músicos pop
más destacados de las últimas tres décadas. Stewart,
como conocedor de las posibilidades artísticas de un grupo súper cultural,
compuesto de diversos matices, entusiasmó a su amigo Jagger para que
formara parte de este disco. Según dijo
el propio Mick: “Buscábamos una
convergencia de diferentes estilos musicales, en una amalgama que incluyera
desde el reggae a las baladas a la música india.”

A
principios de 2009, Jagger, Rahman, Stewart, Joss Stone (que había cantado con
Mick en la banda sonora de la remake de Alfie,
en 2004) y Damian Marley estuvieron ensayando en los Jim Henson Studios, en Los
Angeles; tratando de componer canciones que tuvieran fusión y algún significado,
no híbridos sin sentido. Sin dudas, la química funcionó, ya que esta banda ad hoc alcanzó a grabar 29 temas en 10 días.
Este proyecto se pudo completar gracias a la ayuda del bajista y compositor Shiah Coore, la baterista Courtney Diedrick, así como una
colaboradora de Stewart de larga data, la violinista Ann Marie Calhoun.

Finalmente, el disco salió
a la luz en septiembre de 2011. Un trabajo que incluía la magia del rock personificada
en el carisma imperecedero de la voz de Mick, sumada a la tradición reggae traída
por Damian Marley, el tono tercermundista y exótico de Rahman (talentoso
compositor de bandas sonoras de ese boom fílmico que es Bollywood) y la dulzura soulera de Stone; mientras que en su papel de loco científico
musical, y explorador de los estudios y las consolas, Stewart se la pasaba
durante todo el disco creando, y recreando, hasta el cansancio diferentes
texturas –a veces, con más fortuna que otras- hasta lograr una de las
producciones más variadas del rock mainstream de los últimos tiempos.
Un disco agradable, bueno, sin ser excelso, y con
una producción excelente. Por momentos la amalgama musical funcionaba muy bien,
aunque también contenía temas que sonaban un tanto forzados. Jagger la dejaba
chiquita de taquito, demostrando porque es uno de los cantantes más
grandes de la música popular mundial de los últimos cien años. Mientras que Joss Stone exhibía todo su
talento de diosa soulera, en canciones como “I Cant´t Take it No More” y, especialmente,
“I Don´t Mind”.

“One Day One Night”, con su rítmica cansina
globalizada, aburría, sin pasar de la zapada sin ton ni son. Por el contrario,
“Never Gonna Change” era una hermosa balada acústica (a la Rolling Stones)
cantada por un Jagger encantador. En “Beautiful People”, la cosa se
vuelve ganchera, con estribillos para cantar en la tribuna, en un tema que
seguro estaba destinado a ir de cabeza como corte de difusión, y así fue… “Rock
Me Gently” era –como su nombre lo indica- el tema más cachondo del disco, ideal
para poner en un la habitación de un telo de lujo o en una buena película de soft porno… Mientras que “Warring
People” era la canción casi 100% Jagger solista, y que hacía acordar al
material incluido en su excelente disco solista de 1987 Primitive
Cool. Pero la exótica “Mahiva” se quedaba a mitad de camino, hasta
convertirse en otro momento descartable de este SuperHeavy.
Como decíamos, en “I Can´t Take it No More” se
lucía Joss Stone, gritando como una perra en celo, mientras que Jagger
la descocía haciendo el rockazo espectacular que no ibas a encontrar en
ninguna de las últimas producciones de los Stones, nobleza obliga… “Eh,
Captain” estaba bien, a pesar de lo raro que sonaba esa fusión indo-electrónica,
motorizada por Rahman y Stewart, a partir del filtro Jagger-Marley-Stone.
Lamentablemente, “Common Ground” era un número bastante aburrido, a pesar de su
dinámica rítmica… Nada que ver con “I Don´t Mind”, otra linda página musical en
la que se lucían Jagger y Stone; y que nos preparaba para el
final con tutti del disco con “World
Keeps Turning", un tema no demasiado destacable, pero que cumplía con su
función de ser el “himno”, o momento emotivo que cerraba este álbum.
Una producción con altibajos, pero entendibles, teniendo
en cuenta la génesis del proyecto. Lamentablemente, luego de este álbum no
volvimos a tener noticias de SuperHeavy. ¿Quién sabe? Quizás algún día se vuelven
a juntar para grabar el Volumen Dos. Por
lo pronto, el crédito sigue abierto para este supergrupo, ya que, sin dudas, SuperHeavy
fue una propuesta divertida y un circo multicolorido que se mantenía en sus
propios términos, haciendo una música de fusión conectada a los ritmos
hiperculturales de la actualidad, pero que a la vez generaba su propio microclima,
más allá del resto de los pobres mortales…
Emiliano Acevedo
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