
A propósito
de esto, el crítico y ensayista Simon
Reynolds, en su libro Después del
Rock (2010), habla de los años del postpunk
y dice que "ciertas figuras como
John Lydon o Mark E. Smith de The Fall
se adecuan al síndrome del intelectual anti-intelectual: lectores voraces y sin
embargo, desdeñosos respecto del arte en sus formas institucionalizadas".
Bueno, esto se observa en Reed, pero con 10 años de anticipación.

Curiosamente,
en una entrevista para el diario español El
País, durante el año 2008, Reed
muestra una postura hostil, cuando el periodista pregunta si no cree que al
igual que él, con The Velvet Underground, Jim
Morrison rompió los esquemas de lo que se podía cantar en el rock; a lo que
Lou contesta que Morrison “no hacía más
que reciclar letras del blues”, para finalmente levantarse y desaparecer
rumbo a su habitación. El periodista no duda en afirmar que “Lou no quiere adentrarse en esos años”.
Luego, en otra entrevista para el mismo diario durante el 2010, el músico
advierte: “Cualquier conversación sobre
The Velvet Underground le parecerá a usted una entrevista, pero a mí solo me
suena a un buen montón de mierda”.
Me
pregunto si se puede conceder tal extremismo. Quizás lo único que lo explique
sea el cansancio de un hombre que se hartó de luchar para salir de la jaula a
la que lo confinaron los medios masivos (y no tan masivos) de comunicación.
![]() |
Dibujo: Ariel Tenorio (www.ccelrock.blogspot.com.ar) |
Son
muchos los artistas que toman cierta actitud despreciativa hacia la época en la
que iniciaron su carrera, pero más allá de eso, y en este caso, lo innegable es
el carácter emblemático para la historia del rock, del arte y de la vanguardia
que Lou Reed imprimió en The Velvet Underground.
Silvina
Ghiselli
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