
En sí, Moving Waves, era un disco agradable
al oído, pero también complejo y elaborado; una obra que, curiosamente,
conquista la atención del oyente de entrada, para luego abrirse como una flor,
desenvolviendo sus bellezas musicales, en otro caso típico de álbum de calidad
que admite sucesivas escuchas gustosas en las que siempre se puede encontrar
algo nuevo sin dejar de sorprenderse. Extraño caso el de este grupo holandés
-cuyo núcleo creativo estaba formado por el guitarrista Jan Akkerman y el flautista y tecladista Thijs Van Leer- porque su
música contenía de todo, en un abanico que incluía desde la tradición folklórica europea, pasando por el
mejor rock progresivo, la
fuerza del rock pesado, algo de
jazz, y la elaboración de la
música clásica barroca; y
justamente, varios de esos elementos se dan cita en este Moving Waves, un álbum que atrajo la
atención y el respeto de la crítica y público internacional. alcanzando (¡nada menos!) el noveno puesto en las listas holandesas de álbumes, el segundo en Inglaterra, y el octavo en el ranking de la Billboard en Estados Unidos...
Y eso se
nota, de entrada nomás, en los primeros compases de "Hocus Pocus", el
tema que abre esta placa de Focus. Por supuesto, este temazo luego -junto
a "Sylvia", de 1972- sería su mayor éxito internacional. "Hocus
Pocus" era una canción que (como la Tienda "Los Gallegos"…)
tenía de todo, principalmente, incesantes cambios rítmicos y mucho humor.
Quizás podría ser tachado de pretencioso y desmedido, pero, ¿quién se podría
resistir a este tema? Arrancaba con un riff heavy de Akkerman, que daba lugar a los juegos vocales
desmesurados de Van Leer -que llegan hasta un canto tirolés demente-, a
partir de su forma de cantar en yodel (pasando la voz natural al falsete), con esa locura suya tan
parecida a la de su colega Ian Anderson (Jethro Tull), en
especial por la maestría con la que ejecutaba la flauta. Sin dudas, una canción
(y performance grupal) inolvidable.

Pero, el plato fuerte estaba en el lado dos, el
cual estaba cubierto en su totalidad por una espectacular suite de 23 minutos
llamada "Eruption", una extraordinaria adaptación de la ópera
Eurídice, del compositor italiano renacentista Jacopo Peri.
La misma narraba la trágica historia de amor entre Orfeo y Eurídice.
El resultado de dicha adaptación dio lugar a uno de los temas "larguísimos"
más hermosos y mejor logrados en toda la historia del rock progresivo internacional. Para grabarlo, Akkerman se encargó de los arreglos -como hizo en la mayor
parte del álbum-, que incluían en el caso de "Eruption" una enorme
cantidad de sobre grabaciones. Recordemos que en aquella época no existían las
grabaciones digitales -¡mucho menos Pro Tools!-, y todo había que hacerlo a
mano, pegando tramos de cinta analógicas de ocho pulgadas, para luego
regrabarlas -en este caso en una vieja máquina Revox-, y sin la ayuda del
sistema Dolby, para reducir el ruido originado por las sucesivas regrabaciones...

De Zappa a
Bartok, pasando por Pink Floyd y Deep Purple; nada
escapaba a la maestría de estos holandeses; que a nadie tenían que envidiar, de
tan grandes que eran (incluso, muchos años después, un fragmento de esta suite
sería sampleado por Gustavo Cerati para dar forma a “Bocanada”, su tema
de 1999 incluido en el disco homónimo). Y eso era "Eruption", el
punto final para un disco impresionante, un verdadero clásico del rock progresivo setentoso. Sí aún no
lo escuchó, no pierda más tiempo y hágalo: no se arrepentirá...
Emiliano
Acevedo
No hay comentarios:
Publicar un comentario