miércoles, 22 de junio de 2016

BUSCÁNDOTE EN LA LUZ, entrevista a Pol Medina



En el año 2000 Pablo Pol Medina editó su lujoso primer álbum solista (Pol), un complejo y elaborado álbum cancionero de culto, muy inspirado tanto en lo musical como en lo lírico. Grabando en los estudios Circo Beat de su amigo Fito Paéz, y con la co-producción de Ulises Butrón, Pol desarrolló una gran labor artística en éste que es uno de los mejores álbumes del rock argentino de los últimos años. Está claro que esto no fue casualidad ya que Medina no era un neófito ni un afortunado improvisado, todo lo contrario, su carrera había comenzado bastantes años antes, cuando siendo niño ya componía sus primeras obritas, y luego cuando, junto a su amigo Andy Chango, formó parte del (efímero y elogiado) grupo Superchango. Incluso, el mismísimo Andy eligió a Pol como su máxima influencia dentro del rock nacional, en una encuesta realizada en la web…
Talentoso multiinstrumentista, Pol es un artista hecho y derecho, ya que nunca vivió el arte pensado como un negocio si no como un medio de expresión y creación… Y eso se nota en su obra. Por suerte, ahora lo tenemos de vuelta, con todo, formando parte de un nuevo grupo y con varios proyectos más…

ENTREVISTA> ¿Cómo fueron tus inicios en la música? ¿Cómo te formaste como músico?
Mi abuela tenía un piano en su casa, al lado del televisor y cada vez que la iba a visitar ella miraba novelas y yo les ponía música de fondo, garabateando en las teclas del piano. Mis padres vieron que tenía buen oído y empecé a tomar clases. Estudié piano clásico: Mozart, Chopin -desde los siete años con Violeta Gainza-, y luego Axel Krygier me convenció de que tome unas clases con el maestro de piano, Klaus, y fui uno de los pocos afortunados en haber recibido sus enseñanzas.
A los diez años compuse dos sonatas, "Peces" y "Pescados", y las toqué ese mismo año en un concierto de jóvenes pianistas que se realizó en el Teatro San Martín. Más adelante, con Andy Chango creamos una pieza musical que se llamaba "Gansters", que fue seleccionada e interpretada en la bienal de San Pablo. Diez años más tarde pusimos una parte de la pieza en el disco de Superchango. Cuando cumplí los doce, apareció una guitarra en casa y comencé a traspasar mis conocimientos del piano a la guitarra. Ulises Butrón al verme tocar la guitarra me dijo que la tocaba como si fuera un piano.
En séptimo grado del primario formé mi primer grupo La Madre con mi amigo Ruy Krygier, en pleno apogeo del dark. Nosotros manteníamos los peinados onda Robert Smith pero, en contraposición a las letras pesimistas, le cantábamos a la alegría y al absurdo. Todavía conservo demos de La Madre, con canciones como "Mis hijitos están empezando la tercer edad" o "Sarmiento se pinta los labios con sangre de su hermano”. Las tocábamos en fiestas colegiales y en algunos pubs de la época... Teníamos músicos más grandes que nos ayudaban mucho, como Axel Krygier, Gonzalo Córdoba (de Suárez) y Kevin Johansen. Luego armé otros grupos, ya más influenciado por Pescado Rabioso, Virus, Charly. De todos modos, no eran influencias del todo legítimas, ya que, dentro de mi cabeza volaban todo el tiempo melodías abstractas e incomprensibles para el estilo de música que intentaba hacer, es decir, rock. Así que decidí buscar referentes musicales que me hicieran sentir que no estaba solo, y para ello tuve que volver a agarrar aquellos viejos vinilos de mis padres y algunos me rompieron la cabeza otra vez: Jobim, Pink Floyd, Gainsbourg. Curiosamente, los Beatles no me gustaban mucho, solo había escuchado una recopilación, y los temas me resultaban medio irritantes. Hasta que llegó a mis manos Revolver… No pude parar de escucharlo y terminé comprando toda la discografía de ellos. A partir de ese momento hay un aire beatle en cada canción que hago, lo cual me fastidia un poco.

¿Qué artistas y discos eran tus preferidos en esas épocas iniciales?
Como dije, en casa de mis padres había discos de los Beatles, Pink Floyd, Peter, Paul and Mary, Bob Dylan, Jobin, Joao Gilberto, Bartok y muchos otros de jazz y música oriental. Así que, aunque inconscientemente mamaba esa música: cuando empecé a comprarme mis propios discos me hice punk y me volvía loco buscando discos piratas de los Pistols, Stooges, Clash, Velvet Underground que en esa época eran carísimos y difíciles de conseguir.

Foto: PixTalarico

Fito Páez elogió tu trabajo y apoyó la grabación de tu primer disco solista ¿Cómo viviste esto?
De vuelta en Buenos Aires, compuse una gran cantidad de canciones con las cuales hice el demo del disco. Un día le mostré los temas a Fito Páez en su casa y tuve la suerte de que estábamos un poco borrachos y le gustaron. Él lo llevó a Warner y le dieron el ok. Siempre le voy a estar agradecido. Sobre todo de que se haya animado a producir un disco con música totalmente diferente a la que él hace, no fue la típica situación de un músico ya consagrado brindándole apoyo a quien podría ser un sucesor de su legado musical.
Hicimos una gran amistad y tengo hermosos recuerdos sobre esa época, llenos de anécdotas y vivencias.
La grabación del disco fue la más larga en la historia del estudio Circo Beat. Fueron 120 horas, la mayoría de los horarios que me daban eran de una de la mañana a nueve. Al comienzo yo producía el disco con Ulises Butrón y el ingeniero Mario Breuer. Todo iba sobre ruedas hasta que a mí se me ocurrió cambiar todas las melodías de las canciones. También estaba convencido de que había que hacer las letras el mismo día en que se iban a grabar. Hay un tema en el disco, "Lejos de la Humanidad", que en el momento en que tenía que cantar, todavía no le había hecho ni la letra ni le había inventado la melodía de la voz. Fingí una diarrea, me senté en el inodoro y a los cinco minutos salí con lo que para mí son la mejor letra y melodía del disco. Por supuesto, nadie se enteró de mi irresponsabilidad, sobre todo porque a esa altura ya no quedaba nadie, sólo Gafín, el técnico al que le dediqué el último tema del disco y yo.

Justamente en esa canción (“El Mundo de Gafín”) hablás de él…
Claro. Gafin es el ingeniero de sonido que trabaja en Circo Beat, creo que es la persona que más conoce ese estudio. Pasa toda su vida ahí metido trabajando y cuando no tiene ningún trabajo específico igual se queda ahí grabando sus cosas o ayudando a otros músicos a terminar sus temas, aparte es un pianista tremendo y una de las personas más hermosas que conocí.
Aprovecho esta oportunidad para aclarar que él fue quien toco ese hermoso piano que suena en “Globo a Grass”, uno de los temas del disco, porque no salió en los créditos.
Hubo muchos momentos en la grabación en las que me quedaba solo con él grabando y fue una ayuda tremenda.

Hablando de tu elogiado disco solista, ¿cuál es tu opinión actual del material incluido en él?
El disco quedó con la frescura y la originalidad que se logra grabando totalmente bajo la presión de estar en un estudio tan imponente y majestuoso como Circo Beat. Y terminando las canciones en el instante en el que se graban. En su mayoría las canciones del disco no son redondas, sino que van en línea recta, no respetan del todo el formato canción, pero terminan cerrando porque no hubo una intención de crear canciones especiales. Es simplemente la concentración en el placer que te provocaría ir de tal nota a tal otra, tratando de llegar hasta el lugar que quieras en ese momento, sin que importe el desorden que eso cause en la arquitectura de la canción. De esta manera las canciones se convierten en estados de ánimo momentáneos, lo cual hace que cuando las escuchas pueden llegar a molestarte si te encontrás en un estado opuesto al de la canción..., es una de sus contras.
 
MUNDO EXTRAÑO

¿Cómo ves a la distancia tu experiencia en Superchango?
Duró sólo dos años, muchas locuras nocturnas, diversión y rock and roll. Los padres del rock nacional nos amaban y nos mimaban demasiado, Andrés Calamaro, Charly, Fito... Eso nos confundió un poco... Nos volvimos demasiado cancheros. Creo que si yo hubiese sido otra persona a los Changos los habría odiado.
Cuando llego el momento de grabar el segundo disco con Andy decidimos irnos un tiempo a Madrid. No teníamos un centavo pero los músicos argentinos que vivían allí (Calamaro, Ariel Rot, Makaroff) se ocupaban de que no nos faltara nada. Nos quedamos más de la cuenta y cuando volvimos a Buenos Aires las cosas habían cambiado un poco... Las canciones que hacíamos no encajaban en ninguna de las tendencias musicales de ese momento. Estaban los alternativos por un lado y el rock “viejita” por el otro, había como cierta rebeldía con los próceres del rock nacional… Los mismos que nos mimaban, así que se nos volvió un poco en contra.

¿Qué músicas y/o estilos te gustan e inspiran?
El ritmo, el power, el engranaje sexy y su inevitable inducción al baile. Descarto su inclinación hacia la estructura cuadrada y cerrada que cuando la estas tocando te mete en un trance interesante, pero si solo estás escuchando te termina por aburrir. De la música clásica rescato su vuelo, su capacidad de explicar sensaciones que con palabras sería imposible, sus infinitas combinaciones armónicas, y descarto su esqueleto barroco y su exageración innecesaria hacia el sentimiento. Al unir estos diferentes estilos musicales te encontrás con mucha libertad, pero esa libertad debe tener un límite, y ese límite es el "buen gusto". Cuando sin querer traspasas ese límite la canción puede volverse agobiantemente sinfónica.

¿Cómo definirías el hecho de ser músico? ¿Qué significa esta profesión en tu vida?
Un músico tiene una relación personal y privada con su música, y me faltaban esos momentos en los que estás vos solo con ella dando vueltas a tu alrededor. Después de Superchango quise volver un poco al autista que trata de descubrir cuál es su propia música. Suena muy enroscado pero sería interesante averiguar que música te saldría si nunca hubieras escuchado nada, como si fueras un músico que nació sordo, o como un pintor que es ciego de nacimiento.

¿Cuáles son tus proyectos? ¿Pensás editar material nuevo en breve?
En este momento tengo mil ideas para hacer en la cabeza… Antes que nada quiero terminar de organizar toda la música que compuse en Nueva York, tengo miles de grabaciones con músicos muy grosos que conocí allá, como Shai Bachar, Ron Affif, Neil Weiss, Didi Gutman (de Brazilian Girls.)
También, ni bien llegué a Buenos Aires entré en una banda nueva y hermosa que se llama Horizonte, que me sorprendió por lo diferente que es al resto de las cosas que venía escuchando acá. Está formada por músicos muy buenos, que además son amigos, como Lea Lopatín (Poncho, Turf), Tommy Diéguez y Nico Pauls. Cuando nos juntamos a tocar inmediatamente me interesó sumarme al proyecto y a partir de ahí no paramos de hacer shows en vivo por todos lados.
Por otro lado estoy colaborando con varios proyectos musicales de todo tipo, como componer canciones junto a Marcelo Moura para su primer disco solista o comenzar la producción musical del nuevo disco de Fena Della Mallora. Y algunas cositas más que me tienen muy entusiasmado pero que no quiero contar para no quemarlas… ¡aunque me muero de ganas de contarlas!

Emiliano Acevedo y Leandro Ruano

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