
Con Close
to the Edge, Yes inauguraría una época presidida por la
ampulosidad de sus proyectos. Eddie Offord era el productor habitual de
los discos, y Roger Dean, el encargado de diseñar las extraordinarias
tapas de los álbumes. En el plano estrictamente musical, Yes fueron unos
adelantados a su tiempo, capaces de encerrar en un solo disco tantos ritmos,
melodías, atmósferas e ideas como las empleadas hoy día en grabar cien. Seguramente,
lo que la banda se propuso en este disco es expandir el formato de la canción hasta
rozar los límites de lo posible. Y lo lograron. Instrumentalmente, demostraron que
paño les sobraba ya que todos los integrantes del grupo se lucieron: Bill Bruford,
en batería, elaborando extrañas telarañas rítmicas; Jon Anderson,
con su extraordinaria voz y componiendo letras místicas; Rick Wakeman,
usando con maestría un arsenal con todos los sintetizadores disponibles en
aquella época; un milagroso Steve Howe, que casi hacia "hablar" a sus
guitarras; y Chris Squire, un “mastodonte” capaz de derretir muros sónicos
con su imbatible bass guitar.

Por su parte, Bruford recuerda al álbum de
esta manera: "Si hubiésemos sabido lo horrible que sería el proceso (de grabación), nunca lo hubiéramos
intentado. Imagínate a cinco tipos tratando de escribir una novela al mismo
tiempo... Fue una tortura. No había arreglos escritos de antemano, ni tampoco
había muchas cosas compuestas. Para colmo, en el medio de la grabación teníamos
que salir de gira o se nos rompían los equipos... Así que un tema podía quedar
en la mitad y ser continuado al día siguiente. Por todo esto, puedo decir que
fue un milagro que lo hayamos podido llevar adelante. Nos ayudó que tuviéramos
a nuestro lado a (el ingeniero de sonido) Eddie Offord, capaz de
cortar una cinta master de dos pulgadas y pegarla con otra cinta en solo dos
veces. Porque esto es lo que se hacía en la era pre-digital. El poder cortar
pedazos de cinta y ensamblarlos con otros fue fundamental en la grabación de la
música de Yes. A veces, hacíamos un fragmento de treinta segundos y
pensábamos: 'Bueno. ¿Y ahora que viene?'. Entonces parábamos la cinta y
escribíamos otro segmento de treinta segundos y lo grabábamos... Era como
trepar el monte Everest poco a poco..."

TEMA A TEMA…


![]() |
Anderson, Howe y Squire dialogando con el productor Eddie Offord |
El viejo Lado
Dos del álbum comenzaba con la suite de folk pastoral "And You and
I", uno de los temas preferidos de la banda, que cristalizó buena parte de
las pretensiones e ideas musicales de Yes. Wakeman comentó al
respecto que: "Este tema es una mini sonata para quinteto. Con
diferentes movimientos que se funden uno dentro del otro. El objetivo era
realizar una pieza musical que simbolizara todas las cosas por las cuales los
fans nos amaban y los críticos nos odiaban..."
En cuanto al cierre del disco, con el intenso y
pegadizo "Siberian Khatru", Anderson dijo que aunque su título
significa "invierno", trata justamente de lo opuesto: de los
sueños sobre "claros días de verano". Howe, por su
parte, comenta que estaban muy contentos de como tocaban en vivo a este tema y
que por eso lo usaban siempre para abrir los recitales de Yes.
Para bien o para mal, la crítica quedó estupefacta
con este disco. Por ejemplo, un anónimo periodista de la revista Disc lo catalogó como “un sinsentido
tedioso”. Pero fueron las menos, casi todos elogiaron el nivel técnico y
musical del álbum. Esta fue la opinión del prestigioso crítico Edward Macan, que aseveró: “Desde todo punto de vista, Close to the
Edge es una de las maravillas estructurales
del rock progresivo (…) creo que es posible verla como la combinación de la
suite de movimientos múltiples y la forma en un movimiento de la sonata.” Bill Martin, por su parte, iba más allá
que su colega: “Como una totalidad, Close
to the Edge representa lo más cercano a
la perfección que podemos encontrar en este mundo…”
En lo a que su repercusión respecta, Close to the Edge conseguiría entrar
en el Top Five de los rankings, en
ambas orillas del Océano Atlántico: puesto cuatro en el Reino Unido y número
tres en los Estados Unidos. Por eso, Yes se dispuso a realizar su gira
más grande de su carrera. Pero el futuro no solo traería rosas... sino alguna
que otra espina también.
(Bibliografía: Documental Yesyears; Revista Cantarock, Alfredo Rosso, Claudio Kleiman; Chris Welch, Close to the Edge: The Story of Yes)
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