
Volviendo a ese afiebrado 82, la sociedad argentina presenciaba el
descalabro y últimos estertores de la dictadura más sangrienta de su historia,
luego de la derrota militar en la Guerra de Malvinas. Tras ese final absurdo, el
Gobierno Militar –inevitablemente- entró en retirada, y ya se divisaban en el
horizonte los primeros síntomas de la primavera democrática. También, durante
esta época de paulatina renovación artística y cultural, empezaban a surgir en
el revitalizado rock nacional post-Malvinas, nuevos grupos tan disímiles como Virus,
Suéter, Los Violadores o los nuevos Abuelos de la Nada. A éstos se irían
sumando otras bandas aun under como Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota,
Sumo y, más tarde, Soda Stereo-; además de la movida heavy liderada
por Riff, La Torre y V-8, quienes daban un nuevo impulso a un
género musical que parecía anquilosado.
Y dentro de este nuevo panorama musical del rock argento, el primer opus
solista de Charly demarcaría claramente un tiempo y un espacio, con sus
canciones repletas de alusiones a una de las épocas más controversiales de la
historia argentina reciente. Porque este limbo de transición, situado entre
junio del 82 y diciembre del 83, será una época llena de ilusiones, en la que
–aunque no parezca- pasó de todo.
En sí, la génesis de Yendo de la Cama al Living se ubica en los
últimos tiempos de Serú Giran, poco antes de que separaran “los Beatles
Argentinos”, ya que varias de sus canciones tranquilamente podrían haber
formado parte de un hipotético sexto álbum de Serú, si el grupo no se hubiese
desmembrado a principios del 82, cuando Pedro Aznar decide irse a
estudiar música a Boston en la Berklee College of Music. Temas como “Yo
No Quiero Volverme Tan Loco” -al principio intitulado “Pena en mi Corazón”- o
“Inconsciente Colectivo” formaban parte del repertorio de Serú en sus últimos
shows de 1981. Sin embargo, luego de la partida de Aznar, y con la plena
seguridad de que el grupo no podría continuar sin él, García, Lebón y Moro
deciden poner un stand by indefinido en el grupo, que se terminaría
convirtiendo en un final cuasi definitivo en la historia de la banda, que
recién se volvería a juntar en 1992.

Sin dudas, García se encontraba en el momento cumbre de su labor como
compositor y por eso varias de las acertadas pinceladas realistas (y con algo
de humor) de su material previo serían continuadas en este Yendo de la Cama
al Living, en el que, además, modernizaba su sonido con la paulatina
inclusión de las baterías electrónicas -la máquina de ritmo Roland TR-808, la
popular “rucci” que luego sería clave en el tema “Transas”- tan en boga en esos
tiempos, además de usar nuevos sintetizadores (como la guitarra sintetizada
Roland GR-300), y contar con varios músicos invitados, como Willy Iturri
(batería), Nito Mestre (voz en “Superhéroes”), León Gieco (con el
seudónimo Ricardo Gómez, voz en “Yo no Quiero Volverme Tan Loco”), Pedro
Aznar (bajo y voz) y, nada menos que, Luis Alberto Spinetta (solo de
guitarra en “Canción de dos por tres” y guitarra y voz en “Peluca Telefónica”).

Luego, en “Superhéroes” se produce el rencuentro del dúo vocal
García-Mestre, quiénes reviven la vieja magia de Sui Generis, pero con un
sonido aggiornado a los 80. Justamente, García venía de colaborar en el exitoso
disco 20/10 (1981) de Nito, y aquí su viejo amigo le devolvía el favor.
En lo que respecta a su letra, “Superhéroes” hablaba, en forma tangencial, del
mundillo rockero argentino de la época, y de la actividad musical relacionada a
las giras, los managers, groupies y demás allegados. “No Bombardeen Buenos
Aires” era otra historia: una acertada pincelada acerca de la paranoia que
acosó a Charly durante la Guerra de Malvinas, dando cuenta también de la
frivolidad de ciertos sectores sociales durante esos meses tan dolorosos –como
en esa parte que decía: “yo no quiero el mundo de Cinzano…”, en referencia a
las publicidades de esa bebida- además de referencias a su gusto por la música
de The Clash, y a las marchas de protesta de los obreros a la Plaza de
Mayo (como la acontecida un par de días antes de la invasión a Puerto Stanley
del 2 de abril), y al famoso “estamos ganando”, frase tristemente célebre por
aparecer en la tapa de Gente o por los dichos de polémicos comunicadores
colaboracionistas como José Gómez Fuentes, conductor del noticiero 60
Minutos en ATC. Seguramente, ninguna canción del rock nacional describió de
forma tan sarcásticamente acertada cómo era la sociedad porteña durante la
guerra. A propósito de esta canción, en una entrevista dada en septiembre del 82
a Gloria Guerrero en la Revista Humor, Charly comentaba: “Cuando
empezó la Guerra de Malvinas, me encerré en el estudio un mes, y de la guerra
me enteraba cuando iba al bar de al lado… Entonces rogué que no bombardearan
Buenos Aires y seguí haciendo mi trabajo, aunque se cayera el mundo a pedazos
al lado mío. Porque es lo único que me interesa hacer, y lo único que me salva.
Si me enganchara con lo que pasa afuera, me volvería loco…”
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Llegando a Ferro en Cadillac, con Cachorro López... |
Por su parte, “Vos También estabas Verde” era cuasi una historia de
amor, una historia tanguera con reminiscencia de Serú Girán. Como habíamos
dicho, “Yo No Quiero Volverme Tan Loco” antes había tenido otra forma y título,
porque cuando se llamaba “Pena en mi Corazón” era un potente rock, en la onda
new wave, parecido al material incluido por Billy Joel en su álbum Glass
Houses (1980) –ésta versión rock es la que aparecerá en el disco homónimo
en vivo de Serú Girán, grabado en el Teatro Coliseo a fines de 1981, pero
recién editado en 2000. Luego, García le bajó el ritmo, dando lugar a esta
versión final incluida en Yendo de la Cama al Living, que, además, contó
con la acertada colaboración de León Giego, haciendo un contrapunto vocal
notable.
La melancólica balada “Canción de Dos Por Tres” era una inspirada
letanía, redondeada por el punzante solo guitarrero del Flaco Spinetta.
Justamente, Spinetta, junto a Pedro Aznar, colaboraría en el descocado “Peluca
Telefónica”, otro de los temas más recordados de este disco. Un álbum que
concluía con “Inconsciente Colectivo”, una de las canciones más recordadas de
Charly de toda su carrera, luego versionada exitosamente por Mercedes Sosa.
Sin dudas, un emotivo encuentro lírico musical de excepción en el que
–metafóricamente- Charly graficaba mucho del horror social y político vivido
durante los años de plomo del Proceso, además de pintar un horizonte lleno de
esperanza hacia el porvenir. Un poco, o mucho, de lo que él mismo hizo varias
veces, reinventándose continuamente, a lo largo de sus 45 años de carrera
ininterrumpida.

Emiliano Acevedo
Genial Crónica de una gran obra de arte que escucho cada día!
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