¿Obra maestra o farsa? ¿Por qué no ambas cosas? Y es que CA7RIEL & Paco Amoroso se vuelven a superar con el lanzamiento de un disco conceptual monumental que incluye comedia absurda, sátira y drama. Un trabajo amplio en estilos musicales y géneros, con una inmensa cantidad de capas sonoras y atmósferas. El dúo argentino aparece renovado en FREE SPIRITS, cuya narrativa está centrada en un proceso de recuperación mental después de sufrir un burnout por la presión del reconocimiento. El álbum continúa una terapia intensiva de los chicos en el Free Spirits Wellness Center, un retiro holístico ficticio de Sting dirigido a celebridades quemadas por la fama.
FREE SPIRITS habla de las vidas vacías de las estrellas de la música actual, que incluye sexo, drogas y rocanrol; y la falsa idea de que el dinero y la fama dan felicidad. A nivel musical, es un disco ecléctico donde se pueden encontrar fusiones de trap con toques de la música del medio oriente o con guitarras distorsionadas, así como bossa nova, house, rock, balada romántica, rave y más. Con canciones muy cromáticas que van del bolero de loft de hotel a temas muy oscuros, casi tribales.
Tema por tema
Esta producción se abre con “Nada Nuevo”, casi la banda sonora de una película de Bollywood, que incluye un ritmo frenético, mucha cámaras de voces y un entramado melódico arábico que lo vuelve muy atractivo. Es un tema con mucha locura, que musicalmente se va para cualquier lado pero es genial. “Goo Goo Ga Ga”, que incluye como invitado al gran Jack Black, es casi una canción de Minecraft. Una sambita latinosa, con escalas con cromatismos (como si fuera una canción demente para niños), que es el racconto de la vida de un tipo que se arrepiente de haber desperdiciado su juventud y quiere resetear todo para volver a ser un bebé. Mientras tanto lo que suena es un bossa nova muy jazzero y absurdo. ¿Pero qué se podía esperar de esta conjunción de estrellas del humor? “No Me Sirve Más” es un temazo, con influencias house y disco, una bomba inconformista en la que el protagonista quiere más y más, dentro de un entramado social que lo empuja hacia la híper ambición. También incluye una hiperconexión de ritmos y géneros, con capas y capas de voces, con variaciones dinámicas que te vuelan la cabeza.
Nada que ver con “Ay Ay Ay”, a dúo con Anderson .Paak, que es una orgía demente hecha canción latinoamericana que linkea directamente con clásicos como “Guantanamera”. Un tema bien jodón para festejar y bailar que incluye una segunda parte espectacular bien diferente, con mucho groove y un par de guitarrazos soberbios. “Vida Loca” es la canción de desamor del disco, muy sentimental, pero en los términos de CA7RIEL & Paco Amoroso, y sabemos lo que eso significa. Es un tema sentido, con mucha dulzura, una sensibilidad tremenda y una letra que habla de las vidas arrepentidas (?) que están llevando los artistas. Con mucho punchi, punchi, “Muero” contrariamente es un tour de force tremendo y adictivo. Incluye también un cambio inesperado en el medio de la canción que descoloca a todos los oyentes.
El tema junto a Sting (“Hasta Jesús Tuvo Un Mal Día”) es 100% pop ochentoso, en donde la música propicia un acercamiento irresistible entre los tres artistas que se vuelve gracioso y hitero. Sin dudas, encaja plenamente en el ambiente y concepto del álbum de recuperación y superación. En sí, es un temazo, con cambios melódicos hermosos que te rompen la cabeza cuando sube al final. Por su parte, “Ha Ha” incluye el inopinado sampleo de “La Felicidad”, el clásico de Palito Ortega, que funciona como sarcástica confesión. Es un muy buen tema, que empieza como balada, deviene muy rítmico y vuelve a ser balada, con una producción excelsa. Un super hit, sorpresivo y espectacular. “Soy Increíble” es otro gran caramelo pop. Un acercamiento instrumental al sonido Daft Punk, disfrutable y también ochentoso. Aparece una guitarra super funky, muy groovera, que suena a Prince.
Y aquí llega uno de los puntos más altos del disco: “Himno del Mediocre”, casi un homenaje a la canción romántica de los años setenta. Un tema que va a quedar en el recuerdo porque pinta para clásico. Es absurdo pero también la cabal demostración de la dualidad del perdedor nato que se acepta como tal. Nada que ver con “Todo Ray”, que es uno de los temas más marchosos del disco. Instrumentalmente es impecable. Una canción que seguramente va a explotar en vivo porque es una barbaridad, la locura desatada. Y el cierre de FREE SPIRITS es “Lo Quiero Ya!”, que parece el sampleo de una canción búlgara. Un tema que encaja a la perfeccion con la historia del disco, con una entramado rítmico complejo que es demente. Una secuencia de ruido blanco sumada a unos coros enigmáticos soft porno transforman el ritual en una rave secreta cuasi satánica…
Un final acorde para un disco que no se puede dejar de escuchar y volver a escuchar en repeat…
Nacho Melgarejo


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