martes, 7 de julio de 2015

RECORDANDO A CHRIS SQUIRE



Cada vez que muere un artista que admiramos mucho, es común sentir una profunda tristeza, como si ese ser que ya no está hubiese sido alguien de la familia, o un amigo cercano, por más que no lo hayamos visto en vivo jamás. En el caso de los músicos, seguramente, se piensa en su obra, en algunos de sus discos, o en alguna canción suya en particular, que nos acompañó en nuestras experiencias vitales individuales. Se recuerdan esos pequeños momentos de escucha atenta que hicieron crecer en nosotros la admiración que sentíamos hacía esa persona. Por eso, no es difícil imaginar cuanta gente, cuantos fans del rock progresivo se habrán sentido así de tristes y melancólicos el último sábado 27 de junio, cuando se enteraron que Christopher Russell Edward Squire había dejado de existir. De pronto se apagaba la vida de uno de los músicos más carismáticos y legendarios de ese rock que, alguna vez, fue llamado “sinfónico”, por su características estilisticas, pretenciosas, barrocas e intricadas, y que había tenido su apogeo en los primeros años ´70. Sí, se había ido un artista talentoso e inmenso; se había ido el fundador, alma mater, y el único miembro que estuvo siempre en Yes, a lo largo de sus 46 años de trayectoria, desde ese primer opus homónimo de 1969 hasta el último Heaven & Earth, de 2014. Sí, ese 27 de junio había muerto Chris Squire.

Definir en pocas palabras lo que significó la figura icónica de Squire para los fans de Yes es casi imposible. Simplemente alcanza con decir que fue uno de los bajistas más originales de la historia del rock. Músico intuitivo, autodidacta, con su habilidad en las cuatro cuerdas logró destacarse e impulsar la música de Yes hacía terrenos de elevado preciosismo melódico y rítmico. Y es que los integrantes de esta banda, en especial durante su época dorada en los ´70, consiguieron llevar la canción pop hacía la estratosfera. Y en ese Yes clásico -cuasi un dream team prog-, gran parte de la música del quinteto se apoyaba en el sonido de ese bajo monolítico y omnipresente de Squire.

Yes en 1977: Wakeman, Anderson, White, Howe y Squire

Luego, con el advenimiento del punk, no fueron pocos los que los etiquetaron –junto a otros integrantes del mainstream rockero setentoso- como “dinosaurios”. ¿Y cómo no lo iban a ser? Si hasta el propio Chris parecía un mastodonte invencible que disparaba notas a lo loco con su Rickenbacker ´64. Y es que el tono de su bajo era inconfundible: a veces sonaba agresivo, a veces dinámico, y la mayor parte del tiempo melódico. El bajo de Squire siempre tuvo un sonido brillante, que podía llegar –de ser necesario- hasta las frecuencias más agudas posibles, pero siempre produciendo un sonido límpido y sólido. Por supuesto, otra de las características que hacían grande a Squire era su talento para destacarse en todo tipo de piezas musicales, ya sea tocando una impecable versión de bajo solo de “Amazing Grace”, el famoso himno cristiano anglosajón, o realizando complicadas performances en piezas de más de 20 minutos de duración, como la suite “Close to the Edge”, el tema más elaborado y perfecto de Yes.

Le decían “Fish”. El sobrenombre se lo puso el baterista Bill Bruford debido a que Squire solía pasar largos periodos de tiempo haciendo baños de inmersión. Justo le pusieron Pez a él, que había nacido un 4 de marzo de 1948 y era de Piscis… Un sobrenombre que luego quedaría asociado también a su tema instrumental "The Fish (Schindleria Praematurus)" y a su monumental álbum solista Fish Out of Water, en donde se incluía una foto suya tomada con una lente ojo de pez. Pero no solo su afición a la inmersión acuática inspiraría títulos de canciones y/o discos, ya que también hubo una canción intitulada “Tempus Fugit” (“el tiempo vuela”, en latín) porque parece que a Chris –en clara oposición a la tradicional puntualidad inglesa- le era muy difícil llegar a horario a sus compromisos. Igual, ¿quién se lo iba a cuestionar? Si él era el jefe de Yes, el dueño de la marca.

La imagen "ojo de pez" incluída en la parte interna del arte de tapa de su álbum solista de 1975

Chris Squire, habría tantas cosas más que decir de él. Con esta nota, tan solo, intentamos hacer un humilde homenaje, que apenas alcanza para dar cuenta de su figura inmortal. Nos hubiese encantado poder entrevistarlo, porque la suya fue la vida de un músico tan grande como humilde, que dio vida a un universo musical originalísimo, que surgió estallando en su Intersticio...
Pero no pudo ser. Aquella nota que ayer fue difícil, hoy es imposible. Pero, bueno, como nos quedaron tantas cosas por preguntarle, en esta oportunidad nos tomamos el atrevimiento de compartir con ustedes, nuestros lectores, un último “reportaje” con Chris Squire, ensamblado a través de diferentes entrevistas dadas por el músico a lo largo de los años. Es, solamente, una nota armada con amor artesanal, en la que incluimos declaraciones textuales de Squire, extraídas de las entrevistas dadas para el documental YesYears (1991); además de fragmentos de la recordada revista Cantarock (1985); y una nota publicada por el sitio web brasileño Wikimetal en 2012.

Eso es todo. ¡Gracias por tu música! Feliz viaje, Chris…

ENTREVISTA> ¿De chico recibiste una educación formal de música? ¿Cuán importante pensás que es la educación musical, teniendo en cuenta que Yes es un grupo sofisticado?
Bueno, me parece que los diferentes miembros de la banda han estudiado música de distinta forma. La mía fue a partir de la música religiosa, cuando era chico. Pasé todos mis primeros años cantando en un coro. Estudiaba música y cantaba en un coro de catedral. También canté en coros acústicos. Mi crianza musical fue a través de música inglesa de iglesia. Luego, cuando entré en la adolescencia, me fui metiendo en el rock n´roll, gracias a los Beatles y todas esas bandas que se volvieron estrellas del pop a mediados de los ´60. También entonces, por supuesto, me gustaba escuchar música clásica. Pero, como vos sabés, varios miembros de la banda, a lo largo de los años, creo que han tenido experiencias diferentes. Por ejemplo, Rick Wakeman ha tenido una formación clásica, Steve Howe sabe muchísimo de guitarra flamenca, y de varios estilos de guitarra más, por supuesto. Como ya dije, tanto Jon Anderson como yo éramos de escuchar un montón de música clásica, y creo que hemos sacado algunas ideas de ahí, que luego se volvieron parte del estilo de Yes.

Chris, en los ´70, ¿vos tenías idea de cuán importante era la música que estaban creando?
No, ni ahí.

¿Te gusta el término “Rock Progresivo”? ¿Estás de acuerdo con que la música que vos hacés es realmente progresiva?
Sí, yo diría que sí. Porque creo que la definición real del Rock Progresivo se da cuando vos hacés temas que tienen más de tres o cuatro acordes, y una melodía… Sabés, nosotros hemos hecho toda clase de diferentes entrecruzamientos rítmicos y de líneas melódicas entretejidas con diferentes instrumentos, pero no por eso solo creo que cualquier cosa que hagas merezca ser denominada como “progresiva”, creo que el estilo de lo que vos hacés lo hace.

¿Cómo hiciste para desarrollar tu estilo y esa forma única que tenés de tocar el bajo?
Lo fui haciendo a partir de lo que iba escuchando. Desde chico, ya era de ir a ver a un montón de grupos, prestando especial atención a cada uno de sus bajistas, desde Paul McCartney a Jack Bruce, y desde Bill Wyman a John Entwistle; y luego combiné mucho de las influencias musicales de esos tipos, para más tarde desarrollar lo mío. Como vos sabés, a mí me gusta un determinado sonido y la manera en que lo hago, eso es algo que nunca paré de desarrollar. Ya en 1965 era muy fan de The Who, y ahí tocaba John Entwistle, quien fue quizás la mayor influencia en mi forma de tocar bajo. Aunque soy fan de Jack Bruce, John me influenció más.  Por fin, a los 17 pude tener mi primer bajo Rickenbacker, que debe haber sido el tercero en llegar a Inglaterra.

¿Y con respecto a eso, porque te decidiste a usar Rickenbacker cuando la mayoría de los bajistas preferían el Fender Bass?
Porque me gustaba mucho el diseño del Rickenbacker, como lucía, y también su sonido, especialmente por lo que te decía acerca de mi admiración por John Entwistle. El, al principio, además de usar Fender, tocaba bastante del material del grupo en un bajo Rickenbacker, y a mí me gustaba mucho la forma en que sonaba. Desde un principio, estuve dispuesto a quebrar los límites que ataban al bajo, hacerlo dejar de ser estrictamente un instrumento de marcación.

¿Cómo fue la grabación de tu álbum solista de 1975, Fish Out of Water?
Creo que resulto un gran desahogo el hecho de habernos tomarnos ese descanso de unas semanas. En realidad, no pasé mucho de ese tiempo componiendo. Construí un estudio en mi casa y me concentré en eso. El hecho de que cada uno de nosotros hiciera un disco solista en ese momento ocurrió porque queríamos mostrar que teníamos otras cosas que decir fuera de la “identidad Yes”.

Luego de ese párate, Yes edita Going for the One (1977) con la vuelta de Rick Wakeman al grupo. ¿Cómo fue eso?
Rick nunca debió haberse ido, en primer lugar. Debió haber seguido con sus cosas solistas y también con la banda, pero él también tenía su ego. Sus primeros álbumes solistas fueron un éxito de ventas y a él no le gustaba nada el material de Tales From Topographic Oceans. Tal vez el hecho de que éramos bastante jóvenes en aquel momento hizo que las cosas no se hablaran como era debido, pero yo no soy nadie para hablar de lo que podría haber sido... porque yo también tenía demasiados problemas.

También en Going for the One está tu canción “Parallels”. ¿Qué te acordás de este tema?
Se trata de un amor espiritual. Un tema que ofrece un mensaje de esperanza. En algún momento pudo haber integrado mi primer álbum solista, pero lo pensé mejor y lo reserve para un futuro disco de Yes.

¿Y cuál es la historia de “Onward”, el tema que compusiste para Tormato (1978)?
Ese fue un tema que empecé a improvisar sobre un piano, y que luego desarrollé con los arreglos de cuerdas que aportó Andrew Jackman, quien había hecho también eso en mi disco solista.

¿Hablamos un poco acerca de XYZ, el proyecto frustrado que tuviste con Jimmy Page, a principios de los ´80? ¿Te gustaba tocar con Jimmy?
Oh, sí, porque somos amigos, y la pasamos muy bien mientras llevábamos adelante ese proyecto junto a Alan White. Es una lástima que no pudiéramos desarrollarlo pero hubo un desacuerdo entre nuestros managers de ese momento. Quien sabe, quizás, algún día, lo podremos hacer de nuevo.

¿Hay alguna canción de Yes que estés realmente orgulloso de haber escrito?
Oh, hay muchas, ahora se me ocurre nombrarte “Heart of the Sunrise”, del disco Fragile.

El grupo ha cambiado muchas veces de integrantes, pero Yes ha logrado seguir activo a través de todos estos años. ¿Por qué crees que han durado tantos años?
Mirá, todos los músicos de Yes, pasados y presentes, no fueron elegidos por sus estilos de vida o porque lucían como estrellas de rock, sino por su musicalidad y habilidad. Yes fue siempre una apuesta, desde el principio, como tomar un riesgo juntando un montón de caracteres diferentes, y esto no ha sido sin sus bemoles. Pero por otra parte, el precio que pagamos por la música, la música de Yes, creo que valió la pena. Por lo menos eso espero, y es en la única cosa que puedo pensar para justificarlo todo cuando el día termina.

Fuentes bibliográficas: Video YesYears, A Retrospective (1991); Revista Cantarock, Edición Especial, febrero 1985; Entrevista sitio web Wikimetal (2012) (http://wikimetal.com.br/site/interview-with-chris-squire-yes/)


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