miércoles, 27 de abril de 2016

MARILLION, Fugazi: Un verdadero disco asesino...



Este álbum, Fugazi, el segundo editado por Marillion (grupo integrado por Derek William Dick -más conocido como- Fish en voces; Mark Kelly, teclados; Steve Rothery, guitarra; Pete Trewavas, bajo y Ian Mosley, batería), además de tener una excelente y bellísima portada (quizás, una de las mejores de la historia), es un disco exquisito y disfrutable, tanto por los fanáticos del celebérrimo rock progresivo (y/o “sinfónico”), como por aquellos que no gusten de este estilo. Por eso, incluso, varios críticos, en su momento, definieron a esta obra como de “pop elaborado". Curiosa reflexión ésta, pero no del todo desacertada. Pensemos si no que este disco salió en 1984, en medio del auge de grupos como Tears For Fears, Duran Duran o Culture Club; pero, sin embargo, dentro de este panorama "popero", la música de Marillion no sonaba para nada disonante ni rara, aunque tenía una actitud artística decidida por la inclusión de tópicos musicales que también hacían las delicias de los viejos fans más recalcitrantes del prog, así como de los nuevos que se acercaban a escuchar aquel rock sinfónico de sus hermanos mayores: Solos de teclados, buenos guitarrazos, cambios de ritmos, temas "épicos"... Y, por cierto, de eso, en este Fugazi hay, y mucho…


El disco empezaba con “Assassing”, en medio de unos sonidos perturbadores, de resonancia india, hasta que, de repente, estalla la canción, cercana al Pink Floyd más rockero de The Wall, con muy buenas secciones de teclados, y arreglos ajustados y precisos. Un típico tema ganchero como para empezar el disco bien arriba. Lo seguía “Punch & Judy”, otra canción con mucha onda y muy elaborada en lo que respecta a su nivel compositivo. Sin embargo, lo que más llama la atención aquí es la voz de Fish, porque, en verdad, cuesta creer que el que canta esta canción ¡no es Peter Gabriel!
“Jigsaw” era un tema muy emotivo, que contiene lindos arreglos, con un papel predominante de los sutiles teclados –cortesía de Mark Kelly-, y un par de momentos muy emotivos, en lírica y música, que levantan, rompiendo la pasividad. Además, Fish realizaba una muy buena interpretación vocal. Por el contrario, “Emerald Lies” era una canción potente y muy progresiva que, incluso, contenía un par de cambios rítmicos de naturaleza casi hard rock, así como un par de estructuras complejas y un clima casi épico, que la emparentaban con algunas cosas del primer Genesis de los 70, cuando todavía era un quinteto progresivo, antes de la masividad de la era Collins. Luego, en “She Chameleon”, Marillion daba forma a un tema bastante oscuro e interesante, que contiene una impresionante performance vocal de Fish, con obvios guiños genesianos a lo Peter Gabriel… En “Incubus” la banda de Fish realizaba una canción pretenciosa, muy bien lograda, y con climas variados. Otra vez, aunque suene redundante, es imposible pasar por alto el "deja vu" auditivo constante, generado por estos temas de Marillion, como si fueran casi los “Danger Four” de Genesis, pero una con calidad musical incuestionable. Por eso, es muy loable su propuesta artística, y su nivel compositivo, aunque sea casi imposible no relacionar a temas como “Incubus” al material de Genesis, del periodo ´72 - ´74. Incluso, el final de este tema recordaba al clásico "Supper's Ready", incluido en Foxtrot, de 1972. Y así llegamos al final de este Fugazi con su tema homónimo, en otra muy buena performance progresiva, que también contenía muchos cambios climáticos, pasando de la tranquilidad a la inquietud, cortesía de la guitarra de Rothery, quien cumplía aquí una gran labor.


En resumen, la canción ideal para cerrar este colosal disco –uno de los mejores de toda la historia de Marillion-, con un final que se va en fade out, haciéndonos creer que éste quizás también sea un disco eterno...

Emiliano Acevedo
 

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