
¿Las
causas? Varias. Repasemos. Por un lado, sale de los Yardbirds –al igual
que Clapton y Page-, y crea un grupo innovador que arrasaba los
oídos: el Jeff Beck Group, junto a un jovencito Rod Stewart (voz) y Ron
Wood (bajo). Estaban a punto de alzarse como uno de los mejores grupos de
la historia –y es muy posible que hayan sido la inspiración para que Jimmy
Page se decidiese a fundar Led Zeppelin-, pero las luchas intestinas
de la banda, sumadas al carácter volcánico y dictador de Beck hacen
naufragar al grupo luego de dos álbumes que hoy son dos piezas de colección. En
definitiva -y salvo en contados momentos-, luego de la partida de Rod
Stewart del Jeff Beck Group; Beck -en vez de buscar un
reemplazo- decide trabajar de ahí en más sin contar, la mayor parte de las
veces, con la presencia de un carismático vocalista en sus proyectos, algo que
seguramente hubiera podido ayudarle a vender su música a una gran audiencia.
Por
otra parte, durante toda su vida, Jeff Beck fue un músico muy ecléctico,
y decidió seguir una regla de oro: nunca realizar más de tres discos en un
mismo estilo. Por eso es que en su zigzagueante carrera se la pasó saltando
alternativamente del rock pesado
a la jazz-fusion o del rock "stoniano" a la
crudeza del blues, sin
escalas...
Y
para terminar, a pesar de ser considerado por muchos colegas como el "mejor guitarrista del rock",
muchas veces prefirió estar lejos del candelero, mientras ocupaba su tiempo
recuperando autos antiguos –una de sus mayores pasiones- en vez de tocar la
guitarra...
REMONTANDO
LA CORRIENTE AL REVÉS…

Luego
de su ida de los Yardbirds, en 1966, estuvo cerca de formar un súper
grupo junto a Jimmy Page (guitarra), John Paul Jones (bajo) y el
baterista de The Who, Keith Moon. Con esa formación grabó el
inmortal “Beck´s Bolero”, un impresionante y furibundo instrumental compuesto
por Page, pero el proyecto quedó ahí porque les faltaba un cantante.
Será entonces que funda el Jeff Beck Group, en 1967, y con él la
cristalización del sueño del grupo propio, cuando Beck se une a un joven
y hambriento Rod Stewart y su compadre Ron Wood. Una banda con
problemas para encontrar baterista fijo. En un principio, Aynsley Dunbar
se encargará de tocar la batería, para más tarde ser reemplazado por Mickey
Waller. Luego, en 1968, también se une al grupo el gran pianista Nicky
Hopkins. Estos músicos son los que grabarán Truth (1968) y Beck-Ola
(1969), dos gemas preciadas para cualquier amante del mejor blues rock.
Por supuesto, el estilo blues-rockero
desarrollado por el Jeff Beck Group no era nuevo. Ya se venía desarrollando en Cream
y la Jimi Hendrix Experience, sin embargo con el cuarteto de Beck la
cosa fue bastante distinta. Por un lado tenían un cantante dramático y
apasionado como Rod Stewart, en uno de sus mejores momentos de su
carrera; sumado a una estruendosa sección rítmica aportada por Ron Wood
y Mickey Waller. Todo esto, sin nombrar a la ‘embrujada’ guitarra de Jeff.
Una vez, Rod Stewart recordó esos tiempos diciendo que “(En el grupo) Jeff era capaz de tocar un millón de notas, pero no lo hacía. Nunca tocaba arriba de las voces. Metía rellenos elegantes en los momentos oportunos. Me acuerdo de que iba a su departamento en Putney, y escuchábamos discos de The Temptations y The Four Tops, para ver las melodías y los arreglos. Hacíamos temas de Dionne Warwick. Jeff podía tocar ese tipo de cosas también”.

Luego
de esta separación, Jeff tenía la intención de formar un power trío con los dos ex-Vanilla
Fudge, Carmine Appice (batería) y Tim Bogert (bajo), pero en
noviembre de 1969 tuvo un grave accidente automovilístico, en el que sufrió una
conmoción cerebral y se quebró la mandíbula, lo que le supuso una larga
internación hospitalaria y un párate de todo un año de rehabilitación. Cuando
finalmente se recupera en 1971, Bogert y Appice ya estaban
tocando en una nueva banda llamada Cactus, y por eso el guitarrista
decide formar una nueva versión del Jeff Beck Group. Para esto llama al
tecladista Max Middleton, al recordado baterista Cozy Powell, al
bajista Clive Chapman y al cantante Bobby Tench. Esta nueva banda
graba dos discos bastante buenos: Rough and Ready (1971) y The
Jeff Beck Group (1972). Sin embargo, ambas producciones pasaron sin
pena ni gloria. Justo en ese momento Cactus se disuelve, a fines de
1972, dejándoles a Beck, Bogert y Appice la vía libre para
formar, ahora sí, un power trío homónimo en 1973.
BB&A:
UNA FÓRMULA EXPLOSIVA…

Resumiendo,
el disco de BB&A contenía un efervescente hard rock, pero sin
llegar a lo visceral, en un estilo que gustaba a los fans de Beck. Sin
embargo, una vez más, las tensiones internas y el carácter dictatorial de Beck
con respecto a Carmine y Appice, imposibilitaron la
continuidad de este proyecto musical. No por nada, aún hoy Carmine Appice,
cada vez que le preguntan sobre el guitarrista inglés, simplemente comenta: "He's
a son of a bitch...but he's the best, really.”
DELIRIOS
MÍSTICOS Y JAZZEROS
Un
año y medio después de la ruptura de BB&A, Jeff Beck regresa
en 1975 con Blow by Blow, su primer álbum enteramente solista, pero
incursionando en el jazz rock.
Producido por George Martin, éste sería el disco comercialmente más
exitoso de toda la carrera del guitarrista. Entre varios momentos dignos de
mención, este soberbio álbum instrumental traía una increíble versión de “Cause
We´re Ended as Lovers”, de Stevie Wonder. Según el mismísimo Eric
Clapton, ésta fue una de las mejores grabaciones que Jeff hizo
jamás: “(Porque) constituye una clase magistral del estilo lírico de Beck, con sus
cuerdas estiradas vigorosamente y esas notas que parecen suspiros, gracias a la
combinación de tremble y
feedback (…) Sin importar lo que toca, (en sus
trabajos) siempre lo expresivo ocupa
un rol predominante.”

Un
tema tan bueno como "Blue Wind" y el finísimo arreglo de la versión
del clásico tema de Charles Mingus, "Goodbye Pork Pie Hat", en
donde Beck tocaba con su particular buen gusto, arrancando claros y
bellísimos tonos en las seis cuerdas. Con respecto a la grabación de este tema,
Beck contó una graciosa anécdota: “No me salía ningún solo que me conformara, y
eso casi saca de quicio a George Martin, debido a la cantidad de tomas
que grabamos. Al final, tuve razón yo. Porque en el solo que quedó en el disco,
ese feedback accidental que
hay en el medio, que lleva a la parte siguiente, no estaba en ninguna toma. La
espontaneidad era importante”.
Como se ve, intuición es algo que tampoco le faltó nunca a este guitar hero… Según Walden: “Jeff
es sucio, vehemente, y le
encanta causar conmoción. Pero es muy noble con el material que elige. Toma las
melodías más hermosas y las tuerce y las da vuelta.”
EL
OTOÑO DEL PATRIARCA
A
pesar del éxito de Blow by Blow y Wired,
luego de realizar una gira y un exitoso disco en vivo junto al Jan Hammer
Group, Jeff Beck decide retirarse un par de años del mundo de la
música, para tomarse un descanso y dedicarse sin interrupciones a su pasión por
los autos antiguos que, alguna vez, lo llevó a fantasear con abandonar
definitivamente su carrera musical: “Hubo veces que pensé que me daría lo mismo
trabajar en Roy Brizio
Street Rods (un conocido taller de
autos de San Francisco), pero siempre
vuelvo a la música. Es como un anzuelo invisible que te arrastra.”

Después,
nuevamente el silencio, y Jeff Beck se retira al ostracismo. Recién en
1992 regresa para realizar un monumental trabajo, tocando la guitarra eléctrica
como músico invitado en el recordado Amused to Death, el tercer
álbum solista de Roger Waters. Luego de esta destacada performance, Beck
continuó grabando discos -algunos mejores que otros- durante los 90, e
incluso visitó la Argentina en 1999, brindando un recordado show en el Luna
Park en el marco de la gira presentación de Who Else! (1998), el álbum que podría decirse lo trajo de regreso. Dos años más
tarde, You Had it Coming sería la continuación musical de esta
renovada etapa de Beck. Y el tema “Dirty Mind” de ese trabajo le
acercaría su tercer premio Grammy en la categoría Mejor Rock Instrumental.
MILLENNIUM
BECK
Con
la edición de Jeff, en 2003, el guitarrista británico mostró que el estilo
eléctrico que había usado en sus dos álbumes anteriores continuaba intacto.
Este era un álbum en el que Beck fundía magistralmente su influencia
electrónica con su pasado de blues y
jazz; y como corolario de este irresistible trabajo, con el tema “Plan
B”, ganó su cuarto Grammy.

Como
vemos, más allá del carácter masivo o exclusivo que suele acompañar a los
artistas, hay algo de lo que personajes como Jeff no carecen, y tal vez
eso sea lo que lo iguale con sus colegas más renombrados: una intensa búsqueda
que siempre generará magia en cada acorde que toque en su guitarra, y una
trayectoria impecable que sigue y no se detiene. ¡Afortunadamente!
(Textuales
extraídos de una entrevista publicada en la revista Rolling Stone, número 144, marzo 2010)
E.A.
No hay comentarios:
Publicar un comentario