
De acuerdo a esta cita del gran crítico norteamericano, sobrino del fundador de All Music Guide, pocos se animarían a comprar
el único disco (editado en 1970) por Attila, el dúo
formado por Billy Joel (órgano) -sí,
el mismo que después sería súper estrella (o Billy Martin, el Piano Man), el híper, recontra, multi millonario
cantautor- y Jon Small (batería)… Sin embargo, esta curiosa producción contiene elementos que la
hacen muy atractiva. Por empezar, Attila cultivó (o intentó, mejor dicho) un rock extremadamente “heavy”, mixturando los sonidos barrocos de la música clásica con el rock progresivo y el pop garagero…
El resultado fue tan pretencioso como bizarro y encantador. Pero no para Erlewine, que en su crítica agrega: "Hubo malas ideas en la historia del rock,
pero ninguna se puede comparar a la colosal estupidez de Attila. Su
combinación de hard rock de órgano y batería es atroz. La combinación de los
combos de órgano y batería suenan bien en el jazz porque los músicos saben cómo
balancear la dinámica de los dos instrumentos, pero en este grupo sólo crean un
ruido insoportable".

Seguramente, lo que quiso hacer Joel en Attila
fue tratar de sonar como el tema "The Knife", de Genesis, pero
trasladado a la enésima potencia durante todo un disco… Obviamente, Billy
aun no contaba con la claridad compositiva que ya tenía Genesis. Pero
así y todo, y a pesar de sus
limitaciones, Billy Joel decidió que la única forma en que -como tecladista-
podría competir con esos monstruos, y convertirse en un Hendrix del Hammond,
era utilizando en su órgano pedales de efectos de todo tipo, (altavoces) Leslie
a todo volumen, distorsión y (pedales) wah-wah. Así, su idea de sonar
duro y ampuloso, por momentos funciona, pero en varias partes del disco
naufraga, quizás debido a que Joel era aún un simple muchacho tratando
de tocar un rock sucio y pesado
en su órgano, pero sin demasiadas composiciones destacadas. En fin, lo cierto
es que en la actualidad el propio Joel define a este álbum de Attila
como "basura psicodélica".
Su tapa era tan curiosa como el contenido musical: Joel y Small,
dentro del depósito de una carnicería, con trajes de época y rodeados de
pedazos de carne cruda por todos lados...


“Rollin´ Home”, que abría el antiguo lado 2 de este vinilo, podría ser considerado el
"hit" del disco, ya que es un rock
rápido y pesado en el cual se destacan la voz y la forma de tocar de Billy
Joel. Este tema -como gran parte del álbum- recuerda los primeros tiempos
psicodélicos de Deep Purple. “Tear the Castle Down” y “Holy Moses” son
dos canciones del montón que no varían mucho de la mixtura hard oída hasta ahora. Y así llegamos a “Brain Invasion”, el cierre
de lujo del disco, un soberbio instrumental en el que se luce Joel,
demostrando su gran técnica para tocar el Hammond, desarrollando una mixtura de elementos extrapolados de la música
clásica junto a otros del jazz,
lo que le da al tema una envidiable velocidad y vértigo. Sin dudas, un final
que justifica la compra de este curioso álbum, de pleno rock clase B…
Emiliano Acevedo
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